BULGARIA: A LAS PUERTAS DE LA UNIÓN
EUROPEA
Radina Dimitrova Boneva
Asistente de Investigación del
INCIPE
Master en Derecho de la Unión Europea
Universidad Carlos III de Madrid
LOS BALCANES Y LA UNIÓN EUROPEA
Por primera vez en la historia contemporánea de
los Estados “balcánicos” existe la
posibilidad de construir un futuro común, a través
de su adhesión en conjunto a la UE. En 1989 parecía
casi imposible que países como Bulgaria, Rumania
o Croacia pudiesen ingresar en la UE y, sin embargo, en
la actualidad, cada uno de ellos ya se encuentra inmerso
en el proceso negociador que permitirá su ingreso
en la Unión. Por ello, con la entrada de Rumania
y Bulgaria en la UE, en el año 2007, se abrirá
una nueva página en la historia de esta región
de Europa.
Ya en la Cumbre de Santa María da Feira del año
2000 los líderes europeos consideraron como posibles
candidatos a ingresar en la UE a Croacia, Serbia y Montenegro,
Macedonia, Albania y Bosnia-Herzegovina. El primer resultado
de dicha Cumbre ha sido ha sido la consideración
favorable de la candidatura de Croacia .
Para la mejor comprensión del complejo y largo
proceso de preparación de Bulgaria en su largo
camino hacia el ingreso en la UE es necesario realizar
unas breves consideraciones de tipo geopolítico.
La caída del muro de Berlín marca un punto
decisivo de inflexión en la historia mundial. En
Europa, se abre una nueva etapa que podría definirse
“de aceleración del proceso de integración:
la ampliación y la consolidación de las
CC.EE./UE como uno de los actores principales en la escena
internacional. En ese contexto, Bulgaria y el resto de
los países de la Península Balcánica
dirigen su mirada hacia la “otra Europa” donde
valores como la democracia, el respeto a los derechos
humanos, las libertades de opinión y expresión,
el pluralismo, la economía de mercado..., definen
a las sociedades occidentales y son, hasta cierto punto,
las responsables de su progreso. Llegar a ser parte de
esa Europa se convertirá en un objetivo prioritario
en las políticas nacionales de todos los países
de la región, empleando toda la energía
y esfuerzo necesario para conseguirlo.
Desde hace diez años los Estados balcánicos
están inmersos en procesos de transición
– en algunos casos pacíficos y en otros,
a través del uso de la fuerza armada -. El término
“balcanización” se ha convertido en
sinónimo de inestabilidad y conflictos étnicos.
El surgimiento de muchos pequeños países
ha dificultado el desarrollo de esta región. Aun
así, de una u otra forma y más rápida
o más lentamente, en cada unos de esos países
se están llevando a cabo profundas transformaciones
políticas, económicas, sociales, culturales
y hasta de tipo religioso. Debido a su situación
geográfica, los países balcánicos
son un punto de referencia, de relación y transición,
creando un puente entre continentes y diferentes religiones,
lenguas y culturas. Los procesos de cambio en la Europa
Sudoriental se consideran como una parte inseparable del
desarrollo propio del Continente europeo. Es cierto que
los Balcanes representan la diversidad respecto a los
países de Europa Occidental, pero se trata de una
diversidad dentro de una realidad común, como es
la europea.
Los Estados balcánicos están cada vez más
cerca de la “otra Europa”. El lema de la última
ampliación ha sido “Juntos en la diversidad”
y eso, más que nunca, se podría aplicar
para los países de la Península Balcánica.
Las medidas para la consecución de cada uno de
esos propósitos son diferentes, dependiendo del
país y según su identidad, tradición
y cultura. La UE se basa en unos principios y objetivos
comunes independientemente del nivel de desarrollo y esto
tendría que ser también válido para
los Estados balcánicos. En este sentido, la unidad
de los Balcanes pasa inevitablemente por la dimensión
comunitaria. La creación de un marco de seguridad
y estabilidad en la Península Balcánica
reforzaría las posiciones de los estados en la
escena mundial. Su colaboración sería pues
clave para una futura adhesión a la UE, en donde
los intereses de los miembros más grandes siempre
se han impuesto. La cristalización de unos intereses
regionales, la definición de metas comunes y su
seguimiento y cumplimiento son claves para el progreso
de esa zona de Europa. La propia Comunidad establece entre
sus prioridades de su política exterior “la
estabilización de la Península Balcánica
como factor para su propia seguridad”. Por ello,
es imprescindible la creación de un marco común
de cooperación entre los países de la zona
a través de las correspondientes instituciones.
