LA
COMUNIDAD EUROPEA, EL MAGREB Y ESPAÑA
III. Los protagonistas de la cooperacion
Sin poder olvidar que debe ser el hombre el
objeto y sujeto final del desarrollo, en este tercer capítulo
vamos a ocuparnos precisamente de los actores o protagonistas
de esta cooperación: Marruecos, Argelia, Túnez
y la Comunidad Europea con su política mediterránea.
Al referirnos a cada uno de ellos haremos también
un breve balance de los últimos años de
cooperación comunitaria, tratando de extraer algunas
lecciones que nos sirvan para orientar las perspectivas
de futuro.
La Comunidad Europea y su política
mediterránea
La Política Mediterránea es
un complejo marco de relaciones e instrumentos de cooperación
que ha sido puesto en marcha por la Comunidad Europea
desde la decada de los 60 con el objetivo principal de
lograr un desarrollo equilibrado de la Cuenca Mediterránea.
La Política Mediterránea forma parte de
la política preferencial no europea de la CEE y
se ha venido articulando en torno a tres ins-
trumentos básicos:
— un régimen comercial que concempla
él acceso preferencial al mercado comunitario,
— un sistema de cooperación financiera y
técnica y
— unos mecanismos institucionales de diálogo.
El marco jurídico de la Política
Mediterránea lo constituyen unos Acuerdos-Base
(de cooperación o asociación ) a los que
acompañan unos Protocolos de Adaptación,
Adicionales (de carácter comercial) y Financieros,
firmados con doce de los wce países terceros mediterráneos.
La realidad sobre la que se proyecta esta
política comunitaria es muy dispar ya que estos
países cuentan con sistemas económicos y
grados de desarrollo diferenciados así como regímenes
políticos distintos. Estos países son: Marruecos,
Argelia, Túnez, Egipto, Jordania, Líbano,
Siria, Israel, Turquía, antigua Yugoslavia, Chipre
y Malta. A ellos se añaden los Territorios Ocupados
por Israel y está excluida únicamente: Libia.
Las sucesivas ampliaciones comunitarias y
la evolución de la propia realidad mediterránea
han venido dando lugar, desde sus orígenes, a una
situación de revisión permanente de la Política
Mediterránea, en un esfuerzo de continua adaptación
a una realidad dinámica y cambiante.
En 1985, con motivo del ingreso en la Comunidad de España
y Portugal, se inicia la última reforma, derivada
del compromiso adoptado en el Consejo celebrado en Marzo
de ese año en el sentido de asegurar el "mantenimiento
de las corrientes tradicionales de intercambio".
Este compromiso se plasmará en los
nuevos Protocolos comerciales que se firmaron entre 1987
y 1988 con todos estos países y en los que se establecen
los mecanismos necesarios para asegurar el mantenimiento
de los volúmenes tradicíonalmente exportados
de productos agrícolas, con reducciones arancelarias,
aunque dentro de contingentes, calendarios y/o precios
mínimos.
Al mismo tiempo, se firmaron nuevos Protocolos
Financieros con el propósito de reforzar la cooperación
económica, técnica y financiera. Sin embargo,
su contenido, como veremos, seguía siendo muy modesto
en relación con las necesidades a las que debía
hacer frente.
EL INFORME DEL COMISARIO ABEL MATUTES
En noviembre de 1989, la Comisión presentó
un documento de trabajo al Consejo de Ministros y al Parlamento
Europeo en él qué se realiza un balance
de catorce años de Política Mediterránea.
Dicho informe comienza destacando la gran importancia
estratégica que los países mediterráneos
tienen para la Comunidad Europea porque:
-Són su tercer socio comercial (8%
del comercio total) por detrás de los países
de la EFTA y EEUU,
- La zona es vital para el aprovisionamiento energético
de la Comunidad.
-Casi 5 millones de sus nacionales residen en territorio
comunitario y la presión migratoria no ha cesado
de crecer. -Por otra parte, casi todos estos países
se enfrentan también a graves problemas políticos
y de desarrollo económico: deuda exterior, deficit
comercial, presión demográfica, medio ambiente,
fundamentalismo islámico, conflicto árabe-israelí,
etc.
