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II. Canadá y Estados Unidos

C.Estados Unidos

Ensayos INCIPE No 5

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Aunque la sociedad estadounidense siempre se ha caracterizado por su diver- sidad étnica, ésta es ahora mayor que nunca. La inmigración neta, incluida la ilegal, es de cerca de un millón de personas al año, de las que casi el 90 por ciento proceden de países de Asia y América (26). Aunque la legislación estadounidense establece topes numéricos o cuotas para la inmigración, están exentos los refugiados, ciertas categorías de familiares y algunos otros grupos. Por tanto, las cifras fluctúan algo de un año a otro.

Otras características clave de la inmigración estadounidense actual, son:

25 Employment and Immigration Canadá, "Backgrounders to the Annual Report to Parliament: Immigration Plan for 1991-1995", octubre 1990

26 Durante los años 80 entraron casi 9 millones, superando en unas 100.000 personas el récord establecido en la década 1901-1910, Del total de los años 80, 7,34 millones llegaron en calidad de residentes per- manentes. El resto ha regularizado su situación a partir de la de extranjero residente temporal, gracias al programa de legalización aprobado por el Congreso en 1986. A finales del siglo pasado, el porcentaje de nacidos en el extranjero sobre la población total era del 14 por ciento, en contraste con el 8 por ciento actual. En Canadá los nacidos en el extranjero representan actualmente un 16,1 por ciento de la población. Véase Jenks, Immigration and Nationality Policies....

• La reunificación de las familias es la prioridad fundamental de su política en este campo (27). Cerca del 68 por ciento de los que inmigran lo hacen valiendose de conexiones familiares; alrededor de un 15 por ciento, como refugiados; y un 17 por ciento, aproximadamente, son admitidos en función de su capacitación profesional.

• Diez países contabilizan las tres cuartas partes de los inmigrantes. El principal país de procedencia es México, seguido de Filipinas, la ex Unión Soviética, Vietnam, Haití, El Salvador, India, la República Dominicana, China y Corea (28).

• Más de las tres cuartas partes se asienta en California, Texas, Nueva York, Florida, Illinois y Nueva Jersey, que están también entre los Estados más grandes de la nación.

Hasta hace poco, las leyes que rigen la inmigración se modificaban con poca frecuencia. Las primeras restricciones no comenzaron hasta 1875, cuando deter- minadas clases de inmigrantes (delincuentes y prostitutas) fueron declarados inadmisibles. Las restricciones numéricas no se establecieron hasta que llegó el fervor aislacionista de los años 20.

Otras dos importantes normas legislativas se dictaron en 1952, cuando el temor al comunismo introdujo restricciones ideológicas en los criterios de admisión de inmigrantes; y en 1965, cuando el movimiento de derechos civiles llevó a la revocación de las cuotas de inmigración basadas en la nacionalidad como criterio para la selección de inmigrantes.

Las cuotas por orígenes nacionales fueron reemplazadas por un sistema de cuotas y preterencias que favorecía las admisiones por motivos familiares, tenía en cuenta a aquéllos con profesiones solicitadas, autorizaba el mismo nivel de admisiones para todos los países y establecía una cuota mundial anual. Estos cambios proporcionaron la base para los importantes niveles y nuevas fuentes de emigración que Estados Unidos experimenta hoy día.

El ritmo de modificaciones legislativas en materia de inmigración varió de forma abrupta en los años 80, periodo en el que se aprobaron tres importantes normas:

27 La definición de parientes próximos de ciudadanos estadounidenses incluye a hijos menores (de edad inferior a 21 años), cónyuges, padres de ciudadanos estadounidenses mayores de 21 años y viudas y viudos de ciudadanos estadounidenses. No existen restricciones en el número de los parientes próximos que pueden entrar en el pais cada año. Por consiguiente, no se producen retrasos importantes en su entrada. Los familiares que están sujetos a limites numéricos y que por tanto pueden encontrar retrasos en su admisión, son: los hijos adultos y solteros de ciudadanos estadounidenses, cónyuges e hijos menores de residentes permanentes, hijos adultos de residentes permanentes, hijos casados de ciudadanos estadounidenses y hermanos de ciudadanos adultos. Véase Jenks, Immigration and Nationality Policies....

