LA
SITUACION POLITICO-INTERNACIONAL Y
DE SEGURIDAD DE LOS PAISES BALTICOS TRAS LA CUMBRE DE MADRID
NUÑO AGUIRRE DE CARCER
Ensayo nº16
En la Cumbre Atlántica
de Madrid no se trato claramente de la posible inclusión
ulterior de los Países bálticos en la Alianza
Atlántica, en una tercera ola. Ya en noviembre de
1996 el entonces Secretario de Defensa de los EE.UU., William
Perry, había declarado públicamente que no
estaban preparados para ser miembros de la Alianza. Ello,
junto a las fuertes invectivas rusas contra la entrada de
nuevos miembros en general, y de los anteriores miembros
de la Unión Soviética en particular, congelo
el asunto.
En efecto, la Declaración
de Madrid sobre Seguridad y Cooperación Euro- Atlántica
solo dice que "reconocemos el progreso logrado hacia
una mayor estabilidad y cooperación por parte de
los Estados bálticos, que también son miembros
aspirantes". Se mantenía en todo caso el principio
de la "puerta abierta". Pero había que
llenar este vacío,
Para que no quedaran tales países
en una especie de limbo en lo que respecta a su seguridad,
pronto los EE.UU. emprendieron negociaciones en el otoño
pasado con los tres Países bálticos, que culminaron
con la firma en Washington el 16 de enero de este ano de
una Carta de Asociación ("Charter of Partnership")
entre los Estados Unidos de América y las Republicas
de Estonia, Letonia y Lituania -
La Carta de Asociación
es una declaración política de principios
comunes que habran de guiar la profundización de
la cooperación mutua y avanzar los objetivos comunes,
incluyendo la integración báltica en las Comunidades
europea y trasatlántica. Queda claro que los Estados
bálticos forman parte de La visión norteamericana
de una nueva Europa, y no quedaran dejados de lado n;
discriminados por culpa de factores
históricos o geográficos. Los Estados Unidos
tienen un interés "real, profundo y duradero"
en la seguridad e independencia de los tres Estados bálticos.
La Carta expresa el compromiso
de los cuatro gobiernos con los principios que comparten
y con una visión común de una Europa segura,
próspera e indivisible. La cooperación EE.UU.
- báltica puede contribuir a la integración
de los Estados bálticos. En tal contexto, la Carta
toma nota del objetivo compartido de la integración
báltica en el seno de instituciones europeas y transatlánticas,
tales como la Unión Europea, la OSCE, la Organización
Mundial del Comercio y la NATO.
Sobre la NATO, la Carta recuerda
la Declaración de la Cumbre de Madrid e índica
que los Estados Unidos favorecen las aspiraciones bálticas
y apoyan sus esfuerzos de adhesión. Es política
reafirmada de los Estados Unidos que los aso- ciados a la
NATO pueden convertirse en miembros en la medida en que
cada aspirante pruebe la viabilidad y voluntad de asumir
las responsabilidades y obligaciones de todo miembro y en
la medida en que la NATO determine que la inclusión
de tales naciones serviría a la estabilidad europea
y a los intereses estratégicos de la Alianza.
Se añade, sin
embargo, la precisión de que la Carta no supone en
forma alguna un compromiso previo de los Estados Unidos
de conceder la calidad de miembro de la NATO a los países
bálticos, los cuales deberán alcanzar los
mismos niveles y criterios que los demás Estados.
Del mismo modo, la Carta no ofrece garantías de seguridad
"por una puerta falsa". Los gobiernos bálticos
admiten públicamente que entienden que tales garantías
pueden sólo proceder de la calidad de miembro de
la NATO. La Carta no es una alternativa a la inclusión
en la NATO, ni es un esfuerzo para regionalizar la seguridad
de los Estados bálticos.
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