I.
¿Quiénes son los emigrantes de hoy? ¿Porqué
se desplazan?.
A.
Anatomía de la cuestión
Ensayos INCIPE No 5
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Las naciones del Nuevo Mundo
han sido tradicionalmente receptoras de inmigración.
Canadá y los Estados Unidos, por ejemplo, fueron
países creados y desarrollados por europeos, que
acudieron en gran número sobre todo durante las
últimas décadas del siglo XIX y hasta la
primera guerra mundial. Japón y los países
de la Comunidad Europea, en cambio, no han sido países
de inmigración en tiempos modernos. En las últimas
décadas, no obstante, Europa empezó a recibir
de modo constante cantidades significativas de extranjeros.
Para países edificados sobre la base de una etnia
o cultura común, la inmigración puede aparecer
como una amenaza contra los fundamentos de la identidad
y unidad nacionales. En Japón, como en el resto
del Extremo Oriente, estas cuestiones no figuran hoy día
en la agenda política. Sin embargo, el espectro
de China y su futuro político y económico
plantea una cuestión geopolítica de primer
orden para la región y para el mundo que podría
tener una importante dimensión migratoria.
Al igual que otros muchos,
los Estados europeos no se consideran naciones de inmigración.
Sin embargo, las definiciones tradicionales que diferencian
a países receptores y emisores de emigrantes se
han alterado considerablemente. Cada vez son más
los países que sin contar con una tradición
migratoria se encuentran frente a cuestiones de esta naturaleza,
o aquellos que habiendo sido países únicamente
receptores o emisores experimentan de repente el tenómeno
contrario, o ambos a la vez. Considérense, si no,
los siguientes casos:
— España e Italia,
que no hace más de diez años eran proveedoras
de mano de obra a sus vecinos del norte de Europa, acogen
ahora a inmigrantes de África del Norte y Europa
del Este en número creciente.
— Hungría, fuente
de refugiados durante la Guerra Fría, se apresuró
a negociar tras la caída del muro de Berlín
su adhesión a la Convención sobre el Estatuto
de los Refugiados de las Naciones Unidas (ONU). Ahora
ofrece asilo a víctimas de la guerra civil de la
ex Yugoeslavia, y en Rumania es considerado como un país
de trabajo y oportunidades.
— Polonia, de donde
un gran número de trabajadores acude estacionalmente
a Alemania, Francia y Austria, ve con preocupación
el activo tráfico de comer- ciantes y elementos
delictivos procedentes de la ex Unión Soviética.
— El creciente flujo
de guatemaltecos y salvadoreños hacia México
ha obligado a este país a patrullar su frontera
sur, mientras cientos de miles de mexicanos continúan
cruzando cada año la frontera de los Estados Unidos.
— Un tercio del contingente
de solicitantes de asilo en Canadá lo constituyen
personas originarias de terceros países que han
entrado en Canadá procedentes de los Estados Unidos.
— Rusia, de donde la
población judía emigra masivamente a Israel
y los Estados Unidos, y en cuya élite cundía
el deseo de abandonar el país durante la Guerra
Fría, da albergue a una considerable cantidad de
refugiados armenios. A medida que las condiciones en los
distintos puntos conflictivos de su periferia empeoran,
es mayor el número de grupos que buscan protección
en Rusia.
Estos y otros casos similares
plantean dos cuestiones básicas: ¿Quiénes
son los emigrantes de hoy? ¿Por qué se desplazan?
1. Residentes admitidos
legalmente (inmigrantes) y no residentes (no inmigrantes)
Para los países receptores,
la década de 1980 ha sido un periodo de niveles
históricamente altos de inmigración, que
prometen mantenerse e incluso crecer durante los años
90. En los Estados Unidos, por ejemplo, hubo casi nueve
millones de recién llegados en los años
80 2, más que en 1901-1910, década
de mayor inmigración hasta entonces.
Por otra parte, el número
de no residentes ha crecido espectacularmente en todos
los países industrializados. Estudiantes extranjeros,
personal cualificado, directivos y ejecutivos de compañías
multinacionales, científicos y expertos de toda
clase de empresas y sectores, componen una élite
internacional en aumento. Proceden de casi todos los países,
se desplazan libremente y con frecuencia, y por lo general
no plantean problemas de política o control migratorio.
2. Emigrantes con
contrato de trabajo
Los mecanismos de empleo
de trabajadores extranjeros existentes en la Europa de
los años 50 y 60 se han extendido en la actualidad
a todo el mundo. Muchos países de Oriente Medio
hacen uso del exceso de mano de obra en países
cercanos del sur de Asia y el Extremo Oriente. En otros
lugares de Asia, así como entre países asiáticos
y otras regiones del mundo, existen acuerdos de contratación
de mano de obra. Algunos gobiernos, como los de Pakistán
y Filipinas, promueven activamente la emigración
de sus nacionales.
Estos acuerdos comportan
un elemento de inestabilidad que quedó de manifiesto
durante la reciente Guerra del Golfo. Cerca de dos millones
de trabajadores tuvieron que salir en masa de Kuwait,
Irak y Arabia Saudí, obligados a regresar a países
incapaces de crear puestos de trabajo y privados además
de los sustanciales ingresos provenientes de los trabajadores
expatriados. Por otra parte, las mujeres constituyen hoy
en día una proporción considerable de la
población contratada, y son particularmente vulnerables
a situaciones de explotación. En cualquier caso,
2 En esta cifra se incluyen
los casi 3 millones de personas legalizadas según
la Ley de reforma y control de la inmigración (Inmigration
Reform and Control Act) de 1986
los acuerdos de contratación
de mano de obra están considerados generalmente
como beneficiosos para ambas partes desde un punto de
vista económico y de creación de empleo.
