Mapa del sitio
Imprimir esta página
Correo Electrónico
Libros de Interés

LA COMUNIDAD EUROPEA, EL MAGREB Y ESPAÑA

III. Los protagonistas de la cooperacion

Sin poder olvidar que debe ser el hombre el objeto y sujeto final del desarrollo, en este tercer capítulo vamos a ocuparnos precisamente de los actores o protagonistas de esta cooperación: Marruecos, Argelia, Túnez y la Comunidad Europea con su política mediterránea. Al referirnos a cada uno de ellos haremos también un breve balance de los últimos años de cooperación comunitaria, tratando de extraer algunas lecciones que nos sirvan para orientar las perspectivas de futuro.

La Comunidad Europea y su política mediterránea

La Política Mediterránea es un complejo marco de relaciones e instrumentos de cooperación que ha sido puesto en marcha por la Comunidad Europea desde la decada de los 60 con el objetivo principal de lograr un desarrollo equilibrado de la Cuenca Mediterránea. La Política Mediterránea forma parte de la política preferencial no europea de la CEE y se ha venido articulando en torno a tres ins-
trumentos básicos:

— un régimen comercial que concempla él acceso preferencial al mercado comunitario, — un sistema de cooperación financiera y técnica y
— unos mecanismos institucionales de diálogo.

El marco jurídico de la Política Mediterránea lo constituyen unos Acuerdos-Base (de cooperación o asociación ) a los que acompañan unos Protocolos de Adaptación, Adicionales (de carácter comercial) y Financieros, firmados con doce de los wce países terceros mediterráneos.

La realidad sobre la que se proyecta esta política comunitaria es muy dispar ya que estos países cuentan con sistemas económicos y grados de desarrollo diferenciados así como regímenes políticos distintos. Estos países son: Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Jordania, Líbano, Siria, Israel, Turquía, antigua Yugoslavia, Chipre y Malta. A ellos se añaden los Territorios Ocupados por Israel y está excluida únicamente: Libia.

Las sucesivas ampliaciones comunitarias y la evolución de la propia realidad mediterránea han venido dando lugar, desde sus orígenes, a una situación de revisión permanente de la Política Mediterránea, en un esfuerzo de continua adaptación a una realidad dinámica y cambiante.


En 1985, con motivo del ingreso en la Comunidad de España y Portugal, se inicia la última reforma, derivada del compromiso adoptado en el Consejo celebrado en Marzo de ese año en el sentido de asegurar el "mantenimiento de las corrientes tradicionales de intercambio".

Este compromiso se plasmará en los nuevos Protocolos comerciales que se firmaron entre 1987 y 1988 con todos estos países y en los que se establecen los mecanismos necesarios para asegurar el mantenimiento de los volúmenes tradicíonalmente exportados de productos agrícolas, con reducciones arancelarias, aunque dentro de contingentes, calendarios y/o precios mínimos.

Al mismo tiempo, se firmaron nuevos Protocolos Financieros con el propósito de reforzar la cooperación económica, técnica y financiera. Sin embargo, su contenido, como veremos, seguía siendo muy modesto en relación con las necesidades a las que debía hacer frente.


EL INFORME DEL COMISARIO ABEL MATUTES

En noviembre de 1989, la Comisión presentó un documento de trabajo al Consejo de Ministros y al Parlamento Europeo en él qué se realiza un balance de catorce años de Política Mediterránea. Dicho informe comienza destacando la gran importancia estratégica que los países mediterráneos tienen para la Comunidad Europea porque:

-Són su tercer socio comercial (8% del comercio total) por detrás de los países de la EFTA y EEUU,
- La zona es vital para el aprovisionamiento energético de la Comunidad.
-Casi 5 millones de sus nacionales residen en territorio comunitario y la presión migratoria no ha cesado de crecer. -Por otra parte, casi todos estos países se enfrentan también a graves problemas políticos y de desarrollo económico: deuda exterior, deficit comercial, presión demográfica, medio ambiente, fundamentalismo islámico, conflicto árabe-israelí, etc.

