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EUGENIO BREGOLAT

Ensayo nº16


Majestad, señoras y señores, querido Nuño. Yo voy a enfocar el tema objeto del debate de hoy desde el ángulo ruso, que es lo que yo conozco. El mapa geoestratégico diseñado al fínal de la Segunda Guerra Mundial ha cambiado en el curso de los últimos años de forma revolucionaría. No en cuanto a los métodos, puesto que los cambios han sido pacíficos, pero sí en cuanto al fondo. El cuadro geoestratégico de hoy no tiene nada que ver con el que teníamos hace diez años. Los grandes cambios han sido básicamente, como es sabido;

La reunifícación de Alemania ; el fin del Pacto de Varsovia y el hundimiento de la Unión Soviética. Cabría preguntarse ¿cuál es el sentido profundo de la Guerra de Chechenía, de esta increíble derrota militar que ha tenido Rusia, tan increíble cuan cierta?; y preguntarse si ese es el inicio de otro proceso. Sólo el tiempo podrá contestar a esta pregunta.

A esos cambios añadiría el proceso de desintegración de Yugoslavia y como un apéndice lo que está ocurriendo en estos momentos en Albania. Esta zona tiene, como es sabido, una relación muy particular con Rusia. Las ex repúblicas soviéticas de Ucrania, Bielorrusia y Moldavía forman parte de esta región que hoy consideramos. Forma parte de ella el ex Pacto de VarsovÍa, y en concreto entran boy dentro de nuestro análisis Rumania, Bulgaria y Eslovaquia, y también forman parte de esta zona Yugoslavia y Albania, que son países que aun- que no pertenecían formalmente al Pacto de Varsovia, sin embargo sí de alguna manera eran parte de la zona de influencia soviética. Después de los cambios revolucionarios a que me he referido se está articulando una nueva arquitectura en Europa, no sólo de seguridad sino también económica y política, por la reorientación de varios de estos países hacia las instituciones europeas occidentales: Unión Europea, Unión Europea Occidental, OTAN , Consejo de Europa. La posición de Rusia respecto a la Unión Europea es de aceptación. A Rusia no le importa que esta serie de países que surgieron de la antigua URSS, o los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, entren en la Unión Europea; tampoco le importa que estos países entren en la Unión Europea Occidental, aunque no quiere que esto sea una puerta falsa hacia la OTAN. La mayoría de estos países tienen ya tratados de asociación con la Unión Europea y casi todos
ellos tienen voluntad de ingresar en la Unión Europea. La misma Rusia tiene un tratado de asociación y cooperación con la Unión Europea, tratado que sin embargo no ha sido todavía ratificado por todos los estados miembros. En concreto, Alemania y Francia todavía no lo han ratificado, aunque parece que van a hacerlo este año. El tratado fue firmado en 1995. Debo decir que España fue el primer país de la Unión Europea qué ratificó el tratado de asociación con Rusia y esta misma semana los rusos lo han agradecido una vez más a España durante la visita de Su Majestad el Rey Juan Carlos. No ha entrado en vigor el tratado de asociación con Rusia, pero sí un tratado provisional que de hecho supone la aplicación práctica de la parte económica del tratado, y la aprobación de este tratado provisional fue, literalmente, la primera cosa que hizo España después de iniciar su última presidencia de la Unión Europea. Sobre el tratado de asociación con Rusia hay una cláusula a la que quiero hacer especial referencia y después voy a referirme otra vez a ella. Es la que contempla la posibilidad de establecer una zona de libre comercio entre Rusia y la Unión Europea.

Un panorama muy diferente al de la relación de Rusia con la Unión Europea plantea la relación de Rusia con la OTAN y su ampliación. Esta se ha convertido en una de las cuestiones centrales, yo diría que en este momento casi se puede decir, sin más, la cuestión básica de la política internacional. En esta cuestión se enfrentan dos lógicas, a mi modo de ver, igualmente sólidas y coherentes pero difícilmente conciliables: la lógica, por una parte, de los países que quieren ingresar en la OTAN y la lógica, por otra parte, de Rusia.