En primer lugar, los Balcanes necesitan el desarrollo
de una infraestructura de calidad y en este campo, la
ayuda comunitaria podría ser de gran importancia.
La mejora de la red de transporte aumentaría el
flujo de personas y mercancías. Se impulsaría
el turismo, un sector clave para los países de
la región. El transporte, las redes de comunicación
y el sector de los servicios tienen un gran potencial
de crecimiento y adquieren una importancia cada vez mayor.
Lo específico de esos sectores es que exigen no
solamente una coordinación y cooperación,
sino también una mejora de la calidad, la seguridad
y el acceso a los servicios que ofrecen. La creación
de un marco infraestructural común es de gran significado,
tanto por las especificidades de sus economías,
como también por las exigencias europeas de la
existencia de un mercado liberalizado, en donde el principio
rector es la libre competencia. La regulación del
comercio entre los estados, la cooperación policial,
el control del tráfico de mercancías, droga
y personas siguen siendo materias pendientes. La descentralización
en cada estado ayudaría al desarrollo regional
y local e intensificaría la cooperación
entre las regiones de distintos países. En ese
ámbito sería muy útil la utilización
de los hermanamientos.
Las instituciones supranacionales representan el segundo
factor clave para la estabilidad de la unidad europea.
La comprensión de las ventajas de los mecanismos
supranacionales ante los de la simple cooperación
internacional es la piedra angular del todo el proceso
integrador. En la UE hay defensores de uno y otro modelo.
La negación inicial de Gran Bretaña a ser
miembro de la CEE ha sido vinculada a su rechazo de ceder
parte de su soberanía a las instituciones comunitarias.
Muy parecida es la posición de algunos Estados
balcánicos y su sensibilidad con respecto a esta
cuestión. En este sentido, hace faltar apuntar
que la cooperación internacional puede agrupar
pueblos con distintos perfiles socio-económicos,
pero no puede resolver los problemas territoriales y étnicos
en los Balcanes. Su posible solución se ve más
probable en el seno de la UE que en organizaciones multilaterales
como las Naciones Unidas. La presencia de las instituciones
supranacionales crea más posibilidades de diálogo
político y, cuando las circunstancias lo exijan,
de imposición del interés común sobre
el nacional.
Indiscutiblemente el catalizador de la integración
europea es el vínculo económico entre los
países. La teoría acerca de que los socios
económicos difícilmente pueden ser enemigos
políticos ya la encontramos a finales del siglo
XVII, en los trabajos de John Belars y Wiliam Pen, en
donde se describe la enorme importancia de las relaciones
económicas para el mantenimiento de la “Pax
europea”. La puesta en práctica de esa idea
después de la Segunda Guerra Mundial, con la creación
de la CECA, la CEE y el EUROATOM, se convierte en garantía
de la etapa pacífica más larga de la historia
europea, que acabó en la guerra en la antigua Yugoslavia.
En la última década, la UE se ha convertido
en el principal emisor de ayuda económica para
Europa Suroriental, pero también en su primer socio
comercial. Entre un 60 y un 90 por ciento de las exportaciones
de los países balcánicos se realizan hacia
la Unión. El apoyo comunitario se centra principalmente
en acelerar las reformas administrativas, legales y económicas
a través de distintas medidas: financieras, comerciales
o técnicas. Pero las reformas en sí se llevan
a cabo por los estados. La dificultad proviene en que
los países balcánicos desean una integración
rápida en la economía europea y en el camino
hacia ésta, desaprovechan las posibilidades que
la UE les ofrece para el desarrollo de una zona común
de comercio .
BULGARIA Y/EN LA UNIÓN EUROPEA: UN LARGO CAMINO
El 9 de agosto de 1988 Bulgaria emprendió su camino
hacia Europa estableciendo relaciones diplomáticas
con la Comunidad Económica Europea. En el 1990
el programa PHARE se abrió para el país
y comenzó un proceso de eliminación gradual
de las restricciones cuantitativas de las importaciones
búlgaras a la Comunidad, realizándose concesiones
mutuas en el ámbito del comercio de bienes agrícolas.