28 Servicio de Inmigración y Naturalización de los EE. UU., Statístícaf Yearbook ofthe Immigration & Naturalization Sen/ice, 1991, (U.S. Government Pnnting Office, Washington, 1992).

• La Ley de Refugiados de 1980 (Refugee Act) estipulaba que las admisiones de refugiados fueran un elemento permanente de la inmigración al establecer que el Gobierno debía efectuar consultas para fijar los niveles anuales y los países de origen de los refugiados, así como los programas y recursos necesarios para asentarlos.

La Ley de Control y Reforma de la Inmigración de 1986 (Immigration Reform and Control Act) respondía al crecimiento de la inmigración ilegal estableciendo sanciones para aquellos empleadores que contratasen inmigrantes ilegales y, al mismo tiempo, regularizando a aquéllos que estaban ilegalmente en el país antes de 1982 (o 1986, en el caso de los trabajadores agrícolas).

La Ley de Inmigración de 1990 (Immigration Act) revisaba el sistema de cuotas preferenciales para permitir una mayor inmigración de trabajadores especializados, más "resquicios legales" para reducir los retrasos que sufrían cier- tos grupos de inmigrantes admisibles pertenecientes a la clase familiar, y una mayor diversidad de los países de origen. Estos cambios han incrementado la inmigración en un 35 por ciento anual, aproximadamente, y constituyen la más amplia revisión de la normativa de inmigración desde la ley de 1965.

Consideradas en conjunto, estas tres leyes constituyen una importante actualización de la política inmigratoria y un fuerte impulso al papel de la inmigración en los años 90. Es probable que en el futuro se produzcan cambios más frecuentes a medida que el impacto de la inmigración sobre la sociedad suscite nuevas evaluaciones y reguiera los consiguientes ajustes en las leyes de inmigración.

Hay muchos aspectos de la experiencia inmigratoria de Estados Unidos que resultan fascinantes y merecen ser examinados con mayor profundidad. Los cuatro que vienen a continuación son de interés en el contexto de la Trilateral.

1. Inmigración ilegal

La inmigración ilegal a Estados Unidos procede, con mucho, de México. Centenares de miles de personas sin la documentación exigida cruzan cada año la frontera de 1.800 millas que separa los dos países. Entre la población ilegal hay también cada vez más centroamericanos y otros que, generalmente con la ayuda de contrabandistas, atraviesan México hasta la frontera, así como personas que han sobrepasado el tiempo de estancia concedido en sus visados.

Los orígenes de la inmigración ilegal mejicana radican en: a) la contigüidad de dos naciones que están entre los países vecinos con mayores diferencias de

ingresos del mundo (29); y, b) una historia de reclutamiento de mano de obra mejicana —especialmente para la agricultura— que culminó en un programa estadounidense de contratación de trabajadores agrícolas, desde 1941 a 1964, conocido con el nombre de "Bracero". Se establecieron asi" fuertes vínculos económicos entre las dos naciones, así como contactos familiares y laborales que han resistido a los sucesivos cambios políticos.

Los niveles de inmigración ilegal fueron aumentando de forma gradual durante los años 70 y 80, alcanzando en el año 1986 la cota inigualada de 1,6 millones de detenciones fronterizas (30). Aunque la economía estaba en período de crecimiento y la mayoría de los inmigrantes ilegales encontraba rápidamente trabajo, la preocupación general aumentó sin cesar, culminando en la aprobación de la legislación de 1986 señalada anteriormente. Su objetivo era reforzar el control sobre el flujo de inmigrantes ilegales al hacer que los empleadores estuvieran sujetos a multas y prisión por contratar a trabajadores ilegales. Por tanto, la estrategia de impedir la entrada por medió de controles fronterizos se reforzó con la introducción de una disposición laboral —la legalidad como requisito para obtener un empleo—, en un esfuerzo por reducir el incentivo que para la inmigración ilegal suponía la disponibilidad de puestos de trabajo. Como contrapartida a estas medidas de endurecimiento se desarrolló un programa de legalización, por medio del cual 3 millones de personas han regularizado su situación en Estados Unidos (véase Tabla 4).

