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BULGARIA: A LAS PUERTAS DE LA UNIÓN EUROPEA

Radina Dimitrova Boneva

Asistente de Investigación del INCIPE
Master en Derecho de la Unión Europea
Universidad Carlos III de Madrid


LOS BALCANES Y LA UNIÓN EUROPEA

Por primera vez en la historia contemporánea de los Estados “balcánicos” existe la posibilidad de construir un futuro común, a través de su adhesión en conjunto a la UE. En 1989 parecía casi imposible que países como Bulgaria, Rumania o Croacia pudiesen ingresar en la UE y, sin embargo, en la actualidad, cada uno de ellos ya se encuentra inmerso en el proceso negociador que permitirá su ingreso en la Unión. Por ello, con la entrada de Rumania y Bulgaria en la UE, en el año 2007, se abrirá una nueva página en la historia de esta región de Europa.


Ya en la Cumbre de Santa María da Feira del año 2000 los líderes europeos consideraron como posibles candidatos a ingresar en la UE a Croacia, Serbia y Montenegro, Macedonia, Albania y Bosnia-Herzegovina. El primer resultado de dicha Cumbre ha sido ha sido la consideración favorable de la candidatura de Croacia .


Para la mejor comprensión del complejo y largo proceso de preparación de Bulgaria en su largo camino hacia el ingreso en la UE es necesario realizar unas breves consideraciones de tipo geopolítico.


La caída del muro de Berlín marca un punto decisivo de inflexión en la historia mundial. En Europa, se abre una nueva etapa que podría definirse “de aceleración del proceso de integración: la ampliación y la consolidación de las CC.EE./UE como uno de los actores principales en la escena internacional. En ese contexto, Bulgaria y el resto de los países de la Península Balcánica dirigen su mirada hacia la “otra Europa” donde valores como la democracia, el respeto a los derechos humanos, las libertades de opinión y expresión, el pluralismo, la economía de mercado..., definen a las sociedades occidentales y son, hasta cierto punto, las responsables de su progreso. Llegar a ser parte de esa Europa se convertirá en un objetivo prioritario en las políticas nacionales de todos los países de la región, empleando toda la energía y esfuerzo necesario para conseguirlo.


Desde hace diez años los Estados balcánicos están inmersos en procesos de transición – en algunos casos pacíficos y en otros, a través del uso de la fuerza armada -. El término “balcanización” se ha convertido en sinónimo de inestabilidad y conflictos étnicos. El surgimiento de muchos pequeños países ha dificultado el desarrollo de esta región. Aun así, de una u otra forma y más rápida o más lentamente, en cada unos de esos países se están llevando a cabo profundas transformaciones políticas, económicas, sociales, culturales y hasta de tipo religioso. Debido a su situación geográfica, los países balcánicos son un punto de referencia, de relación y transición, creando un puente entre continentes y diferentes religiones, lenguas y culturas. Los procesos de cambio en la Europa Sudoriental se consideran como una parte inseparable del desarrollo propio del Continente europeo. Es cierto que los Balcanes representan la diversidad respecto a los países de Europa Occidental, pero se trata de una diversidad dentro de una realidad común, como es la europea.


Los Estados balcánicos están cada vez más cerca de la “otra Europa”. El lema de la última ampliación ha sido “Juntos en la diversidad” y eso, más que nunca, se podría aplicar para los países de la Península Balcánica. Las medidas para la consecución de cada uno de esos propósitos son diferentes, dependiendo del país y según su identidad, tradición y cultura. La UE se basa en unos principios y objetivos comunes independientemente del nivel de desarrollo y esto tendría que ser también válido para los Estados balcánicos. En este sentido, la unidad de los Balcanes pasa inevitablemente por la dimensión comunitaria. La creación de un marco de seguridad y estabilidad en la Península Balcánica reforzaría las posiciones de los estados en la escena mundial. Su colaboración sería pues clave para una futura adhesión a la UE, en donde los intereses de los miembros más grandes siempre se han impuesto. La cristalización de unos intereses regionales, la definición de metas comunes y su seguimiento y cumplimiento son claves para el progreso de esa zona de Europa. La propia Comunidad establece entre sus prioridades de su política exterior “la estabilización de la Península Balcánica como factor para su propia seguridad”. Por ello, es imprescindible la creación de un marco común de cooperación entre los países de la zona a través de las correspondientes instituciones.