La evaluación que hace la Comisión
de catorce años de Política
Mediterránea puede resumirse de la siguiente manera:
a) Intercambios comerciales. Los intercambios
de productos industriales han experimentado una mejora
sustancial, con un incremento de las exportaciones hacia
la Comunidad del 504%, siendo Turquía, Yugoslavia,
Chipre y Marruecos los más favorecidos. Por lo
que se refiere al comercio de productos agrícolas,
la rigidez de los circuitos de comercialización
y el alto grado de auto- abastecimiento que ha alcanzado
la Comunidad como consecuencia de la tercera ampliación
a España y Portugal, han provocado una situación
de estancamiento.
b) Cooperación financiera. En estos
catorce años (1974-1988) la cooperación
financiera y técnica ha ascendido a 5.500 millones
de écus, lo que representa un 3% de los fondos
totales recibidos del exterior por estos países.
Esta cantidad es sensiblemente inferior a la que los países
mediterráneos reciben directamente de los Estados
Miembros (14%), la OPEP (28%) o los EEUU (31%, aunque
con-
centrada en Egipto e Israel).
c) Cooperación económica. La
Comunidad Europea ha destinado a la cooperación
económica (creación de empresas mixtas,
financiación de estudios) una media de 5 millones
de ecus al año y ha estado concentrada fundamentalmente
en los sectores industrial, científico-técnico,
energético y medioambiental. Su impacto sobre el
desarrollo económico ha sido lógicamente
muy escaso. Por otra parte, las inversiones privadas han
sido hasta ahora poco significativas y muy inferiores
a las dirigidas a otras regiones del mundo como el Sudeste
Asiático.
El documento ya citado concluye reiterando
la necesidad, a la vista de la proximidad geográfica
y de la intensidad de las relaciones económicas,
culturales y humanas con estos países, de asegurar
la estabilidad regional. Para conseguirlo se propone definir
un "política de vecindad o proximidad"
que convierta a los países mediterráneos
en auténticos socios privilegiados de la Comunidad.
Se concluye pidiendo un verdadero salto cualitativo y
cuantitativo en las relaciones CEE-Mediterráneo
a través de lo que se acabó denominando
la "Política Mediterránea Renovada".
El Informe del Tíibunal
de Cuentas
Durante el año 1988, antes de conocerse
el Informe de la Comisión, el Parlamento Europeo
había solicitado del Tribunal de Cuentas de la
Comunidad que procediera también a realizar una
completa evaluación de la cooperación financiera
y técnica con los países mediterráneos.
Después de numerosas visitas a estos
países y de reuniones de trabajo con funcionarios
comunitarios, autoridades locales, empresas beneficiarías,
etc., el Tribunal de Cuentas hizo público en 1990
su "Informe especial sobre la cooperación
financiera y técnica entre la Comunidad y los países
terceros mediterráneos" qué abarca
los años 1979 a 1989.
De este amplio informe merecen destacarse
algunos comentarios de carácter general y especialmente
las observaciones que se refieren a los países
del Magreb:
— El volumen total de ayuda financiera
puesto a la disposición de todos estos países
por la Comunidad en esos años ha ascendido a 4.683
millones de ecus, de los cuales 1.714 han sido subvenciones
financiadas por el presupuesto comunitario y 2-969 préstamos
(bonificados en la mayoría de los casos) con cargo
a los recursos propios del BBI.
— De estas cifras totales han correspondido a los
tres países del Magreb 708 millones de ecus en
forma de subvenciones (41,3%) y 907 millones en préstamos
del BEI (30,5%).
— Los Protocolos financieros presentan una cierta
rigidez ante la multiplicidad y heterogeneidad de situaciones,
por lo que los ritmos de ejecución son muy distintos
según los países beneficiarios. —
En opinión del Tribunal se debe tener mas en cuenta
la capacidad de absorción de cada país,
mejorar la coordinación entre la Comisión
y el BEI, adoptar evaluaciones sistemáticas de
los proyectos y asegurar su seguimiento.
— El Tribunal de Cuentas critica la falta de rigor
y de realismo que ha existido en la concepción
de muchos proyectos que han visto luego comprometida su
eficacia por un entorno económico desfavorable,
la incapacidad de los organismos responsables de su ejecución
o la imprecisión de los planes de financiación.
