LLUIS
FOIX
Ensayo nº16
Muchas gracias. Embajador Aguirre de Cárcer.
Majestad, señoras y señores: Yo creo que
sería para mí mucho más fácil
dar una versión periodística de lo que se
está hablando en esta mesa, pero como el periodismo
y el rigor a veces no son compatibles, o lo diría
de otra manera, como el periodismo suele ser superficial,
he preferido buscarle ocro enfoque. Aunque creo que seré
de los periodistas españoles, porque he tenido
la ocasión y el privilegio, que más embajadores
en ejercicio conoce: he redactado crónicas en setenta
países, en algunos de locuales ni siquiera había
Embajador. Al Embajador Bregolat lo encontré en
Pekín y lo encontré en Moscú; al
Embajador Aguirre de Cárcer, en Munich, estando
una vez en Irán o en Irak en alguna de estas guerras,
vimos una batalla tremenda, una ofensiva de estas en que
los iraníes invitaban a un grupo de periodistas
porque iban a tomar Basora y entonces íbamos y
veíamos de todo menos la toma de Basora. Vimos
muchos muertos y una gran carnicería y le dije
yo a Manu Leguineche, que es un colega a quien tengo una
gran consideración: "Oye Manu, pero esto ¿como
lo explicamos?" “Tú cuenta lo que veas
que luego ya vendrán los historiadores y ya dirán
lo que ha pasado. Pero tú de momento explica lo
que veas".
Así pues, para hablar después
de un profesor de historia contemporánea como el
Profesor de Diego, yo no tengo muchos argumentos. Para
ser honesto con ustedes, lo que les voy a decir viene
de unos libros que he leído en los últimos
tiempos. Y se los voy a citar, porque muchos los conocerán.
No crean que son ideas mías, sino que están
recogidas de nueve libros que he leído en los últimos
veinticuatro meses o en año y medio. Uno de ellos,
un libro con el que me gané la admiración
de Miguel Herrero de Miñón, porque creía
que solo lo conocía él en España,
y de Ernest Lluch, con quienes coincidí el otro
día. Se trata de un libro formidable que escribió
Isban Vivé en los anos cuarenta, o entre los cuarenta
y cincuenta, sobre las miserias de los pequeños
estados de la Europa del Este. No creo que este traducido
aquí, pero en Francia se ha reeditado recientemente
y es una maravilla.
Otra fuente que me ha orientado es un libro
de David Fronkin, Una paz para acabar la paz,.sobre la
Primera Guerra Mundial. Otro libro, de enfoque marxista
pero muy interesante es el de Eric Hobsbawn, que se ha
traducido al castellano y que es excelente: The Age of
Extremes. El libro de Francois Furet, El pasado de una
ilusión, que es también un análisis
muy profundo y muy tra- bajado de lo que ha supuesto el
comunismo o los regímenes comunistas o marxistas
en Europa. Otro libro que ya es un clásico es Diplomacy
de Kisinger. Un libro postumo de Prancois Miterrand De
1'Allemagne et de la France. Evidentemente, El Danubio,
de Magrist, y luego el libro que está ahora en
medio del gran debate: The Clash of Civilizations, de
Samuel Huntington. Muchas de estas cosas que voy a decir
están recogidas de esta bibliografía, pues
no vayan a pensar que se me han ocurrido a mí.
Añadiré por
último una película, "La mirada de
Ulises", yo creo que imprescindible para estudiar
o para comprender lo que ha ocurrido, lo que esta ocurriendo
en Los Balcanes y ver la realidad del Danubio. Es una
película que hecha por el director griego Estefanopoulos,
y que a mí me sirvió para fijar muchos criterios
sobre lo que esta ocurriendo allí. También
citaré los libros de un premio Nobel serbio, Ivo
Andrich, que ahora se están editando. Uno de ellos.
El Puente sobre el Drina, es un relato extraordinario
de porqué han ocurrido estas cosas y porqué
están, ocurriendo.
Yo no quiero ser pedante,
pero es que en la colonía de periodistas que escribimos
de esto tendemos a no leer libros, y entonces nos fiamos
de lo que nos dice el Financial Times, o lo que nos dice
Le Monde, o lo que nos dice el Frank- . furter Allgemeine.