Naturalmente, los países que quieren ingresar en la OTAN han aprendido, la historia les ha enseñado, que tienen que meterse en la OTAN ahora que es posible, y no están dispuestos a escuchar ningún tipo de argumentos en contra. Yo creo que esa actitud es absolutamente comprensible. Estos países han sido satelizados, algunos han sido provincias de Rusia durante mucho tiempo, y es naturalmente, aunque no siempre se dice de forma abierta, el miedo a Rusia, tal vez no el miedo a la Rusia de Yeltsin, pero sí el miedo a la Rusia que pueda suceder a la de Yeltsin, el que impulsa a estos países a buscar la admisión en la OTAN.

Rusia por su parte tiene una lógica, a mi modo de ver, igualmente coherente. Los rusos tuvieron como es sabido 27 millones de muertos en la II Guerra Mundial. Pagaron la mayor factura en la guerra para derrotar al nazismo. Si en este siglo tuvieron que pagar esta factura contra Hitler, en el siglo pasado la pagaron contra Napoleón. Señalan los rusos que en uno y otro caso todo empezó por la ocupación de Polonia y después desde Polonia se lanzó el ataque contra Rusia. Se suele hablar de paranoía rusa- pero la verdad es que en cuanto que esté sentimiento ruso tiene una base muy real en la historia pienso que realmente no es una paranoía.

La secuencia que Rusia teme es que en una primera fase se amplíe la OTAN a base de admitir esos tres, cuatro o cinco países a que Nuño se ha referido, que luego en una segunda fase se admita a los demás miembros del Pacto de Varsovia, que luego se admita a los bálticos, después a Ucrania y los rusos temen que determinados círculos de ciertos países occidentales intenten aprovechar la debilidad actual de Rusia para ulteriores operaciones. No la Rusia de Pedro, ni la de Catalina, ni la de Iván, sino más o menos Moscú y las afueras. Eso puede ser un proyecto descabellado que salvo círculos muy minoritarios en Occidente nadie albergue, no desde luego los gobiernos, pero es una idea implantada en Rusia en la que mucha gente cree. Temen que hay una conspiración para aprovechar la actual situación de debilidad económica, política, militar de Rusia, para borrarla de una vez por siempre del mapa de las grandes potencias. Ellos piensan que algunos echan un vistazo al mapa y creen que Rusia, a pesar de la rebaja que supuso el fin de la URSS, ocupa ahí un espacio desmesurado y que hay que hacer algún tipo de justicia para dejar las cosas en unas dimensiones más, digamos, homologables a las de otros países.

Existe práctica unanimidad en las fuerzas políticas rusas en la oposición a la OTAN. Yo diría que éste es casi el único punte que las une. Hay algunas excepciones, pero bien se puede decir que básicamente son confirmación de la regla. No podemos engañarnos respecto a la solidez, a lo genuino del sentimiento anti OTAN que hay en Rusia. Es verdad que ellos son grandes negociadores y que aprovecharán todas las posibilidades para conseguir lo más que puedan. Es verdad que el debate OTAN es un instrumento de la lucha política interna, pero no es menos cierto que en Rusia existe un sentimiento, repito, muy profundo y genuino de Oposición a la ampliación de la OTAN. Aunque nosotros sepamos que la OTAN no es agresiva y la historia demuestre que la OTAN no ha agredido nunca a nadie, lo cierto es que los rusos tienen la percepción de que la OTAN y sobre todo su ampliación están dirigidos contra ellos y como es sabido las percepciones muchas veces son más importantes que la realidad misma en cuanto que son móviles de la conducta lo mismo de las personas que de los pueblos.

La decisión de ampliar está tomada, como Nuño recordaba. Será en una primera ola de tres a cinco países. La OTAN ha sentado de manera categórica que nadie tiene derecho a veto. Todos estamos de acuerdo en que la seguridad de Europa de cara al siglo XXI no puede hacerse contra Rusia ni sin Rusia, sino que tiene que hacerse con Rusia, procurando convencerla de que acepte la ampliación de la OTAN. Realmente la expresión "cuadratura del círculo" utilizada por Nuño en otro contexto, aquí creo que es pertinente. Existe un debate muy serio, no cerrado, como es sabido, en todos los países occidentales, sobre la ampliación. ¿Es correcto dejar a una Rusia resentida, frustrada, con la conciencia de que se ha cometido contra ella una injusticia histórica? Rusia hoy tendrá que tragar básicamente lo que se quiera porque es débil, pero dentro de unos años, ¿seguirá siendo débil? ¿Volverá a ser fuerte, económica, militarmente? Si lo es y queda resentida, una Rusia revisionista ¿cómo utilizará en el futuro su fuerza?. Dejo ahí el interrogante; es un debate que nos podría tomar mucho tiempo, que desde luego no está cerrado.