— - Reconoce también que en ocasiones el
desarrollo de los proyectos comunitarios es afectado por
la complejidad de los procedimientos administrativos,
la falta de recursos financieros o humanos, la debilidad
de las administraciones locales o el no cumplimiento de
los compromisos de los países beneficiarios. —»
Por lo qué se refiere finalmente a los distintos
países, el Tribunal reconoce que la eficacia de
la ayuda comunitaria varía sensiblemente de un
país a otro. La considera globalmente satisfactoria
en Jordania, Túnez y Malta. En Marruecos, la realización
de algunos objetivos de la cooperación se ha visto
comprometida o retrasada por la falta de ejecución
de operaciones a cargo de las autoridades marroquíes.
Finalmente, constata frecuentes fracasos en Egipto y que
la cooperación financiera y técnica con
Argelia ha estado obstaculizada prácticamente hasta
1987 por lo que no se han producido aún resultados
significativos. Muchas de estas observaciones —que
el propio Tribunal reconoce que no son específicas
de los países mediterráneos sino que afectan
también a la cooperación comunitaria con
Otros países en desarrollo-" han tratado de
ser superadas con la nueva Política Mediterránea
Renovada,
De la Política Mediterránea
Renovada, adoptada por el Consejo de Ministros comunitario
en diciembre de 1990 y que implica un verdadero salto
cualitativo y cuantitativo en esta cooperación,
nos ocuparemos con mayor detenimiento más adelante.
Ahora conviene analizar, de forma concreta
y con algo mas de detalle, la situación económica
en Marruecos, Argelia y Túnez, sus perspectivas
de desarrollo y cuál ha sido hasta la fecha él
balance de la cooperación comunitaria. Sólo
después de este análisis —que forzosamente
ha de hacerse país por país— tendrá
sentido que nos ocupemos de las perspectivas de cooperación
futura entre la Comunidad Europea y estos países
tanto en el marco de la Política Mediterránea
Renovada como en el denominado "partenariado euro-magreb
que ya se dibuja en el horizonte.
Marruecos
Marruecos dispone de recursos naturales relativamente
abundantes, especialmente agrícolas, pesqueros
y minerales (75% de las reservas mundiales de fosfatos).
Su población supera los 25 millones de habitantes
-el 55% menores de 20 años-- con una tasa de desempleo
del 20% y un subempleo importante en las zonas rurales.
El sector agrícola emplea actualmente
al 45% de la población activa marroquí aunque
contribuye sólo con el 20% del PIB; el sector industrial
contribuye asimismo con el 20% del PIB y está claramente
orientado hacia la exportación, siendo los sectores
más dinámicos la industria química,
alimentaría y textil. En los últimos años
se ha producido una notable expansión del sector
servicios y en particular del turismo.

Pero a pesar de los esfuerzos realizados para
diversificar los mercados, el comercio exterior de Marruecos
es —y seguirá siendo en eruturo— muy
dependiente de Europa. Las cifras de los diez últimos
años muestran en este sentido una creciente y continua
integración de la économiá marroquí
en la economía comunitaria.
Evolución de la situación económica
Pocos países en vías de desarrollo
han conocido un éxito similar al de Marruecos en
la estabilización y aJuste estructural de sus economías.
Desde 1983 se ha puesto en marcha, üfl ambicioso
programa de reformas basado en la liberalización
de los intercambios y los precios, la reducción
de subvenciones, la racionalización del sector
público, un programa de privatízaciones
y el aumento de los precios a las producciones agrícolas.
Aunque durante los años siguientes
se ha obtenido un ríttmo fuerte de crecimiento
económico, con tasas del 5% anual entre 1985 y
1989, la renta per cápita en dolares constantes
sigue siendo inferior a la que existía en 1980.
Y, como ocurría en los anos 60 en España,
el millón largo de inmigrantes marroquíes
en la Comunidad contribuye con sus transferencias (1.400
millones de dólares en 1989) a la mejora de la
balanza de pagos.