En primer lugar, los Balcanes necesitan el desarrollo de una infraestructura de calidad y en este campo, la ayuda comunitaria podría ser de gran importancia. La mejora de la red de transporte aumentaría el flujo de personas y mercancías. Se impulsaría el turismo, un sector clave para los países de la región. El transporte, las redes de comunicación y el sector de los servicios tienen un gran potencial de crecimiento y adquieren una importancia cada vez mayor. Lo específico de esos sectores es que exigen no solamente una coordinación y cooperación, sino también una mejora de la calidad, la seguridad y el acceso a los servicios que ofrecen. La creación de un marco infraestructural común es de gran significado, tanto por las especificidades de sus economías, como también por las exigencias europeas de la existencia de un mercado liberalizado, en donde el principio rector es la libre competencia. La regulación del comercio entre los estados, la cooperación policial, el control del tráfico de mercancías, droga y personas siguen siendo materias pendientes. La descentralización en cada estado ayudaría al desarrollo regional y local e intensificaría la cooperación entre las regiones de distintos países. En ese ámbito sería muy útil la utilización de los hermanamientos.


Las instituciones supranacionales representan el segundo factor clave para la estabilidad de la unidad europea. La comprensión de las ventajas de los mecanismos supranacionales ante los de la simple cooperación internacional es la piedra angular del todo el proceso integrador. En la UE hay defensores de uno y otro modelo. La negación inicial de Gran Bretaña a ser miembro de la CEE ha sido vinculada a su rechazo de ceder parte de su soberanía a las instituciones comunitarias. Muy parecida es la posición de algunos Estados balcánicos y su sensibilidad con respecto a esta cuestión. En este sentido, hace faltar apuntar que la cooperación internacional puede agrupar pueblos con distintos perfiles socio-económicos, pero no puede resolver los problemas territoriales y étnicos en los Balcanes. Su posible solución se ve más probable en el seno de la UE que en organizaciones multilaterales como las Naciones Unidas. La presencia de las instituciones supranacionales crea más posibilidades de diálogo político y, cuando las circunstancias lo exijan, de imposición del interés común sobre el nacional.


Indiscutiblemente el catalizador de la integración europea es el vínculo económico entre los países. La teoría acerca de que los socios económicos difícilmente pueden ser enemigos políticos ya la encontramos a finales del siglo XVII, en los trabajos de John Belars y Wiliam Pen, en donde se describe la enorme importancia de las relaciones económicas para el mantenimiento de la “Pax europea”. La puesta en práctica de esa idea después de la Segunda Guerra Mundial, con la creación de la CECA, la CEE y el EUROATOM, se convierte en garantía de la etapa pacífica más larga de la historia europea, que acabó en la guerra en la antigua Yugoslavia.


En la última década, la UE se ha convertido en el principal emisor de ayuda económica para Europa Suroriental, pero también en su primer socio comercial. Entre un 60 y un 90 por ciento de las exportaciones de los países balcánicos se realizan hacia la Unión. El apoyo comunitario se centra principalmente en acelerar las reformas administrativas, legales y económicas a través de distintas medidas: financieras, comerciales o técnicas. Pero las reformas en sí se llevan a cabo por los estados. La dificultad proviene en que los países balcánicos desean una integración rápida en la economía europea y en el camino hacia ésta, desaprovechan las posibilidades que la UE les ofrece para el desarrollo de una zona común de comercio .


