III.
La Comunidad Europea
A.
Europa y la inmigración, hoy
1. La cuestión
de los extranjeros
Ensayos INCIPE No 5
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Aunque no se consideran a
sí mismas como región de inmigración,
las naciones europeas se han convertido gradualmente en
hogar para un número sus- tancial y creciente de
extranjeros.
Perfil
En número de casi
16 millones, la población extranjera representaba
a principios de 1991 un cuatro por ciento largo de la
población de la Comunidad Europea (CE). Como muestra
la Tabla 6, la cifra más elevada de no nacionales
—alrededor de un tercio— correspondía
a ciudadanos de otros Estados comunitarios (los ciudadanos
de un país de la CE tienen derecho a residir y
permiso para trabajar en cual- quier otro país
miembro). Los ciudadanos turcos constituían un
14 por ciento de no nacionales: Turquía es el país
que más inmigrantes aporta. Los ciudadanos de Marruecos,
Argelia y Túnez representaban alrededor de un 12
por ciento del total.
La tendencia es hacia el
incremento en la proporción de ciudadanos de países
no comunitarios y menos desarrollados (39).
No se espera que la migración interna en la CE
aumente de modo apreciable, a pesar de las diferencias
de nivel de vida existentes entre algunos países
comunitarios, y las presiones migratorias exteriores a
Europa occidental están aumentando fuertemente.
Además, Europa es receptora de un número
cada vez mayor de solicitantes de asilo y cuenta con una
creciente población de inmigrantes ilegales que
hoy asciende a unos 2,7 millones, según estimaciones
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
(40). Algunos países, como Italia,
albergan mayor número de residentes no comunitarios
ilegales que de legales (41).
39 Max Wingen, "Immigration
to the Federal Republic of Germany as a Demographic and
Social Problem", documento elaborado para la "International
Conference on Mass Migration in Europe: Implications for
East and West", Viena, 5-7 marzo 1992. En Alemania,
por ejemplo, en septiembre de 1990 el 27 por ciento de
la población extranjera estaba compuesto por ciudadanos
de la CE. Ese porcentaje era de más del 50 por
ciento en la segunda mitad de la década de los
60; en 1970 habia caldo por debajo de ese 50 por ciento
y llegó a ser de menos de un tercio en los 80.
40 Joñas Widgren,
"The Need to Improve Co-Ordination of European Asylum
and Migration Policios", comunicación ante
la conferencia de la Trier Academy of European Law sobre
"Derecho comparativo de asilo e inmigración
en Europa", 12-13 de marzo de 1992.
41 La mayoría
de los ilegales parecen concentrarse en los puntos neurálgicos
de las fronteras europeas: en el Este (Austria y Alemania)
y en el Sur (Italia, España, Portugal y Grecia).
De los 2,7 millones de población extranjera de
estos últimos países, se cree que la mitad
son inmigrantes ilegales y se espera que este número
aumente a cerca de 3 millones para el año 2000.
En 1987-88, se pensaba que había 850.000 ilegales
en Italia, 294.000 en España, 70,000 en Grecia
y 60.000 en Portugal. La respuesta a los programas de
regularización de ilegales en el pasado permite
hacer estimaciones mínimas. Tales programas produjeron
en Francia, en 1981, 132.000 regulanzaciones; en Italia,
en 1987, 118,000; y en España, en 1985,44.000.
La mayoría de los regularizados eran norteafricanos.
Otros indicadores mínimos son las detenciones y
deportaciones. En el Reino Unido, por ejemplo, recibieron
en 1990 tratamento de ilegales 3.293 personas, casi el
triple que diez años antes. Nunca se han publicado
las estimaciones totales del Reino Unido, pero las comparaciones
con otros países europeos sugieren que es poco
probable que sean menos de 100.000. Véase D. A.
Coleman, " Report to the European Population Conference",
ONU, Ginebra, 23-26 marzo 1993.
Estos son fenómenos
nuevos para los europeos. Han generado un debate sobre
la inmigración que es una reacción tanto
a los cambios que la inmigración ya ha originado
como a la perspectiva de próximas afluencias. Los
que han llegado y los que siguen llegando son vistos por
muchos ciudadanos como emisarios de lejanas culturas con
valores sociales marcadamente diferentes, incompatibles
con la sociedad europea. Esta respuesta plantea una paradoja,
porque Europa tiene de sí misma la imagen de unas
sociedades abiertas y liberales.
Los extranjeros de países
no comunitarios están concentrados en Francia y
Alemania, los dos países que han reclutado más
activamente mano de obra extranjera a través de
programas que se consideraron en su día medidas
transitorias sobre el mercado laboral. Ambos países,
que reúnen algo más de un tercio de la población
de la CE, acogen a dos tercios de la población
extranjera no comunitaria. Los inmigrantes islámicos
cons- tituyen cerca de un tercio de sus respectivas poblaciones
extranjeras y se considera que son los que plantean mayores
dilemas en lo que a temas de integración se refiere.

