TERCEROS ENCUENTROS
ESTRATÉGICOS FRANCO-ESPAÑOLES
25 de octubre de 1999
• Almirante
Francisco J. Torrente, Director General de Política
de Defensa, Ministerio de Defensa. Mesa redonda:
"Política
Exterior y de Seguridad Común: Las lecciones de
Kosovo*.
A mi entender, Kosovo cogió
a la PESC, por emplear una frase castiza, "en pañales",
por no decir desnuda. Nos sorprendió en pleno proceso
de discusión de todos nuestros proyectos, pero
sin haber logrado? conseguir plasmar todavía ninguno
de ellos. Kosovo para mí, repito, nos ha dado una
gran lección, y esta gran lección es que
Europa no era ni es todavía capaz, ni está
preparada para responder a conflictos que tienen lugar
en su propio territorio, en nuestro propio patio, en expresión
del ministro de Defensa, a retos políticos y militares
como los que planteó ese conflicto. No es que no
supiésemos ya algo que Kosovo como corolario puso
de manifiesto, evidentemente, como era la enorme asimetría,
tanto de voluntad política como de capacidad militar
entre la OTAN , o si ustedes lo prefieren, entre los EE.UU.
y Europa.
Y es indudable para mí
que si Europa quiere ser dueña de su propio futuro,
tiene que tener la capacidad de hacer frente a estas situaciones.
De ahí a deducir la necesidad imperiosa de desarrollar
una política de defensa común, como marca
Colonia , empezando precisamente por el desarrollo de
la política exterior y de defensa, solo había
un paso, y hoy parece que Europa tiene precisamente esta
voluntad. Por ello, no es de extrañar que un mes
después de iniciadas las operaciones de Kosovo
(24 de marzo), el 22 de abril, en Washington, en la cumbre
de la Alianza, los jefes de estado y de gobierno re- conociesen
y se felicitasen porque la Unión Europea se iba
a dotar de capacidad para actuar de manera autónoma
y así pudiese adoptar decisiones y aprobar acciones
militares, y tampoco que se mostrasen dispuestos a que
la Unión Europea pudiese acceder fácilmente,
dice el comunicado, a todos los medios y capacidades de
la Alianza, precisamente, para desarrollar estas operaciones.
En junio, en Colonia , el
Consejo europeo, aprobó el informe preparado por
la presidencia alemana, en el que se llevaba ya trabajando
prácticamente un año desde que la cumbre
de Saint-Malo dio el pistoletazo de salida. Y éste
es el punto en que estamos en este momento, con la figura
del Sr. Pese. la política exterior de seguridad
común creada; nos falta empezar a rodar. Y en mi
opinión, hay tres planos en que la PESC debería
empezar a andar a la vista de las
lecciones aprendidas en Kosovo: en primer lugar, debe
tener una estructura para poder adoptar las decisiones
políticas y político-militares. En este
sentido, mis predecesores se han referido al COPS, en
lenguaje coloquial, que va a presidir el alto representante.
Y esto, que se creó en Colonia , todavía
no esta materializado. Al final me referiré a que
uno de los factores que nos cuelga en este proyecto es
un calendario muy exigente, y a mi encender el próximo
Consejo Europeo de Helsinki debería ya poner en
marcha precisamente este Comité.
En un segundo nivel, viene
la posibilidad de que la Unión Europea sea capaz
de adoptar decisiones estratégicas militares, de
planear operaciones militares y de conducir las operaciones
militares. Para eso, mis predecesores también han
citado que se está pensando en que se haga un Comité
Militar en Europa, un Estado Mayor europeo y un Cuartel
General europeo. Al respecto, voy a decir aquí
que en las conversaciones mantenidas a lo largo de este
año con nuestros amigos franceses y con otros miembros,
como Alemania o el Reino Unido, los objetivos creo que
son prácticamente coincidentes, quedando sólo
una pequeña discusión de matices; pero todos
estamos de acuerdo en que, por debajo de la decisión
política, debe haber una estructura militar capaz
de transformar las directivas o decisiones políticas
en directivas y órdenes para la ejecución
militar.
Y en tercer lugar, y es la
parte más importante que me gustaría a mi
tratar en esta contribución inicial a esta mesa
redonda, es el desarrollo de las capacidades militares.
Es decir, Europa debe prepararse para ser capaz de ejecutar
las operaciones militares de gestión de crisis
a las que estarnos enfocados. Y digo gestión de
crisis y recuerdo gestión de crisis, porque tanto
Amsterdam como Colonia posteriormente dejan bien claro
que estamos enfocados en esta primera fase al desarrollo
de operaciones de hasta gestión de crisis, operaciones
más conocidas por Petersberg, dejando para un segundo
estadio, si el Consejo Europeo lo decidiese, la adopción
de una política de defensa común, que todavía
no ha sido decidida. No obstante, el umbral de separación
entre la decisión de fases es tan extremadamente
pequeño que creo que al final se convertirá
en un ciclo sin solución de continuidad.
