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TERCEROS ENCUENTROS ESTRATÉGICOS FRANCO-ESPAÑOLES
25 de octubre de 1999

• Salomé Zourabichvili, Subdirectora de Asuntos Estratégicos. Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia (resumen). Mesa redonda:

"Política Exterior y de Seguridad Común: Las lecciones de Kosovo."

Es un asunto bastante complicado el de las conclusiones que hemos de sacar de la crisis de Kosovo. En primer lugar, por la saturación que hay por lo mucho que ya se ha dicho en actos y sesiones de trabajo de todo tipo. En segundo término, porque en realidad han existido dos kosovos: el de la intervención militar para detener la ofensiva de Milosevic y el siguiente, en el que se han puesto en práctica los acuerdos que se le impusieron. Respecto a las carencias europeas, las consecuencias son distintas. Por ejemplo, del segundo kosovo. quienes están presentes son los europeos con las tres cuartas partes de las fuerzas, algo muy distinto de lo ocurrido en el primer kosoro. en que el elementó norteamericano predominó claramente en la batalla aérea. La tercera dificultad se relaciona con la pregunta de si la estrategia de la U. E. hubiera sido la misma o distinta si sólo hubiéramos intervenido los europeos con nuestros medios. Hubiesen aparecido entonces las mismas carencias europeas? Es imposible dar una respuesta.

Para los europeos, Kosovo ha sido revelador, en primer lugar, de nuestras debilidades y sobre todo en la primera parte, de todo lo que nos ha hecho falta en materia de información (esencial para conocer cómo y con qué medios actuar), en la acción misma, en las estructuras de mando interejércitos, en medios de ataque, especialmente aéreos y de capacidad de movilidad. Esto no ha quedado probado. Sabemos que nos falta pero no nos faltó en Kosovo que está a la última vuelta de la esquina.

También Kosovo evidenció nuevas realidades europeas importantes para el futuro en lo que va a continuar. En efecto, Kosovo ha sido la primera ocasión concreta en que han aparecido evoluciones de los principales países europeos: la más importante fue la evolución de Gran Bretaña, aceptando la defensa europea en el marco de la U.E. Antes de Kosovo, durante las negociaciones de Rambouillet, Gran Bretaña jugó un papel muy europeo, nada atlantisra, lo mismo que después, al discutirse la posible intervención terrestre, cuando se vio nítidamente aparecer una posición británica muy distinta a la americana.

Respecto a Alemania, se ha producido la afirmación de la capacidad alemana para intervenir militarmente, la cual se ha manifestado por primera vez sobre el terreno. Kosovo ha marcado el comienzo de la era de Alemania como potencia europea en todas sus dimensiones.

Kosovo constituye asimismo el final de una evolución francesa, tal vez menos visible. Se trata de la normalización de la relación de Francia con la OTAN. Un elemento muy importante para la defensa europea, que comienza en las conversaciones no concluidas entre 1996 y 1997. Kosovo ha dejado patente una relación en la que Francia se ha adaptado a la OTAN y la OTAN se ha adaptado a Francia. El símbolo de esta nueva relación es que Francia ha tomado el mando durante un tiempo de la fuerza de extracción en Kosovo, sin problemas para la OTAN ni para Francia. Se ha demostrado que la pertenencia a la estructura integrada no es una condición del éxito.

Como ha dicho el ministro español de Defensa, Kosovo ha revelado que no es suficiente con hablar de la identidad europea. Lo que hace falta es afirmar nuestra política y nuestra capacidad de acción. Esto ha inspirado la tarea comenzada en Colonia y debe mantenerse.

A partir de Kosovo, todos trabajamos, en primer lugar, sobre las capacidades de acción. Acentuaré un elemento contenido en la declaración de Colonia : Europa debe trabajar para desarrollar una capacidad de operación, utilizando tanto los medios de la OTAN , como los recursos propios europeos. Esto no es, como algunos piensan, una figura de estilo sino una realidad.

En efecto, no debemos olvidar, como otra lección de Kosovo, que el voto americano fue obtenido con dificultad y no sabemos lo que puede ocurrir mañana. También es cierto que ninguna operación europea puede hacerse contra o sin la opinión favorable de EE.UU. Todo lo que hacemos desde Colonia tiene en cuenta esta afirmación. Si Europa llega a hacer algo sola, será no por- que esté en contra de los EE.UU., sino porque lo exijan las circunstancias. Tenemos que prepararnos y buscar una capacidad sin duplicaciones inútiles, y esta expresión es importante.

Pensamos que debemos satisfacer una necesidad, que existe, de coherencia y de sinergía de todos los recursos propios de Europa. Hemos de hacer que los instrumentos políticos en la Unión Europea sean capaces de dirigir y co- ordinar aquellos instrumentos que constituyen el valor añadido de la Unión Europea y el Consejo de Asuntos Generales tendrá una misión importante en ese contexto.

Hemos de dotar a la Unión Europea de medios para gestionar una crisis. Si queremos ser ambiciosos para Europa, diremos que Europa será totalmente europea cuando no solo pueda gestionar las crisis, sino también poner en mar- cha una nueva estrategia de gestión de crisis en la que utilice toda su especificidad europea.

 

 

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