BULGARIA Y/EN LA UNIÓN EUROPEA: UN LARGO CAMINO


El 9 de agosto de 1988 Bulgaria emprendió su camino hacia Europa estableciendo relaciones diplomáticas con la Comunidad Económica Europea. En el 1990 el programa PHARE se abrió para el país y comenzó un proceso de eliminación gradual de las restricciones cuantitativas de las importaciones búlgaras a la Comunidad, realizándose concesiones mutuas en el ámbito del comercio de bienes agrícolas. El 22 de diciembre de 1990 el Parlamento de Bulgaria adoptó una decisión en donde se expresaba el deseo del país de ser miembro de la Unión. Finalmente, el 1º de octubre de 1991 el Consejo Europeo autorizó el inicio de negociaciones preliminares y en 1993, se firmó un Acuerdo Provisional de Comercio .


El 9 de diciembre de 1994 el Consejo Europeo de Essen adoptó la “Estrategia para la preparación de los países asociados para su ingreso en la Unión” . El 14 de diciembre de 1995 la Asamblea Nacional búlgara adoptó, a su vez, una resolución donde se presentaba la candidatura oficial de Bulgaria al ingreso en la Unión . En julio de 1997, en la Agenda 2000, se expresaba la opinión que Bulgaria, en ese momento, no se había adaptado satisfactoriamente a los criterios europeos y por ese motivo, se recomendaba no iniciar las negociaciones para su adhesión . En cambio, el Consejo Europeo de Luxemburgo, de 12 de diciembre de 1997, sí decidió iniciar negociaciones para la adhesión de Hungría, Polonia, Estonia, la República Checa y Chipre en la Unió, a la vez que se proponía acelerar la preparación de las negociaciones con Bulgaria, Letonia, la República Eslovaca y Rumania . El 4 de noviembre de 1998 y el 13 de octubre de 1999, respectivamente, se publica el primer y segundo Informes regulares sobre el progreso que habían experimentado los Estados candidatos a lo largo de esos años. El Consejo Europeo de Helsinki, de 10 de diciembre de 1999, decide iniciar negociaciones para la adhesión de Bulgaria, Letonia, Lituania, la República Eslovaca, Rumania y Malta a la UE .


El 9 de octubre del 2002 el “Informe Regular de la Comisión” recomienda la adhesión de diez nuevos estados a la UE, pero en la lista no está incluida Bulgaria, aunque se valora positivamente el buen funcionamiento de su economía de mercado . En el Consejo Europeo de Bruselas, de 24 y 25 de octubre del 2002, la Comisión y el Consejo preparan un “paquete de medidas” para Bulgaria y Rumania, que se presenta en el encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno del mes de diciembre en Copenhague . El “paquete de medidas” contiene una “hoja de ruta” detallada para ambos Estados, donde se definen unos objetivos cuyo cumplimiento debería abrir las puertas de la Unión a ambos países y supondría su ingreso efectivo en la misma en 2007.


“Nosotros trabajamos por la modernización de Bulgaria, no por la UE, sino por nosotros mismos y por cada uno de los ciudadanos búlgaros”, afirmó Esto el Primer Ministro búlgaro, Simeón Saksgoburgotski, en relación al último Informe de la Comisión Europea de 2004 y a las medidas que está adoptando el país para asegurarse una preparación efectiva y a tiempo para su adhesión a la UE el 1 de enero del 2007. No obstante, el Primer Ministro expresó también su satisfacción por el contenido de dicho Informe, el último documento estratégico de este tipo donde, por vez primera, se subraya que hasta 1 de enero de 2007 Bulgaria cumplirá todos los criterios exigidos para su adhesión a la Unión. Simeón Sakgoburgotski hizo especial hincapié en el hecho de que el Informe fijara por primera vez, desde 1997, la fecha exacta de la adhesión de Bulgaria, valorando positivamente los avances que se han producido en el país a lo largo de los tres últimos años .


La mayoría de los miembros del Parlamento Europeo consideran que Bulgaria ingresará en la Unión el próximo 1 de enero del 2007, ya que han sido cerrados todos los capítulos de las negociaciones y, aunque aun quedan muchas cuestiones por adaptar, la fecha de ingreso no sufrirá modificaciones. Después de que los Jefes de Estado y de Gobierno de los 25 fijen una fecha para la firma del Tratado de de adhesión, el Parlamento Europeo deberá hacer una evaluación de la preparación de Bulgaria ser miembro de la Unión. Esta tarea es de una gran importancia porque de ello depende no sólo el ingreso del país en al Unión, sino también igualar el nivel de vida a los estándares europeos, como ha reconocido la Ministra de Integración Europea de Bulgaria, Meglena Kuneva.