La evaluación que hace la Comisión de catorce años de Política
Mediterránea puede resumirse de la siguiente manera:

a) Intercambios comerciales. Los intercambios de productos industriales han experimentado una mejora sustancial, con un incremento de las exportaciones hacia la Comunidad del 504%, siendo Turquía, Yugoslavia, Chipre y Marruecos los más favorecidos. Por lo que se refiere al comercio de productos agrícolas, la rigidez de los circuitos de comercialización y el alto grado de auto- abastecimiento que ha alcanzado la Comunidad como consecuencia de la tercera ampliación a España y Portugal, han provocado una situación de estancamiento.

b) Cooperación financiera. En estos catorce años (1974-1988) la cooperación financiera y técnica ha ascendido a 5.500 millones de écus, lo que representa un 3% de los fondos totales recibidos del exterior por estos países. Esta cantidad es sensiblemente inferior a la que los países mediterráneos reciben directamente de los Estados Miembros (14%), la OPEP (28%) o los EEUU (31%, aunque con-
centrada en Egipto e Israel).

c) Cooperación económica. La Comunidad Europea ha destinado a la cooperación económica (creación de empresas mixtas, financiación de estudios) una media de 5 millones de ecus al año y ha estado concentrada fundamentalmente en los sectores industrial, científico-técnico, energético y medioambiental. Su impacto sobre el desarrollo económico ha sido lógicamente muy escaso. Por otra parte, las inversiones privadas han sido hasta ahora poco significativas y muy inferiores a las dirigidas a otras regiones del mundo como el Sudeste Asiático.

El documento ya citado concluye reiterando la necesidad, a la vista de la proximidad geográfica y de la intensidad de las relaciones económicas, culturales y humanas con estos países, de asegurar la estabilidad regional. Para conseguirlo se propone definir un "política de vecindad o proximidad" que convierta a los países mediterráneos en auténticos socios privilegiados de la Comunidad. Se concluye pidiendo un verdadero salto cualitativo y cuantitativo en las relaciones CEE-Mediterráneo a través de lo que se acabó denominando la "Política Mediterránea Renovada".

El Informe del Tíibunal de Cuentas

Durante el año 1988, antes de conocerse el Informe de la Comisión, el Parlamento Europeo había solicitado del Tribunal de Cuentas de la Comunidad que procediera también a realizar una completa evaluación de la cooperación financiera y técnica con los países mediterráneos.

Después de numerosas visitas a estos países y de reuniones de trabajo con funcionarios comunitarios, autoridades locales, empresas beneficiarías, etc., el Tribunal de Cuentas hizo público en 1990 su "Informe especial sobre la cooperación financiera y técnica entre la Comunidad y los países terceros mediterráneos" qué abarca los años 1979 a 1989.

De este amplio informe merecen destacarse algunos comentarios de carácter general y especialmente las observaciones que se refieren a los países del Magreb:

