Conferencia Internacional
La Cumbre
de Bucarest: Preparando el 60º aniversario de
la OTAN
Madrid, 29 de Mayo de 2008
Documento de Trabajo
LA CUMBRE
DE
BUCAREST: REALIDADES Y PERSPECTIVAS
Ana González Marín
Asistente de Investigación de
INCIPE
1. Introducción
Los
veintiséis Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de
la Alianza Atlántica
se reunieron en la capital rumana del 2 al 4 de abril de 2008. La agenda de trabajo
incluía, entre sus puntos principales, la ampliación de
la OTAN
hacia el Este de Europa,
la situación de
la Fuerza
Internacional
de Asistencia a
la Seguridad
(ISAF) de
la OTAN
en Afganistán y la proclamación de independencia de Kosovo. Junto a estos
asuntos, el anuncio de EE UU de desplegar un escudo antimisiles en territorio
europeo también estuvo muy presente como tema de debate en la agenda de
la Cumbre
y, de forma
especial, durante las reuniones mantenidas entre el presidente estadounidense
George W, Bush y el ruso (en funciones), Vladimir Putin, quien asistió a la
misma como invitado.
La Cumbre
de Bucarest contó, además, con la
presencia como observadores del Presidente afgano Hamid Karzai, el Secretario
General de
la ONU
,
Ban Kimoon, el Presidente de
la Comisión Europea
José Manuel Barroso, el Alto
Representante para
la Política Exterior
y
la Seguridad Común
de
la UE
, Javier
Solana, y el Representante Especial de
las Naciones Unidas para Afganistán, Kai Eide.
La esencia del Tratado de Washington,
suscrito el 4 de abril y en vigor desde el 24 de agosto de 1949,
lo constituye su articulo 5,
donde los Estados miembros acordaron que un ataque dirigido contra cualquiera
de ellos se consideraría un ataque contra todos, estableciendo un mecanismo de seguridad
colectiva y obligación de cooperación en caso de un conflicto armado, a
semejanza del articulo 51 de
la
Carta
de
la Organización
de las Naciones Unidas. Sin embargo,
los países firmantes declararon siempre su ánimo e intención de convivir en paz,
y hacer todo lo posible por mantener o reinstaurar la misma en caso de que ésta
se viese amenazada aceptando, incluso, el uso de la fuerza armada para mantener la seguridad en el
“espacio OTAN”, o en aquellos Estados donde ésta
considerase necesario su intervención.
2. La ampliación de
la
OTAN
, el escudo antimisiles y la posición de Rusia
El artículo 10 del Tratado de
Washington,
prevé que las partes, por acuerdo unánime, puedan invitar a otros Estados a ser
miembros de
la Alianza
, depositando su
instrumento de adhesión ante el Gobierno de los EE UU. Precisamente, la adhesión de nuevos miembros a
la Alianza
ha sido una de las
cuestiones principales de
la
Cumbre
y, en concreto, la ampliación de
la Organización
hacia
el Este de Europa. En el marco del MAP (“Membership
Action Plan”) se sometió a votación de los Veintiséis la adhesión de Albania,
Croacia y
la
Antigua República
Yugoslava de Macedonia (ARYM), así como la
propuesta de EE UU de incluir a Georgia y Ucrania como posibles candidatos para
el siguiente plan de adhesión.
Alemania, Francia o España se han mostrado reacios a la incorporación
de estos dos últimos países, proponiendo que se posponga su candidatura de
adhesión hasta que su situación interna se estabilice. Dicha postura (contraria
a la del Presidente de EE UU, quién apoyó firmemente la candidatura de Georgia
y Ucrania para formar parte del nuevo MAP) ha sido también la que básicamente
defendieron en Bucarest la mayoría de los miembros de
la OTAN. A
ese respecto, el
Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, declaró al
diario Leipziger Zeitung que “no se podía llegar a rebasar los límites
del control en el trato con Rusia y, además las elecciones presidenciales del
pasado año en Georgia demostraron que este país no se encuentra aun en un
camino seguro y estable".
Por otro lado, Grecia vetó la propuesta de ingreso de
la ARYM
, debido a las
discrepancias que mantiene desde hace tiempo este país sobre su nombre.
Tras las adhesiones acordadas en
la Cumbre
de Praga, celebrada
en marzo del 2004, y tras la cual pasaron a ser miembros Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia
Estonia, Letonia, Lituania y Rumania, las adhesiones de Albania y Croacia a
la
OTAN
contaron en Bucarest con el beneplácito de todos los
Estados miembros de
la Alianza
Si algo ha caracterizado
la Cumbre
de Bucarest ha sido
el encuentro entre las posiciones de la mayoría de los Estados en cuanto al
“escudo antimisiles” estadounidense. A pesar de las reticencias de Rusia a la
hora de aceptar el despliegue de dicho sistema en
la Republica Checa
y en Polonia, los veintiséis Estados
han mostrado su apoyo al respecto al Presidente George W. Bush.
No obstante, el Ministro de Asuntos
Exteriores belga, afirmó durante
la
Cumbre
que “los escudos no protegerían a todos los Estados miembros
de
la OTAN
y que,
por lo tanto, su implantación en el territorio de
la Alianza Atlántica
,
fundamentándose en su Tratado fundacional, era contrario al artículo 5, ya que objetivamente no se trataba
de una política de defensa común”.
Al mismo tiempo declaró que las adhesiones de Ucrania y Georgia no eran oportunas,
“debido a la situación interna inestable por las que atravesaban dichos países”,
opinión compartida por muchos de los países miembros de
la OTAN.
Por su parte, el Secretario General
de
la OTAN
, Jaap
de Hoop Scheffer, manifestó poco antes de la celebración de
la Cumbre
con relación al
debate surgido sobre el despliegue del escudo antimisiles, la necesidad de
colaboración entre
la UE
y
la Alianza
en materia de política defensiva, argumentando que “la defensa europea y
la OTAN
son compatibles y
complementarias”, tendiendo a evitar la
duplicación de esfuerzos.
Tras
la Cumbre
de Bucarest se puede
decir que se ha llegado al límite de la diplomacia con Moscú. La propuesta de
EE UU de adhesión de Ucrania y Georgia a
la OTAN
(así como la candidatura de estos países
para ser miembros de
la UE
),
la declaración de independencia de Kosovo (que al igual que Serbia, Rusia no
reconoce como legítima), unido al despliegue del escudo antimisiles en territorio
europeo, hacen que las relaciones con Moscú atraviesen por un momento difícil.
El presidente ruso en funciones,
Vladimir Putin, que asistió como invitado a
la
Cumbre
, mostró su descontento y clara oposición ante los planes
de EE UU de emplazar en
la Republica Checa
y Polonia parte de los
componentes del escudo antimisiles para reforzar su estructura de defensa
frente a posibles amenazas provenientes de Irán o Corea del Norte, basándose en
la posesión por parte de estos países de armas de destrucción masiva. Dicho
argumento, que sirve como justificación a EE UU para desplegar el sistema, ha
sido descartado por Rusia, que considera que ni Pyongyang, ni Teherán poseen en
la actualidad capacidad suficiente para fabricar armas nucleares y, por lo
tanto, ello hace innecesario el despliegue del escudo antimisiles. Además,
Moscú mantiene que ni
la
Republica Checa
, ni Polonia, tendrán ningún tipo de control
sobre las bases antimisiles que, en realidad, persiguen únicamente una alianza
privilegiada con EE UU.
Polonia albergaría diez interceptores
terrestres antimisiles, mientras que
la República Checa
contaría con una estación avanzada de radar adjunta con un alcance de hasta
5.000 km
..
Sin embargo, ambos países mantienen posiciones distintas con respecto a este
asunto. Praga aboga por una política global con los miembros de
la OTAN
en materia de defensa
antimisiles y ha solicitado, incluso, que se contemple la posibilidad de
integración de dicho sistema en el seno de
la Alianza
, y no sólo de EE UU. Por su parte, Varsovia es partidaria de
las negociaciones bilaterales con EE UU., fundamentada, en que la aceptación
para construir en su territorio una base con 10 silos para el lanzamiento de
misiles capaces de derribar los posibles cohetes lanzados desde Corea del Norte
e Irán, supondrá su completa desvinculación con Rusia y, en consecuencia de su integración
dentro de la arquitectura de seguridad de la antigua Unión Soviética.
Vladimir Putin ya había manifestado la
similitud de la situación actual con lo ocurrido en Cuba en los años ’60
(“crisis de los misiles cubanos”) cuando el presidente Kennedy dirigió sus
misiles hacia
La Habana
, provocando una situación que algunos
analistas calificaron como próxima a una tercera Guerra Mundial.
Por su parte, el director del
Departamento de Cooperación Europea de
la Cancillería Rusa
,
Serguei Riabkov, ha llegado a comparar esta política de defensa que pretende
iniciar EE UU., con la política seguida en
la Guerra Fría
,
señalando, que la disposición de dichos escudos antimisiles en estos países de
la antigua Unión Soviética afectaría directamente a su política exterior y que,
por lo tanto, se verían obligados a tomar algunas medidas como respuesta ante
dicha amenaza.