El 22 de diciembre de 1990 el Parlamento de Bulgaria adoptó
una decisión en donde se expresaba el deseo del
país de ser miembro de la Unión. Finalmente,
el 1º de octubre de 1991 el Consejo Europeo autorizó
el inicio de negociaciones preliminares y en 1993, se
firmó un Acuerdo Provisional de Comercio .
El 9 de diciembre de 1994 el Consejo Europeo de Essen
adoptó la “Estrategia para la preparación
de los países asociados para su ingreso en la Unión”
. El 14 de diciembre de 1995 la Asamblea Nacional búlgara
adoptó, a su vez, una resolución donde se
presentaba la candidatura oficial de Bulgaria al ingreso
en la Unión . En julio de 1997, en la Agenda 2000,
se expresaba la opinión que Bulgaria, en ese momento,
no se había adaptado satisfactoriamente a los criterios
europeos y por ese motivo, se recomendaba no iniciar las
negociaciones para su adhesión . En cambio, el
Consejo Europeo de Luxemburgo, de 12 de diciembre de 1997,
sí decidió iniciar negociaciones para la
adhesión de Hungría, Polonia, Estonia, la
República Checa y Chipre en la Unió, a la
vez que se proponía acelerar la preparación
de las negociaciones con Bulgaria, Letonia, la República
Eslovaca y Rumania . El 4 de noviembre de 1998 y el 13
de octubre de 1999, respectivamente, se publica el primer
y segundo Informes regulares sobre el progreso que habían
experimentado los Estados candidatos a lo largo de esos
años. El Consejo Europeo de Helsinki, de 10 de
diciembre de 1999, decide iniciar negociaciones para la
adhesión de Bulgaria, Letonia, Lituania, la República
Eslovaca, Rumania y Malta a la UE .
El 9 de octubre del 2002 el “Informe Regular de
la Comisión” recomienda la adhesión
de diez nuevos estados a la UE, pero en la lista no está
incluida Bulgaria, aunque se valora positivamente el buen
funcionamiento de su economía de mercado . En el
Consejo Europeo de Bruselas, de 24 y 25 de octubre del
2002, la Comisión y el Consejo preparan un “paquete
de medidas” para Bulgaria y Rumania, que se presenta
en el encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno del mes
de diciembre en Copenhague . El “paquete de medidas”
contiene una “hoja de ruta” detallada para
ambos Estados, donde se definen unos objetivos cuyo cumplimiento
debería abrir las puertas de la Unión a
ambos países y supondría su ingreso efectivo
en la misma en 2007.
“Nosotros trabajamos por la modernización
de Bulgaria, no por la UE, sino por nosotros mismos y
por cada uno de los ciudadanos búlgaros”,
afirmó Esto el Primer Ministro búlgaro,
Simeón Saksgoburgotski, en relación al último
Informe de la Comisión Europea de 2004 y a las
medidas que está adoptando el país para
asegurarse una preparación efectiva y a tiempo
para su adhesión a la UE el 1 de enero del 2007.
No obstante, el Primer Ministro expresó también
su satisfacción por el contenido de dicho Informe,
el último documento estratégico de este
tipo donde, por vez primera, se subraya que hasta 1 de
enero de 2007 Bulgaria cumplirá todos los criterios
exigidos para su adhesión a la Unión. Simeón
Sakgoburgotski hizo especial hincapié en el hecho
de que el Informe fijara por primera vez, desde 1997,
la fecha exacta de la adhesión de Bulgaria, valorando
positivamente los avances que se han producido en el país
a lo largo de los tres últimos años .
La mayoría de los miembros del Parlamento Europeo
consideran que Bulgaria ingresará en la Unión
el próximo 1 de enero del 2007, ya que han sido
cerrados todos los capítulos de las negociaciones
y, aunque aun quedan muchas cuestiones por adaptar, la
fecha de ingreso no sufrirá modificaciones. Después
de que los Jefes de Estado y de Gobierno de los 25 fijen
una fecha para la firma del Tratado de de adhesión,
el Parlamento Europeo deberá hacer una evaluación
de la preparación de Bulgaria ser miembro de la
Unión. Esta tarea es de una gran importancia porque
de ello depende no sólo el ingreso del país
en al Unión, sino también igualar el nivel
de vida a los estándares europeos, como ha reconocido
la Ministra de Integración Europea de Bulgaria,
Meglena Kuneva.