— El volumen total de ayuda financiera puesto a la disposición de todos estos países por la Comunidad en esos años ha ascendido a 4.683 millones de ecus, de los cuales 1.714 han sido subvenciones financiadas por el presupuesto comunitario y 2-969 préstamos (bonificados en la mayoría de los casos) con cargo a los recursos propios del BBI.
— De estas cifras totales han correspondido a los tres países del Magreb 708 millones de ecus en forma de subvenciones (41,3%) y 907 millones en préstamos del BEI (30,5%).
— Los Protocolos financieros presentan una cierta rigidez ante la multiplicidad y heterogeneidad de situaciones, por lo que los ritmos de ejecución son muy distintos según los países beneficiarios. — En opinión del Tribunal se debe tener mas en cuenta la capacidad de absorción de cada país, mejorar la coordinación entre la Comisión y el BEI, adoptar evaluaciones sistemáticas de los proyectos y asegurar su seguimiento.
— El Tribunal de Cuentas critica la falta de rigor y de realismo que ha existido en la concepción de muchos proyectos que han visto luego comprometida su eficacia por un entorno económico desfavorable, la incapacidad de los organismos responsables de su ejecución o la imprecisión de los planes de financiación. — - Reconoce también que en ocasiones el desarrollo de los proyectos comunitarios es afectado por la complejidad de los procedimientos administrativos, la falta de recursos financieros o humanos, la debilidad de las administraciones locales o el no cumplimiento de los compromisos de los países beneficiarios. —» Por lo qué se refiere finalmente a los distintos países, el Tribunal reconoce que la eficacia de la ayuda comunitaria varía sensiblemente de un país a otro. La considera globalmente satisfactoria en Jordania, Túnez y Malta. En Marruecos, la realización de algunos objetivos de la cooperación se ha visto comprometida o retrasada por la falta de ejecución de operaciones a cargo de las autoridades marroquíes. Finalmente, constata frecuentes fracasos en Egipto y que la cooperación financiera y técnica con Argelia ha estado obstaculizada prácticamente hasta 1987 por lo que no se han producido aún resultados significativos. Muchas de estas observaciones —que el propio Tribunal reconoce que no son específicas de los países mediterráneos sino que afectan también a la cooperación comunitaria con Otros países en desarrollo-" han tratado de ser superadas con la nueva Política Mediterránea Renovada,

De la Política Mediterránea Renovada, adoptada por el Consejo de Ministros comunitario en diciembre de 1990 y que implica un verdadero salto cualitativo y cuantitativo en esta cooperación, nos ocuparemos con mayor detenimiento más adelante.

Ahora conviene analizar, de forma concreta y con algo mas de detalle, la situación económica en Marruecos, Argelia y Túnez, sus perspectivas de desarrollo y cuál ha sido hasta la fecha él balance de la cooperación comunitaria. Sólo después de este análisis —que forzosamente ha de hacerse país por país— tendrá sentido que nos ocupemos de las perspectivas de cooperación futura entre la Comunidad Europea y estos países tanto en el marco de la Política Mediterránea Renovada como en el denominado "partenariado euro-magreb que ya se dibuja en el horizonte.

Marruecos

Marruecos dispone de recursos naturales relativamente abundantes, especialmente agrícolas, pesqueros y minerales (75% de las reservas mundiales de fosfatos). Su población supera los 25 millones de habitantes -el 55% menores de 20 años-- con una tasa de desempleo del 20% y un subempleo importante en las zonas rurales.

El sector agrícola emplea actualmente al 45% de la población activa marroquí aunque contribuye sólo con el 20% del PIB; el sector industrial contribuye asimismo con el 20% del PIB y está claramente orientado hacia la exportación, siendo los sectores más dinámicos la industria química, alimentaría y textil. En los últimos años se ha producido una notable expansión del sector servicios y en particular del turismo.

Pero a pesar de los esfuerzos realizados para diversificar los mercados, el comercio exterior de Marruecos es —y seguirá siendo en eruturo— muy dependiente de Europa. Las cifras de los diez últimos años muestran en este sentido una creciente y continua integración de la économiá marroquí en la economía comunitaria.


Evolución de la situación económica

Pocos países en vías de desarrollo han conocido un éxito similar al de Marruecos en la estabilización y aJuste estructural de sus economías. Desde 1983 se ha puesto en marcha, üfl ambicioso programa de reformas basado en la liberalización de los intercambios y los precios, la reducción de subvenciones, la racionalización del sector público, un programa de privatízaciones y el aumento de los precios a las producciones agrícolas.

Aunque durante los años siguientes se ha obtenido un ríttmo fuerte de crecimiento económico, con tasas del 5% anual entre 1985 y 1989, la renta per cápita en dolares constantes sigue siendo inferior a la que existía en 1980. Y, como ocurría en los anos 60 en España, el millón largo de inmigrantes marroquíes en la Comunidad contribuye con sus transferencias (1.400 millones de dólares en 1989) a la mejora de la balanza de pagos.

