III.
La Comunidad Europea
A.
Europa y la inmigración, hoy
2.Presiones Este-Oeste
Ensayos INCIPE No 5
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Las últimas presiones
migratorias que sufre Europa se han originado en el Este,
donde la Guerra Fría congeló casi por completo
los movimientos de población durante décadas.
Su final, con los cambios revolucionarios del Este europeo
de 1989, contempló cómo 1,2 millones de
personas abandonaban los países del Pacto de Varsovia
en busca de una nueva vida en el Oeste. En 1990, el temor
de "que vienen los rusos" barrió Europa,
pero el augurado caos de situaciones de emergencia no
llegó a materializarse. En 1991, las cifras del
este de Europa presentaban síntomas de disminuir,
con alrededor de 800.000 per- sonas salientes entre "etnias
privilegiadas" —como alemanes, judíos,
griegos y armenios— emigradas a través de
canales oficiales, solicitantes de asilo, e inmigrantes
ilegales (de 100.000 a 200.000) (43).
Por otra parte, en julio de 1991 entraba en vigor la ley
que eliminaba las restricciones a la emigración
en la ex Unión Soviética. Aunque millones
de personas han comenzado ahora a viajar como turistas
o por asuntos profesionales, el nivel de emigración
permanente ha descendido.
Sin embargo, con la guerra
de la ex Yugoeslavia, ha tenido lugar un desplazamiento
masivo de población de más de dos millones
de personas dentro de las fronteras de las nuevas repúblicas.
Casi 600.000 han escapado a Hungría, a la República
Checa y a Eslovaquia, así como a otros países
europeos, especialmente Alemania, que cobija a 250.000
víctimas de la guerra. Los croatas y los bosnios,
en particular, están ansiosos por volver, pero
no pueden hacerlo porque sus pueblos han sido destruidos
y ocupados.
43 Datos elaborados por
Intergovernmental Consultation on Asylum, Refugee and
Migration Policies in Europe, North América and
Australia, grupo constituido por 16 países de la
OCDE, y recogidos en "Refugees: Keep Out", The
Economist, 19 de septiembre de 1992.
Los principales factores subyacentes
a estos flujos son los siguientes:
- Demanda contenida. El impulso
psicológico para desplazarse era irresistible,
como reacción a tantos años de acceso denegado
al Oeste, y congruente con el mensaje de que cualquiera
que cruzara la frontera sería bienvenido. Contribuía
a ello la idea de que cruzar una frontera era un aero
definitivo del que no se podría dar marcha arras.
- La búsqueda de salarios
en monedas fuertes. El grupo principal de esta categoría
de trabajadores emigrantes lo constituían los polacos,
que se dirigían especialmente a Alemania, en donde
el trabajo temporal era abundante y el empleo ilegal estaba
tolerado por las autoridades. Los rumanos eran el segundo
grupo en importancia. De forma similar, gran número
de rusos y otros ciudadanos de las repúblicas ex
soviéticas, que no estaban sujetos a requisitos
de entrada en los países del bloque, fueron en
1991 a Polonia para trabajar y hacer negocios.
- Antiguos cuadros socialistas.
Residentes de naciones del Tercer Mundo —como Vietnam
y Somalia— que habían vivido en los países
del bloque soviético como visitantes, trabajadores
contratados, estudiantes, personal en adiestramiento militar,
etc., se encontraron de repente en circunstancias nuevas
y difíciles. Muchos regresaron a sus países,
pero otros optaron por vivir en una Alemania unificada,
o ir a algún otro país de Europa occidental
utilizando la vía del asilo político.
- Temimos y luchas étnicas.
Agravios históricos, nuevos incidentes y conflictos
armados han originado el desplazamiento de determinados
grupos étnicos hacia lugares del antiguo espacio
soviético y a otros Estados occidentales, en particular
de personas de origen alemán a Alemania. En el
futuro, el mayor potencial de migraciones de emergencia
se encuentra en este ámbito, muy especialmente
en la periferia de la ex Unión Soviética
(44).
Las presiones migratorias
Este-Oeste serán muy duraderas en función
de factores económicos y humanitarios. Las perspectivas
económicas presentan una difícil reestructuración
y la necesidad de fuertes inversiones exteriores durante
bastantes años, con el consiguiente aumento del
desempleo. El contrate con los niveles de vida de los
vecinos occidentales es radical. Las cifras del producto
interior bruto per cápita para Bulgaria, la antigua
Checoslovaquia, Hungría, Polonia y Rumania
44 Este análisis
procede en buena parte de un ensayo inédito titulado
"A U.S. Perspective on Migration Issues in Europe",
de Priscilla Clapp y Princeton Lyman, vicesecretaria adjunta
(Sénior Deputy Assistant Secretary) y director
respectivamente de la Oficina de programas para refugiados
(Bureau for Refugee Programs) del Departamento de Estado
de EE.UU., febrero de 1992. representan sólo
el 13 por ciento de la media comunitaria (45).
