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SEMINARIO
"EL
FUTURO DE LA DEFENSA EUROPEA"
23 de septiembre de 1999
• Florentino Portero, Profesor
de historia de la UNED y analista
Estoy de acuerdo en él 100% de lo que ha dicho Manuel
Coma. Sólo quiero hacer unas matitacíones
o añadidos sobré por qué ahora sí
y antes no.
Manuel Coma ha citado dos elementos:
Kosovo y la propia dinámica de la Unión Europea.
No se puede ser un gigante económico y un enano en
términos de política y defensa, porque al
final se deja de ser un gigante económico. Es suicida
mantener esa política. Pero hay además otros
dos elementos que yo creo que también son importantes.
Uno es la desaparición de la Unión Soviética
y, con ello, la desaparición de una amenaza nuclear,
qué hacia del linkage con Estados Unidos algo más
necesario de lo que es hoy, siendo el linkage necesario
hoy y mañana. Pero, de la misma forma que la OTAN
nace porque existe una amenaza extraordinaría y se desarrolla
en él marco de esta amenaza, una vez desaparecida
ésta, evidentemente, los europeos reconocen que tienen
que actuar con más independencia.
Un segundo elemento, que sería
el cuarto sumando los dos que el profesor Coma ha citado,
es el de las crecientes tensiones entre ambas orillas del
Atlántico, derivadas tanto de guerras comerciales
como de la diferente percepción que se tiene sobre
distintos temas, entre otros los de seguridad. Lo cual nos
lleva a sentir y a considerar más seriamente la necesidad
de tener un mecanismo propio de defensa. Vaya por delante
que asumo plenamente la conclusión del profesor Coma:
no sirve de mucho tener una estructura de defensa capaz
y operativa, si uno no tiene la voluntad de ejercerla, y
para tener la voluntad de ejercerla hay que tener un mando
conjunto, una autoridad con- junta, y eso, en el caso de
una Unión Europea formada por tantos países,
en los que ninguno ejerce un liderazgo claro, es extremadamente
complicado.
En cuanto a la agenda de la
Unión Europea después del Tratado deÁmsterdam
y tras la cumbre de Colonia -cón los dos documentos,
el Informe de la Presidencia y el Acta definitiva-, aparte
de los dos elementos a los que el profesor Coma ha hecho
referencia, creó qué hay otros dos que son
complementarios. En primer lugar, estamos ante una agenda
administrativa, que es la que Manuel Coma ha venido citando.
El Alto Representante, el Sr, Pese, tiene unas cuantas cosas
que hacer: tiene que constituir una serie de comités,
desde la experiencia de la OTAN , de una parte, y desde
la experiencia de la Comisión Europea, de otra; y
tiene que ir nombrando a personas. Debe llevar a cabo la
anexión de la Unión Europea Occidental, lo
cual le supone incorporar cuadros capaces que pueden dar
vida a esos comités que con cierta urgencia hay que
ir formando. E, igualmente, los gobiernos nacionales tienen
que enviar tanto diplomáticos como militares para
cubrir los nuevos puestos. Es decir, qué hay una
agenda administrativa que está en marcha.
Pero hay otra agenda que es
la que no aparece continuamente en los papeles -los papeles
oficiales- y sí lo hace constantemente en los de
los analistas, que son las urgencias que hay que resolver
en el tiempo más rápido posible. Citando algunas
de ellas, que estamos todos aburridos de escuchar: Europa
carece de un sistema de información o inteligencia
propio, Europa carece de unos medios de transporte para
proyectar fuerza, Europa no tiene un buen sis- tema, o no
todos los países europeos tienen suficientes sistemas
de comunicación interna. Los hemos visto en Kosovo
con algunos aviones. (Hoy, 23 de septiembre, hacia referencia
el International Heraid Tribune en primera página
a esta cuestión. ) Y Europa se ha quedado atrás
en muchos sistemas de armas. Las continuas políticas
de ahorro, las compras a la industria local, que a veces
es mucho más cara, hace que sencillamente vaya habiendo
un gap, una distancia creciente entre las Fuerzas Armadas
norteamericanas y algunos o la mayoría de sus equivalentes
europeos; es decir, que estamos anee problemas concretos
que hacen referencia, no ya a la construcción administrativa
del segundo pilar de la Líniófí, tan
importante y tan determinante en lo que va a ocurrir dentro
de unos años, sino a los problemas que son de hoy,
o que ya eran de ayer, y que también requieren una
solución, quizá más urgente que los
problemas burocráticos. Yo entiendo que el Sr. Pese,
al mismo tiempo que tiene que poner en marcha su política
de orden administrativo para construir en Bruselas el aparato
administrativo del segundo pilar, tendrá que tomar
iniciativas para ir resolviendo estos problemas que afectan
a la operatividad de la fuerza. De poco nos vale tener muchos
funcionarios en Bruselas perfectamente capacitados, si no
tenemos luego los medios, los hombres, las capacidades para
poder intervenir.