Por su parte, el Primer Ministro búlgaro expresó su convencimiento acerca de que el 17 de diciembre de 2004 los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea adoptarían una decisión política que pusiese fin a las negociaciones de ingreso del país y posibilitase la firma del Tratado de adhesión, pero sin que ello signifique en ningún caso “dejar de lado las recomendaciones y críticas contenidas en el Informe, sino todo lo contrario” . Simeón Sakskoburgotski afirmó que “se consolidarían los esfuerzos a todos los niveles para cumplir con lo exigido por Bruselas y dar así la garantía a nosotros mismos y a la Unión de que el 1 de enero de 2007 Bulgaria ocupará de forma merecida su lugar en la familia europea”.


El 24 de noviembre de 2004 Meglena Kuneva visitó Bruselas para entrevistarse con la Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del PE, Elma BROS, y con el líder del Grupo Parlamentario del Partido Liberal, Gream Wotson. La ministra señaló en una entrevista posterior que “Bulgaria trabaja activamente en la armonización de su legislación con la europea, así como en su aplicación” . El Vicepresidente del Grupo Parlamentario Socialista Veirsma también valoró positivamente la preparación del país para la adhesión a la Unión . Después de las conversaciones, la Ministra de Integración Europea apuntó que “teniendo en cuenta el principio de diálogo abierto y sincero que lleva Bulgaria con las instituciones europeas, se espera que el Informe de diciembre no contenga sorpresas y que en líneas generales, sea positivo para el país”. En la reunión del ECOFIN a finales de noviembre se subrayó el rápido crecimiento económico del país, la política fiscal seria que se lleva a cabo, así como la disminución de la deuda externa de Bulgaria en los últimos años . Según datos del Ministerio de Finanzas del país, la relación entre la deuda y el PIB a finales del año se puede situar en alrededor del 40%.
Charles Garet, jefe de la Sección “Ampliación de la Unión Europea” del Foreign Office, en su visita a Bulgaria en el mes de diciembre, valoró también positivamente el Informe de la Comisión Europea porque consideraba que “la cooperación con un Estado miembro es la mejor forma de resolver los problemas”.


PROBLEMAS PARA EL INGRESO DE BULGARIA EN LA UNIÓN


Sin embargo, el ingreso de Bulgaria en la Unión Europea puede posponerse, debido al retraso en el proceso de conversaciones con Rumania. Bulgaria, que ya ha cerrado todos los capítulos de las negociaciones, a diferencia de Rumania, puede ver aplazada su pertenencia a la UE debido a los problemas que sufre el país vecino y el incumplimiento de sus obligaciones, vinculadas a la aplicación de la base jurídica del Tratado con la UE. En el caso de Rumania, aun quedan pendientes de negociación tres capítulos (competencia, medio ambiente, justicia e interior). Se precisan esfuerzos adicionales, especialmente en lo que respecta a las ayudas estatales, la cooperación judicial, la delincuencia organizada y la gestión de las fronteras. En este caso, la Comisión Europea podría recomendar al Consejo que retrase la firma de los Tratados con ambos países. El principal problema que sigue sin poder resolver Rumania es el relacionado con los altos índices de corrupción. Bruselas también exige a Rumania que tome medidas contra el tráfico de personas, principalmente de niños.


Por otra parte, los niveles de pobreza en el país vecino no han mejorado y el retraso en el proceso de privatización, como también sus no tan buenos resultados, dificultan aún más la salida de la crisis en la que está inmersa Rumania. A pesar de todos esos contratiempos, el Parlamento Europeo cree que Rumania concluirá sus negociaciones a finales de 2004.


El borrador elaborado por el COREPER para la Cumbre de Bruselas del 16 y 17 de diciembre anuncia que se fijará una fecha para la firma de los Tratados de adhesión de ambos países, aunque la Comisión de relaciones exteriores del Parlamento Europeo ha decidido que los tratados de adhesión se firmarán por separado . Esta decisión es en realidad un anexo al Informe anual de 2004 por el cual se realiza la separación de Bulgaria y Rumania en sus respectivos procesos de ingreso a la Unión.