Para Rusia la línea roja la constituyen las ex repúblicas soviéticas. Rusia entiende que ha perdido él Pacto de Varsovia y en definitiva se resignará, aun- que a disgusto, a que los antiguos miembros del Pacto de Varsovia entren en la OTAN. Sin embargo, si se intenta meter en la OTAN a las ex repúblicas soviéticas, a los Bálticos, no digamos a Ucrania, Rusia interpretará esto como una violación de su interés vital, como un verdadero casus belli.

Creo que realmente no es posible convencer a Rusia meramente con argumentos. Los argumentos sirven tan poco para convencer a Rusia de que la ampliación de la OTAN no va contra ella, como para los países que quieren ingresar en la OTAN el argumento de que es mejor que no ingresen para no dejar a una Rusia agraviada. Realmente, Rusia estos argumentos no los comprende. Sin embargo pienso que Rusia hoy por hoy tendrá que aceptar, no tiene más remedio que aceptar, la ampliación de la OTAN , básicamente porque su situación es de gran debilidad.

Desde el punto de vista económico, voy a hacer una cita de Glazíev, que es el economista del General Lebed y ha sido Ministro de Comercio en el primer Gobierno Gaidar. Según Glaziev, en estos momentos el PIB de Rusia es un tercio de lo que era hace diez años. Una tercera parte se perdió automáticamente al disolverse la URSS y la otra tercera parte se ha perdido porque los dos tercios restantes se han contraído en un cincuenta por ciento en estos últimos años. El PIB de Rusia sería hoy del mismo orden que el de Indonesía O que él de Méjico y una quinta parte del de China.

En cuanto a la balanza militar, voy a hacer una cita de Rogov, que es el Director del Instituto de Estados Unidos y Canadá en Moscú. Según Rogov, la correlación de fuerzas convencionales era de tres a dos a favor de la URSS hace diez años. Hoy es de tres a uno a favor de la OTAN v si ingresan en ella los países de Europa Central y Oriental será de cuatro a uno. Según fuentes OTAN , el volumen del ejército ruso es ahora poco más del cincuenta por ciento de lo que era al extinguirse la URSS y su presupuesto es sólo un diez por ciento en términos reales. De seguir así, en cuatro o cinco años el cambio en la balanza estratégica en Europa y Asia será total, con peligro de hundimiento catastrófico de las fuerzas armadas y del complejo militar e industrial ruso. Por otro lado es claro que en los últimos años Estados Unidos ha desarrollado una ventaja cualitativa en guerra convencional: la guerra quirúrgica, la guerra electrónica que hemos visto en Bosnia, qué vimos en Irak; mientras que los rusos en Chechenía han seguido actuando como en la II Guerra Mundial: grandes oleadas de infantería, herrumbrosos tanques, muchas víctimas. Entonces, en definitiva, la gran superioridad militar hoy de la OTAN y más en concreto de los Estados Unidos ha sido reflejada en la conclusión que tanto Lebed como Radionov, el Ministro de Defensa ruso actual, sacaron después de la guerra de Chechenía. Esta guerra, uno y otro han dicho, demuestra que hoy Rusia no está en situación de librar guerra alguna.

Por ofra parte, para Rusia la gran prioridad hoy es la recuperación económica. Los rusos son conscientes de que si no recuperan Su economía no tendrán la base para su recuperación militar y para jugar un papel de primera potencia en el mundo, y para lograr este desarrollo económico necesitan de todas maneras la ayuda de Occidente. Rusia tiene una deuda de ciento treinta mil millones de dolares. Si los países occidentales dejaran de refínanciar la deuda la situación financiera de Rusia sería catastrófica. Los rusos siguen esperando que el capital extranjero acabe por llegar en grandes cantidades. Para ello es fundamental, como estos días recordaba el Rey Juan Carlos en Moscú, que los rusos creen las condiciones adecuadas para que los empresarios extranjeros piensen que vale la pena ir a Rusia. Y los rusos necesitan también los mercados occidentales.

