IV.
Japón
Ensayos INCIPE No 5
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La experiencia histórica de Japón
en cuestiones de migración es completamente diferente
de la de Norteamérica o Europa. Aunque hubo cierra
emigración de japoneses antes e inmediatamente
después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se
asentaron en Haway, la costa oeste de Estados Unidos,
América Latina, Sudeste asiático y Manchuna,
la emigración no ha tenido la misma incidencia
en la configuración del Japón moderno que
en la de Europa. Tampoco ha desempeñ ado la inmigración
un papel importante en la vida de esta nación insular
tan densamente poblada. Con un índice de población
foránea de sólo un uno por cientos (81),
una de las características nacionales más
distintivas de Japón es su homogeneidad étnica.
La crisis de los refugiados del Sudeste asiático
en los años 70 llevó a Japón a buscar
acomodo para un grupo de boat people procedente de Vietnam,
pero la llegada en 1989 de 3.000 chinos fingiendo ser
refugiados políticos vietnamitas, suscitó
el temor a que se produjeran peticiones de asilo abusivas
y avivó la perpetua ansiedad que siente Japón
respecto a las consecuencias migratorias de una posible
inestabilidad política o económica en el
gigante vecino. No obstante, la condición insular
de Japón, así como su política, le
han permitido soslayar en gran medida los dramáticos
efectos que la migración ha ejercido en los últimos
años sobre otras naciones industrialmente avanzadas.
Sin embargo, incluso en Japón el panorama
está comenzando a cambiar. Los temas migratorios
se abren camino en el orden del día nacional por
razones de tipo económico. El nexo entre demografía
y crecimiento económico está impul- sando
a Japón a buscar mano de obra fuera de sus fronteras.
La inmigración laboral no es en modo alguno una
cuestión pública primordial, y la influencia
de la mano de obra extranjera en los mercados de trabajo
sigue siendo muy pequeña. Pero el apartamiento
por parre de Japón de su postura tradicional en
este campo es significativo y es un revelador punto de
convergencia con otras naciones pertenecientes a la Trilateral.
81 De los 123 millones de habitantes
que tiene Japón, 1,2 millones de extranjeros. La
minoria más numerosa es la de los coreanos, cuyo
número es de unos 700.000. Muchos fueron llevados
a la fuerza cuando Japón invadió su país.
Aunque hace varias generaciones que residen en Japón,
han sufrido una constante discriminación en muchos
aspectos. Por ejemplo, a fin de garantizar la seguridad
pública, estaban obligados a registrar sus huellas
dactilares para trabajar, estudiar y vivir en Japón.
La Ley de Registro de Extranjeros, que entró en
vigor en enero de 1993, ha eliminando este procedimiento.
Véase "Low-cost, Ilegal Foreign Workers Boon
for Business, Worry for Society: Labor Shortage, High
Wages Spur Rapid Influx", The Nikkei Weekíey,
1 de agosto de 1992.
IV.
Japón
A.
Escasez de mano de obra y trabajadores extranjeros
1. El imperativo demográfico
2. Trabajadores ilegales
3. La política del
gobierno
B.
El papel internacional de Japón