A mí se me ocurre -y
entramos ya en la extravagancía de la prospectiva- que habría
fundamentalmente dos líneas de actuación:
una que ya se ha comentado mucho, sería un plan de
convergencia de capacidades, que haría referencia
tanto a personal como a medios, ambos citados en el documento
de Colonia , que es un primer paso. Para mí, si Javier
Solana, cuya habilidad política es de todos conocida,
es capaz de sacar adelante un Plan de Convergencia que valga
para algo, será un éxito enorme, porque se
mire como se mire –y aquí vuelvo a lo que decía
Coma-, esto es la cuadratura del círculo. Es decir,
lograr que haya un Plan de Convergencia sin gastar dinero,
es realmente muy complicado, y soy el primero en reconocer
que hay muchas cosas que se pueden hacer que no cuestan
dinero. Por ejemplo: reorganizar las Fuerzas Armadas para
que sean realmente unas unidades de combate y no de jefes
de negociado. Ahí hay mucha tarea por hacer; pero
hay otras que, se quiera o no, cuestan dinero y estamos
en una situación en la que la agenda básica
es la agenda del euro. El euro tiene un futuro, como poco,
incierto: empezar a salir de la zona euro supone un alto
riesgo, es decir, comprar algo en dólares, comprar
algo en yenes, o, sobre todo, comprar algo en libras esterlinas,
empieza a ser un atentado contra la salud; estaremos muy
felices con nuestra moneda, pero comienza a no ser muy competitiva.
En un momento así, en el que las haciendas nacionales
están urgidas a controlar el gasto para mantener
en pie la opción del euro, resulta muy complicado
plantear a nuestros gobiernos, y en especial al nuestro,
al español, aumentar sus gastos.
La segunda línea, paralela
al plan de convergencia, creo que podría ser una
política de adquisiciones y misiones propias por
parte del segundo pilar. También aquí tenemos
una experiencia en la OTAN que es importante. Hay carencias
que se pueden solucionar mejor desde Bruselas directamente
que a través de los gobiernos. Básicamente,
en líneas de inteligencia e información, satélites,
analistas o en redes de transporte, ¿por qué
no puede ser el segundo pilar el que compre aviones o barcos
de transporte?, ¿por qué no puede ser Bruselas
la que adquiera satélites o contrate analistas? Por
ahí tenemos toda una línea de actuación
que, jugando con la imagen del canto rodado que se deja
caer por la ladera, va cogiendo aceleración y generando
unas inercias que son muy importantes y que pueden lograr
unos; avances ahora insospechados. También tenemos
la experiencia breve, pero que me parece muy destacable,
del euro a la hora de pensar cómo se diseña
un plan de convergencia y, sobre todo, ese tema tan delicado
qué es el de sus componentes: este pilar es de la
Unión, pero ¿forman parte de él todos
los países miembros o no? Al plan de convergencia,
¿se suman todos o parte?; si alguien no cumple, ¿se
le echa del plan o no?...
Por terminar. Creo que hay un
acuerdo básico bastante importante sobre lo que es
la agenda de la Unión Europea en torno a la política
de seguridad. Insistiendo en que estoy de acuerdo con todo
lo ya dicho, quisiera subrayar:
Uno, que esta política
se plantea objetivos extraordinariamente limitados y no
podemos olvidarlo, sobre todo porque vamos a sufrir uña
lluvía de informaciones y declaraciones enormemente laudatoria
y extravagante sobre el gran proceso en el que estamos.
El gran proceso es pequeñito, porque la historia
de la Unión Europea es una historia de pasos pequeños
que, poco a poco, va logrando grandes metas. Pero no nos
olvidemos de que el objetivo es pequeño.
Dos, que como hemos venido repitiendo, todo esto se va a
hacer sin aumentar el gasto en defensa. No vamos a solucionar
algunos de los problemas qué ahora son graves, pero
que dentro de quince años lo van a ser mucho más,
que son los de la operatividad de la fuerza, los de la capacidad
de proyección de fuerza. Al final tendremos un estupendo
palacete en Bruselas, tendremos un organigrama muy bueno,
tendremos técnicos de primera haciendo muy buenos
informes, pero nuestra capacidad operativa, nuestra capacidad
de proyección, nuestra capacidad de solucionar conflictos
sin EE.UU. va a seguir siendo muy limitada. Por lo menos,
que nosotros no perdamos de vista esto, puesto que la opinión
pública sí lo va a hacer muy pronto, porque
se le va a repetir que éste es un gran proceso histórico
y que es un cambio fundamental en la humanidad. La OTAN
es y va a seguir siendo, porque nosotros los europeos queremos,
directa o indirectamente, el único sistema de seguridad
re- al europeo. Que cuando haya problemas de verdad, será
ella la que nos vaya a sacar las castañas del fuego.
En Kosovo, que ha sido una fantástica chapuza militar
desde tantos puntos de vista, una de las lecciones más
obvias que podemos extraer es que ya existe un gap tremendo
con los norteamericanos; hemos sido más un estorbo
que otra cosa. Hace poco tiempo, un alto cargo de la Administración
se preguntaba si nuestra principal aportación había
sido el avión de abastecimiento o los F-18: creo
que no hay duda de que fue el avión de abastecimiento
el que más hizo. Esto ha sido así ya a la
altura del año 99- Dentro de diez años, va
a ser más grave. No lo podemos perder de vista.
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