Como ya habíamos mencionado, los principales
problemas económicos de Marruecos son la carga
de la deuda y el defícit:
presupuestario, aunque a corto y medió plazo los
problemas sociales (desempleo, sanidad y educación
) así como medioambientales (agua potable, desertificación
y contaminación ) pesarán también
cada vez más sobre los equilibrios económicos
y políticos del país.

Perspectivas
Las perspectivas de que Marruecos pueda alcanzar
un ritmo de crecimiento sostenido y equilibrado —cón
tasas del 4,5% del PIB anuales— están razonablemente
a su alcance.
Pero para ello va a ser preciso que, como
ha ocurrido en los últimos años, puedan
aprovecharse los recursos naturales de que dispone, continúe
aplicándose el actual programa de ajuste estructural,
se contengan las tensiones sociales latentes, se logren
cubrir los previsibles gaps financieros de los próximos
años y no sufra impactos del exterior desmesurados
(como sería un nuevo incremento de los precios
del petróleo o distorsiones graves de la economía
internacional y, más en concreto, de la comunitaria
).
Balance financiero de la cooperación
financiero CEE-Marruecos
Desde la entrada en vigor del vigente Acuerdo de Cooperacio
CEE-Marruecos en 1978, tres Protocolos Financieros han
movilizado un cocal de 653 millones de ecus, de los cuales
el 55% en fbrm; de subvenciones geltionadas por la Comisión
y el 45% en prestamos del BEI (cón la posibilidad
de ser bonificados hasta un 2% er los tipos de interés).
El IV Protocolo Financiero para los años
1991-1996 está dotado con 438 millones de ecu$.
Pero, como veremos posteriormente no ha podido aún
ser firmado al haberse retrasado la aprobación
del Parlamento Europeo y haber sido rechazado por el propio
Marruecos qué desea un nuevo tipo de relación
con la Comunidad y un instrumento financiero de carácter
más flexible (similar, por ejemplo, al Programa
"Phare" que ha creado la Comunidad para los
países de Europa Central y Oriental).
La ayuda comunitaria es, pues, muy modesta
(algo que ha sido siempre criticado por España
en las instancias comunitarias), especialmente en relación
con las necesidades objetivas de desarrollo, y no ha representado
en los últimos doce años más que
él 3% de todas las ayudas públicas a Marruecos.
Debido a ello y a la gran capacidad de absorción
del país los fondos de los tres Protocolos Financieros
están ya casi completamente comprometidos y desembolsados.


Argelia
Cón una población de casi 26
millones de habitantes y una tasa de crecimiento demográfico
del 2,8% anual, Argelia tiene considebles recursos naturales,
especialmente en hidrocarburos (las reserve de petróleo
se estiman en 20 años de producción y las
de gas natural en 100 años). La producción
y exportación de este recurso le h permitido alcanzar
una de las rentas per cápita más altas de
Afric (2.080 dolares en 1990), aunque no ha cesado de
disminuir en lo últimos años ante el fuerte
crecimiento demográfico y el estancmiento de la
actividad económica.
Á pesar de los grandes recursos naturales
de que dispone (hierro, zinc, cobre, carbón, fosfatos.
..), la economía argelina está muy poco
diversificada y dominada por el sector de los hidrocarburos
que contribuye en más del 30% del PIB y supone
el 97% de los ingresos de exportación y el 60%
de los fiscales.
En relación con éstas impresionantes
cifras, la agricultura desempeña tan sólo
un papel secundario, el 9% del PIB, y más de la
mitad de los alimentos consumidos han de ser importados
sir- viendo de ejemplo estas cifras:

El sector industrial (manufacturas) apenas
supone también el 9,5%> del PIB y está
integrado principalmente por empresas públicas
orientadas a la sustitución de importaciones y
sin vocación exterior. Por último, el sector
de la construcción supone un 15% del PIB y el sector
servicios, también dominado por servicios públicos,
el 36%.
Hasta hace pocos años la economía
argelina era objeto de una planificación centralizada
(en precios, producción, comercialización
e inversiones) y a pesar de los esfuerzos de liberalización
iniciados en 1987 las estructuras de producción
son aún muy rígidas. El tejido industrial,
integrado esencialmente por 450 empresas públicas,
es ineficaz (acumula pérdidas y no explota más
del 30% de su capacidad) y muy dependiente de las importaciones.