Pienso que la formación del actual gobierno ruso demuestra que el desarrollo económico basado en los modelos occidentales y en el apoyo de Occidente sigue siendo la gran prioridad. Sí Rusia hubiese querido ir a una confrontación abierta con Occidente a causa de la ampliación de la OTAM, la precondición habría sido renunciar a ese modelo de desarrollo basado en la ayuda occidental, y eso habría supuesto un gobierno distinto y desde luego unos protagonistas muy distintos de Chubais y Nemtsov.

Además, pienso que Rusia está abocada a llegar a un entendimiento con la OTAN y a aceptar la ampliación, porque esté acuerdo con la OTAN y la integración en las estructuras eolíticas, diolomáticas. militares, aue la OTAN le ofrece es la única posibilidad que tiene de intentar impedir lo que para ella es vital, es decir, la entrada de las ex repúblicas soviéticas. Nadie le va a garantizar que esto ocurra. Por supuesto, se excluye categóricamente un derecho de veto, pero si alguna posibilidad tiene Rusia de intentar influir en los procesos de decisión de la OTAN y sus estados miembros, es meterse ahí y procurar tener un contacto lo más estrecho posible con la OTAN y sus miembros para ver de influir en este proceso.

Yo pienso que lo sensato sería, en este momento de la primera ampliación, que se va a anunciar en Madrid en el mes de Julio, primero dejar clarísimo, como se va a hacer sin duda ninguna, que no se excluye a nadie, que la puerta sigue abierta y que en principio todos los países que cumplan las condiciones podrán entrar en el futuro. Y pienso que el segundo elemento de una estrategia racional por parte de Occidente sería en los años; que van a seguir a esa primera ampliación intentar de todas maneras persuadir a Rusia de que es verdad que la ampliación no se hace contra ella. Como he dicho antes los argumentos a Rusia no le bastan, pero los hechos que se puedan generar por parte de la OTAN en los próximos anos creo que pueden llegar a convencer a Rusia de que es verdad que nadie va contra ella.

¿Qué es lo que habría que hacer? Mirar de meter a Rusia en todos los organismos de integración occidentales que se pueda. Ya es miembro del Consejo de Europa, ya se ha anunciado que va a serlo del G7, habría que intentar incluirla en la Organización Mundial de Comercía, en la OCDE, en fin, en todos aquellos organismos occidentales que hagan sentir a Rusia que no queremos aislarla, sino que queremos integrarla lo más que podamos. Que los mecanismos de diálogo político, diplomático, militar, que van a crearse funcionen a fondo; reforzar el papel de la OSCE; continuar en las operaciones de mantenimiento de la paz cooperando la OTAN con Rusia de la forma que se ha hecho en la antigua Yugoslavia.

Vuelvo aquí a lo que decía antes sobre el tratado de asociación con Rusia. Creo que la Unión Europea, si tiene la visión, la generosidad, la voluntad política suficiente, acogiéndose a la cláusula que prevé la creación de una zona de libre comercio, ha de ir adelante. Sé que estas son palabras mayores, sé que esto es muy complicado, sé que abrir los mercados de la Unión Europea a Rusia de alguna manera supondrá crear empleo en Rusia a costa de empleo en nuestros países. Esto será muy complicado, pero si se ayudara de verdad a Rusia en su desarrollo económico, y lo cierto es que hasta ahora por la razón que sea no se la ha ayudado a fondo —ha habido una peaueña

ayuda, pero realmente lo que ha habido ha sido muy poco— si de verdad ayudáramos a Rusia en lo que más le conviene, la ayudáramos a salir del pozo que ella misma se ha cavado con estos setenta años de régimen económico irracional, de sistema económico que iba contra todas las leyes de la gravedad, si ayudáramos a Rusia en esto, es posible que junto con las otras medidas que he citado, dentro de algunos años. hubiéramos convencido a Rusia de que nuestras palabras, que hoy por hoy no le bastan, nuestras palabras cuando decimos que nadie quiere aislar a Rusia, que nadie va contra ella, que la ampliación de la OTAN no va contra ella, llegaran a convencer a Rusia de que es verdad que la ampliación no va contra ella, Y si logramos ésto dentro de algunos años Rusia mirará a las futuras oleadas de ampliación con otros ojos.

