V. La comunidad internacional
y los refugiados:diferentes contextos, distintos enfoques
B.
Camboya
Ensayos INCIPE No 5
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Con la firma en octubre de
1991 del Acuerdo de Paz de París, se despejó
final- mente el camino para repatriar a 360.000 refugiados
que llevaban viviendo más de 12 años en
la frontera entre Tailandia y Camboya. Las repatriaciones
se iniciaron en la primavera de 1992, organizadas y supervisadas
por el ACNUR como parre del mecanismo internacional de
mantenimiento de la paz: la Autoridad Provisional de las
Naciones Unidas en Camboya (APRONUC). Todos habían
regresado voluntariamente a tiempo para las elecciones
de mayo de 1993, en cumplimiento de los acuerdos de París.
El esfuerzo para restaurar
la paz, facilitar la reconciliación y promover
el proceso democrático en Camboya es un ejemplo
de resolución de un conflicto que fue posible gracias
a la nueva atmósfera de cooperación internacional
y a unas Naciones Unidas revitalizadas que asumen una
nueva generación de iniciativas de paz. La doctrina
tradicional sobre los refugiados se ha adherido a tres
soluciones duraderas: la repatriación, la integración
en el país de primer asilo, o el reasentamiento
en terceros países. A pesar de que la repatriación
ha sido siem- pre la solución preferida, la Guerra
Fría la convirtió en algo imposible en la
prác- tica.
La operación de Camboya
tiene el precedente de las repatriaciones supervisadas
por el ACNUR en América Central y de otras en marcha
en distintas partes del mundo. En conjunto, sólo
en 1992 regresaron a sus países de origen 1,5 millones
de refugiados (97). Más aún,
hay alrededor de veinte casos más en que repatriaciones
considerables han comenzado o serán factibles en
un futuro próximo. Entre ellos están Eritrea,
Afganistán y Mozambique.
La operación de Camboya
es la más difícil y en ciertos aspectos
la más importante, porque está inextricablemente
unida al esfuerzo más intenso y amplio de los efectuados
hasta la fecha para alcanzar la paz en un país
gravemente dañado. Como tal, la repatriación
es una parte integrante del proceso de paz y un ensayo
decisivo del papel que pueden representar las iniciativas
humanitarias en la persecución de nuevas y audaces
metas políticas.
El trabajo del ACNUR en Camboya
ha incluido la reparación de carreteras para crear
rutas de regreso transitables, la mejora del transporte
por vía férrea, la excavación de
pozos, y la limpieza de minas en los campos de cultivo.
Los ajustes de estos planes han tenido que efectuarse
sobre la marcha. Por ejemplo, las medidas de asistencia
iban a incluir vivienda y tierras, una promesa que fue
imposible cumplir. En su lugar, se hicieron donaciones
en metálico.
Además del transporte
y la asistencia a los que regresan, el ACNUR ha propor-
cionado financiación para proyectos a corto plazo
—que van desde la producción de semillas
hasta la fabricación de prótesis ortopédicas—
y que intentan ser una solu
97 Sadako Ogata, "Refugees;
A Humanitarian Strategy", discurso ante el Poyal
Institute for International Relations, Bruselas, 25 de
noviembre de 1992.
ción provisional mientras
se emprenden esfuerzos más amplios de planificación
y ayuda al desarrollo. Mediante estas vías, el
ACNUR está contribuyendo a la recuperación
del país y ha tratado de actuar como catalizador
para una reconstrucción efec- tiva, tendiendo un
puente en el espacio que media entre socorro y desarrollo.
Al mismo tiempo, no hay consenso
sobre dónde finaliza la repatriación y dónde
comienza la reintegración o el desarrollo. El ACNUR
ha interpretado su misión de repatriación
en Camboya en términos excepcionalmente amplios.
Pero, comprensiblemente, es renuente a asumir responsabilidades
que van más allá incluso de su capacidad
o que requieren sólidos compromisos institucionales.
Se han destinado a Camboya 880 millones de dólares
en concepto de ayuda al desarrollo, lo que representa
un importante compromiso financiero. La dificultad estriba
ahora en darles un uso efectivo más allá
del rápido impacto del plan de inversión
introducido por el ACNUR.
¿ Hasta dónde
llega la responsabilidad del ACNUR una vez que los refugiados
han regresado a su hogar? ¿En qué momento
los antiguos refugiados se convierten en ciudadanos corrientes?
Estas cuestiones nunca han sido resueltas satisfactoriamente
dentro del ACNUR, ni tampoco tratadas por los países
miembros de la ONU. Ya no son algo teórico, son
preguntas cruciales, tanto en materia política
como operativa, que deben contestarse si han de tener
éxito las iniciativas de repatriación. Si
las res- puestas exigen que el ACNUR se comprometa más
estrechamente en actividades de reintegración que
van más allá de la repatriación,
se precisaría un mandato más dilatado, más
recursos y nuevas formas de competencia institucional
(98).