Como ya habíamos mencionado, los principales problemas económicos de Marruecos son la carga de la deuda y el defícit:
presupuestario, aunque a corto y medió plazo los problemas sociales (desempleo, sanidad y educación ) así como medioambientales (agua potable, desertificación y contaminación ) pesarán también cada vez más sobre los equilibrios económicos y políticos del país.


Perspectivas

Las perspectivas de que Marruecos pueda alcanzar un ritmo de crecimiento sostenido y equilibrado —cón tasas del 4,5% del PIB anuales— están razonablemente a su alcance.

Pero para ello va a ser preciso que, como ha ocurrido en los últimos años, puedan aprovecharse los recursos naturales de que dispone, continúe aplicándose el actual programa de ajuste estructural, se contengan las tensiones sociales latentes, se logren cubrir los previsibles gaps financieros de los próximos años y no sufra impactos del exterior desmesurados (como sería un nuevo incremento de los precios del petróleo o distorsiones graves de la economía internacional y, más en concreto, de la comunitaria ).

Balance financiero de la cooperación financiero CEE-Marruecos


Desde la entrada en vigor del vigente Acuerdo de Cooperacio CEE-Marruecos en 1978, tres Protocolos Financieros han movilizado un cocal de 653 millones de ecus, de los cuales el 55% en fbrm; de subvenciones geltionadas por la Comisión y el 45% en prestamos del BEI (cón la posibilidad de ser bonificados hasta un 2% er los tipos de interés).

El IV Protocolo Financiero para los años 1991-1996 está dotado con 438 millones de ecu$. Pero, como veremos posteriormente no ha podido aún ser firmado al haberse retrasado la aprobación del Parlamento Europeo y haber sido rechazado por el propio Marruecos qué desea un nuevo tipo de relación con la Comunidad y un instrumento financiero de carácter más flexible (similar, por ejemplo, al Programa "Phare" que ha creado la Comunidad para los países de Europa Central y Oriental).

La ayuda comunitaria es, pues, muy modesta (algo que ha sido siempre criticado por España en las instancias comunitarias), especialmente en relación con las necesidades objetivas de desarrollo, y no ha representado en los últimos doce años más que él 3% de todas las ayudas públicas a Marruecos. Debido a ello y a la gran capacidad de absorción del país los fondos de los tres Protocolos Financieros están ya casi completamente comprometidos y desembolsados.


Argelia

Cón una población de casi 26 millones de habitantes y una tasa de crecimiento demográfico del 2,8% anual, Argelia tiene considebles recursos naturales, especialmente en hidrocarburos (las reserve de petróleo se estiman en 20 años de producción y las de gas natural en 100 años). La producción y exportación de este recurso le h permitido alcanzar una de las rentas per cápita más altas de Afric (2.080 dolares en 1990), aunque no ha cesado de disminuir en lo últimos años ante el fuerte crecimiento demográfico y el estancmiento de la actividad económica.

Á pesar de los grandes recursos naturales de que dispone (hierro, zinc, cobre, carbón, fosfatos. ..), la economía argelina está muy poco diversificada y dominada por el sector de los hidrocarburos que contribuye en más del 30% del PIB y supone el 97% de los ingresos de exportación y el 60% de los fiscales.

En relación con éstas impresionantes cifras, la agricultura desempeña tan sólo un papel secundario, el 9% del PIB, y más de la mitad de los alimentos consumidos han de ser importados sir- viendo de ejemplo estas cifras:

El sector industrial (manufacturas) apenas supone también el 9,5%> del PIB y está integrado principalmente por empresas públicas orientadas a la sustitución de importaciones y sin vocación exterior. Por último, el sector de la construcción supone un 15% del PIB y el sector servicios, también dominado por servicios públicos, el 36%.

Hasta hace pocos años la economía argelina era objeto de una planificación centralizada (en precios, producción, comercialización e inversiones) y a pesar de los esfuerzos de liberalización iniciados en 1987 las estructuras de producción son aún muy rígidas. El tejido industrial, integrado esencialmente por 450 empresas públicas, es ineficaz (acumula pérdidas y no explota más del 30% de su capacidad) y muy dependiente de las importaciones. Precisamente su financiación ha obligado a un fuerce endeudamiento cuyo servicio supone actualmente el 69% de los ingresos de exportación.