En este caso yo creo que el problema que hay en Europa
es tan profundo y tan antiguo que, o se conoce bien histórica
y sociológicamente, O es muy difícil saber
qué perspectivas pueden existir. Y recogiendo un
poco lo que decía el Profesor de Diego, yo creo
que estamos donde estábamos. No hemos avanzado
mucho desde 1914, porque tenemos unos problemas que están
planteados desde el siglo pasado, cuando en Europa se
produce un hecho que ha tenido una repercusión
importantísima y al que a veces no se le da el
alcance que ha tenido en la historia del siglo XIX, que
es la revolución de 1848. La hubo en toda Europa:
la hubo en París, y la hubo en Alemania y la hubo
en Austria, Fracasaron todas, pero dejaron un mensaje
que luego rebrotó de alguna manera en la Gran Guerra,
y que planteó el argumento al cual yo quiero referirme:
la cuestión de definición de Europa, de
la definición de Estados, de la definición
de Naciones.
Esto no está resuelto,
porque estamos en 1997 y vemos que hay guerras de fronteras
y que hay guerras de identidad. El Profesor de Diego hablaba
de las minorías y mayorías. Pero es que
por mucho que existan los Estados, por mucho que los Estados
sean absolutamente necesarios, imprescindibles, y el único
instrumento de trabajo para la relación entre los
pueblos, hay muchos Estados que no tienen una definición
clara, y no quiero entrar yo en política interna,
ni hacerme aquí pasar por nacionalista rancio,
que no lo soy. En nuestro propio país todavía
hay mucha gente que está tirando bombas porque
piensan que las fronteras no están bien definidas
todavía.
Todo este proceso, digamos,
de soberanía de los pueblos en el fondo viene,
yo creo, del romanticismo alemán. Y de este redescubrimiento
de la realidad de los pueblos llegamos al año 1914
y sabemos la carnicería que aquello supuso, y sabemos
que caen cinco Imperios y que viene la Revolución
de Octubre y que además nos encontramos que de
repente surgen una serie de naciones nuevas, una serie
de países que alcanzan su soberanía, que
habían estado madurando dentro de sus respectivos
Imperios, y salen a la esfera internacional como Estados
soberanos independientes. Y estamos todavía debatiendo
el concepto de nación. Yo creo que esto es un problema
no resuelto todavía, y mucho menos en el área
de los Balcanes v del Danubio,
¿ Qué es la Nación ? Hay un libro
muy conocido de Renán, ¿Qué es una
Nación ?, que dice cosas de la Nación que
son ciertas y otras que no son tan ciertas, y el caso
es que las guerras últimas que hemos tenido en
Europa, incluso la Segunda Guerra Mundial, vienen de hecho
justificadas de alguna manera por una aspiración,
por una realidad, o por una voluntad de que una Nación
sea de una manera o de otra. Y en España, donde
hay una cultura, yo creo, bastante arraigada de celo a
la política internacional de Estados Unidos, hay
en cambio un gran desconocimiento a la política
exterior de Rusia. Pero, como decía el Embajador
Bregolat, la política rusa, o Rusia en sí
misma, ha condicionado la historia europea desde Borodino,
en 1812. Lo estamos viendo ahora: durante cincuenta años
Rusia ha ocupado la mitad de las naciones de Europa, y
ahora el tema de la ampliación de la OTAN no es
otro que el de cómo tratar a Rusia.
Digamos que la reacción
occidental a la Primera Guerra —la reacción
occi- dental en un termino quizá no muy preciso—-
o la reacción del capitalismo industrial a la Revolución
de Octubre no es otra que los catorce puntos del presidente
Wiison. El que inventa, o el que da carta de naturaleza
a las teorías nacionalistas en Europa, no es Benes,
ni Maaseriche, sino que son los Estados Unidos, que vienen
a Europa y que dicen "bueno, pues como han desaparecido
los imperios, pues vamos a crear aquí una serie
de naciones, les vamos a dar categoría de Estado
y esto puede servir como un cinturón sanitario
contra el virus rojo", que ya estaba viéndose
que tenía una magnitud muy grande. Es decir, contra
el internacionalismo leninista se aporca el nacionalismo
eufopéílita propiciado básicamente
por los Estados Unidos, y Europa, que somos un continente
tan rico en tantas cosas, yo creo que en este siglo hemos
sido víctimas, o hemos estado en manos de Rusia
y de Estados Unidos, básicamente de Estados Unidos,
qué han condicionado la política, que han
creado las naciones europeas, O los estados europeos.