Precisamente su financiación ha obligado a un fuerce
endeudamiento cuyo servicio supone actualmente el 69%
de los ingresos de exportación.
Evolución de la situación
económica
Desde el año 1986, en que los precios
del petróleo cayeron en más de un 40%, Argelia
atraviesa una recesión económica con tasas
de crecimiento negativas o en todo caso muy inferiores
a las de las dos decadas precedentes (del orden del 6%
anual).

El crecimiento de los años 70 se había obtenido
gracias a unas inversiones, principalmente públicas,
equivalentes anualmente a casi el 40%' del PIB. Su escasa
intensidad de mano de obra y la recesión han hecho
subir las cifras de paro hasta el 25% actual de la población
activa en la actualidad.
La inflación, como se observa en el
cuadro, que se había mantenido por debajo del 10%
en la decada de los 80, se ha acelerado fuertemente tras
la devaluación del diñar y la liberalizacíón
de los precios.
Sin embarco, por lo que se refiere a la balanza
de pagos y al deficit público, la subida de los
precios del petróleo que acompañó
a la guerra del Golfo —y que ha generado a Argelia
considerables ingresos en divisas— ha permitido
mantener un superávit público (el 1,5% del
PIB en 1990) y una balanza por cuenta corriente excedentaría.
Ello ha sido posible no sólo por la
subida de los precios del petróleo sino también
por la austeridad presupuestaría en materia de gastos
y sobre todo por la devaluación del diñar
cuyo efecto positivo en ingresos fiscales por ventas de
petróleo ha superado el efecto negativo sobre el
servicio de la deuda.
Como ya habíamos mencionado, las reformas
económicas se iniciaron en Argelia en 1987 y fueron
reforzadas con la ayuda del Banco Mundial y del FMI en
1989 con el objetivo de introducir una economía
de mercado en el país. Actualmente se encuentran
detenidas desde la toma de poder del nuevo Gobierno aunque
muchas de sus medidas habían sido ya adoptadas:
— disolución de grandes granjas colectivas
(1987).
— programa de reestructuración de las empresas
públicas (1989).
— la Ley de la moneda y el crédito (1990)
que facilita las inversiones extranjeras. — la Ley
de los hidrocarburos (1991) que autoriza a las compañías
de petróleo extranjeras a participar hasta en un
49% en los yacimientos ya en explotación —
un nuevo código de comercio, prácticamente
finalizado, ofreciendo ventajas fiscales a los inversores
extranjeros y facilitando la entrada de capitales en el
país,
Perspectivas.
Los objetivos macroeconómicos del Gobierno
argelino para los próximos cinco años, adoptados
de común acuerdo con el FMI y el Banco Mundial,
son los de pasar de un crecimiento anual del 2,6% del
PIB en 1992 al 5% en 1997 y al mismo tiempo reducir la
inflación desde el 25% de este año al 13%
en 1997.
Las perspectivas a medio plazo y la posibilidad
de que puedan alcanzarse estos objetivos dependen esencialmente
de tres factores intimamente relacionados: el precio del
petróleo, los avances en los procesos de reforma
y transformación de las estructuras de producción
y la evolución política. Por lo que se refiere
a éste último es evidente que mientras se
mantenga un clima de crispación social los potenciales
inversores nacionales y, sobre todo, extranjeros seguirán
a la expectativa. Sobre el precio del petróleo
es arriesgado hacer especulaciones.
Pero en relación con los actuales procesos
de reforma económicas puede afirmarse que se encuentran
en una fase crítica. El coste social del programa
de ajuste está siendo muy elevado, habiendo producido
un incremento del paro (que supera ya el 25% de la población
activa) y una disminución del poder adquisitivo.
Para contener las tensiones sociales, las
autoridades argelinas han creado en mayo de 1992 un sistema
de protección social con indemnizaciones en favor
de las capas de población más desfavorecidas
que tratan de compensar la supresión de subvenciones
estatales a los productos de primera necesidad (cón
excepción del pan, la leche y la sémola).
Al mismo tiempo, la acumulación de
la deuda (equivalente al 250% de las exportaciones de
bienes y servicios) y el volumen de su servicio anual
(el 70% de las exportaciones) han agravado el problema
de la falta de divisas. Las necesidades de financiación
exterior rondan los 7.500 millones de ecus al año
y el nivel actual de reservas apenas cubre un mes y medio
de importaciones.
Y como conclusión sólo cabe
repetir que el éxito estas reformas estará
muy relacionado a su vez con él precio de los hidrocarburos
y la evolución de la situación política
en los próximos años.
Balance de la cooperación CEE-Argelia
Desde el año 1978> €0 que entró
en vigor el Acuerdo de Cooperación CEE-Argelia,
hasta el año 1991, Argelia ha recibido de la Comunidad
504 millones de ecus en concepto de cooperación
financiera y técnica (144 millones con cargo al
presupuesto comunitario y 360 millones en forma de préstamos
del BEI).
Sin embargo, como ya habíamos mencionado
anteriormente, el grado de utilización de estos
fondos ha sido muy escaso, especialmente en comparación
con Marruecos y Túnez:

Por lo que se refiere a la distribución
de los proyectos los principales sectores de concentración
de la ayuda comunitaria han sido los siguientes;

Cón carácter adicional a los
Protocolos Financieros, la Comunidad Europea decidió
conceder a Argelia en 1991 una ayuda financiera de 400
millones de ecus en concepto de apoyo a su programa de
reformas estructurales.
Esta ayuda sirve de complemento a la qué
se comprometieron a facilitar también el FMI, el
Banco Mundial y Otras entidades financieras siendo la
primera vez que la Comunidad Europea concede una asistencia
de este tipo a un país no europeo. Hasta el presenté
únicamente los países de Europa central
y oriental (además lógicamente de los Estados
miembros) se habían beneficiado de estas ayudas
financieras en apoyo a la balanza de pagos.
Túnez
A diferencia de Marruecos y Argelia, Túnez
es un país relativamente pobre en recursos naturales
(sólo el 30% de sus tierras son cultivables) y
dispone de una población de 8 millones de habitantes
–el 50% menores de 20 años— que crece
a un ritmo del 2,1% anual.
Su economía está bastante diversificada
y depende básicamente del sector agrícola
(13,5% del PIB con exportaciones relevantes de aceite
de oliva, datiles y productos pesqueros), del turismo
(con una contribución esencial a la balanza de
pagos), del sector minero (fosfatos y petróleo)
y de las industrias manu- facturadas que están
adquiriendo una importancia creciente (15,5% del PIB,
destacando los textiles y la industria eléctrica
y agroalimentaría ).
Como en las otras economías magrebíes,
y a pesar de los esfuerzos desplegados para diversificar
mercados, Túnez depende del mercado comunitario
para el 70% de sus importaciones y el 77% de sus exportaciones.
Situación economica
En 1986, para hacer frente a una situación
económica muy deteriorada, Túnez puso en
marcha un plan de ajuste estructural con el apoyo del
FMI y el Banco Mundial.
Las principales prioridades de este plan han
sido el desarrollo del sector agrícola y pesquero,
la promoción de las exportaciones y un decidido
apoyo a las pequeñas y medianas empresas y al turismo.
Entre las medidas adoptadas merecen destacarse la liberalización
progresiva de las importaciones y los precios, la promoción
de las inversiones extranjeras y el inicio de la privatización
de algunas empresas públicas.
Los resultados globales de este plan de ajuste
pueden considerarse positivos aunque, como en el caso
de Marruecos, no deba olvidarse la fragilidad del proceso
y la necesidad de seguir apoyando estas reformas, especialmente
desde la Comunidad Europea y sus Estados miembros.

Como puede observarse en el cuadro adjunto el PIB ha crecido
un 6,5% en 1990, poniéndose fin a dos años
de crecimiento económico más reducido en
los que se han notado con mayor rigor los efectos del
ajuste. Esto ha permitido Cambien crear en los dos últimos
años 100.000 nuevos puestos de trabajo aunque para
mantener el paro en su nivel actual (20% de la población
activa) sean precisos 75.000 nuevos puestos al año.