Además de proporcionar una necesaria herramienta coercitiva, las sanciones a los empleadores supusieron un punto de inflexión psicológico en la política de inmigración. Como señaló el presidente de un distinguido equipo de estudio que recomendó estas medidas legislativas, "Debemos cerrar la puerta trasera para poder abrir la puerta principal". Verdaderamente, se necesitaba un cambio radical en el sistema de admisión legal de inmigrantes. Pero políticamente no podía hacerse hasta que el Gobierno no se enfrentara al reto representado por los flujos de inmigrantes ilegales. Sobre todo, la inmigración ilegal contribuía a fomentar en los Estados Unidos la inquietud sobre una repentina vulnerabilidad frente a acontecimientos que escapaban a su control. La aprobación de las sanciones a los empleadores ayudó a restablecer la confianza de los estadounidenses en la capacidad y el compromiso del Gobierno para controlar uno de los factores de su destino. En consecuencia, aunque el flujo de inmigrantes ilegales sigue siendo elevado, el debate sobre la inmigración ilegal es ahora más realista y más informado, y está más predispuesto a la generosidad en otras áreas de la política de inmigración.

29 Tras el fin la guerra fria, la frontera entre Alemania y los Estados centroeuropeos puede llegar a ser aná- loga. Sin embargo, la diferencia en las tasas de crecimiento de la población sigue siendo un factor único en lo que a México y Estados Unidos se refiere.

30 El número real de personas detenidas no se refleja en las estadísticas, que simplemente recogen el número de aprehensiones. Debido a que los inmigrantes ilegales son devueltos a México rápidamente, muchos lo intentan de nuevo, haciendo múltiples entradas hasta que consiguen su objetivo. Por tanto, es probable que el número de personas interceptadas sea considerablemente menor.

A pesar de la importancia política de la aprobación de las sanciones a empleadores, su aplicación no funciona adecuadamente. Las dimensiones de la población ilegal están hoy en Estados Unidos cerca de las del período anterior a 1986. Los salarios no se han incrementado en los mercados de trabajo de baja remuneración como debieran si el endurecimiento de las normas laborales estuviera teniendo efecto. Ha habido un resurgimiento de talleres clandestinos en sectores, como la fabricación de prendas de vestir, que han utilizado tradicionalmente trabajadores inmigrantes, y hay indicios de que las sanciones pueden elevar la discriminación contra trabajadores no blancos.

Estos factores han hecho que algunos sindicatos de trabajadores y las más importantes organizaciones de defensa de los derechos civiles hagan un llamamiento en favor de la derogación de la ley que penaliza a los empleadores, derogación que actualmente está considerando el Congreso de Estados Unidos.

Los esfuerzos del Gobierno para hacer cumplir las sanciones han sido débiles, pero el principal fallo del sistema es la ausencia de requisitos que aseguren la existencia de documentos de identidad fiables. Si los empleadores han de verificar que sus trabajadores son legales, éstos deben tener algún tipo de documento que acredite ante aquéllos que su situación es legal. Debido a que en Estados Unidos no existe un documento de identidad universal, la ley permite la utilización de una amplia gama de documentos para cumplir con el requisito de verificación. La mayoría de los documentos admitidos pueden falsificarse fácilmente, por lo que el uso de documentación falsa está muy extendido.

Al mismo tiempo, y como es tradicional, las nuevas normas laborales han tar- dado una década o más en hacerse efectivas después de su aprobación. Los promotores de las sanciones a los empleadores entendían que la legislación no era sino un primer paso que tendría que reforzarse con el tiempo. También valoraron la especial sensibilidad política que rodea a la exigencia de documentación, y ante esto fueron incapaces de obtener todo lo que deseaban con la legislación que pusieron en marcha.

Así, la capacidad de Estados Unidos para controlar la inmigración ilegal empieza en buena medida en un asunto tan aparentemente remoto y esotérico como es el de los documentos de identidad. Pero es que este tema, a su vez, des- pierta señales de alarma en la mente de los estadounidenses acerca del control gubernamental frente a la libertad individual. Las propuestas para mejorar la seguridad de los documentos o para introducir un documento de identificación universal con objeto de sofocar la inmigración ilegal son consideradas, general- mente, como un remedio peor que la enfermedad.