A medida que progresan los
esfuerzos para la paz y el desarrollo en Camboya y otros
países que salen de prolongados conflictos armados,
estos esfuerzos deben servir para ayudar a toda la población
y no sólo a los refugiados repatriados. La amplitud
con que se afronte el reto del desarrollo será,
en última instancia, la prueba de si las actuales
crisis de refugiados se resuelven a largo plazo. Este
es el caso de las muchas situaciones de repatriación
en las cuales las organizaciones internacionales no son
las primeras en movilizarse, sino que son los propios
refugiados quienes se repatrían, sin ayuda de nadie
y frecuentemente ignorados.
La mayoría de las
repatriaciones, de hecho, están inducidas por los
propios refugiados y ocurren en condiciones conflictivas,
en las que las dificultades políticas que motivaron
la huida previa no han cambiado. Por tanto, aunque los
peligros no hayan disminuido, las posibilidades c]ue tienen
los refugiados son tan poco esperanzadoras (dos tercios
de los refugiados actuales proceden de conflictos que
duran ya más de diez años) que renuncian
al derecho de asilo y se arriesgan a regresar. El número
de los que han regresado a sus hogares es muy superior
al registrado en las estadísticas oficiales, porque
más del 90 por ciento de las repatriaciones reales
se han hecho de forma irregular, sin ayuda oficial ni
programas estructurados (99).
98 lain Guest, "Returning
Refugees in Cambodia _The Development Gap", An Opinión
Paper (The Refugee Policy Group, Washington, 15 de octubre
de 1992).
99 Frederick C. Cuny,
Barry N. Stein y Pat Peed, eds., Repatriation During Conflict
In África and Asia, (Center for the Study of Societies
in Crisis, Dallas, 1992) Pero incluso allí
donde la comunidad internacional está plenamente
implicada, el camino hacia la paz es precario. La iniciativa
de la APRONUC estuvo en la cuerda floja cuando los jemeres
rojos rehusaron acatar las disposiciones de desarme del
acuerdo de paz y masacraron a civiles vietnamitas en una
versión surasiática de la limpieza étnica.
A medida que se acercaban las elecciones, las fuerzas
gubernamentales comenzaron a intimidar a los miembros
del partido de la oposición con violentas agresiones,
asesinando y destruyendo propiedades. Los jemeres rojos
recurrieron también a tácticas de terror,
amenazando con sabotear la votación misma. Sin
embargo, la decidida voluntad del pueblo camboyano de
votar por la paz, res- paldada por la presencia continuada
de una fuerza neutral internacional, prevaleció
y se plasmó en las primeras elecciones auténticamente
democráticas de Camboya.
Quedan aún por delante
pruebas difíciles. Conforme disminuye la presencia
de las fuerzas de paz de la ONU, sus programas de desarrollo
deben aumentar en visibilidad y alcance. Las iniciativas
para un desarrollo con amplia base rural — tales
como la sanidad, la enseñanza y los planes de potabilización
de agua emprendidos en la región noroeste del país,
donde tuvo lugar una considerable repatriación
de refugiados— pueden contribuir a contrarrestar
las opiniones radicales y la corrupción del gobierno.
Tales esfuerzos de la comunidad internacional son esenciales
para garantizar la paz por la que tanto los camboyanos
como el esfuerzo de la APRONUC han pagado un alto precio.
Por consiguiente, Camboya
ha sido y continúa siendo un laboratorio para nuevos
temas en política de refugiados, entre los que
se incluyen los siguientes:
La repatriación de
los refugiados se ha convertido en una parce integral
de las funciones pacificadoras de la ONU, y el ACNUR está
siendo un activo colaborador en el esfuerzo internacional
para llevar soluciones pacíficas a los paí-
ses de origen de refugiados.
La protección más
eficaz que el ACNUR proporciona a poblaciones vulnerables,
su presencia física, está demostrando ser
tan esencial para la repatriación efectiva como
lo fue en el pasado, cuando surgieron por vez primera
las crisis de refugiados.
— Deben establecerse
de forma efectiva vínculos políticos e institucionales
entre la repatriación y las actividades de reintegración
y desarrollo, si se pretende que la repatriación
acabe con el ciclo de desórdenes que lleva a nuevos
desplazamientos de refugiados.
Los dilemas a los que se
enfrenta el ACNUR en lo que respecta a las repatriaciones
son inevitables, dada la gran amplitud de su papel a raíz
de la Guerra Fría. La satisfactoria repatriación
efectuada en Camboya ha sido especialmente importante,
porque la apuesta es enorme. Ha sido el primer ensayo
serio para comprobar si las oportunidades surgidas ante
la desaparición de las rivalidades entre las superpotencias
pueden realmente apoyarse en los organismos internacionales
para, basándose en el derecho internacional y los
procedimientos democráticos, preparar las vías
para la paz y la estabilidad.
V. La comunidad internacional
y los refugiados: diferentes contextos, distintos enfoques
A.
Las repercusiones de la Guerra del Golfo
B.
Camboya
C.
La ex-Yugoeslavia
1. Nuevos dilemas
2. Nuevas realidades
D.
Haití