Por su parte, el Primer Ministro búlgaro expresó
su convencimiento acerca de que el 17 de diciembre de
2004 los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión
Europea adoptarían una decisión política
que pusiese fin a las negociaciones de ingreso del país
y posibilitase la firma del Tratado de adhesión,
pero sin que ello signifique en ningún caso “dejar
de lado las recomendaciones y críticas contenidas
en el Informe, sino todo lo contrario” . Simeón
Sakskoburgotski afirmó que “se consolidarían
los esfuerzos a todos los niveles para cumplir con lo
exigido por Bruselas y dar así la garantía
a nosotros mismos y a la Unión de que el 1 de enero
de 2007 Bulgaria ocupará de forma merecida su lugar
en la familia europea”.
El 24 de noviembre de 2004 Meglena Kuneva visitó
Bruselas para entrevistarse con la Presidenta de la Comisión
de Relaciones Exteriores del PE, Elma BROS, y con el líder
del Grupo Parlamentario del Partido Liberal, Gream Wotson.
La ministra señaló en una entrevista posterior
que “Bulgaria trabaja activamente en la armonización
de su legislación con la europea, así como
en su aplicación” . El Vicepresidente del
Grupo Parlamentario Socialista Veirsma también
valoró positivamente la preparación del
país para la adhesión a la Unión
. Después de las conversaciones, la Ministra de
Integración Europea apuntó que “teniendo
en cuenta el principio de diálogo abierto y sincero
que lleva Bulgaria con las instituciones europeas, se
espera que el Informe de diciembre no contenga sorpresas
y que en líneas generales, sea positivo para el
país”. En la reunión del ECOFIN a
finales de noviembre se subrayó el rápido
crecimiento económico del país, la política
fiscal seria que se lleva a cabo, así como la disminución
de la deuda externa de Bulgaria en los últimos
años . Según datos del Ministerio de Finanzas
del país, la relación entre la deuda y el
PIB a finales del año se puede situar en alrededor
del 40%.
Charles Garet, jefe de la Sección “Ampliación
de la Unión Europea” del Foreign Office,
en su visita a Bulgaria en el mes de diciembre, valoró
también positivamente el Informe de la Comisión
Europea porque consideraba que “la cooperación
con un Estado miembro es la mejor forma de resolver los
problemas”.
PROBLEMAS PARA EL INGRESO DE BULGARIA EN LA UNIÓN
Sin embargo, el ingreso de Bulgaria en la Unión
Europea puede posponerse, debido al retraso en el proceso
de conversaciones con Rumania. Bulgaria, que ya ha cerrado
todos los capítulos de las negociaciones, a diferencia
de Rumania, puede ver aplazada su pertenencia a la UE
debido a los problemas que sufre el país vecino
y el incumplimiento de sus obligaciones, vinculadas a
la aplicación de la base jurídica del Tratado
con la UE. En el caso de Rumania, aun quedan pendientes
de negociación tres capítulos (competencia,
medio ambiente, justicia e interior). Se precisan esfuerzos
adicionales, especialmente en lo que respecta a las ayudas
estatales, la cooperación judicial, la delincuencia
organizada y la gestión de las fronteras. En este
caso, la Comisión Europea podría recomendar
al Consejo que retrase la firma de los Tratados con ambos
países. El principal problema que sigue sin poder
resolver Rumania es el relacionado con los altos índices
de corrupción. Bruselas también exige a
Rumania que tome medidas contra el tráfico de personas,
principalmente de niños.
Por otra parte, los niveles de pobreza en el país
vecino no han mejorado y el retraso en el proceso de privatización,
como también sus no tan buenos resultados, dificultan
aún más la salida de la crisis en la que
está inmersa Rumania. A pesar de todos esos contratiempos,
el Parlamento Europeo cree que Rumania concluirá
sus negociaciones a finales de 2004.
El borrador elaborado por el COREPER para la Cumbre de
Bruselas del 16 y 17 de diciembre anuncia que se fijará
una fecha para la firma de los Tratados de adhesión
de ambos países, aunque la Comisión de relaciones
exteriores del Parlamento Europeo ha decidido que los
tratados de adhesión se firmarán por separado
. Esta decisión es en realidad un anexo al Informe
anual de 2004 por el cual se realiza la separación
de Bulgaria y Rumania en sus respectivos procesos de ingreso
a la Unión.
