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V. La comunidad internacional y los refugiados:diferentes contextos, distintos enfoques

C. La ex-Yugoslavia

Ensayos INCIPE No 5

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Tal vez haya una lógica dialéctica en el hecho de que la protección a los refugiados esté siendo sometida a las mayores pruebas en Europa, el lugar donde nació hace cuarenta años. Por añadidura, el paroxismo de violencia que se ha apoderado de la ex Yugoeslavia tiene, como auténtica meta, la creación de refugiados. La limpieza étnica, en cuanto objetivo militar y político, está al servicio de la idea de que la población tiene que ser permanentemente desplazada.

Mucho antes de que las fuerzas de paz de la ONU se desplegaran en Yugoes- lavia, ya se había solicitado la ayuda del ACNUR, en principio en favor de los ciudadanos desplazados de Croacia (donde se crearon cuatro zonas protegidas dentro del país). Se confiaba en que la prestación de ayuda humanitaria, tan cerca como fuese posible del foco de conflicto, podría limitar y prevenir posteriores desplazamientos. Pero la lucha se extendió a Bosnia-Herzegovina, y el Consejo de Seguridad solicitó y autorizó también la administración de ayuda humanitaria a las víctimas civiles de esa zona. A medida que se intensificaba el conflicto armado, las resoluciones del Consejo de Seguridad ampliaron gradualmente la esfera de la actividad humanitaria en Bosnia.

Las responsabilidades de las fuerzas de paz (UNPROFOR) fueron ampliadas para incluir la protección del aeropuerto de Sarajevo y el acceso a la ciudad, de forma que el ACNUR pudiese organizar el transporte aéreo de suministros.

— Se autorizó el empleo de fuerzas militares para garantizar la entrega de la ayuda humanitaria.

— El mandato de la UNPROFOR fue ampliado para incluir toda Bosnia, con fines de pacificación y de apoyo a las actividades del ACNUR.

— Se han creado seis "zonas de seguridad" en las que se desplegarán fuerzas de la ONU, de forma que pueda proporcionarse ayuda humanitaria a los ciudadanos sitiados.

1. Nuevos Dilemas

Esta ampliación escalonada de la esfera de responsabilidades del ACNUR en la ex Yugoeslavia, ordenada por el Consejo de Seguridad, ha planteado de nuevo importantes dilemas a la organización. La definición de refugiado hecha en la Convención incluye a las víctimas de la limpieza étnica en el ámbito de atribuciones del ACNUR. Pero, como en Irak, el tradicional mandato <le la organización limitaba su trabajo a personas que hayan cruzado fronteras internacionales (100).

Puesto que las antiguas regiones de Yugoeslavia son ahora Estados autónomos, los desplazados de Serbia en Croacia, por ejemplo, eran aptos para recibir la atención del ACNUR. Pero, en general, el desplazamiento masivo se ha mantenido dentro de los confines de los países afectados y demuestra lo artificial que puede ser algunas veces la limitación de las fronteras internacionales. Los desplazados, tanto si han cruzado una frontera como si no, están experimentando idénticos problemas, creados por idéntico conflicto.

El dilema del ACNUR se ha visto agudizado por la necesidad de protección militar que le permita custodiar y entregar los suministros de ayuda. Esto representa un cambio histórico para organismos cuya efectividad está anclada en una inquebrantable devoción a la neutralidad y la imparcialidad, lo que posibilitaba su trabajo a ambos lados de los conflictos y con estrictos fines humanitarios. En contraste, el Consejo de Seguridad y sus fuerzas tienen unos claros propósitos políticos. El riesgo es que al vincular esas fuerzas militares a las labores humanitarias del ACNUR se comprometa y vicie su capacidad para operar con libertad enere todas las parres implicadas.

No obstante, las condiciones del terreno dictaron este resultado. La asistencia humanitaria no podía ser entregada sin unas mínimas condiciones de seguridad. Había de establecerse una conexión entre la ayuda humanitaria y la cobertura militar, no sólo en la ex Yugoeslavia, sino también en Somalia posteriormente. En consecuencia, las operaciones de protección al transporte aéreo y a los convoyes terrestres a Sarajevo y otros centros sitiados se han convertido en un rasgo distintivo de la conflagración de los Balcanes.

Por último, la limpieza étnica como objetivo bélico ha colocado a las agencias humanitarias ante difíciles alternativas. Intentar proteger a la población dentro de sus países y prevenir los desplazamientos, persuadir a la gente para que permanezca donde está, plantea riesgos muy graves para la vida y la libertad; pero ayudar a la gente a trasladarse facilita la limpieza étnica. Las organizaciones humanitarias han optado por defender las vidas de los civiles, aunque ello las convierta en cómplices de la limpieza étnica. Pero también han intentado, mediante planes para un eventual regreso, mantener viva la idea de é ste, en un esfuerzo por contribuir a frustrar la limpieza étnica a más largo plazo (101).

100 La ayuda dentro de los países ha sido suministrada tradicionalmente por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

101 Estas ideas están presentes en varias de las declaraciones públicas do Sadako Ogata, realizadas en octubre y noviembre de 1992 ante el Comité Ejecutivo del ACNUR; en el Poyal Institute ofor International Relations de Bruselas; en el Palacio de la Paz de La Haya; y en la reunión de Dublin del Grupo Europeo de la Comisión Trilateral.