Al mismo tiempo se han duplicado las exportaciones
(en dinares corriences) entre 1986 y 1990 y el deficit
de la balanza de pagos ha pasado del 8,3% del PIB en 1985
al 1,2% del PIB en 1990. Todo ello no ha sido posible,
sin embargo, sin unos evidentes costes sociales y para
evitar el riesgo de excesivas tensiones sociales el ritmo
de las reformas se ha ralentizado desde él año
1989

Ello ha coincidido también con un empeoramiento
de la coyuntura económica internacional y el impacto
de la crisis del Golfo, lo que ha hecho que en 1991 Túne2
haya tenido un deficit del 5,1% del PIB en la balanza
de pagos y se haga más difícil lograr tes
objetivos previstos en el plan de ajuste.
Perspectivas
El VIII Plan de Desarrollo para los años
1992-1996 contempla el objetivo de un crecimiento del
6,8% anual del PIB, con lo que podría incrementarse
la renta per cápita (actualmente de 1.250 dólares)
y reducirse los niveles de desempleo. Y al mismo tiempo
tratar de reducir el volumen de endeudamiento que pasaría
del 52% del PIB actualmente al 39% en 1996.
Para ello se adoptan las siguientes orientaciones:
— la profundización de las reformas
para hacer más competitiva y eficaz a la economía,
— una mayor liberalización reforzando el
papel del sector privado, — la reestructuración
del sector público con la posibilidad de nuevas
privatizaciones, — la protección de los recursos
naturales y del medio ambiente que sea comparable con
las exigencias de crecimiento económico.
El logro de estos ambiciosos objetivos va
a depender en buena medida del contexto económico
internacional y del mantenimiento de los actuales equilibrios
económicos, sociales y políticos en el país.
Debe tenerse en cuenta que la sustancial reducción
de las subvenciones (que han pasado del 5% del PIB en
1986 al 2,5% en 1990) ha afectado al poder de compra de
las capas de población con rentas más bajas.
Aunque el Gobierno ha conseguido limitar el des- contento
social gracias a medidas de acompañamiento en la
atención Sanitaría básica y en el equipamiento
escolar, deberá en el futuro seguirse con gran
atención la dimensión social del ajuste.
Precisamente para apoyarla la Comunidad Europea
concedió en octubre de 1991 una ayuda de 40 millones
de ecus, adicionales a los previstos en el vigente Protocolo
Financiero CEE-Túnez.
Balance de la coopéración
financiera CEE-Túnez
Desde 1976 Túnez se ha beneficiado
de una cooperación financiera y técnica
global de 498 millones de ecus, de los cuales 208 millones
con cargo al presupuesto comunitario y 250 millones en
préstamos del BEI.
El grado de ejecución de los Protocolos
financieros es muy superior al de Argelia e incluso también
al de Marruecos:

En relación con la distribución sectorial
de los distintos proyectos financiados por los Protocolos,
los sectores de concentración han sido los siguientes

A lo largo de este capítulo primero
hemos analizado la política mediterránea
de la Comunidad entre 1978 y 19S9 asi como M situación
económica actual y sus perspectivas en Marruecos,
Argelia y Túnez. Los balances de la cooperación
financiera de la Comunidad en cada uno de estos países
han puesto de relieve la lentitud con la que son desembolsados
estos fondos y su excesiva concentración en los
sectores agrícolas y de infraestructuras.
Aunque la Política Mediterránea
ha tenido importantes repercusiones en el desarrollo económico
y social de estos países, no es menos cierto que
el balance de estos años de cooperación
es decepcionante en relación con las esperanzas
que había levantado a un lado y otro del Mediterráneo.
Es evidente que la Comunidad no ha destinado
en estos anos al Magreb la masa financiera crítica
que hubiera sido necesaria para servir de catalizador
de otros fondos en favor de las reformas económicas
y de la creación de empleo.
No obstante, hay que reconocer también
que las inversiones privadas europeas han permitido en
estos últimos años, con independencia del
papel desempeñado por la Comunidad, el desarrollo
de importantes sectores como el textil, el agrícola,
la industria química o la electrónica.