Después de la firma de los Tratados, la Comisión
seguirá supervisando el cumplimiento de los compromisos
suscritos en las negociaciones por ambos países,
como también se les concederá el estatuto
de observadores activos en el Consejo y en los comités
presididos por la Comisión, así como en
otras instituciones, según el caso. A partir de
noviembre del 2005, la Comisión elaborará
informes anuales de supervisión global que cubran
todos los capítulos de acervo, la administración
pública, el poder judicial y la lucha contra la
corrupción, así como las trayectorias de
cumplimiento de las reformas económicas.
El éxito del proceso integrador europeo se debe,
en mayor medida, a la calidad de las administraciones
públicas. Ya en el siglo ??? el sociólogo
francés Saint – Simon decía que “la
base de la unión europea tenía que ser la
tecnocracia”. En este sentido la labor de los países
candidatos no consiste únicamente en la adaptación
de la legislación nacional a la europea, sino también
su aplicación efectiva. La administración
pública es la que tiene que crear la metodología
y los instrumentos necesarios para el correcto funcionamiento
del aparato estatal. Para los países balcánicos,
esta cuestión supone importantes dificultades ya
que se hace imprescindible una reorganización administrativa,
debido al anticuado modelo comunista donde el partido
se identificaba con el Estado.
Tenemos que hacer referencia a una especificidad que van
a tener los Tratado de adhesión de Bulgaria y Rumania.
La Comisión ha considerado la necesidad de incluir
tres cláusulas como mecanismo de último
recurso en caso de deficiencia grave (cláusula
general de salvaguardia económica, de mercado interior
y de justicia e interior). En teoría dicha cláusula
permite a la Comisión recomendar al Consejo, en
cualquier momento antes de la entrada en vigor del Tratado
de adhesión, que aplace la fecha prevista de ingreso
un año más, hasta enero de 2008, si existen
pruebas evidentes que apunten a un grave riesgo de que
Bulgaria o Rumania no están preparadas para cumplir
los requisitos inherentes a la adhesión el 1 de
enero de 2007 en lo que respecta a una serie de importantes
ámbitos.
El observador político Johnatan Ail, del Royal
Institute for Strategic Studies de Londres, afirma que
la Comisión Europea y el resto de países
de la Unión no han querido dar una definición
exacta a ésta cláusula de salvaguardia .
Según Johnatan Ail, “la Comisión tenía
la necesidad de dotarse con algún instrumento que
le ofreciera la posibilidad de ralentizar la entrada automática
de Bulgaria y Rumania en el año 2007 y que se conviertan
en estados miembros de pleno derecho”. Ail considera
que el siguiente Informe se basará, no en los resultados,
sino en el hecho de que los esfuerzos de ambos países
han sido “reales y sinceros”. Según
él, lo más importante, que no se recoge
expresamente en el Informe de Octubre de 2004, es que
“las solicitudes de Bulgaria y Rumania no se van
a mezclar con las de Croacia y Turquía” .
En el Informe también se mencionan algunos aspectos
importantes de la fase posterior a la adhesión.
De conformidad con el Tratado de la Unión, Bulgaria
y Rumania no adoptarán el euro inmediatamente,
sino después de una fase de transición y
adaptación. Asimismo, en lo que atañe a
la aplicación del acervo de Schengen, el levantamiento
de los controles en las fronteras internas sólo
se producirá algún tiempo después
de la adhesión y se aprobará para cada uno
de los nuevos Estados miembros por separado, una vez que
cumpla dicho acervo. Bulgaria y Rumania deberán
presentar también su solicitud de adhesión
al Espacio Económico Europeo (EEE) y ésta
tendrá lugar al mismo tiempo que su adhesión
a la UE.
ALGUNAS CONCLUSIONES
Estar juntos en la UE no significa que todos los países
de la Europea Suroriental tengan que ingresar juntos.
La propia Comunidad se ha ido construyendo a base de avances
y retrocesos. La integración europea es un proceso
y esto ha sido su mayor éxito. En la última
década en la terminología comunitaria, se
ha ido extendiendo el uso del término de “la
Europa de las distintas velocidades”. En este sentido,
en cada ola integradora los nuevos estados han sabido
adaptarse perfectamente a la realidad existente y aprovechar
de ese modo sus oportunidades.