Prevalecerán probablemente, en particular en Asia
y en paí- ses que no son democracias liberales.
3. Inmigrantes ilegales
En la actualidad hay inmigrantes
ilegales en prácticamente todas las naciones industrializadas.
Algunos cruzan clandestinamente las fronteras. Otros per-
manecen en el país de acogida más allá
de los periodos concedidos en sus visados o documentos
de viaje, extendidos originalmente por motivos turísticos,
de estudio o de trabajo temporal. La mayoría prevé
una estancia corea o episódica, pero una gran proporción
de ellos, por distintas razones, terminan permaneciendo
a largo plazo.
Los ilegales suelen desempeñar
trabajos marginales o poco deseables. Por lo general no
desplazan directamente a los trabajadores nativos en gran
número, pero su presencia contribuye a socavar
las condiciones laborales en conjunto y entorpece a largo
plazo los ajustes del mercado de trabajo.
4. Solicitantes de
asilo
Se conoce como solicitantes
de asilo a aquellas personas que solicitan del gobierno
del país que les acoge el asilo político
según los términos de la Convención
sobre el Estatuto de los Refugiados. Antes de los años
80 el asilo político era un fenómeno excepcional.
Su auge se inició a principios de los 80, con el
caso característico de los disidentes. Después,
el número de asilados aumentó rápidamente
en todos los países industrializados, con excepción
de Japón.
Una parte de las solicitudes
de asilo son claros subterfugios: los procesos de concesión
de asilo pueden prolongarse durante años, y los
solicitantes tienen, según los casos, diversos
grados de privilegios laborales o beneficios sociales
durante la espera. La mayoría de los solicitantes,
sin embargo, procede de países y circunstancias
donde reinan el caos político y la penuria económica.
Por ello, y a pesar de los bajos índices de concesión
de asilo, en la mayoría de los países receptores
son escasos los solicitantes que después de ver
rechazada su solicitud es obligado a volver a su país
de origen. El demandante de asilo no es ciertamente un
refugiado según la letra del derecho internacional,
pero pocas naciones están dispuestas, por motivos
humanitarios o de política interna, a enviar a
los solicitantes de regreso a Líbano, Liberia,
Somalia o Sri Lanka.
Los solicitantes de asilo
forman la categoría más controvertida de
las migraciones internacionales en los países industrializados,
y dan origen a la situación migratoria de más
difícil resolución en la actualidad. 5.
Refugiados
En 1970 había 2,5
millones de refugiados dependientes de la ayuda internacional.
Hoy, su número sobrepasa los 17,5 millones (véase
el apéndice A). Un número equivalente se
encuentra desplazado dentro de sus fronteras nacionales
(3). En derecho internacional, los refugiados
son personas con fundados temores de ser perseguidas "por
motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia
a deter- minado grupo social u opiniones políticas".
La inmensa mayoría
de los refugiados actuales se halla en el mundo no desarrollado
(los 20 países con más refugiados tienen
una renta per capita media de 700 dólares estadounidenses)
y son víctimas de guerras o contiendas civiles,
en particular conflictos que tienen su origen en la Guerra
Fría. Menos del uno por ciento del total tienen
alguna posibilidad de establecerse en un país desarrollado
por falta de programas de acogida, que ya no se aplican
salvo para quienes disponen de familia u otros lazos en
los países receptores. La mayoría de los
desplazados fuera de sus países viven en campos
administrados por la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) y otras agencias no gubernamentales. El sistema
inter- nacional de ayuda humanitaria recibe una cantidad
de recursos cada vez mayor, pero sigue adoleciendo de
falta de personal y recursos insuficientes si consideramos
la creciente demanda de asistencia o las emergencias humanitarias
inesperadas como la de la ex Yugoeslavia.
Cada una de las categorías
de emigrantes expuestas presenta cuestiones de importancia
y controvertidas. No obstante, son las tres últimas
—inmigrantes ilegales, solicitantes de asilo y refugiados—
las que suscitan mayor debate en el mundo industrializado.
Con el final de la Guerra Fría han pasado a primer
plano los problemas derivados de la apertura de fronteras
en Europa, y la crisis en los Balcanes ha puesto de relieve
la virulencia que puede alcanzar el odio étnico.
Pero las fuerzas subyacentes
a las migraciones contemporáneas son anteriores
en lo esencial a la caída del telón de acero,
y sus raíces se encuentran en las condiciones de
vida que mueven a las personas a emigrar.
I.
¿Quiénes son los emigrantes de hoy? ¿Porqué
se desplazan?.
A. Anatomía
de la cuestión.
1. Residentes admitidos legalmente (inmigrantes)
y no residentes (no inmigrantes)
2. Emigrantes con contrato de trabajo
3. Inmigrantes ilegales
4. Solicitantes de asilo
5. Refugiados
B. Causas
de las migraciones contemporáneas
1. Guerras, contiendas civiles y carencias
de derechos humanos
2. Desarrollo económico y modelos
de poblamiento
3. Rutas internacionales
4. Receptividad a los emigrantes en los países
industriales avanzados