LA COMUNIDAD
EUROPEA, EL MAGREB Y ESPAÑA
IV La política mediterránea
renovada
En noviembre de 1.989, como ya heñios
mencionado, él Comisario Abel Matutes presentó
al ConseJo el documento titulado "Hacía una Política
Mediterránea Renovada", con el que pretendía
producir un amplia reflexión entre los Estados
miembros. La Comisión proponía un salto
cualitativo y cuantitativo que permitiera uña renovación
en profundidad de la Política Mediterránea
existente hasta entonces. Esta iniciativa adquiría
una trascendencia especial en un contexto caracterizado
por el temor de los países mediterráneos
a que la Comunidad, más concentrada en ayudar a
las nuevas democracias del Este de Europa, perdiese interés
por el Mediterraneo.
El informe resaltaba la insuficiencia de la
cooperación comunitaria existente, que no respondía
a los desafíos de la nueva decada, según
se desprende claramente del balance antes expuesto.
En opinión de la Comisión, la
nueva estrategia debería tener Carácter
globa!, aunque tomase en consideración las especificidades
de cada país, con el objetivo de asegurar la estabilidad
política y la prosperidad económica de los
Estados de la zona.
La propuesta giraba en torno a un principio
básico, el equilibrio entre las. relaciones que
la Comunidad mantiene con los países mediterráneos
y con Otros grupos de países, especialmente de
la EFTA y del centro y este de Europa. Como luego veremos,
este principio no ha sido respetado pues desde 1990 se
ha acentuado el desequilibrio entre la ayuda comunitaria
al Este, cada vez mayor, y la destinada el Mediterráneo.
El instrumento privilegiado para esta nueva
política, la cooperación financiera y técnica,
se articula en torno a seis principios:
—Apoyo a los procesos de reformas económicas,
en coordinación con el PML, el Banco Mundial y
el BEI, mediante un incremento de la cooperación
técnica y una fínanciación adicional.
— Promoción de la inversión privada
en tres direcciones: apoyo a las reformas de las legislaciones
internas y de los métodos de gestión empresarial;
movilización del ahorro local hacia inversiones
productivas y fomento de la inversión europea,
tanto la comunitaria bajo operaciones de capital-riesgo
(gestionadas por el BEI y la Comisión) como la
que llevan a cabo bilateralmente los Estados miembros.
— Mejora del volumen y la forma de financiación
de este proceso mediante inversiones a mayor escala y
orientadas a las necesidades de la región: proyectos
de integración regional (infraestructura y comunicaciones),
PYMES, etc.
— Mejora del acceso al mercado comunitario:
libre acceso industrial con escasas excepciones en el
sector textil o siderúrgico mantenimiento de las
corrientes tradicionales para las exportaciones agrícolas
y apoyo técnico al desarrollo de las estructuras
de exportación.
Extensión a los países mediterráneos
de determinados programas comunitarios y acciones de información
sobre aspectos concretos del Mercado Interior (normas
técnicas, aduaneras, transportes).
— Refuerzo del diálogo económico
en todos los ámbitos: agricultura, energía,
fiscalidad, transportes, migraciones, medio ambiente,
etc.
La Política Mediterránea Renovada
fue adoptada por el Consejo de Ministros él 18
de diciembre de 1990 y en grandes líneas podemos
desglosarla en los siguientes elementos:
1. Aspectos Comerciales. Se produce una sustancial
mejora del régimen de intercambios con nuevas concesiones
comunitarias:
a) ProdüctOg agrícolas. Adelanto
del ritmo de desarme y aumento de contingentes y cantidades
de referencia durante tres años a razón
de un 5% lineal anual, con excepción de los contingentes
para ciertos productos sensibles, en los que el aumento
será del 3% (flores cortadas, patatas tempranas,
naranjas, mandarinas, zumos de naranja, tomates y vinos).
b) Productos textiles. Negociación
de una vuelta al régimen de libre acceso para los
productos originarios de Marruecos, Tünez y Egipto;
para ios productos de Turquía, se estará
a la reciprocidad en el marco de la futura unión
aduanera.
c) Reglas de origen. La Comisión ha
presentado una evaluación del impacto económico
de Ja modificación de las realas de origen, pudiendo
presentar propuestas para su mejora. 2. Cooperación
financiera y técnica. El volumen financiero final-
mente aprobado por el Consejo de Ministros para el periodo
1992- 1999 asciende a un total de 4.405 millones de ecus
para ios 12 países mediterráneos, lo que
representa un incremento de mas del 150% respecto del
período precedente. Estos 4.405 millones de ecus
se distribuyen de la siguiente manera:
a) IV Protocolos Financieros con países
del Mahgreb, Machrek e Israel. Comprenden 775 millones
de ecus en subvenciones y 1.300 millones de ecus en préstamos
del BEI, para el período 1992-1996. Esta cantidad
supone un incremento del 30% respecto de los terceros
Protocolos.
b) Apoyo al ajuste estructural: Como novedad
en la política mediterránea de la Comunidad
se contemplan por primera vez programas específicos
de apoyo al ajuste estructural, con una dotación
de 300 millones de ecus con cargo al presupuesto comunitario.
Solamente podrán beneficiarse de estos fondos aquellos
países que inicíen o hayan emprendido ya
programas de ajuste con el apoyo del FMI y el Banco Mundial.
c) Cooperación financiera horizontal.
Este tipo de cooperación constituye otra de las
novedades más importantes de la Política
Mediterránea Renovada. Contará con 230 millones
de ecus en subvenciones para proyectos del naedio ambiente
y de integración regional y 1.800 millones de ecus
de préstamos del BEI para acciones horizontales.