Este es un hecho que lo tenemos
ahí delante y que no está resuelto todavía,
porque en definitiva, entren tres países en la
OTAN o entren cinco, en el fondo, lo importante es una
explicación que daba el Qtfo día Javier
Solana y que es doctrina común: tienen que entrar
porque es la única fórmula para que estos
países tengan la paz consigo mismos. Es decir,
la ampliación de la OTAN , yo creo, no es tanto
una ofensiva por parte de Rusia, o que Alemania vuelva
a ejercer ese ansía dominadora que ha demostrado en dos
ocasiones en este siglo. No; el peligro es, como se ha
comentado antes, que en Transilvanía no se rebelen contra
Bucarest, porque finalmente esta concepción americana
del nacionalismo en Europa fue una cosa hecha muy precipitadamente,
muy deprisa. Cuentan que el Presidente Wilson, en el barco
que llegó desde Nueva York hasta Europa, venía
con cartógrafos, con. historiadores, con gente
ya midiendo. Entonces hicieron las fronteras con tiralíneas,
lo mismo que hicieron en Berlín con África,
ahora lo estamos viendo, se hicieron estos mapas que tío
tuvieron en cuenta, no las tribus, porque en Europa no
hay ya tribus, sino los elementos diferenciadores, . Y
trazaron las fronteras hasta tal punto que ahora hemos
visto, hace muy poco, que de aquellas fronteras trazadas
afortunadamente y de una manera amistosa una se ha roto,
que es la de Eslovaquia y Chequia, Esta es una de las
cosas mas extraordinarias que han ocurrido en Europa en
estos últimos siglos: que un país se separe
de otro sin guerra, por ahora por lo menos.
Vemos la paradoja de que el imperialismo yanqui es el
que promueve el nacionalismo europeo, un dato a tener
muy en cuenta. Otro factor es que las grandes naciones,
los grandes estados europeos no han tenido en cuenta la
idea de conjunto, las guerras balcánicas, lo que
Salvador de Madariaga llamaba el avispero de los Balcanes.
Yo creo que esto en el fondo es una pugna o un conflicto
interno entre Inglaterra, Francia y más tarde Alemania.
Hemos visto cómo estos tres países han abandonado
los Balcanes, han abandonado a su suerte a todas aquellas
naciones o a aquellos estados que surgían: los
abandonaron en el año 1938 en Munich, cuando Francia
e Inglaterra permitieron que se inva- diera los Sudetes;
permitieron en el año 1945, en Yaka y después
en Postdam, que hubiera lo que luego Churchill llamó
el telón de acero, lo que ocurrió con la
participación y la aprobación de las potencias
vencedoras. Estados Unidos, Francia e Inglaterra; y en
estos últimos cincuenta años a esta parte
de Europa, que está en Europa como España
o Francia, hemos decidido llamarla las democracias populares,
o el campo socialista, la Europa del Este, el Pacto de
Varsovia, es decir, les hemos quitado o hemos contribuido
a quitarles la personalidad, les hemos borrado la identidad,
¿Que veíamos en la guerra fría?
Que Tito era no alineado, neutral en algunas cosas, que
el Sr. Ceasucescu decidió, no se sabe por qué,
apartarse de Moscú y acercarse a los Estados Unidos.
Los que viajamos por allí en aquella época
veíamos que eran cosas distintas, pero sin embargo,
toda la tona estaba dominada por los SS 20, SS 12, los
misiles, los tanques, que estaban perfectamente escondidos
y bien dispuestos en todas partes. Pero no sólo
esto. Los tratados que se hacen en el año 1920
son de alguna manera injustos. A cualquier húngaro
que hable de su país le saldrá inmediatamente,
como a un español le puede salir Gibraltar pero
con mucha más fuerza, el tratado de Trianón,
que fue una injusticia, Paite de Hungría se quedó
perdida en otro sitio.