El debate sobre la inmigración ilegal se está reactivando debido a que Estados Unidos ha sido incapaz de limitar de forma tangible los flujos ilegales en una época de crecimiento lento y amplia reestructuración económica. Las nuevas soluciones requerirán c¡ue los norteamericanos decidan entre el compromiso con un sistema de inmigración generoso pero controlado, y los principios de libertad individual tal como se han practicado y entendido tradicionalmente.

2. Política de refugiados

Aunque basada en creencias profundamente humanitarias, la política de refugiados de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial ha sido también una decidida prolongación de los antagonismos de la Guerra Fría. Se ha admitido a un gran número de refugiados procedentes de los entonces países comunistas, y a muy pocos de otros lugares, a pesar de los extendidos y graves abusos contra los derechos humanos que han tenido lugar, por ejemplo, en Haití y El Salvador, para los que Estados Unidos es prácticamente el único país de asilo o reasentamiento. La política estadounidense presentó a los fugitivos del comunismo como héroes, debido a que su huida poma de relieve la represión que Occidente censuraba. Al mismo tiempo, trató a la mayoría de las víctimas de las dictaduras derechistas como inmigrantes ilegales, porque la compasión hacia ellas se consideraba incoherente con el apoyo político que disfrutaban tales regímenes a causa de su anticomunismo.

Finalizada la Guerra Fría, la admisión de refugiados estadounidense ha perdido su razón de ser política, haciéndose cada vez más anacrónica. Aunque la cifra anual de admisiones aumentó de 107.000 a 132.000 durante los años fiscales de 1989 a 1992, más del 80 por ciento de los refugiados procedían de la antigua Unión Soviética y Viernam (31). Además, en el caso de estas dos naciones. Estados Unidos interroga a los refugiados en el propio país de origen. Cuando se introdujo este procedimiento, representaba una alternativa pragmática a las peligrosas y caóticas fugas de regímenes opresores. Hoy sirve sobre todo para seleccionar a nacionales con cierro fundamento histórico para solicitar la hospitalidad de Estados Unidos, pero que no están en peligro inminente o no se distinguen por estar entre quienes sufren más abusos.

Frente a este trasfondo surgen las terribles situaciones de emergencia de carácter humanitario en la ex Yugoeslavia, Somalia, norte de Irak y muchos otros lugares. Ni Estados Unidos ni otras naciones han ofrecido como respuesta un reasencamiento proporcionado, prefiriendo aplicar la ayuda humanitaria in situ. Esto no es inconveniente, pero plantea una cuestión fundamental: ¿qué intereses nacionales y qué normas internacionales deben guiar las decisiones estadounidenses de ayuda y acogida a los refugiados, ahora que la Guerra Fría ha terminado/ Estados Unidos no sólo no ha respondido a la pregunta, sino que sus políticos parecen bastante cómodos con el statu quo. Una razón para ello es que los acuerdos existentes para la admisión de refugiados cuentan con el fuerte apoyo de las comunidades étnicas establecidas. Defienden eficazmente la perpetuación de un programa que se ha convertido en gran medida en un flujo de inmigración

31 Véase «GAO Advises Clinton on Transition Issues», Interprefer fíefeases 70: 3 (15 de enero de 1993).

alterno. Esto, combinado con la ausencia de una perspectiva estratégica interna:ional, aún más evidente por el reasentamiento de refugiados, b, producido el estancamiento en un campo en el que Estados Unidos ha mantenido tradicional - mente un liderazgo activo y generoso.

Es difícil que se mantenga mucho tiempo la complacencia oficial frente a incidentes tan espectaculares como el fallido desembarco en junio de 1993 de los pasajeros del Golden Venture, un carguero que transportó durante cuatro meses a casi 300 chinos para que pudieran rellenar solicitudes de asilo político a su llegada. Al final, perecieron ocho de ellos después de que el grupo se viera obligado a lanzarse a las heladas y agitadas aguas de Nueva York. Pero el incentivo que les movió a intentar esta aventura se basaba en el conocimiento de sus contrabandistas de que Estados Unidos concede el asilo a quienes profesan oposición a la política demográfica china de un solo hijo. Reconciliar los imperativos internacionales de derechos humanos, las cambiantes políticas exteriores y las peticiones de refugio en circunstancias como ésta, es una nueva realidad que el gobierno aún no ha asumido ni intentado resolver. Si no lo hace, la opinión pública podría impulsar al Congreso a aprobar medidas de consecuencias negativas para la tradición humanitaria y el liderazgo que tan alto valor tienen en Estados Unidos.

Entre otras cosas. Estados Unidos necesita un enfoque humanitario de las admisiones, por ejemplo como el de Canadá, por medio del cual admita números cada vez menores de grupos que pasan a ser de refugiados a simples inmigrantes. Necesita dirigir los esfuerzos de reasentamiento de refugiados a situaciones de aguda necesidad —como los campos de prisioneros en Bosnia, o las víctimas de abusos militares en Haití— en las que su intervención ponga de relieve internacionalmente el oprobio por los abusos flagrantes de derechos humanos y la necesidad de enmienda, de igual modo que durante la Guerra Fría la bienvenida a las víctimas del comunismo suponía una clara declaración de principios. Y necesita también examinar con todo cuidado las cuestiones que rodean la naturaleza de la persecución política en un mundo cambiante, y cómo la política de refugiados puede responder o no a tal situación.

Al ser Estados Unidos destino frecuente para solicitantes de asilo, una de las principales naciones de reasentamiento de refugiados y uno de los mayores donantes de las organizaciones humanitarias, su comportamiento en materia de refugiados es muy importante, y ha servido tradicionalmente para establecer nor- mas internacionales de actuación a otros países.

3. Integración de los inmigrantes

Los criterios estadounidenses en materia de adaptación o integración de inmigrantes son muy diferentes de los canadienses. A excepción de los refugiados, que son beneficiarios de programas y servicios específicos financiados por el gobierno federal (32), la política de integración de Estados Unidos ha consistido en confiar a la buena salud económica y a la vitalidad de las instituciones públicas —como, por ejemplo, el sistema educativo— las oportunidades y for- mación necesarias para que los recién llegados se integren en la vida norteamericana. Esta no-política, por así llamarla, ha funcionado sorprendentemente bien.

Sin embargo, están apareciendo indicios inquietantes. Uno de ellos se refiere al aprendizaje del idioma inglés. El dominio de la lengua es fundamental para el é xito económico, baremo clave de la integración del inmigrante, y el éxito económico depende ahora cada vez más de la capacitación y formación posteriores a la enseñanza media. No obstante, la mitad de los escolares de Bostón, la mitad de la población de Miami y un millón de residentes en Los Angeles no dominan el inglés por completo, en un momento en que la inversión en educación bilingüe se ha reducido a la mitad y el gasto federal real para la enseñanza del idioma es sólo de unos 300 millones de dólares (33). Más aún, los inmigrantes desean por encima de todo aprender el idioma, se esfuerzan para conseguirlo y entienden que su propio éxito, y en particular el de sus hijos, depende de su dominio del inglés. El problema no radica en el inmigrante, sino en que la enseñanza no está al alcance de todo el mundo.

É sta es una más de la serie de cuestiones clave en las que Estados Unidos debe buscar más eficacia si desea asimilar niveles de inmigración históricamente elevados. Por regla general, la primera generación no se integra nunca del todo, y encuentra en las comunidades étnicas protección frente a las dificultades de vivir en una nueva tierra. Donde sí debe funcionar la integración es en la segunda generación, esto es, los hijos de los inmigrantes, que adoptan los valores y cos- tumbres de la cultura que los acoge. Si alcanzan el éxito en los términos que marcan estos valores y costumbres serán considerados miembros de pleno derecho de la sociedad y tendrán oportunidades económicas y sociales; en definitiva, conseguirán la integración. Si son rechazados, lo más probable es que ellos y sus hijos vuelvan a reavivar una identidad étnica que dé sentido a sus vidas, lo que puede conducir a una grave alienación. El bienestar de los hijos de los inmigrantes, por tanto, es de vital importancia.

Los enclaves de inmigrantes en las grandes ciudades son de gran interés a este respecto. Tradicionalmente, las comunidades étnicas han sido una fuente

32 La Ley de Refugiados de 1980 (Refugee Act) concede a los refugiados acceso inmediato a ciertos tipos de ayuda, por ejemplo para transporte, alojamiento, formación profesional y programas de seguridad familiar como el de Ayuda a familias con hijos dependientes (Aid to Families with Dependent Children), el de Póliza de seguridad suplementaria Supplemental Security Insurance) y el de Asistencia médica (Medicaid). Sin embargo, el Congreso ha sido reacio a mantener su compromiso de absorber muchos de los costes de estos prpgramas. Entre 1982 y 1990, las ayudas de asentamiento descenderon de 4,500 a 2.000 dólares por refugiado, y el gobierno federal redujo los reembolsos a los gobiernos estatales y locales por sus ayudas públicas y el prpgrama de Ayuda a familias de 36 meses a 12 y 4 meses respectivamente. Si se desea profundizar en este tema, véase Elizabeth S. Rolph, Immigration Policies: Legacy frorn the 1980 and Issues forthe 1990s (RAND Corporation, Santa Mónica, 1992).

33 Michael Fix, "Remarks before the Commission on Immigration Reform", The Urban Institute, 5 de enero de 1993.

de revitalización para los Estados Unidos. La integración se producía a medida que la gente se trasladaba, en el transcurso de las generaciones, desde las barriadas étnicas en las que se agrupaban a otras comunidades más abiertas. Sin embargo, el enclave se convierte en un gueto cuando los sistemas de movilidad laboral y social son cerrados, que es lo que ha ocurrido con grandes segmentos de la población afroamericana en Estados Unidos. El modelo del enclave como puente para la integración no funciona en este caso. Debido a que la inmigración está dominada hoy día por diferentes grupos raciales y étnicos, todo lo relacionado con la movilidad dentro de la sociedad es de una importancia capital.

La integración de los inmigrantes es una vía de dos sentidos. Los inmigrantes cambian para adaptarse a la sociedad, y la sociedad cambia para incorporarlos. La archiconocida imagen del crisol para describir la sociedad estadounidense se ha visto desplazada hoy día por la de la ensaladera, el tapiz o el mosaico. Esto se debe a que la población de Estados Unidos no ha llegado a fundirse en un sólo pueblo. Siempre ha sido un país formado por grupos con características y culturas propias, singulares y diferentes, que han sido alimentadas y celebradas en tanto en cuanto no violaran compromisos o principios democráticos más generales.

Por consiguiente, los sijs pueden llevar turbante como expresión de sus creencias religiosas incluso cuando están en prisión, pero los musulmanes no pueden practicar la poligamia. Los amish pueden emplear caballos y calesas en carreteras locales, pero sus hijos deben asistir a la escuela pública hasta los 16 años de edad. Se puede utilizar el kosher y otros rituales religiosos para preparar los alimentos, pero deben cumplir las normas de salud pública y pasar por la inspec- ción sanitaria.

Las tensiones y dilemas que rodean a la integración deben evaluarse y negociarse continuamente. Hoy día se manifiestan por ejemplo en los debates sobre la educación bilingüe en la escuela pública, la adopción de medidas de discriminación positiva para los nuevos grupos de emigrantes, y la reforma de los planes de estudio para crear un clima de mayor tolerancia social hacia el multiculturalismo. El debate cultural provocado por la inmigración es probablemente el más difícil de resolver para una sociedad. Y sin embargo, se hace mucho más manejable cuando los inmigrantes progresan económicamente. Ahí es donde la experiencia estadounidense ha sido tradicionalmente satisfactoria e instructiva.