3. Aspectos políticos. La Declaración
por la que el Consejo aprobó la Política
Mediterránea Renovada incluye, en su primer párrafo,
una referencia a la importancia que la Comufíidad
otorga "al respecto de tos derechos humanos y a la
promocióíi de los valores democráticos".
Es ésta la primera ve2 que, en el marco de la Política
Mediterránea de la Comunidad, se hace una referencia
expresa al tema de los derechos humanos, si bien en una
Declaración de con-
tenido más amplio que también menciona el
apoyo a las reformas políticas y económicas,
la importancia de una economía libre de mercado
y, por último, los principios generales de la política
de cooperación al desarrollo de la Comunidad Europea.
El Magreb y la Política Mediterranea Renovada
Desde 1978 los países del Magreb están
pues, vinculados institucíonalmente a la Comunidad
Europea mediante Acuerdos de Cooperación que, como
ya hemos visto, constan básicamente de un componente
comercial y otro financiero, además de un diálogo
político cada vez más amplio.
Aunque en los casi 15 anos de cooperación
ha habido logros muy importantes en estos y en otros ámbitos,
es evidente que el balance es globalmente decepcionante
en relación con las esperanzas abrigadas por ambas
partes. Y esta situación es la que pretende mejorar
la Política Mediterránea Renovada dando
también un saleo cualitativo y cuantitativo en
la cooperación entre el Magreb y la Comunidad.
Las principales ventajas que obtienen los países
del Magreb son las siguientes:
— Cooperación comercial. 1.0$
países del Magreb, y especialmente Marruecos y
Túnez, obtienen algunas mejoras en el trato preferencial
de que son objeto por la Comunidad al reducirse aranceles
e incrementarse el volumen de los contingentes agrícolas.
— Protocolos financieros. Los tres países
recibirán en el período 1992-'1996 la cifra
de 1.072 millones de ecus con cargo a sus respectivos
Protocolos fínancieros, con un incremento superior
al 40 por ciento en relación con los anteriores.
— Apoyo a las reformas económicas.
La Comunidad concederá prioridad absoluta al apoyo
a las reformas, animando a los Gobiernos a que las lleven
a cabo teniendo en cuenta su dimensión social.
Se trata de propiciar un ajuste que sea políticamente
sostenible y socialmente soportable o, en palabras de
la UNICEF, "un ajuste con rostro humano". Por
este concepto se han aprobado en 1991 una ayuda de balanza
de pagos a Argelia de 400 millones de ecus y en 1992 dos
programas en favor de Túnez y Argelia por importe
de 40 y 70 millones de ecus respectivamente.
— Cooperación horizontal. Los
tres países del Magreb deberían ser los
principales beneficiarios también de los 2.030
millones de ecos previstos para financiar proyectos de
integración regional (como el gaseoducto Argelia
-Marruecos-España) o de protección del medio
ambiente. Esta cooperación "horizontal"
ha sido aprobada por el Consejo en junio de 1992.
— Capitales riesgo. El incremento de
los recursos financieros destinados a capital riesgo debería
beneficiar directamente a las pequeñas y medianas
empresas del Magreb y facilitar la creación de
empresas mixtas. En este ámbito la Comisión
dedicará una especial atención al caso particular
de las inversiones realizadas con el petróleo y
con el gas en Argelia, dada su importancia y sus potenciales
repercusiones positivas en la economía del país.
Aunque es evidente que todas estas mejoras
deberán contribuir a un reforzamiento de la cooperación
e interdependencia entre la Comunidad y el Magreb, no
es menos cierto que en los tres últimos anos se
han producido profundos cambios en el escenario europeo,
cuyos efectos se están sintiendo también
en la ribera sur del Mediterráneo.
Así, se ha negociado el Bspacío
Económico Europeo entre los doce Estados miembros
de la Comunidad Europea y los siete países de la
EFTA constituyendo la mayor zona de libre cambio del mundo,
con casi 380 millones de consumidores; se está
culminando la creación del Mercado Interior que,
a pesar de impulsar el crecimiento económico y
facilitar los intercambios, es contemplado por nuestros
socios magrebíes como una "fortaleza";
y, sobre todo, la Comunidad Europea ha desarrollado un
esfuerzo de cooperación, sin precedentes en la
historia, en favor de los países de Europa central
y oriental con varios de los cuales ha firmado ya Acuerdos
Europeos de Asociación, que contemplan el objetivo
final de la adhesión.
El impresionante volumen de ayuda financiera
comunitaria y el carácter novedoso de algunos instrumentos
de cooperación con estos países de Europa
Central y Oriental (programa "Phare", programa
"Tempus" de intercambio de universitarios. Banco
Europeo de Reconstrucción y Desarrollo ó
BERD, fondos de estabilización de monedas, garantías
de préstamos, ayudas a balanzas de pagos. ..) ha
producido un comprensible sentimiento de marginación
en el Magreb.
Pero a ello se han unido también otros
acontecimientos que han coadyudado a un replanteamiento
de las relación euro-magrebíes:
el retraso en la aprobación por el
Parlamento Europeo, en base a consideraciones políticas,
del V Protocolo CEE-Marruecos con el consiguiente rechazo
de esté país; las negociaciones para la
renovación del importante Acuerdo de Pesca CEE-Marruecos
y la creciente sensibilidad comunitaria ante los problemas
de la inmigración proveniente del Este y del Sur
(sentimiento de "isla de prosperidad" en un
entorno inestable).
Era evidente, y así lo solicitó
España efl marzo de 1992, qué la Comunidad
Europea debía poner rápidamente en práctica
un nuevo enfoque hacia sus vecinos del Sur.