Según algunas estimaciones autorizadas, en la próxima
década habrá 10 millones de inmigrantes
potenciales (cuatro de la Europa del Este y seis de la
antigua Unión Soviética) (46).
Por preocupantes que puedan
ser las previsiones económicas, son las situaciones
humanitarias de emergencia las que configuran el caso
de emigración más peligroso. La región
tiene problemas latentes de minorías desplazadas,
y los nacionalismos militantes están en auge. Hay
conflictos étnicos no sólo en la ex Yugoeslavia,
sino también en diversas zonas del Cáucaso
y Asia central. En Eslovaquia, Rumania y Serbia crece
la tensión contra los húngaros, y contra
los albaneses en Kosovo y Macedonia. Otros grupos se ven
igualmente amenazados, como muchos de los 25 millones
de rusos en otras repúblicas de la ex Unión
Soviética. Los rusos de los Estados bálticos
se sienten inquietos ante la legislación que restringe
su acceso a la ciudadanía y otros derechos. Determinados
sectores de población, como los militares que regresan,
están siendo objeto de atención especial
a causa de la potencial inestabilidad que su realojamiento
pudiera crear. Alemania se ha mostrado especialmente colaboradora,
proporcionando ayuda a Rusia a este respecto.
El problema no se limita
a la posibilidad de que los refugiados inunden Europa
occidental. Unas grandes y repentinas migraciones de emergencia
podrí- an minar la autoridad y legitimidad de gobiernos
y parlamentos elegidos en las jóvenes y aún
frágiles democracias del Este, especialmente del
grupo de Visegrado, compuesto por Polonia, Hungría
y las Repúblicas checa y eslovaca. Esta posibilidad
es radicalmente contraria a los intereses occidentales
y explica por qué la defensa de grupos minoritarios
se está convirtiendo en una preocupación
central de las instituciones multilaterales europeas,
tales como el Consejo de Europa, la Conferencia de Seguridad
y Cooperación en Europa (CSCE) y la CE. Todos estos
organismos han comenzado a considerar en sus decisiones
el vínculo indisoluble entre fronteras, minorías
y migraciones.
Si los conflictos étnicos
llegan a apaciguarse, debería ser posible regular
dentro de límites aceptables los movimientos Este-Oeste.
Esto ya ha comenzado a suceder en algunos casos. Mediante
la convertibilidad de su divisa y una tenaz política
pnvatizadora, Polonia ha sido capaz de sofocar su sangría
de ciudadanos. Se ha asociado a los países del
grupo de Schengen, logrando una frontera sin visados a
cambio del compromiso de aceptar a todo aquél que
haya sido rechazado por Alemania y de recibir a todos
los ciudadanos polacos que se reintegren al
45 Luise Druke, "Asylum
in a European Comunity without Interna! Borders: New Opportunities
and Risks in the Post-Cold War Europe", comunicación
ante el encuentro sobre "Critical Issues in International
and United States Refugee Policy", Fletcher School
of Law & Diplomacy, Tufts University, noviembre de
1992.
46 Richard Layard, Oliver
Blanchard, Rudiger Dornbusch y Paúl Krugman, East-West
Migration; The Alternativos (MIT Press, Cambridge, 1992),
citado en "Before the Flood", The Economist,
28 de noviembre de 1992. Los datos de una encuesta hecha
pública por la Comisión Europea en marzo
de 1993 mostraban que en la Europa central y del Este,
los países bálticos, Ucrania, y la Rusia
europea, el 1.2 por ciento (2,7 millones) declaraba su
firme intención de emigrar, y el 7,3 por ciento
(16,7 millones) declaraba que lo haria "probablemente"
o "casi con toda seguridad".
país sin procedimientos
de deportación. El número de solicitantes
polacos de asilo —uno de los mayores grupos en la
sala de espera europea hace cinco años— ha
caído de forma drástica.
Este ejemplo nos indica la
dirección que podría esperarse de la política
europea. A la hora de hacer frente a las presiones migratorias
Este-Oeste, es probable que los países de la CE
opten por la integración económica, mediante
la incorporación gradual de Europa del Este a las
estructuras comunitarias a cambio de la promesa de estabilidad
política y desarrollo económico en los próximos
años.
A. Europa y la inmigración,
hoy
1.
La cuestión de los extranjeros
2.
Presiones Este-Oeste
3.
Presiones Sur-Norte
4.
La crisis del asilo