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I. ¿Quiénes son los emigrantes de hoy? ¿Porqué se desplazan?.

B. Causas de las migraciones contemporáneas

Ensayos INCIPE No 5

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En términos generales, las personas que se desplazan lo hacen fundamental- mente por motivos económicos o políticos. Según este criterio, los trabajadores contratados y los inmigrantes ilegales serían emigrantes económicos; los solicitantes de asilo y los refugiados, emigrantes políticos; y los residentes legal- mente admitidos incluirían a ambas clases de emigrantes políticos y económi

3 Sadako Ogata, "Refugees: A Humanitarian Strategy", comunicación en el Poyal Institute for International Relations, Bruselas, 25 de noviembre de 1992.

eos, en función de la política de inmigración de cada país. Si las categorías de emigrantes que hemos establecido se basan en criterios legales y políticos, las condiciones que generaron los flujos, por separado o en combinación, las relacionan entre sí.

1. Guerras, contiendas civiles y carencias de derechos humanos

Los años 70 y 80 se distinguieron por la persistencia de guerras y contiendas civiles en numerosos países y regiones del mundo. Algunos de estos conflictos, como los del Sudeste asiático. África del Sur y América Central, se deben en buena parte al antagonismo entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. El noventa por ciento de las víctimas de estas guerras "por procuración" fueron civiles (4). Un gran número de inocentes recibió heridas irreversibles causadas por armamentos cada vez más potentes y sofisticados. Y el peligro no acaba cuando cesan los combates. En sus trabajos de reconstrucción, repatriados y residentes pueden en cualquier momento pisar una mina explosiva, arma que aún se cobra con cierta regularidad vidas o miembros humanos en países como Afganistán, Camboya o Mozambique. El peligro para los no combatientes, así como la duración y los efectos devas- tadores de las guerras "por procuración" y otras guerras, han provocado masivos desplazamientos de población. Según el contexto internacional de cada situación bélica, las víctimas de ésta son consideradas refugiados (Camboya, Vietnam, Afganistán), solicitantes de asilo (Etiopía, Nicaragua, Sri Lanka) o inmigrantes ilegales (El Salvador, Somalia, Guatemala).

A raíz del fin de la Guerra Fría, dos procesos políticos se han desencadenado: una mayor democratización y el resurgimiento de conflictos de carácter nacionalista. Ambos procesos llevan consigo el germen de movimientos de refugiados. Si falla el proceso democrático en un país, el régimen autoritario puede reaparecer reavivando conflictos sociales y políticos que generarán corrientes de refugiados. Más inmediatos y probablemente más peligrosos son los conflictos étnicos, que pueden sufrir una escalada y desembocar en guerra abierta, como demuestra el caso de Bosnia (5). En la actualidad hay más guerras en curso que en cualquier momento de la Historia Contemporánea. La guerra en la ex Yugoeslavia es particularmente dañina por el hecho de que los refugiados no son sólo el efecto colateral de la agresión, sino su objeto además: el propósito de la "limpieza étnica" como objetivo militar es crear refugiados.

4Anthony Lake y otros, fifter the Wars: Reconstruction in Afghanistan, Indochina, Central América, Sout- hern África and the Horn of África, U.S.-ThirId Worid Policy Perspectives no 16, Overseas Development Council (Transaction Publishers, New Brunswick, 1992).

5 Para un análisis más completo de estos fenómenos véase Astri Suhrke, "Towards a Comprehensive Refugee Policy: Conflict and Refugees in the Post-Cold War Worid", Chr. Michelson Institute, Bergen, Noruega, preparado para la Reunión Conjunta del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de Ginebra, del 6 a 8 de mayo de 1992, y revisado en julio de 1992. La violencia basada entre comunidades de raza o cultura diferentes parece destinada a aumentar en distintas partes de la Europa del Este y la ex Unión Soviética, donde antiguas enemistades han permanecido acalladas durante décadas y la identidad étnica se está empleando como elemento ideológico de inter- pretación histórica. Los conflictos étnicos se extenderán también, con toda probabilidad, por el mundo en desarrollo, en substitución de las guerrillas de liberación nacional. La existencia de armamento moderno barato y accesible ha hecho posible que las guerras civiles sean devastadoras para las modestas infraestructuras existentes en países de recursos limitados, y puedan desplazar a gran número de personas al producirse en áreas densamente pobladas (6).