2. Nuevas Realidades

A los ojos del ACNUR, su misión en la ex Yugoeslavia lo conduce a una relación simbiótica con las instancias políticas dedicadas a buscar soluciones pacíficas al conflicto. El Alto Comisionado está actuando como brazo humanitario de la ONU en la zona, intentando prevenir los movimientos de refugiados. Al contener su desplazamiento, considera que su actividad humanitaria gana tiempo y espacio para que fructifiquen las iniciativas políticas. A este fin, los acuerdos negociados entre las partes en conflicto para facilitar la liberación de algunos grupos de detenidos no sólo ayudan a las víctimas más perseguidas, sino que pueden ser vistos también como medidas para restablecer la confianza.

Aunque valiente, y tal vez algo visionario, el humanitarismo ha demostrado no ser contrincante adecuado para una agresión tan devastadora como ésta. De acuerdo con la propia estimación del ACNUR (véase la Tabla 8), alrededor de tres millones de personas —entre refugiados, desplazados y atrapados en zonas bélicas— se han visto directamente afectadas y dependen de la ayuda exterior en Bosnia-Herzegovina y otras repúblicas de Yugoeslavia. Unos 600.000 están en otros países europeos, fundamentalmente en Alemania (véase la Tabla 9). Más de 100.000 han sido asesinados. La magnitud de la operación —tanto humanitaria como de mantenimiento de la paz— es dos veces mayor que la que emprendió en Irak la comunidad internacional hace dos años, y la más amplia de su género emprendida hasta la fecha.

Lo que ha sucedido es que el humanitarismo ha tenido que ir muy por delante de la política. El Consejo de Seguridad y otros países miembros de la ONU han utilizado el humanitarismo como substituto de lo que en otro tiempo se hubiera tratado como un problema político y militar (102). En lugar de recaer en los gobiernos y otros órganos oficiales, el liderazgo para atraer la atención hacia la situación de las víctimas del conflicto y del deterioro del Estado —tanto en la ex Yugoeslavia como en Somalia— ha correspondido a las organizaciones humanitarias y el personal de asistencia, cuyos testimonios, recogidos por los medios de información, han movilizado a la opinión pública en demanda de la atención oficial.

102 Francia es un interesante ejemplo del descenso del interés gubernamental por las crisis humanitarias. Un portavoz ha declarado que las causas humanitarias, que en el pasado fueron consideradas de alta prioridad para las ayudas del Gobierno, son ahora objeto de elaboradas campañas de donativos, como si la ú nica dedicación que mereciesen fuera la caridad voluntariamente expresada por los ciudadanos.

En el proceso, las organizaciones humanitarias se han visto inmersas en el conflicto, desarmadas y vulnerables, en unas situaciones que hubieran supuesto en el pasado la evacuación de su personal. Es cierto que una presencia internacional es, en sí misma, una poderosa herramienta de protección. Pero existen límites a lo que la acción y presencia humanitarias pueden realizar; estos límites han sido superados dramáticamente en la ex Yugoeslavia y en Somalia.

Por otra parte, la situación de la ex Yugoeslavia demuestra que el hecho de concentrar los esfuerzos en el país de origen puede convertirse también en una forma de retener a los refugiados en su propio país, haciéndoles ver que no precisan que se les brinde asilo en otros lugares puesto que las organizaciones humanitarias se han desplazado a la zona. Ésta es una peligrosa tendencia inherente a esta estrategia del país de origen, por importante y urgente que sea. La oferta de asilo y refugio temporal tiene que estar siempre disponible como una alternativa real en las situaciones de emergencia que producen refugiados. Los organismos de socorro no deberían verse obligados a operar en medio de condiciones peligrosas para la seguridad personal combinadas con cierre de fronteras, de tal forma que se hace virtualmente necesaria la negociación caso por caso para auxiliar a víctimas que no pueden recibir la ayuda in situ.

Entre las nuevas cuestiones suscitadas por el caso de la ex Yugoeslavia destacan las siguientes:

- Se hace cada vez más urgente un marco legal y un mandato institucional para la ayuda y protección a refugiados desplazados interiormente cuando la comunidad internacional localiza sus esfuerzos de prevención de refugiados en los países de origen.

- Por imperativos de necesidad, la prestación de socorro se ha visto ligada a medidas militares, y la doctrina de pacificación está siendo ampliada para incluir la protección de los suministros que se entregan a los civiles.

- Las oportunidades de asilo y refugio temporal en naciones desarrolladas han sido severamente restringidas, intensificando en cambio la importancia de las iniciativas para la prevención de refugiados localizadas en los países de origen.

La ausencia de un interés estratégico directo para Europa y la Alianza Atlántica en el conflicto yugoeslavo ha permitido su escalada hasta el punto de que el alcance de la crisis de los refugiados constituye hoy, en y por sí mismo, una amenaza para la seguridad de la región.

 

 

V. La comunidad internacional y los refugiados: diferentes contextos, distintos enfoques

A. Las repercusiones de la Guerra del Golfo

B. Camboya

C. La ex-Yugoeslavia

1. Nuevos dilemas

2. Nuevas realidades

D. Haití

 

 

 

 

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