TERCEROS ENCUENTROS
ESTRATÉGICOS FRANCO-ESPAÑOLES
25 de octubre de 1999
• Alain Barrau,
Diputado, Presidente de la Delegación de la Asamblea
Nacional ante la UE (resumen). Mesa redonda:
"El
futuro de la PESC"
Seguir avanzado en la construcción
europea es fundamental y si queremos continuar en el camino
de la PESC, no tenemos otra alternativa. Si pretendemos
que, en los próximos años, Europa sea algo
más que una zona de libre cambio, será necesario
que todas las políticas que puedan hoy dar cuerpo
a esa Unión Europea se coordinen poco a poco y
se solidifiquen.
Ahora bien, el camino para
llegar a un resultado positivo en el campo de la política
exterior y de defensa será más difícil
que el que hemos recorrido hasta llegar a la moneda única.
Pero, ¿tenemos otra alternativa?
No es razonable que, al comienzo
del siglo XXI, siendo Europa la primera potencia económica
y comercial del mundo, no pase de ser un enano diplomático
y militar. Las etapas serán arduas y habrá
retrocesos, pero no veo otro camino, salvo que los europeos
deseen aceptar un protectorado americano y no creo que,
hoy día, sea ése el sentimiento de la opinión
pública europea.
En este sentido, Kosovo ha
sido revelador de esa preocupación. El que hayamos
podido llegar, en el proceso previo al periodo militar,
a una especie de voluntad de las diplomacias europeas
de comprometerse diplomáticamen- te -sobre todo
la francesa y la británica, pero en general de
los Quince- a lo largo de las conversaciones de Rambouillet;
el que haya podido haber un acuerdo entre los europeos,
el que quien haya negociado en Belgrado haya sido el Presidente
finlandés de turno del Consejo y el que, al terminar,
fuera (incluso si los EE.UU. y los rusos contribuyeron
al acuerdo) a informar al Consejo Europeo de Colonia ,
todo ello constituyen acontecimientos europeos de importancia
que hay que inscribir en el activo del último periodo.
Evidentemente, hay grandes
dificultades todavía, los puntos de vista y las
tradiciones diplomáticas son diferentes, pero pienso
que la PESC avanza y es un pilar importante de la U.E.
En mi opinión, la dificultad
en materia de defensa estriba en que no veo qué
es lo que puede llegar a convencer a los EE.UU. a abandonar
su estatuto de primera superpotencia militar. En este
sentido, no encuentro nada positivo, ni en sus declaraciones
ni en sus actos. Tan solo un ligero incremento del margen
de maniobra de los europeos en la OTAN.- Pero ¿es
esto suficiente? ¿Debe serlo?
En el debate político
francés -que, evidentemente, no es el único-
la cuestión de Kosovo hizo progresar las cosas.
En efecto, se produjo un cierto consenso -que yo personalmente
encontré un tanto débil- por el que se estaba
dispuesto a tratar de desarrollar una dimensión
de defensa europea con un pie en la OTAN , pero tratando
de jugar todas las cartas posibles de una estrategia específicamente
europea. No fue un resultado perfecto, pero fue parte
del pragmatismo necesario para llegar a ulteriores etapas.
Esto debe ser aceptado por
nuestros socios americanos. Europa debe darse los medios,
con una industria eficaz de armamento y con una revisión
del conjunto de sus presupuestos de defensa, para que
nuestros argumentos diplomáticos, militares e industriales,
lleguen a ser convincentes.
Estamos en un proceso lento
y difícil de construcción de una política
exterior europea, que tendrá éxitos -como
los ha tenido en el último periodo- y tendrá,
sin duda, fracasos, pero quiero terminar preguntando si
hay otra vía posible, ... a menos que se quiera
permanecer a la sombra de los EE.UU. como una mera zona
de libre cambio.