Algunas crisis de refugiados encuentran una vía de escape cuando la población afectada puede acudir a un país de origen. Desde Polonia y algunas regiones de la ex URSS, por ejemplo, han regresado con cierta regularidad a Alemania numerosas personas de origen germano, a pesar de que han transcurrido generaciones desde que sus antepasados se instalaron allí. De igual modo, muchos griegos residentes en Asia Central han vuelto a Grecia, y los rusos de los países bálticos y las repúblicas meridionales de la ex URSS están empezando a volver a Rusia. Esta "desagregación" puede resultar una solución pragmática en casos de minorías. En la Historia reciente no faltan ejemplos de acuerdos de intercambio de población con el fin de establecer relaciones pacíficas entre distintos grupos é tnicos. Es más probable, sin embargo, que en el futuro la tendencia sea más parecida al caso de la ex Yugoeslavia, donde poblaciones antagónicas están mez- cladas y carecen de la opción del traslado como solución a sus problemas (7).

2. Desarrollo económico y modelos de poblamiento

Buena parre del desarrollo alcanzado durante los años 60 y 70 se vio frenado o entró en retroceso en la década de los 80 debido a las guerras, la recesión económica y la deuda. Con la importante excepción de gran parte del Extremo Oriente, la creación de empleo y la mejora de los niveles de vida se hicieron más lentos al producirse una afluencia masiva de mano de obra a los mercados de trabajo como resultado de las altas tasas de natalidad de los años 50 y 60. Allí donde existían estrechos lazos transnacionales, bien en forma de antiguas relaciones de suministro de mano de obra (como las existentes entre México y Estados Unidos), bien por antecedentes históricos (como entre Europa y África del Norte), la emigración Sur-Norte se aceleró.

Por otra parte, las estrategias de desarrollo basado en la exportación que han prevalecido en muchos países, particularmente en Asia, unidas a la superpoblación, la pobreza o el desempleo, parecen haber inducido a la emigración. Como

6 Gil Loescher, Refugee Movements and Infernational Security, Adelphi Paper no 268 (International Instituto for Strategic Studies, Londres 1992).

7 Suhrke, "Towards a Comprehensive Refugee Policy.,.", pág. 18.

importante fuente de inversiones de capital, ni siquiera Japón es ya inmune a este mecanismo. Lo mismo ocurre, desde luego, con Estados Unidos y otros paí- ses. Los grandes flujos de inversiones parecen estar relacionados con ciertas for- mas de migraciones en sentido inverso(8).

Todo parece indicar que las presiones demográficas ocasionadas por las desigualdades globales tenderán a crecer. El mundo es cada vez más un lugar con una proporción menguante de ricos y una proporción creciente de pobres.

Un distinguido demógrafo ha calificado las recientes tendencias demográficas como "revolucionarias, una virtual ruptura en la Historia humana". Desde la aparición de la especie hasta 1800 la población mundial creció en mil millones de seres humanos. En 1987 alcanzó los cinco mil millones. Desde entonces, cada década se añaden a esta cifra mil millones más, aunque el porcentaje anual de incremento ha caído ligeramente del dos por ciento en los años 60 al 1,7 por ciento en la actualidad.

En los últimos cuarenta años se ha producido un crecimiento de la población mayor que en todo el resto de la Historia de la humanidad. Es probable que en 2025 la población mundial sobrepase los ocho mil millones de habitantes. El 95 por ciento del incremento se habrá producido en los países menos desarrollados. El crecimiento de este "proletariado externo", en expresión de Arnold Toynbee, es más rápido en Á frica, seguida de Asia meridional e Iberoamérica. El aumento es considerablemente menor en Europa Occidental y Japón (9). Estas tendencias demográficas significan un fuerte impulso al crecimiento sostenido de la población, altas proporciones de jóvenes que seguirán llegando a los mercados de trabajo en gran número, y emigración a las ciudades. Estas condiciones producirán flujos internacionales de emigrantes, que en la actualidad proceden de muchas (aunque no todas) naciones con crecimiento rápido (10).