Después de la firma de los Tratados, la Comisión seguirá supervisando el cumplimiento de los compromisos suscritos en las negociaciones por ambos países, como también se les concederá el estatuto de observadores activos en el Consejo y en los comités presididos por la Comisión, así como en otras instituciones, según el caso. A partir de noviembre del 2005, la Comisión elaborará informes anuales de supervisión global que cubran todos los capítulos de acervo, la administración pública, el poder judicial y la lucha contra la corrupción, así como las trayectorias de cumplimiento de las reformas económicas.


El éxito del proceso integrador europeo se debe, en mayor medida, a la calidad de las administraciones públicas. Ya en el siglo ??? el sociólogo francés Saint – Simon decía que “la base de la unión europea tenía que ser la tecnocracia”. En este sentido la labor de los países candidatos no consiste únicamente en la adaptación de la legislación nacional a la europea, sino también su aplicación efectiva. La administración pública es la que tiene que crear la metodología y los instrumentos necesarios para el correcto funcionamiento del aparato estatal. Para los países balcánicos, esta cuestión supone importantes dificultades ya que se hace imprescindible una reorganización administrativa, debido al anticuado modelo comunista donde el partido se identificaba con el Estado.


Tenemos que hacer referencia a una especificidad que van a tener los Tratado de adhesión de Bulgaria y Rumania. La Comisión ha considerado la necesidad de incluir tres cláusulas como mecanismo de último recurso en caso de deficiencia grave (cláusula general de salvaguardia económica, de mercado interior y de justicia e interior). En teoría dicha cláusula permite a la Comisión recomendar al Consejo, en cualquier momento antes de la entrada en vigor del Tratado de adhesión, que aplace la fecha prevista de ingreso un año más, hasta enero de 2008, si existen pruebas evidentes que apunten a un grave riesgo de que Bulgaria o Rumania no están preparadas para cumplir los requisitos inherentes a la adhesión el 1 de enero de 2007 en lo que respecta a una serie de importantes ámbitos.


El observador político Johnatan Ail, del Royal Institute for Strategic Studies de Londres, afirma que la Comisión Europea y el resto de países de la Unión no han querido dar una definición exacta a ésta cláusula de salvaguardia . Según Johnatan Ail, “la Comisión tenía la necesidad de dotarse con algún instrumento que le ofreciera la posibilidad de ralentizar la entrada automática de Bulgaria y Rumania en el año 2007 y que se conviertan en estados miembros de pleno derecho”. Ail considera que el siguiente Informe se basará, no en los resultados, sino en el hecho de que los esfuerzos de ambos países han sido “reales y sinceros”. Según él, lo más importante, que no se recoge expresamente en el Informe de Octubre de 2004, es que “las solicitudes de Bulgaria y Rumania no se van a mezclar con las de Croacia y Turquía” .


En el Informe también se mencionan algunos aspectos importantes de la fase posterior a la adhesión. De conformidad con el Tratado de la Unión, Bulgaria y Rumania no adoptarán el euro inmediatamente, sino después de una fase de transición y adaptación. Asimismo, en lo que atañe a la aplicación del acervo de Schengen, el levantamiento de los controles en las fronteras internas sólo se producirá algún tiempo después de la adhesión y se aprobará para cada uno de los nuevos Estados miembros por separado, una vez que cumpla dicho acervo. Bulgaria y Rumania deberán presentar también su solicitud de adhesión al Espacio Económico Europeo (EEE) y ésta tendrá lugar al mismo tiempo que su adhesión a la UE.


ALGUNAS CONCLUSIONES


Estar juntos en la UE no significa que todos los países de la Europea Suroriental tengan que ingresar juntos. La propia Comunidad se ha ido construyendo a base de avances y retrocesos. La integración europea es un proceso y esto ha sido su mayor éxito. En la última década en la terminología comunitaria, se ha ido extendiendo el uso del término de “la Europa de las distintas velocidades”. En este sentido, en cada ola integradora los nuevos estados han sabido adaptarse perfectamente a la realidad existente y aprovechar de ese modo sus oportunidades.


