ANEXO
Declaración
del Consejo Europeo
sobre las relaciones euro-magrebíes
(Lisboa, 27 de junio de 1992)
1. El Consejo Europeo reitera su solidaridad con los países
del Magreb y su firme voluntad de proseguir su política
global tendente a contribuir a la estabilidad y a la prosperidad
de la región mediterránea sobre la base
de una concepción que da prioridad a las relaciones
de asociación.
2. La Comunidad y sus Estados miembros consideran
que sus relaciones con los países del Magreb deben
inspirarse en un compromiso común con:
— el respeto del Derecho Internacional,
de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y
de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas;
— el respeto de los derechos humanos
y de las libertades funda- mentales en los ámbitos
civil, político, económico, social y cultural,
así como de los valores democráticos puestos
de manifiesto por elecciones libres y regulares;
— el establecimiento de sistemas democráticos
institucionales que garanticen el pluralismo, la participación
efectiva de los ciudadanos en la vida de sus Estados y
él respeto de los derechos de las minorías;
— la tolerancía y la coexsístencia
de las culturas y religiones. 3. El diálogo político
entre la Comunidad Europea y sus Estados miembros y los
plises del Magreb habrá de hacer posible el intercambio
regular de información y una mayor concertación
en el ámbito político y de seguridad.
Cón este mismo espíritu, la
Comunidad Europea y sus Estados miembros desean que este
diálogo pueda hacerse extensivo, en cuanto ello
sea posible, a los representantes electos y a los interlocutores
sociales. Por otra parte, la Comunidad y sus Estados miembros
están dispuestos a proseguir en su momento el diálogo
emprendido con la ÜMA.
4. En el ámbito económico, el Consejo Europeo
reitera su apoyo a un desarrollo armonioso de la región
magrebí, que favorezca su integración económica,
la instauración de auténticas economías
de mercado y la modernización de los sistema económicos.
En este contexto, el Consejo Europeo, que
recuerda la posibilidad de llevar a cabo acciones ya decididas
en el marco de la Política Mediterránea
Renovadla, de las que la Comunidad sigue siendo firme
partidaria, considera que una autentica relación
de asociación euro-magrebí debería
favorecer la continuación de la reformas económicas,
el aumento substancial de las inversiones privadas y más
concretamente de empresas mixtas entre empresas magrebíes
y europeas, encaminadas a fomentar las actividades creadoras
de empleo.
El Consejo Europeo expresa la disposición
de la Comunidad a contribuir plenamente, por su parte,
a esta empresa, en particular por medio de la cooperación
financiera, especialmente en él marco de la Política
Mediterránea Renovada, el fomento de las inversiones,
el fortalecimiento de la cooperación técnica
en todos los ámbitos de interés común
y la creación progresiva y a plazo de una zona
de libre cambio. El Consejo Europeo observa que las conversaciones
mantenidas ya han permitido explorar esta vía con
Marruecos, desea que puedan realizarse rápidos
avances en esta dirección y propone que se adopte
un enfoque similar con respecto a otros países
de la región.
5. En el ámbito social, el Consejo
Europeo considera que habrá que prestar atención
prioritaría a los problemas que en ambas orillas del Mediterráneo
suscitan:
- las migraciones y las condiciona, de
vida y de trabajo de las comunidades migrantes.
- los desequilibrios demográficos y
las diferencias económicas y sociales que están
ligadas a los mismos,
6. En el ámbito cultural, el Consejo
Europeo considera imprescindible intensificar los intercambios,
en particular entre los jóvenes, los universitarios,
los científicos y en los medios de comunicación,
para llegar a un mejor conocimiento y a una comprensión
recíproca de los pueblos y de las culturas europeas
y magrebíes.
7. A través de la realización
progresiva de los objetivos anteriormente señalados
y en particular a través de la asociación,
el Consejo Europeo manifiesta su firme voluntad de situar
las relaciones euro-magrebíes en el nivel de importancia
y de intensidad que corresponde a los lazos fraguados
por la vecindad y la historia.