Evolución de la situación económica

Desde el año 1986, en que los precios del petróleo cayeron en más de un 40%, Argelia atraviesa una recesión económica con tasas de crecimiento negativas o en todo caso muy inferiores a las de las dos decadas precedentes (del orden del 6% anual).



El crecimiento de los años 70 se había obtenido gracias a unas inversiones, principalmente públicas, equivalentes anualmente a casi el 40%' del PIB. Su escasa intensidad de mano de obra y la recesión han hecho subir las cifras de paro hasta el 25% actual de la población activa en la actualidad.

La inflación, como se observa en el cuadro, que se había mantenido por debajo del 10% en la decada de los 80, se ha acelerado fuertemente tras la devaluación del diñar y la liberalizacíón de los precios.

Sin embarco, por lo que se refiere a la balanza de pagos y al deficit público, la subida de los precios del petróleo que acompañó a la guerra del Golfo —y que ha generado a Argelia considerables ingresos en divisas— ha permitido mantener un superávit público (el 1,5% del PIB en 1990) y una balanza por cuenta corriente excedentaría.

Ello ha sido posible no sólo por la subida de los precios del petróleo sino también por la austeridad presupuestaría en materia de gastos y sobre todo por la devaluación del diñar cuyo efecto positivo en ingresos fiscales por ventas de petróleo ha superado el efecto negativo sobre el servicio de la deuda.

Como ya habíamos mencionado, las reformas económicas se iniciaron en Argelia en 1987 y fueron reforzadas con la ayuda del Banco Mundial y del FMI en 1989 con el objetivo de introducir una economía de mercado en el país. Actualmente se encuentran detenidas desde la toma de poder del nuevo Gobierno aunque muchas de sus medidas habían sido ya adoptadas:


— disolución de grandes granjas colectivas (1987).
— programa de reestructuración de las empresas públicas (1989).
— la Ley de la moneda y el crédito (1990) que facilita las inversiones extranjeras. — la Ley de los hidrocarburos (1991) que autoriza a las compañías de petróleo extranjeras a participar hasta en un 49% en los yacimientos ya en explotación — un nuevo código de comercio, prácticamente finalizado, ofreciendo ventajas fiscales a los inversores extranjeros y facilitando la entrada de capitales en el país,

Perspectivas.

Los objetivos macroeconómicos del Gobierno argelino para los próximos cinco años, adoptados de común acuerdo con el FMI y el Banco Mundial, son los de pasar de un crecimiento anual del 2,6% del PIB en 1992 al 5% en 1997 y al mismo tiempo reducir la inflación desde el 25% de este año al 13% en 1997.

Las perspectivas a medio plazo y la posibilidad de que puedan alcanzarse estos objetivos dependen esencialmente de tres factores intimamente relacionados: el precio del petróleo, los avances en los procesos de reforma y transformación de las estructuras de producción y la evolución política. Por lo que se refiere a éste último es evidente que mientras se mantenga un clima de crispación social los potenciales inversores nacionales y, sobre todo, extranjeros seguirán a la expectativa. Sobre el precio del petróleo es arriesgado hacer especulaciones.

Pero en relación con los actuales procesos de reforma económicas puede afirmarse que se encuentran en una fase crítica. El coste social del programa de ajuste está siendo muy elevado, habiendo producido un incremento del paro (que supera ya el 25% de la población activa) y una disminución del poder adquisitivo.

Para contener las tensiones sociales, las autoridades argelinas han creado en mayo de 1992 un sistema de protección social con indemnizaciones en favor de las capas de población más desfavorecidas que tratan de compensar la supresión de subvenciones estatales a los productos de primera necesidad (cón excepción del pan, la leche y la sémola).

Al mismo tiempo, la acumulación de la deuda (equivalente al 250% de las exportaciones de bienes y servicios) y el volumen de su servicio anual (el 70% de las exportaciones) han agravado el problema de la falta de divisas. Las necesidades de financiación exterior rondan los 7.500 millones de ecus al año y el nivel actual de reservas apenas cubre un mes y medio de importaciones.