La interacción entre un mundo rico con una población estable y un mundo menos desarrollado con un crecimiento espectacular de la población es una cues- tión crucial, y exigirá un gran esfuerzo. En 2010, cerca de 730 millones de personas se habrán incorporado a la población en edad de trabajar en el mundo en desarrollo. Por establecer una comparación, durante el periodo de mayor crecimiento del empleo en Estados Unidos durante los años 80 la economía produjo dos millones de nuevos puestos de trabajo al año. La necesidad de creación de puestos de trabajo no tiene precedentes. Incluso en el caso de crecimiento económico rápido y generalizado, los índices de crecimiento demográfico en la mayor parte del mundo en desarrollo sobrepasarán cualquier aumento de las oportunidades de empleo.

Otro ejemplo que ilustra las dimensiones de lo que nos espera proviene de los datos de las transferencias económicas generadas por los emigrantes. Se calcula que en 1991 los intercambios internacionales generados por estas transferencias alcanzaron un valor de 71.000 millones de dólares, cantidad sólo inferior a

8 Para más información sobre este punto véase Saskia Sassen, The Global City: New York, London, Tokyo (Princeton University Press, Princeton, 1991).

9Michael Teitelbaum, "The Population Threat", Foreign Affairs 71:5 (Invierno 1992-93), y Sharon L. Camp, " Population: The Critical Decade", Foreign Policy 90 (Primavera 1993).

10 Teitelbaum, "The Population Threat." las ventas mundiales de petróleo, y superior a las ayudas oficiales al desarrollo, que en conjunto rondaron los 51.000 millones (11). Dicha cifra corresponde a las transferencias registradas oficialmente mediante programas internacionales de contratación de mano de obra. Si a éstas sumamos los considerables flujos extraoficiales no registrados, la cifra real será mucho mayor. La emigración internacional, por tanto, es un factor decisivo para muchas economías nacionales.

3. Rutas internacionales

Las corrientes internacionales de emigrantes no se producen al azar. Siguen cauces preexistentes, establecidos a veces décadas atrás entre naciones con relaciones estrechas. Estos cauces o rutas internacionales de emigración tienen su origen en el colonialismo, la guerra o la ocupación militar, en el reclutamiento de mano de obra o el intercambio económico. He aquí algunos ejemplos de estas rutas:

- La pertenencia común a la Commonwealth ha facilitado el camino de los hindúes hacia Canadá y Gran Bretaña.

- Los matrimonios de estadounidenses con coreanas durante la guerra de Corea abrieron el camino a la considerable corriente actual hacia los Estados Unidos.

— Los trabajadores turcos en Alemania han atraído a sus familias a este país en lugar de regresar junto a ellos en Turquía.

La élite cubana identificada con el capitalismo, cuya prosperidad se derivaba de las inversiones estadounidenses, eligó Miami como lugar de refugio tras la revolución de 1959.

Una vez establecidas las cabezas de playa por los primeros emigrantes, se unen a ellos miembros de la familia, y comunidades separadas por enormes dis- tancias quedan unidas mediante las transferencias de dinero. Los grupos de inmigrantes ya establecidos ayudan a los recién llegados a encontrar trabajo y a adap- tarse a lugares desconocidos para ellos. La emigración se convierte entonces en un lazo más entre naciones, un proceso social autónomo impulsado por factores independientes de la acción de los gobiernos y de los motivos económicos que originalmente lo desencadenaron.

El colonialismo y la ocupación militar son cauces de emigración que posiblemente pertenecen al pasado, pero otras conexiones transnacionales se están desarrollando a medida que aumenta la interdependencia económica. Estas conexiones dan lugar a nuevas fuentes y modalidades de emigración. Con el abaratamiento de los medios de transporte internacional y el fácil acceso a sistemas de comunicación que llevan las imágenes más lejanas a los lugares más remotos de la tierra, los medios y el conocimiento necesarios para emigrar están hoy al alcance de muchas personas.

11 Sharon Stanton Russel y Michael S. Teitelbaum, "International Migration and International Trade", Worid Bank Discussion Paper n° 160 (Banco Mundial, Washington, 1992).

4. Receptividad a los emigrantes en los países industrializados avanzados

Para que las presiones migratorias se transformen en flujos reales de población debe darse un conjunto de interacciones entre oferta y demanda. El elemento "demanda" de la ecuación suele pasar desapercibido o inadecuadamente valorado. La Historia, los valores y la estructura económica de muchas sociedades industriales avanzadas las hace receptivas a la inmigración, a pesar muchas veces de sus opiniones públicas.

Las creencias que sustentan la mayoría de los sistemas democráticos descansan en un conjunto de valores sociales y humanitarios que han propiciado la admisión de refugiados y de familiares de inmigrantes ya admitidos. En muchos países europeos, por ejemplo, la entrada concertada de mano de obra extranjera cesó a principios de los años 70. Veinte años después, sin embargo, sigue habiendo considerables contingentes de recién llegados gracias a que se permite a los trabajadores extranjeros acoger a familiares allá donde viven y trabajan. En muchos países, la idea de denegar a una persona el derecho de vivir con su familia es sencillamente inaceptable.

De igual modo, el predominio de las admisiones por motivos familiares en los Estados Unidos es desproporcionado. Este fenómeno conduce a lo c]ue se conoce como "emigración en cadena" cuando la admisión de una persona puede, mediante la entrada legítima de familiares, generar una significativa cantidad adicional de inmigrantes. El efecto multiplicador podría mitigarse en buena parte si las leyes limitasen el permiso de inmigrar a los miembros de la familia nuclear del inmigrante ya admitido, dejando fuera a sus parientes adultos y casados. Se han debatido en el Congreso de los Estados Unidos propuestas en este sentido, y siempre han sido rechazadas como violación de los preceptos básicos de equidad y justicia histórica. Esta modificación en las leyes de inmigración vulneraría los derechos de inmigración de grupos que, como los asiáticos hasta los años 60, tenían vedado el derecho a la admisión por motivos raciales. Los sistemas judiciales basados en el respeto a las garantías procesales son otra manifestación de valores democráticos que frustran controles más estrictos de la inmigración. La crisis del asilo es en realidad, tanto en Europa como en América del Norte, una parálisis de los mecanismos de decisión, incapaces de resolver rápidamente grandes números de expedientes enere los que puede haber casos de vida o muerte.

Tampoco es fácil para muchos países deportar individuos a lugares donde reina el peligro y la miseria, aunque no tengan el estatuto de refugiado. El índice de concesiones de asilo por solicitudes en Europa está en torno al cinco por ciento. A pesar de todo, la gran mayoría de los rechazados no son expulsados por razones humanitarias o de imagen pública. Esta actitud se extiende a otros métodos de control. En los Estados Unidos existe una tendencia a considerar los métodos de identificación de empleo ilegal de inmigrantes como propios de un Estado policial. La afluencia de inmigrantes tiene también un sentido económico para los países desarrollados. El comercio y los mercados internacionales han transformado las estructuras económicas en dichos países de modo que la oferta de empleos de baja remuneración ha crecido, especialmente en las grandes ciudades. Con el retroceso de las manufacturas tradicionales, substituidas en general por produc- ciones que requieren trabajadores menos cualificados y peor pagados, y la expansión de los sectores de servicios, se ha creado gran número de nuevos puestos de trabajo de baja remuneración. Es más probable que sean inmigrantes que trabajadores nacionales quienes accedan a estos empleos, en una tendencia que no cambiará mientras la población siga creciendo a las bajas tasas actuales y se intensifique el proceso de envejecimiento en muchas sociedades avanzadas.

Una inmigración regulada y por momentos generosa puede contribuir positivamente al bienestar económico de los países desarrollados. Pero en países menos desarrollados la emigración no es la solución al problema de la creación de empleo. En el más optimista de los casos, las oportunidades que las sociedades industriales avanzadas puedan ofrecer a la inmigración serán modestas si se com- paran con la necesidad de empleos en el resto del mundo.

Las migraciones internacionales son una característica estructural del mundo de nuestros días, con múltiples implicaciones sociales, económicas y políticas. El problema que plantean no se resolverá por sí mismo. Es necesario que tanto las naciones por separado como la comunidad internacional concierten esfuerzos y establezcan nuevas prioridades.

I. ¿Quiénes son los emigrantes de hoy? ¿Porqué se desplazan?.

A. Anatomía de la cuestión.

1. Residentes admitidos legalmente (inmigrantes) y no residentes (no inmigrantes)

2. Emigrantes con contrato de trabajo

3. Inmigrantes ilegales

4. Solicitantes de asilo

5. Refugiados

B. Causas de las migraciones contemporáneas

1. Guerras, contiendas civiles y carencias de derechos humanos

2. Desarrollo económico y modelos de poblamiento

3. Rutas internacionales

4. Receptividad a los emigrantes en los países industriales avanzados

 

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