Esto nos lleva a que los problemas de entonces, que se
trataron de solucional con los catorce puntos, la paz
de Versalles, el tratado de Trianón, el de Sévres
5 otros tratados que hubo como consecuencia de la Gran
Guerra, siguen ahí, ) ahora estamos buscando fórmulas
para resolverlos. Una de ellas es que estos paíse»
entren en la OTAN : el hecho de estar dentro de la Alianza
Atlántica va a contribuir a aliviar sus problemas
internos y a mantener un cierto equilibrio. En este sentido
yo creo que es una opción muy loable y muy positiva,
y que hay que con- vencer a los rusos. El Sr. Primakov,
que es el hombre que está tratando con Javier Solana
estas cosas, parece que está convencido de hacer
de esto no un instrumento de confrontación Este-Oeste,
sino un instrumento de pacificación interna de
todos los países y de todas las naciones que en
Europa, con Estado o sin Estado, quieren convivir pacíficamente
a pesar de sus diferencias que son muchas.
No quiero dejar de insistir en que qué
hay que volver a las lecciones de los años 20 para
no cometer los mismos errores, y hay que tener respeto
a los pueblos y respeto a las naciones. Si éstas
están dentro de un Estado, pues muy bien, y si
no están dentro de un Estado y se sienten más
de otro Estado hay que buscar fórmulas porqué
de lo contrario volveremos a enfrentamientos civiles,
a enfrentamientos militares. El canciller Kohl dio una
conferencia en Lovaina hace un año explicando los
motivos por los qué él era partidario de
la Unión monetaria y era partidario de la unión
política europea, y decía una cosa que puede
parecer una exageración pero en la que yo estoy
absolutamente de acuerdo con él, y es qué
si no hacemos ésta Unión monetaria, en él
siglo XXI habrá guerras. Sí a esta "doctrina
Kohl" sé añade la dimensión
militar o de seguridad —la ampliación de
la OTAN , los dos factores unidos, la unidad política
y económica y la protección militar dentro
de un paraguas occidental o atlántico, pueden conseguir
que los grandes conflictos que se produjeron a lo largo
de este siglo queden apagados.
Se quiera o no se quiera, y esto lo refleja
muy bien el libro de Huntington, vemos como la sangre,
la fe, las creencias, la familia, la religión,
la historia, la lengua, los valores, esto es lo que define
a los pueblos. No define a los pueblos, pues, una frontera,
o Rusia o Francia o Inglaterra. Hemos asistido y estamos
asistiendo cada vez más a una endogamía de los
pueblos europeos de buscar su identidad propia y creo
que cualquier política tiene que respetar, o tiene
primero que partir del supuesto de quién es quién:
las etnias; quien es qué: la religión; y
quién está dónde: las fronteras.
Todos estos son elementos a tener en cuenta: etnias, creencias,
valores, religiones, y se tienen que traducir en unas
fronteras muy, muy flexibles, porque de lo contrario podemos
llegar a tener, como decía el canciller Kohl, una
Gran Guerra y un gran conflicto como consecuencia de mover
fronteras, como consecuencia de no respetar los derechos
de Otros pueblos o de uñas minorías, como
se decía aquí antes.
El día que cayó el muro de Berlín
yo estaba en mi despacho y entro el Jefe de Internacional,
muy alborotado, diciendo que estaba cayendo el muro de
Berlín y que la historia daba un vuelco y que ésto
era un motivo de brindar. Dije no, porque esto nos traerá
muchos problemas. Los estamos viendo y los veremos, como
consecuencia de haberse roto un equilibrio, un equilibrio
por el cual Occidente se protegía constantemente,
pero un equilibrio al que en el fondo nos habíamos
acostumbrado, un equilibrio que permitía, por ejemplo,
que dos enemigos rabiosos como Turquía y Grecia
estuvieran en la OTAN. Ahora yo no creo que tenga tanto
sentido que Turquía y Grecia se mantengan dentro
de la OTAN si no hay un pacto entre ellos de no agresión,
pues Rumania y Bulgaria estaban en el Pacto de Varsovia,
por ejemplo, y Yugoslavia no alineada, y Albania pues
no digamos, Albania era el Estado solo. En Europa Estados
solos hay pocos, Albania era uno, durante muchos anos
era el Estado solo. El otro día tuve una gran satisfacción,
o por lo menos hicimos una reflexión, allá
en el diario, cuando llegó una foto de Reuters
con un subtítulo en inglés que decía
"Legionarios españoles llegan a Tirana para
pacificar el país". Si esta foco me la hubieran
presentado, o a cualquiera de ustedes, en 1989 o en 1992.
Primero, los legionarios era un cuerpo con la historia
que conocemos; luego, van a pacificar a Albania. ..
Aquí han cambiado muchas cosas, realmente ha cambiado
mucho, y en este sentido yo creo que lo que debemos o
podemos hacer, es tener en cuenta dónde está
el poder en el mundo: el poder en el mundo está
en Estados Unidos, en Rusia y en Europa; y luego dónde
está el adversario, si se puede hablar de adversario.
Hay un poder digamos islámico, cada vez más
conexionado, más fuerte, con más voluntad
de expansión, cuando menos en el mundo islámico,
y yo creo que esto lo tenemos que tener en cuenta y Europa
sobre todo, sobre todo los paises europeos importantes,
y también España que también lo es
en estos momentos, y yo creo que el papel de nuestro país
en los últimos años en el mundo ha aumentado
muchísimo. El otro día vi un diario italiano,
por ejemplo, que ponía España: 9, Italia:
1. Y no se refería al ínter, sino que se
refería a que hay nueve españoles de primera
línea situados en el mundo e Italia tiene a la
Sra. Bonino y nada más. Hace poco estuve almorzando
con el Sr. Solana en Bruselas y contaba su Primakov y
cómo lo convenció de que había que
tener esta
relación especial con Rusia y dejar que se ampliara
la OTAN. "¿Y cómo lo conseguiste?"
"Pues nada, yo llegue allí, me llevó
a la dacha, nevaba, era el mes de Febrero, era secreto
todo..." ¿Y como lo hiciste? "Pues nada,
yo llegue allí y le hablé durante dos horas
seguidas y le planché; se quedó planchado
y entonces quedó tan sorprendido que dijo 'pues
bien, vamos a hablar'. Luego me lo lleve a mi casa de
Bruselas y volvimos a hablar". Parece ser que el
feeling que hay entre Primakov y Solana es muy positivo.
Digo esto porque el papel de España
es muy imponente, no sólo por el prestigio que
ha adquirido en estos últimos tiempos, y sería
una equivocación, y creo, adoptar políticas
partidistas, o partidarias, nacionales o nacionalistas,
respecto a Europa en su conjunto. Es decir, que si tenemos,
digamos, a la "Gran Bestía Europea", bestía
en el sentido cariñoso, a Alemania, queriendo jugar
a la unidad, a la integración, pues lo que hay
que hacer es ayudarla y que esto sea así, porque
estamos en una situación muy vulnerable. La paz
en Europa es una tarea de alcance muy difícil,
porque somos fruto de guerras sucesivas, y las fronteras
vienen de guerras. En este momento de globalización,
de tecnología, de apertura y de solidaridad entre
los pueblos y entre las sociedades, cometeríamos
el grave error, el mismo en que cayeron los responsables
en los años veinte, de pensar que hay que poner
fronteras al campo.
Seguramente de la visión del Estado-nación,
yo creo hay para siglos, por habrá que modificarla,
y habrá que pensar en los derechos de las minorías
y de los pueblos, y cómo integrarlos dentro de
entidades mucho más amplias, por- que de lo contrarío
nos podríamos encontrar dentro de unos años
con que sin comerlo ni beberto, sin quererlo nadie, estuviéramos
delante de un enfrentamíento militar.
0
1 2
3 4 5
6 7
8 9
10