Francia, con una población
extranjera del 7,3 por ciento, es el país de la
CE que cuenta con mayor número de nacidos en el
exterior. Esta tendencia se ha mantenido bastante constante
desde principios de los años 70. El 38 por ciento
procede de países comunitarios, porcentaje que
disminuyó durante la última década
a medida que aumentaba el correspondiente a los países
del Magreb, África subsahariana, Turquía
y Asia. Los residentes extranjeros en Alemania representan
el 7,2 por ciento de su población. Este porcentaje
incluye a residentes de nacionalidad no alemana y a sus
hijos nacidos en Alemania, que conservan la nacionalidad
de los padres y son contabilizados como extranjeros. No
incluye a los inmigrantes de origen alemán procedentes
de Europa del Este y la ex Unión Soviética,
que pueden reclamar la ciudadanía alemana por ley
(42). Estas cifras colocan a las dos
naciones en una posición alta dentro de la clasificación
mundial de países de inmigración y han dado
pie a la observación de que los extranjeros constituyen
hoy día el 13" Estado miembro de la CE.
Trasfondo histórico
Los modelos europeos actuales
de inmigración son el resultado de la combinación
de las políticas de posguerra y las recientes tendencias
mundiales. Durante los años 50 y 60, la reconstrucción
y la expansión económica hicieron que los
emigrantes se trasladaran desde países atrasados
a las áreas de gran desarrollo económico.
Los trabajadores procedían del sur de Europa, Yugoeslavia,
Turc]uía y los países del Magreb, atraídos
por políticas de reclutamiento organizado mediante
programas de contratación de mano de obra extranjera
(guestworker programs).
En 1973-74, al aminorar la
expansión de la posguerra, el reclutamiento de
mano de obra extranjera procedente de países no
comunitarios se detuvo. Las administraciones dejaron de
cantar los beneficios de una flexible mano de obra extranjera.
Cuando los precios del petróleo empezaron a subir,
el desempleo en aumento envió a casi tres millones
de emigrantes a casa. Sin embargo, muchos de ellos ya
se habían instalado con sus familias en Europa
occidental, y la tendencia a quedarse se intensificó
al cesar el reclutamiento organizado.
Desde el fin de los programas
de mano de obra extranjera, los Gobiernos han declarado
que Europa está "cerrada" a la inmigración
procedente del exterior. No obstante, un número
creciente de recién llegados ha seguido entrado
gradual- mente en los países europeos valiéndose
de programas que autorizan la unificación familiar
para los antiguos trabajadores extranjeros y otros residentes,
de los
42 En Francia, las estadísticas
distinguen entre personas nacidas en el extranjero, también
llamadas inmigrantes, y extranjeros, que incluyen a los
hijos nacidos en Francia (6,3 por ciento di ¡ '
' ¡ oadres extranjeros que no se han naturalizado.
Más de la mitad de los inmigrantes pro 18%), Argelia
(17%) y Marru' •lrin vienen en número considerable
de Italia. raJdiici, uiie^yTur- quia. En cuanto a Ale
' es países de procedencia de la población
nacida en el extranjero son Turquía (30%), Yugoslavia
^1^.a'J[)), Italia (8,8%), Grecia (5,8%) y Portugal (4,7%).
Véase Jenks, Immigration and Nationality Policies....
acuerdos sobre contratos de trabajo, de la inmigración
ilegal y de los procesos de solicitud de asilo político.
El número de los que residen hoy en Europa como
legado de los programas de mano de obra extranjera es
más elevado que cuando se reclutaba activamente
a los trabajadores emigrantes. Esto ilustra el poder que
tienen las redes de inmigración como factor de
las relaciones transnacionales. También es un ejemplo
de la distancia abierta entre la retórica política
y la experiencia popular.
Por otra parte, aunque los
países del norte de Europa han recibido mano de
obra de sus vecinos más pobres del Sur, todos los
miembros de la CE (excepto Irlanda) se han convertido
ahora en Estados receptores de inmigrantes. Italia, España
y Portugal han sido beneficiarías de los cambios
que las han transformado de naciones de emigración
a naciones de inmigración en el breve intervalo
de 20 a 30 años. Sin lugar a dudas, aunque sin
desearlo, Europa se ha convertido en una región
de inmigración.
A. Europa y la inmigración,
hoy
1.
La cuestión de los extranjeros
2.
Presiones Este-Oeste
3.
Presiones Sur-Norte
4.
La crisis del asilo