"Política
Exterior y de Seguridad Común: Las lecciones de
Kosovo."
Es un asunto bastante complicado
el de las conclusiones que hemos de sacar de la crisis
de Kosovo. En primer lugar, por la saturación que
hay por lo mucho que ya se ha dicho en actos y sesiones
de trabajo de todo tipo. En segundo término, porque
en realidad han existido dos kosovos: el de la intervención
militar para detener la ofensiva de Milosevic y el siguiente,
en el que se han puesto en práctica los acuerdos
que se le impusieron. Respecto a las carencias europeas,
las consecuencias son distintas. Por ejemplo, del segundo
kosovo. quienes están presentes son los europeos
con las tres cuartas partes de las fuerzas, algo muy distinto
de lo ocurrido en el primer kosoro. en que el elementó
norteamericano predominó claramente en la batalla
aérea. La tercera dificultad se relaciona con la
pregunta de si la estrategia de la U. E. hubiera sido
la misma o distinta si sólo hubiéramos intervenido
los europeos con nuestros medios. Hubiesen aparecido entonces
las mismas carencias europeas? Es imposible dar una respuesta.
Para los europeos, Kosovo
ha sido revelador, en primer lugar, de nuestras debilidades
y sobre todo en la primera parte, de todo lo que nos ha
hecho falta en materia de información (esencial
para conocer cómo y con qué medios actuar),
en la acción misma, en las estructuras de mando
interejércitos, en medios de ataque, especialmente
aéreos y de capacidad de movilidad. Esto no ha
quedado probado. Sabemos que nos falta pero no nos faltó
en Kosovo que está a la última vuelta de
la esquina.
También Kosovo evidenció
nuevas realidades europeas importantes para el futuro
en lo que va a continuar. En efecto, Kosovo ha sido la
primera ocasión concreta en que han aparecido evoluciones
de los principales países europeos: la más
importante fue la evolución de Gran Bretaña,
aceptando la defensa europea en el marco de la U.E. Antes
de Kosovo, durante las negociaciones de Rambouillet, Gran
Bretaña jugó un papel muy europeo, nada
atlantisra, lo mismo que después, al discutirse
la posible intervención terrestre, cuando se vio
nítidamente aparecer una posición británica
muy distinta a la americana.
Respecto a Alemania, se ha
producido la afirmación de la capacidad alemana
para intervenir militarmente, la cual se ha manifestado
por primera vez sobre el terreno. Kosovo ha marcado el
comienzo de la era de Alemania como potencia europea en
todas sus dimensiones.
Kosovo constituye asimismo
el final de una evolución francesa, tal vez menos
visible. Se trata de la normalización de la relación
de Francia con la OTAN. Un elemento muy importante para
la defensa europea, que comienza en las conversaciones
no concluidas entre 1996 y 1997. Kosovo ha dejado patente
una relación en la que Francia se ha adaptado a
la OTAN y la OTAN se ha adaptado a Francia. El símbolo
de esta nueva relación es que Francia ha tomado
el mando durante un tiempo de la fuerza de extracción
en Kosovo, sin problemas para la OTAN ni para Francia.
Se ha demostrado que la pertenencia a la estructura integrada
no es una condición del éxito.
Como ha dicho el ministro
español de Defensa, Kosovo ha revelado que no es
suficiente con hablar de la identidad europea. Lo que
hace falta es afirmar nuestra política y nuestra
capacidad de acción. Esto ha inspirado la tarea
comenzada en Colonia y debe mantenerse.
A partir de Kosovo, todos
trabajamos, en primer lugar, sobre las capacidades de
acción. Acentuaré un elemento contenido
en la declaración de Colonia : Europa debe trabajar
para desarrollar una capacidad de operación, utilizando
tanto los medios de la OTAN , como los recursos propios
europeos. Esto no es, como algunos piensan, una figura
de estilo sino una realidad.
En efecto, no debemos olvidar,
como otra lección de Kosovo, que el voto americano
fue obtenido con dificultad y no sabemos lo que puede
ocurrir mañana. También es cierto que ninguna
operación europea puede hacerse contra o sin la
opinión favorable de EE.UU. Todo lo que hacemos
desde Colonia tiene en cuenta esta afirmación.
Si Europa llega a hacer algo sola, será no por-
que esté en contra de los EE.UU., sino porque lo
exijan las circunstancias. Tenemos que prepararnos y buscar
una capacidad sin duplicaciones inútiles, y esta
expresión es importante.
Pensamos que debemos satisfacer
una necesidad, que existe, de coherencia y de sinergía
de todos los recursos propios de Europa. Hemos de hacer
que los instrumentos políticos en la Unión
Europea sean capaces de dirigir y co- ordinar aquellos
instrumentos que constituyen el valor añadido de
la Unión Europea y el Consejo de Asuntos Generales
tendrá una misión importante en ese contexto.
Hemos de dotar a la Unión
Europea de medios para gestionar una crisis. Si queremos
ser ambiciosos para Europa, diremos que Europa será
totalmente europea cuando no solo pueda gestionar las
crisis, sino también poner en mar- cha una nueva
estrategia de gestión de crisis en la que utilice
toda su especificidad europea.