Las necesidades de los inmigrantes en educación y otras formas de inver- sión en capital humano coinciden con las de la nación en su conjunto. Si se pueden revitalizar las instituciones públicas de la sociedad y limar las asperezas raciales, el modelo de integración que ha funcionado bien en el pasado debería seguir haciéndolo. Esto requiere concertar un compromiso social a todos los niveles, compromiso que debe convertirse en los años 90 en una prioridad nacional. 4. Integración económica regional

A diferencia de los países de la Comunidad Europea, Norteamérica acaba de empezar a recorrer el camino de la integración económica regional. Y, a diferencia de la Comunidad Europea, el objetivo de la integración económica es el crecimiento económico, no un proceso para lograr la unión política. Con la excepción de la entrada temporal de hombres de negocios, los temas de migración no son un elemento explícito del Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA) —que engloba al anterior acuerdo entre Estados Unidos y Canadá— ni presuponen por el momento ninguna movilidad laboral adicional para Norteamérica. A pesar de todo, la reducción de las presiones migratorias se cita regularmente por todas las partes como una de los ventajas del NAFTA. En palabras del presidente Salinas, "queremos enviar mercancías, no personas".

En 1986, el Congreso de Estados Unidos estableció una Comisión para el estudio de las migraciones internacionales y la cooperación para el desarrollo económico (Commission for the Smdy of Internacional Migration and Cooperativo Economic Developmenc). Su mandato era buscar respuestas políticas a las presiones migratorias. Llegó a la conclusión de que una mayor creación de puestos de trabajo en los países de origen disminuye la necesidad de emigrar de la población. El estímulo más prometedor para el futuro crecimiento de los países de origen consiste en expandir el comercio entre ellos y los países industrializados, en particular Estados Unidos. En la medida en que el NAFTA logre el objetivo de la creación de empleo como consecuencia de la expansión del mercado, realizará una contribución muy positiva para mitigar la presión migratoria.

Sin embargo, la Comisión también puso de relieve que, a corto o medio plazo, cualquier medida para estimular el desarrollo económico también estimulará probablemente las presiones migratorias. Y, en este contexto, el plazo " corto" o "medio" significa de 10 a 20 años (34). Algunos han denominado a este fenómeno la "paradoja de la migración". Es consecuencia del hecho de que el desarrollo sustituye capital por trabajo, concentra y a menudo privatiza la tierra, y liberaliza los mercados. La economía de mercado destruye los tradicionales sis- temas sociales y económicos y desplazan a las poblaciones rurales, que engrosan así las grandes migraciones características del desarrollo (35).

Con el NAFTA, este efecto se va a amortiguar significativamente al establecer un ajuste gradual para la agricultura por un periodo transitorio de 15 años. Los aranceles se reducirán progresivamente durante un plazo en el que deben crearse un gran número de puestos de trabajo en otros sectores de la economía. De

34 Final Fieport of the Commission for the Study of International Migration and Cooperativo Economic Development (U,S. Government Printing Office, Washington, 1990).

35 Dolores Acevedo y Thomas J. Espenshade, "Implications of a North American Free Trade Agrément for Mexican Migration into the United States", Population and Development Review 18:4 (diciembre 1992), págs. 729-744. manera más general y a más largo plazo, el efecto del desarrollo económico y de la liberalización del comercio sobre la migración estará en función de la forma en que la economía y los niveles de vida mejoren. Aquí, el punto crítico lo constituyen las diferencias salariales (36).

Debido a que los ingresos per cápita son diez veces más altos en Estados Unidos que en México, los salarios de éste último país deberán aumentar (reduciendo las diferencias salariales) y la sociedad mexicana tendrá c¡ue gozar de un mayor bienestar social general para desanimar a los potenciales emigrantes a ir hacia el Norte. Un estudio de la Comisión de Comercio Internacional (U.S. Internacional Trade Commission) sobre salarios concluyó que, en efecto, el desfase salarial disminuiría ligeramente, correspondiendo la mayor parte del ajuste a la subida en México (37). Si ocurre así, los incentivos existentes para la emigración deberán disminuir en alguna medida.

El riesgo contra este resultado es que México se convierta simplemente en una meca de bajos salarios para la inversión extranjera. Para evitarlo, son necesarias una inversión privada con claros objetivos y una inversión pública agresiva en infraestructuras y programas sociales mexicanos. Dado lo arraigado de las redes migratorias existentes entre México y Estados Unidos y la estrecha relación de ambos mercados laborales, la tradición y los incentivos que sustentan la emigración requieren un cambio fundamental mediante un tratamiento de conjunto.

La complejidad del vínculo entre desarrollo y migraciones, particularmente entre naciones que tienen fuertes lazos migratorios, implica que el desarrollo no puede considerarse simplemente como un substituto de la emigración o como la vía para eliminarla. En lugar de frenar la emigración, el desarrollo varía decisivamente el carácter de las migraciones en diversos aspectos. Por canco, la idea de que el desarrollo impide las migraciones debe modificarse para acencuar la necesidad de aceptar ciertos niveles de emigración como una característica estructural relativamente permanente de la interdependencia económica entre naciones. El objetivo realista debe ser minimizar la irregularidad y la impredecibilidad de la inmigración ilegal, no anular por completo el fenómeno migratorio.

El reto está en desarrollar una política que combine adecuadamente la ayuda al desarrollo, la cooperación internacional y la dinámica de las migraciones. La idea que debería guiar dicha política es que la migración está estrechamente ligada a la calidad y al tipo de desarrollo, así como a la cooperación existence. La liberalización del mercado sólo transformará las presiones migratorias si fomenta un desarrollo rural sostenible que potencie el capital humano, y si mejora la protección de los derechos civiles de los trabajadores en todos los mercados laborales de Norteamérica.

36 Mientras que para un emigrante potencial el punto clave son las diferencias salariales, las diferencias en la productividad son también un asunto crucial para un posible inversor que esté dudando entre Estados Unidos y México. Los salarios son mucho más altos en Estados Unidos, pero también lo es la productividad.

37 Acevedo, «Implications.,.», pág. 735. Considerado de esta forma, el NAFTA es el primer paso de un proceso continuo, no un fin en sí mismo. Un importante paso a continuación sería integrar la .inmigración en el proceso NAFTA incluyendo en él temas laborales. El efecto de tales medidas sería mejorar las condiciones laborales en México favoreciendo la situación de los trabajadores que de otro modo podrían emigrar a Estados Unidos, y disminuyendo los incentivos de los empleadores para establecerse en México por las condiciones de explotación en el trabajo. Esto sería semejante al enfoque aplicado por la Comunidad Europea para eliminar las barreras comerciales interiores.

En fin de cuentas, el NAFTA no hace nada por alentar la emigración ni a corto ni a largo plazo, más allá de los incentivos que ya existen. En cambio, ha contribuido en gran medida a crear puestos de trabajo y oportunidades en la economía mexicana. Al mismo tiempo, a medida que las economías se integran y aumenta su interdependencia en todo el mundo, los modelos migratorios sufren amplias transformaciones. Por regla general, los movimientos migratorios aumentan entre ellas. No es defendible, ni nos interesa, ahondar las diferencias económicas entre las naciones de Norteamérica, pero los líderes políticos y la opinión pública deben empezar a comprender y aceptar la realidad de las migraciones como un rasgo permanente de un mundo económicamente interdependiente. La esperanza es que, con medidas como el NAFTA, estas migraciones se hagan cada vez más recíprocas y estén cada vez más reguladas, reemplazando el carácter furtivo y clandestino que tienen en la actualidad.

* * *

Los países que son destino de inmigración no han resuelto en absoluto el problema de su control, de las demoras en los casos de asilo, ni de la tensión social entre las comunidades ya establecidas y los recién llegados. Son temas de por sí contenciosos. Pero la mayoría de la población confía en la capacidad de los gobiernos para controlar los flujos de migración. Esto se debe a que la integración de los inmigrantes sigue siendo satisfactoria y a que hay leyes, políticas y estructuras administrativas precisas para regular los procesos inmigratorios, canalizar el debate público, y alcanzar un consenso político.

 

II. Canadá y Estados Unidos

A. Componentes de una política de inmigración

1. ¿Quiénes?

2. ¿Cuántos?

3. ¿De dónde?

B. Canadá

1. Perfil del sistema

2. Cuestiones de especial relevancia

C. Estados Unidos

1. Inmigración ilegal

2. Política de refugiados

3. Integración de los inmigrantes

4. Integración económica regional

 

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