Y como conclusión sólo cabe repetir que el éxito estas reformas estará muy relacionado a su vez con él precio de los hidrocarburos y la evolución de la situación política en los próximos años.

Balance de la cooperación CEE-Argelia

Desde el año 1978> €0 que entró en vigor el Acuerdo de Cooperación CEE-Argelia, hasta el año 1991, Argelia ha recibido de la Comunidad 504 millones de ecus en concepto de cooperación financiera y técnica (144 millones con cargo al presupuesto comunitario y 360 millones en forma de préstamos del BEI).

Sin embargo, como ya habíamos mencionado anteriormente, el grado de utilización de estos fondos ha sido muy escaso, especialmente en comparación con Marruecos y Túnez:

 

Por lo que se refiere a la distribución de los proyectos los principales sectores de concentración de la ayuda comunitaria han sido los siguientes;

Cón carácter adicional a los Protocolos Financieros, la Comunidad Europea decidió conceder a Argelia en 1991 una ayuda financiera de 400 millones de ecus en concepto de apoyo a su programa de reformas estructurales.

Esta ayuda sirve de complemento a la qué se comprometieron a facilitar también el FMI, el Banco Mundial y Otras entidades financieras siendo la primera vez que la Comunidad Europea concede una asistencia de este tipo a un país no europeo. Hasta el presenté únicamente los países de Europa central y oriental (además lógicamente de los Estados miembros) se habían beneficiado de estas ayudas financieras en apoyo a la balanza de pagos.

Túnez

A diferencia de Marruecos y Argelia, Túnez es un país relativamente pobre en recursos naturales (sólo el 30% de sus tierras son cultivables) y dispone de una población de 8 millones de habitantes –el 50% menores de 20 años— que crece a un ritmo del 2,1% anual.

Su economía está bastante diversificada y depende básicamente del sector agrícola (13,5% del PIB con exportaciones relevantes de aceite de oliva, datiles y productos pesqueros), del turismo (con una contribución esencial a la balanza de pagos), del sector minero (fosfatos y petróleo) y de las industrias manu- facturadas que están adquiriendo una importancia creciente (15,5% del PIB, destacando los textiles y la industria eléctrica y agroalimentaría ).

Como en las otras economías magrebíes, y a pesar de los esfuerzos desplegados para diversificar mercados, Túnez depende del mercado comunitario para el 70% de sus importaciones y el 77% de sus exportaciones.

Situación economica

En 1986, para hacer frente a una situación económica muy deteriorada, Túnez puso en marcha un plan de ajuste estructural con el apoyo del FMI y el Banco Mundial.

Las principales prioridades de este plan han sido el desarrollo del sector agrícola y pesquero, la promoción de las exportaciones y un decidido apoyo a las pequeñas y medianas empresas y al turismo. Entre las medidas adoptadas merecen destacarse la liberalización progresiva de las importaciones y los precios, la promoción de las inversiones extranjeras y el inicio de la privatización de algunas empresas públicas.

Los resultados globales de este plan de ajuste pueden considerarse positivos aunque, como en el caso de Marruecos, no deba olvidarse la fragilidad del proceso y la necesidad de seguir apoyando estas reformas, especialmente desde la Comunidad Europea y sus Estados miembros.


Como puede observarse en el cuadro adjunto el PIB ha crecido un 6,5% en 1990, poniéndose fin a dos años de crecimiento económico más reducido en los que se han notado con mayor rigor los efectos del ajuste. Esto ha permitido Cambien crear en los dos últimos años 100.000 nuevos puestos de trabajo aunque para mantener el paro en su nivel actual (20% de la población activa) sean precisos 75.000 nuevos puestos al año.