La “Unión de los países balcánicos” en el marco comunitario es una posibilidad histórica única, tanto para el futuro de la región, como para el desarrollo de la integración europea. Para la UE representa, además, una inversión a largo plazo y un reforzamiento de sus posiciones económicas y políticas a nivel global. Por otra parte, el peligro por el trazado de una nueva línea divisoria en la Península Balcánica hace que la integración al acervo comunitario se perciba como la única alternativa posible. En resumen: las bases de la unidad en los Balcanes se esconden en las posibilidades de los mecanismos integradores europeos.


En 2004 la Comisión Europea presentó también su Informe sobre la situación de Turquía con relación al cumplimiento de los “criterios de Copenhague” incluyendo una recomendación sobre el posible inicio de las negociaciones con este país . El gobierno turco está en proceso de aprobación de distintas medidas legales con el objetivo de cumplir con las exigencias de Bruselas, aunque los principales obstáculos se presentan en el tema del respeto los derechos humanos y las minorías étnicas. Desde una perspectiva económica, la adhesión de Turquía sería muy positiva, ya que conduciría a una ampliación del Mercado Interior e intensificaría las relaciones comerciales con terceros países. Estados Unidos apoya la adhesión de Turquía a la UE en primer lugar, porque ello significaría una rehabilitación de la zona y un crecimiento económico importante y, al mismo tiempo, aumentaría el número de países miembros que apoyan la política exterior estadounidense, concretamente con respecto a Oriente Medio y el conflicto de Irak.
Las Conclusiones del último Consejo Europeo de Bruselas de 16 y 17 de diciembre de 2004 han sido favorables a las próximas adhesiones de Bulgaria y Rumania, en enero de 2007, siempre y cuando ambos países pongan fin a todas las reformas exigidas por la UE y cumplan con los compromisos adquiridos . Para ambos países se seguirán presentando Informes anuales con sus respectivas recomendaciones y poder seguir con ello su evolución. Tanto para Bulgaria como para Rumania serán temas de especial atención y supervisión los relacionados con la justicia y los Asuntos de Interior, sobre los cuales, aun son necesarias importantes reformas.


En las Conclusiones de de diciembre de 2004, y por lo que se refiere a Rumania, también se mencionan como asuntos pendientes los relacionados con la política de Competencia y de Medio Ambiente. Pese a todo, el Consejo Europeo ha hecho un llamamiento para que los Tratados de adhesión de Bulgaria y Rumania se elaboren con vistas a su firma en abril de 2005, con ocasión de la celebración del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores, siempre y cuando el Parlamento Europeo así lo solicite y de su aprobación para ello.


Con respecto a Croacia y Turquía, que están a la espera de recibir una fecha para el inicio de negociaciones, el Consejo Europeo ha establecido el 17 de marzo de 2005 como fecha para la apertura de negociaciones con Croacia, siempre y cuando el país ofrezca su plena colaboración con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. En cuanto a Turquía, la posición ha sido algo más ambigua, debido sobre todo al debate intra y extracomunitario acerca de la conveniencia del ingreso de Ankara en la Unión. El Consejo Europeo ha valorado positivamente el progreso realizado por Turquía en su ambicioso proceso de reformas y ha expresado su deseo de que dichos esfuerzos sigan progresando en la misma dirección. La fecha prevista para el inicio de las negociaciones con Turquía ha sido fijada, siempre y cuando se sigan produciendo avances significativos, entre otros, en materia de derechos humanos y respecto a las minorías étnicas, para el próximo 3 de octubre de 2005.


FUENTES DE INFORMACIÓN COMPLEMENTARIAS


1. Informes de la Comisión Europea de 2003 y 2004 sobre Bulgaria y Rumanía
2. Informe de la Comisión Europea de 2004 sobre Turquía
3. Página web del Ministerio de Asuntos Exteriores de Bulgaria: http://www.mfa.government.bg

 

 

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