De todas maneras, por mucho que se haga, creo que será sumamente difícil convencer a Rusia de que debe aceptar la entrada en la OTAN de las antiguas repúblicas soviéticas.

Tal vez diría unas pocas palabras en concreto sobre algunos de los países que entran en la zona que hoy estamos estudiando. Los rusos, como he dicho, aun- que no les gusta, aceptan que los países del antiguo Pacto de Varsovia han sali- do para siempre de su órbita de influencia y que van a ingresar en la OTAN.

Rumania, como es sabido, podría formar parte de esta primera ampliación, aunque no es seguro todavía que vaya a formar parte. España es partidaria de que Rumania ingrese, pero tengo el palpito de que posiblemente se intente reducir la primera ampliación sólo a tres países.

Un país que tiene especial signifícacíón para Rusia es Ucrania, país que en los últimos meses ha cambiado su actitud respecto a la OTAN. Si antes decía que no quería ingresar, ahora dice que sí quiere. Posiblemente este cambio de actitud se deba a la presión que está sufriendo por parte de Rusia. En Rusia cuesta mucho entender que ucranía es un país extranjero. La historia de Rusia empezó en Kiev, que realmente es la madre de todas las ciudades rusas, La separación de Ucrania es percibida en Rusia digamos como si León se separara de Castilla. Realmente no lo entienden, no entra en su cabeza, y la mayoría se creen que esto es un proceso que no ha terminado. Por su parre los ucranianos no se cansan de decir que Rusia no acaba de aceptar plenamente su soberanía. Esperemos que con el paso del tiempo esto cambie y la soberanía de Ucrania sea aceptada. Realmente el eventual ingreso un día de Ucrania en la OTAN me cuesta. mucho creen que pudiera llegar a ser asimilado por parte Situación opuesta a la de Ucrania es la de Bielorrusia, un país que está llamando a la puerta, que quiere volver a entrar en Rusia, volver a asociarse como sea con ella, volver a unificarse con ella. Se ha firmado como es sabido un acuerdo entre los dos países. En Rusia las opiniones están divididas. Los demócratas no quieren saber nada de un dictador como Lukachenko, temen sobre todo alguna fórmula que permitiera una rotación en la Jefatura del Estado de Rusia y Bielorrusia. Económicamente tampoco quieren pagar la factura, puesto que como es sabido Bielorrusia no ha hecho cambios económicos de ningún tipo.


Sin embargo en este momento que se va a ampliar la OTAN , los sectores nacionalistas, comunistas e incluso buena parte de los sectores demócratas ven algún tipo de acuerdo con Bielorrusia como una forma de respuesta a la ampliación de la OTAN , como ganar de alguna manera un colchón de seguridad hacia Occidente, como una forma de presionar más a Ucrania y, por lo tanto, aunque en el acuerdo que se ha firmado se dice que ambos países retienen su soberanía, yaioftos a ver qué tíos trae el tiempo. Pero algún tipo de integración probablemente tendrá lugar.

Tai vez dos palabras sobre Yugoslavia, Serbia ha sido históricamente un país muy ligado a Rusia, que siempre promovió su independencia, y la alianza de Rusia con Serbia fue uno de los factores desencadenantes de la Primera Guerra Mundial. La presencia de la OTAN en la ex-Yugoslavia ha sido percibida siempre por Rusia como algo peligroso. Los sectores nacionalistas radicales rusos dicen que este es un primee asalto en la lucha de Occidente contra el mundo eslavo, al que va a seguir después un ataque contra Rusia, cosa evidentemente desenfocada, pero que es moneda de curso legal en las cabezas de muchos rusos. Los países de la ex-Yugoslavia no van a ser por ahora admitidos en la OTAN.


Croacia y Macedonia han dicho que quieren serio pero se les está dando largas. Lo que se está preparando es un esquema especial dentro de la Asociación para la Paz para los países de la ex-Yugoslavia con la idea sobre todo de que los establishment militares de estos países a la sombra de la OTAN mantengan entre sí unos contactos que permitan limar asperezas y permitan llegar a un mayor entendimiento entre ellos.

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