La “Unión de los países balcánicos”
en el marco comunitario es una posibilidad histórica
única, tanto para el futuro de la región,
como para el desarrollo de la integración europea.
Para la UE representa, además, una inversión
a largo plazo y un reforzamiento de sus posiciones económicas
y políticas a nivel global. Por otra parte, el
peligro por el trazado de una nueva línea divisoria
en la Península Balcánica hace que la integración
al acervo comunitario se perciba como la única
alternativa posible. En resumen: las bases de la unidad
en los Balcanes se esconden en las posibilidades de los
mecanismos integradores europeos.
En 2004 la Comisión Europea presentó también
su Informe sobre la situación de Turquía
con relación al cumplimiento de los “criterios
de Copenhague” incluyendo una recomendación
sobre el posible inicio de las negociaciones con este
país . El gobierno turco está en proceso
de aprobación de distintas medidas legales con
el objetivo de cumplir con las exigencias de Bruselas,
aunque los principales obstáculos se presentan
en el tema del respeto los derechos humanos y las minorías
étnicas. Desde una perspectiva económica,
la adhesión de Turquía sería muy
positiva, ya que conduciría a una ampliación
del Mercado Interior e intensificaría las relaciones
comerciales con terceros países. Estados Unidos
apoya la adhesión de Turquía a la UE en
primer lugar, porque ello significaría una rehabilitación
de la zona y un crecimiento económico importante
y, al mismo tiempo, aumentaría el número
de países miembros que apoyan la política
exterior estadounidense, concretamente con respecto a
Oriente Medio y el conflicto de Irak.
Las Conclusiones del último Consejo Europeo de
Bruselas de 16 y 17 de diciembre de 2004 han sido favorables
a las próximas adhesiones de Bulgaria y Rumania,
en enero de 2007, siempre y cuando ambos países
pongan fin a todas las reformas exigidas por la UE y cumplan
con los compromisos adquiridos . Para ambos países
se seguirán presentando Informes anuales con sus
respectivas recomendaciones y poder seguir con ello su
evolución. Tanto para Bulgaria como para Rumania
serán temas de especial atención y supervisión
los relacionados con la justicia y los Asuntos de Interior,
sobre los cuales, aun son necesarias importantes reformas.
En las Conclusiones de de diciembre de 2004, y por lo
que se refiere a Rumania, también se mencionan
como asuntos pendientes los relacionados con la política
de Competencia y de Medio Ambiente. Pese a todo, el Consejo
Europeo ha hecho un llamamiento para que los Tratados
de adhesión de Bulgaria y Rumania se elaboren con
vistas a su firma en abril de 2005, con ocasión
de la celebración del Consejo de Asuntos Generales
y Relaciones Exteriores, siempre y cuando el Parlamento
Europeo así lo solicite y de su aprobación
para ello.
Con respecto a Croacia y Turquía, que están
a la espera de recibir una fecha para el inicio de negociaciones,
el Consejo Europeo ha establecido el 17 de marzo de 2005
como fecha para la apertura de negociaciones con Croacia,
siempre y cuando el país ofrezca su plena colaboración
con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.
En cuanto a Turquía, la posición ha sido
algo más ambigua, debido sobre todo al debate intra
y extracomunitario acerca de la conveniencia del ingreso
de Ankara en la Unión. El Consejo Europeo ha valorado
positivamente el progreso realizado por Turquía
en su ambicioso proceso de reformas y ha expresado su
deseo de que dichos esfuerzos sigan progresando en la
misma dirección. La fecha prevista para el inicio
de las negociaciones con Turquía ha sido fijada,
siempre y cuando se sigan produciendo avances significativos,
entre otros, en materia de derechos humanos y respecto
a las minorías étnicas, para el próximo
3 de octubre de 2005.
FUENTES DE INFORMACIÓN COMPLEMENTARIAS
1. Informes de la Comisión Europea de 2003 y 2004
sobre Bulgaria y Rumanía
2. Informe de la Comisión Europea de 2004 sobre
Turquía
3. Página web del Ministerio de Asuntos Exteriores
de Bulgaria: http://www.mfa.government.bg