Paso a referirme ahora a las
capacidades militares necesarias. Éste es el verdadero
talón de Aquiles que tenemos en Europa: no tenemos
una verdadera capacidad estratégica. El ministro
se ha referido a que nuestros presupuestos son equiparables
en un 70% al de los norteamericanos; a lo que puedo añadir
que en Europa tenemos 2.550 batallones y, en cambio, no
tenemos, o tenemos muy poca o muy limitada, capacidad
de transporte estratégico; muy poca capacidad de
sistemas de mando, control, de comunicaciones e inteligencia
; muy poca capacidad de guerra electrónica, muy
poca capacidad de combate efectivo. Y por eso Kosovo tiene
una gran virtud. Esto lo sabíamos los europeos
y los norteamericanos desde hace mucho tiempo. La gran
virtud de Kosovo es que lo ha puesto palmariamente encima
de la mesa. Eso es lo que nos ha enseñado a los
europeos de una forma pragmática y práctica;
es como decir: lo ve usted, surge la crisis y usted no
es capaz de controlarla. Y esto responde a lo que dijo
la Sra. Zourabichvili de que existieron dos koswos; diría
incluso que existieron tres kosww. el antes de Kosovo,
la voluntad de decisión política, el kosovo
de las operaciones, y el koswo una vez que Milosevic cumplió
con las exigencias que se le habían planteado.
Esto que estoy diciendo de
mejoria y potenciación de las capacidades militares
se plasma también en Washington en una denominada
Iniciativa de Capacidades de Defensa, que se desarrolla
en 58 puntos. Qué quiero decir con ello?; que las
carencias están identificadas y, por lo tanto,
los campos en los que tenemos que mejorar. Además
de los ya señalados, querría exponerles
aparte uno en particular que me parece de primordial importancia.
Creo que para conseguir mejorar
nuestras capacidades militares y adquirir las capacidades
que todos deseamos, hace falta, en primer lugar, un proceso
de la decisión común. No voy a entrar ahora
en por qué hemos llegado a donde estamos, no sólo
España, sino todos los países. Entiendo
que cada país ha ido planeando su defensa para
sí mismo. Ahora se trata de pasar al estadio superior,
tenemos que planear para conseguir una defensa coordinada
y común, y ya no nos valen los planteamientos particularistas
de cada una de las naciones. Por eso es tan importante
que el planeamiento militar, de defensa, sea coordinado
entre las naciones. Esto no descubre por otra parte nada
nue- vo, porque es una cuestión que viene haciendo
la Alianza Atlántica prácticamente desde
su fundación.
En segundo lugar, quería
decir que deberíamos todas las naciones, como consecuencia
de este nuevo planeamiento, efectuar una racionalización
del gasto y poner el acento, naturalmente, en aquellos
aspectos y aquellas capacidades militares que nos serán
mas necesarios en el futuro próximo. Esto no quiere
decir todavía que tengamos que mejorar el gasto,
sino que de los 2.550 batallones, que nos sobran, a unas
capacidades estratégicas de proyección de
fuerzas, de potencia de combate, de sostenimiento de logística,
que nos faltan, no exige en este momento más que
una racionalización del gasto como consecuencia
de ese nuevo planeamiento de la defensa militar. Pero
también, y eso es lógico, y ha salido aquí
y no voy a insistir más en ello, necesitamos apoyarnos
en unas capacidades tecnológicas industriales que
hoy no existen. Estamos en ese proceso.
Y por último, y aunque
efectivamente nuestras opiniones públicas puedan
estar en contra, de toda esta reflexión, seguramente,
se deriva que la racionalización del gasto no será
suficiente y posiblemente, y ya se ha apuntado aquí
también, no sólo por el ministro, sino por
los oradores que me han precedido, haya que buscar una
convergencia en los gastos de defensa. Esto es obvio y
evidente, para países, que, como el nuestro, están
en un nivel muy inferior a la media europea, quizá
pueda significar que haya que hacer un mayor esfuerzo
en defensa.
Finalmente, he de insistir
en que todo esto se ajusta a un calendario muy exigente
establecido en Colonia . Creo que la finalización
de esta primera fase del proyecto que acabo de exponer
debería ser un regalo de Navidad a recibir de Francia
en el año 2000, y para ello deberíamos empezar
ya, sin pérdida de tiempo, tomando las primeras
decisiones en Helsinki, estableciendo la PESC, definiendo
las competencias que debe tener el Alto Representante
y dirigiéndole para que en lo primeros meses del
año 2000 pueda centrarse en aquellos aspectos que
realmente logren nuestro objetivo de mejorar las capacidades
de defensa; y que cuando termine Francia su presidencia
de la Unión Europea podamos felicitarnos al acabar
el año que viene, ya que todavía no de una
defensa común, sí de la conclusión
de la primera fase de todo este largo proyecto.