Al mismo tiempo se han duplicado las exportaciones (en dinares corriences) entre 1986 y 1990 y el deficit de la balanza de pagos ha pasado del 8,3% del PIB en 1985 al 1,2% del PIB en 1990. Todo ello no ha sido posible, sin embargo, sin unos evidentes costes sociales y para evitar el riesgo de excesivas tensiones sociales el ritmo de las reformas se ha ralentizado desde él año 1989


Ello ha coincidido también con un empeoramiento de la coyuntura económica internacional y el impacto de la crisis del Golfo, lo que ha hecho que en 1991 Túne2 haya tenido un deficit del 5,1% del PIB en la balanza de pagos y se haga más difícil lograr tes objetivos previstos en el plan de ajuste.

Perspectivas

El VIII Plan de Desarrollo para los años 1992-1996 contempla el objetivo de un crecimiento del 6,8% anual del PIB, con lo que podría incrementarse la renta per cápita (actualmente de 1.250 dólares) y reducirse los niveles de desempleo. Y al mismo tiempo tratar de reducir el volumen de endeudamiento que pasaría del 52% del PIB actualmente al 39% en 1996.

Para ello se adoptan las siguientes orientaciones:

— la profundización de las reformas para hacer más competitiva y eficaz a la economía, — una mayor liberalización reforzando el papel del sector privado, — la reestructuración del sector público con la posibilidad de nuevas privatizaciones, — la protección de los recursos naturales y del medio ambiente que sea comparable con las exigencias de crecimiento económico.

El logro de estos ambiciosos objetivos va a depender en buena medida del contexto económico internacional y del mantenimiento de los actuales equilibrios económicos, sociales y políticos en el país.

Debe tenerse en cuenta que la sustancial reducción de las subvenciones (que han pasado del 5% del PIB en 1986 al 2,5% en 1990) ha afectado al poder de compra de las capas de población con rentas más bajas. Aunque el Gobierno ha conseguido limitar el des- contento social gracias a medidas de acompañamiento en la atención Sanitaría básica y en el equipamiento escolar, deberá en el futuro seguirse con gran atención la dimensión social del ajuste.

Precisamente para apoyarla la Comunidad Europea concedió en octubre de 1991 una ayuda de 40 millones de ecus, adicionales a los previstos en el vigente Protocolo Financiero CEE-Túnez.

Balance de la coopéración financiera CEE-Túnez

Desde 1976 Túnez se ha beneficiado de una cooperación financiera y técnica global de 498 millones de ecus, de los cuales 208 millones con cargo al presupuesto comunitario y 250 millones en préstamos del BEI.

El grado de ejecución de los Protocolos financieros es muy superior al de Argelia e incluso también al de Marruecos:


En relación con la distribución sectorial de los distintos proyectos financiados por los Protocolos, los sectores de concentración han sido los siguientes

 

A lo largo de este capítulo primero hemos analizado la política mediterránea de la Comunidad entre 1978 y 19S9 asi como M situación económica actual y sus perspectivas en Marruecos, Argelia y Túnez. Los balances de la cooperación financiera de la Comunidad en cada uno de estos países han puesto de relieve la lentitud con la que son desembolsados estos fondos y su excesiva concentración en los sectores agrícolas y de infraestructuras.

Aunque la Política Mediterránea ha tenido importantes repercusiones en el desarrollo económico y social de estos países, no es menos cierto que el balance de estos años de cooperación es decepcionante en relación con las esperanzas que había levantado a un lado y otro del Mediterráneo.

Es evidente que la Comunidad no ha destinado en estos anos al Magreb la masa financiera crítica que hubiera sido necesaria para servir de catalizador de otros fondos en favor de las reformas económicas y de la creación de empleo.

No obstante, hay que reconocer también que las inversiones privadas europeas han permitido en estos últimos años, con independencia del papel desempeñado por la Comunidad, el desarrollo de importantes sectores como el textil, el agrícola, la industria química o la electrónica.

 

 

Alberto Aguilera 7 - 6º dcha. 28015 Madrid (España)

Telfs: +34 91 445 58 47/48 Fax: +34 91 445 74 89

INCIPE 2005. Todos los derechos reservados - All rights reserved.

Diseño & Marketing: