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SEMINARIO
"EL FUTURO
DE LA DEFENSA EUROPEA"
23 de septiembre de 1999
• Manuel Coma, Profesor de la
ÜNED y Presidente del Grupo de Estudios Estratégicos
(GEES)
Procediendo del campo de la historia, siempre empiezo echando
un vistazo histórico al tema y la verdad es que el
componente histórico me abruma, y me abruma porque
no es más que una invitación al más
descarado escepticismo. Empezando por el primer intento,
el primero después de la Segunda Guerra Mundial,
porque en realidad entre las dos guerras mundiales, en la
primera postguerra mundial, también hubo amagos de
crear algo parecido a una defensa europea en torno a Francia,
e igualmente fracasaron. Pero el primer intento es el Tratado
de Bruselas de 1948, y es algo absolutamente simbólico
de lo que vendría después, porque es un Tratado
hecho para diluirse al ano siguiente en el Tratado de Washington,
para eclipsarse y desaparecer; es la condición que
los americanos ponen para implicarse en la seguridad europea:
"Aprueben ustedes algo por su cuenta"; así
aparentamos que hacemos y luego desaparecemos. Y desde entonces,
la cantidad de intentos han sido innumerables (sería
interesante que alguien hiciese la historia de ello, difumi-
nada en diversas obras sobre OTAN , pero sin una centrada
exclusivamente en la historia de los ensayos de defensa
europea). Muchas veces, cuando surgen nuevas declaraciones,
sólo es posible porque la memoria es corta, los políticos
cambian y los responsables cambian y no se ve muy bien lo
que hicieron los anteriores, porque de lo contrario se sentirían
un poco abrumados por repetir lo dicho treinta veces antes.
Entonces, teniendo en cuenta que el peso de la historia
invita al escepticismo, la pregunta es: ¿ahora las
cosas son distintas? Una vez más, con una visión
muy corta, la respuesta generalizada ahora, en este momento,
es que sí, por Kosovo. ¿Pero qué es
Kosovo comparado con dos guerras mundiales? Si dos guerras
mundiales no han permitido crear una defensa europea, ¿cómo
es posible que Kosovo tenga tanta importancia ? No. Pienso
que Kosovo tiene poca importancia y simplemente fue una
de esas estrechísimas y efímeras ventanas
de oportunidad desaprovechada durante seis meses y ya pasada.
Ahora, más bien, hay dos diferencias importantes,
no me atrevo a decir que sustanciales, pero que pueden ser
importantes, que pueden marcar una diferencia. Una es la
dinámica de la Unión Europea, pues al fin
y al cabo la Unión Europea y sus orígenes,
desde que está el Mercado Común, des- de sus
padres fundadores, tiene la aspiración de convertirse
en una unión política, y cuando se convierte
en una unión política por el Tratado de Maastricht,
aparecen los temas de política exterior y de seguridad.
En el Tratado de Amsterdam poco se cambia, pero algo se
refuerza y, sobre todo, se crea la figura del Alto Representante
para la Política Exterior y de Seguridad.
La historia de la Comunidad Europea, en fin, sí nos
muestra que esa dinámica lentamente va avanzando
y va haciendo cosas que diez o veinte añosantes;
parecían prácticamente imposibles. A fin de
cuentas, la Unión monetaria era una cosa dificilísima,
y aun estando por ver que tenga éxito y que no fracase,
desde luego era algo sumamente arduo y todavía tiene
enemigos encarnizados y escépticos muy profundos,
y ahí están sus progresos.
No he sido a lo largo de estos años capaz de formarme
una opinión propia respecto a los dos polos del debate
que ha tenido lugar en los años que preceden a la
Unión Europea, y que siguen a la caída del
muro de Berlín; es decir, ¿qué era
mejor? -como han defendido en general los ingleses, pero
también diversas posiciones intelectuales en Europa-,
¿qué era más urgente, ampliar e integrar
nuevos países, o no?. Pienso que si hubiera sido
posible sin diluir la Unión Europea, desde luego
que habría valido la pena sacrificar para ello años
de fortalecimiento del núcleo central. De lo que
no tengo una idea clara es de si realmente eso era posible,
si eso no hubiera diluido peligrosamente la Unión
Europea. Así que la otra lógica, la de un
núcleo fuerte desde el cual realizar la absorción,
se impuso, pues en definitiva es más prudente. La
pura verdad es que leo argumentos de un lado y de otro y
no sé con qué quedarme, porque al fin y al
cabo, como tantos debates políticos, es una especulación
sobre el futuro y el futuro es una incógnita. Pero
lo cierro es que se empezó por la Unión monetaria,
y pienso que si la Unión monetaria va adelante, y
repito que pienso que todavía no esta garantizada,
pero sí va adelante, entonces el otro punto es absolutamente
inexorable, es intrínseco a la lógica de la
Unión Europea.
Aunque, efectivamente, se pueden adelantar las cosas, tampoco
hay que esperar a que el euro sea un éxito absoluto,
a que Inglaterra entre en la zona euro; es decir, se pueden
avanzar acontecimientos y, en efecto, parece que la Unión
Europea sigue ese camino. Esto es, por un lado está
la lógica de la Unión Europea y, por otro,
-aunque en realidad no es algo esencialmente distinto, por-
que está en la misma línea-, está la
declaración de Saint-Malo, el 4 de diciembre del
año pasado, de la cumbre franco-británica.
Una vez más, puede ser agua de borrajas, puede ser
ocra de las muchísimas declaraciones que forman lo
anales de la historia del anhelo europeo de una defensa
común que nunca ha llegado a nada; pero es una novedad
que los ingleses den el paso y se comprometan,
La unión de ambas cosas ha desembocado en Colonia
, donde ya se ha creado la figura del Alto Representante
para la Política Exterior y de Seguridad Común,
haciendo la cumbre europea suyo el informe de la presidencia
alemana, en el que ya se da a ese Alto Representante, que
tiene que hacerse cargo de su puesto antes de fin de año,
un mandato relativamente específico para reforzar
la política europea común de seguridad y defensa.
Es decir, no se habla de momento en los textos de la Unión
de política exterior; la prioridad que se le encomienda
es vigorizar la PESC por la vía de una política
europea común de seguridad y defensa y ya se le señalan
una serie de objetivos bastante concretos. Estos objetivos,
de todas maneras, navegan entre una Escila y un Caribdis,
que es que la OTAN sigue siendo el sistema fundamental de
defensa para todos sus miembros y, por tanto, para los miembros
que pertenecen a la unión Europea, y, por otro lado,
todo esto se hace sin detrimento en absoluto de las políticas
de defensa nacionales. Es decir, esto es uno de esos puntos
que una vez más activa la alarma de la duda, porque
es como nadar y guardar la ropa, repicar y estar en misa,
comerse el pastel y seguir teniéndolo. ¡A ver
cómo se va a poder hacer esto!. Es evidente que,
en la medida en la que progresa la Unión Europea,
los antifederalistas tienen razón; es decir, se va
comiendo terreno a la soberanía de seguridad nacional,
es indudable, y esto tiene que pasar también en el
campo de la defensa, y no puede hacerse todo al mismo tiempo.
Sin embargo, pienso que es sumamente
importante que algo que está bastante lejano no socave
lo que realmente existe, que es la OTAN. En este sentido,
en la medida en que los ingleses se impliquen a fondo, será
una garantía de que eso no sucederá así.
Por parte de la OTAN , en la cumbre de Washington, desde
el punto de vista estratégico, se han dado toda clase
de bendiciones a los esfuerzos europeos, pero esto ya viene
haciéndose desde hace mucho tiempo, aunque uno siempre
puede dudar de la ambigüedad americana: ¿hasta
qué punto son sinceros o no, en qué medida
luego lo socavan o no? El Alto Representante ya tiene unas
misiones que cumplir, ya para la próxima cumbre de
Helsinki la nueva presidencia finlandesa ha recibido el
encargo de hacer un nuevo informe, de manera que se supone
que se avanzará hacia ese objetivo; se habla ya de
instituciones concretas, de crear en Bruselas un Comité
Político y de Seguridad formado por representantes
con conocimientos políticos y militares (los franceses
ya han propuesto que sea a nivel de embajador), se habla
de un Comité Militar de la Unión Europea integrado
por representantes militares que hagan recomendaciones al
Comité Político y de Seguridad; se habla de
un Estado Mayor que incluye un Centro de Situación,
y luego están el Centro de Satélites y el
Instituto de Estudios de Seguridad, que es lo que la Unión
Europea va a absorber de la Unión Europea Occidental.
Pienso que eso, efectivamente, entra ya en una dinámica
que es imparable y que puede ahorrar años a la construcción
de un cuasi Ejército Europeo, que estaría
siempre formado por unidades nacionales, pero que serían
asignadas a ese Ejército Europeo, con un mando. O
sea, que el documento de Colonia dice que se trata, por
un lado, de tener capacidades y, por Otro, de dotarse de
mecanismos de decisión. Entonces, se pueden ir creando
todas esas cosas y ahora hay que resolver una serie de contradicciones.
En primer lugar, todo esto parece estar hecho con el espíritu
de que lo que tenemos que conseguir es un mayor rendimiento
al dinero que nos gastamos en defensa, para lo que continuamente
se dan estas cifras: los países europeos de la OTAN
se gastan dos terceras partes de lo que se gasta Estados
Unidos, pero obtienen en efectividad militar mucho menos
de esas dos terceras partes. Y, desde luego, Kosovo ha sido
un recordatorio o una sorpresa para quien no se ocupa habitualmente
de los temas de seguridad y defensa, porque, naturalmente,
los que sí lo hacen lo sabían a la perfección.
Pero es un recuerdo muy vivo: el 80% de las operaciones,
y todas las de alta tecnología y todas las de alta
precisión, fueron exclusivamente americanas. Y, no
obstante, la mecánica burocrática es que poco
se puedeaumentar la eficiencia sin aumentan los gastos.
Una parte de las cosas que se quiere es tener medios que
todavía no se tienen, medios de adquisición
de inteligencia, medios de proyección de fuerza,
de transportes, etc. que hoy en día no se poseen.
Eso es gastar más, a no ser que se recorten otras
partidas.
Sí me gustaría apuntar una cosa importante
que pasa habítuaÍmente desapercibida y es
que, a la hora de señalar criterios de convergencia,
en términos generales, el mismo documento de Colonia
, el informe de la presidencia alemana, destaca algunos
de carácter bastante general: capacidad de despliegue,
sostenibilidad, interoperatividad, flexibilidad, movilidad.
No se habla de volumen; se habla de potencia, se habla de
todo lo que permita la conjunción y también
de ligereza-agilidad. Una cosa que hay que tener en cuenta
a la hora de ir pensando criterios de convergencia, sería
incluir criterios para recortar. Es decir, ¿qué
es lo que nos sobra, qué es lo que sobra en los ejércitos
nacionales que habría que eliminar para ahorrar recursos
y dedicarlos a esas cosas que no tenemos y que hemos de
mandar?
Una ultima reflexión. ¿Por qué esa
defensa europea a la que siempre hemos aspirado no se ha
conseguido nunca? Confluyen diversas razones, pero una central
es el problema de liderazgo; es decir, finalmente no sólo
sucedía que Estados Unidos era la única potencia
que estaba en verdaderas condiciones de ejercer un liderazgo
-una cuestión de hecho-, pero, todavía más
importante es que cualquier país europeo prefiere
el liderazgo distante, lejano, de los Estados Unidos al
de cualquier otro país europeo. Y eso, realmente,
no ha cambiado nada. Toda la preocupación recientemente
se ha centrado en las capacidades y en los órganos
decisorios. Si no tenemos capacidades, no tenemos órganos
de decisión. The Times publicó un artículo-resumen
de la intervención de Lord Owen en la "Conferencia
Churchill" en Zurich. David Owen, haciendo gala de
todo él escepticismo británico, decía;
“ These are the harsh lessons to be drawn from Kosovo.
Nato held together, just, because of the binding power of
the US and the military will of a few governments of Europe.
Had a United S tales of Europe existed it wouid not have
had the cohesión, purpose or resolve to act successfully
against the Serious. Power projection steps from identity
and unity”.
Es decir, si hubiésemos tenido esos medios y hubiéramos
tenido los mecanismos de decisión, no habríamos
tenido la voluntad de hacerlo. Y es una duda altamente razonable.
En fin, me parecería rundamental qué todo
él proyecto de la defensa europea se hiciese de tal
manera qué no resultase incompatible con la Alianza
Atlántica, que los americanos no lo percibiesen como
un acto de rivalidad o de competencia, sino todo lo contrario,
es decir, que añadiesen capacidadesmilitares a EE.UU.
Porque si no, puede suceder, en primer lugar, que perdamos
lo único sólido que tenemos en defensa. Puede
ocurrir, en segundo lugar, que los americanos lo boicoteen,
y tienen capacidades, también en el interior de la
OTAN , y muchas veces, simplemente por procedimientos casi
administrativos, como con realizaciones de la ESDI (siglas
inglesas de la Identidad Europea de Seguridad y Defensa),
que la veían como un divorcio atlántico, y
supongo que esas capacidades las seguirán teniendo,
de modo que si lo boicotean es muy posible que no tengamos
lo que buscamos. Y en tercer lugar, por- que en el fondo,
el principal líder de la Unión Europea ha
sido EE.UU.de manera que si EE.UU. lo apoya directamente,
no ya que lo toleren sólo, sino que lo apoyen abiertamente,
la posibilidad de que todo esto salga adelante es mucho
mayor que si no lo hacen.
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