De hecho, una contramedida que ya se
ha barajado sería la puesta en marcha de una política comercial de presión por
parte de Rusia en las exportaciones de gas hacia Europa. Los últimos informes
de
la OTAN
avisan de un posible cártel del gas, que se extenderían desde Argelia hasta
Asia Central, dirigido por Moscú. Conviene recordar que Rusia es miembro (junto
a Arabia Saudita, Argelia, los Emiratos Árabes Unidos, Irán, Nigeria, Qatar y
Venezuela, entre otros) del “Foro de Países Exportadores de Gas”, en posesión de las dos terceras partes de las
reservas mundiales de gas.
La UE
depende en un 50 por ciento de las importaciones de gas (principalmente de
Rusia), así como en un 75 por ciento del petróleo proveniente de Oriente Medio y
que, para llegar a Europa, debe atravesar el territorio ruso.
3. Afganistán y la lucha contra el cultivo del opio
La situación en Afganistán se ha
visto agravada a lo largo de los últimos meses por el aumento de rebeldes
talibanes y el“desgaste” progresivo de las fuerzas de
la OTAN
desplegadas sobre el territorio.
Estados Unidos aboga por un aumento
de tropas en la zona, en el marco de
la Fuerza Internacional
de Asistencia a
la Seguridad
(ISAF), alegando que no se trata únicamente de una cuestión militar, mientras
que el Presidente de Gobierno de España José
Luís Rodríguez Zapatero, defendió durante
la Cumbre
de Bucarest su postura de no incrementar el contingente
español ya desplegado en la zona, bajo el argumento de que semejante decisión
no podía ser tomada por un gobierno en funciones, situación en que se
encontraba en ese momento el ejecutivo en España tras las elecciones generales
de marzo del 2008.
Desde la aprobación en 2001 de
la Resolución
1386 del Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas por
la que se autorizaba la puesta en marcha de una Fuerza Internacional de Asistencia
para
la Seguridad
de Afganistán, los proyectos de
la OTAN
se han centrado en fomentar una estructura de Gobierno
fundamentada en la promoción del Estado de Derecho, a través de acciones coordinadas
entre los Estados miembros en materia de seguridad y, todo ello en colaboración con el resto de las Organizaciones
Internacionales y las organizaciones no gubernamentales. Para el cumplimiento
de dicho propósito, el Ejército Nacional Afgano (ANA) y
la Policía Nacional
Afgana (ANP) se han convertido en piezas clave.
El ANA cuenta actualmente con 50.000
hombres distribuidos por el territorio afgano y a partir del mes de agosto de
2008, se deberán encargar del control de la zona de Kabul. Según datos de
la OTAN
, cada dos semanas “The
Kabul Military Training Centre” gradúa a 1.100 soldados.
Por lo que se refiere a
la ANP
,
sus fuerzas incluyen tanto a policía fronteriza como a fuerzas antiterroristas
y de lucha contra el narcotráfico.
Fuente: NATO document, The Progress in
Afghanistan
,
The
Bucharest
Summit
2-4 April, http://www.nato.int/isaf/docu/epub/pdf/progress_afghanistan.pdf.
En septiembre de 2006 se firmó un programa de cooperación entre
la OTAN
y Afganistán, cuya
finalidad consistía en promover la interoperabilidad entre las fuerzas de
la OTAN
y el ejército nacional
afgano a través de la implantación de instituciones en materia de defensa, así
como algunas reformas en materia política de defensa. ISAF colabora en el
cumplimiento de dicho objetivo través de la reconstrucción de infraestructuras
básicas, como escuelas y centros médicos, y desarmando las guerrillas
insurgentes, así como proporcionando ayuda humanitaria a la población civil.
Según estudios recientes de
la OTAN
, en Afganistán, tan solo
un 4 por ciento de la población apoyaría a un gobierno talibán; por otra parte,
a lo largo de los últimos años ha mejorado considerablemente la opinión de la
población afgana acerca de la presencia de la comunidad internacional en el país,
llegando a considerarla como positiva.
En enero de 2006 se firmó entre el
Gobierno Afgano y
la
Comunidad Internacional
“The Afghan- Compact”. Se trata de un
programa de cooperación para el desarrollo de la seguridad, política y economía
del país, que durará hasta el
2011. A
través de este
programa se pretende reformar el sistema judicial del país, así como colaborar
con el gobierno afgano en la instauración de instituciones operativas en
distintas provincias.
El 28 de marzo del año 2008 se firmó
en Bruselas el “Afghan Security Agreement”, por el que se acordaba el
intercambio de información clasificada entre
la OTAN
y el gobierno de Afganistán para garantizar
la cooperación efectiva entre las fuerzas nacionales y las integrantes de ISAF.
En Bucarest, además de la solicitud del aumento de tropas en la zona, se han
alabado los objetivos alcanzados en este último año. Entre los más destacados,
se encuentra la liberación en diciembre de 2007 de la provincia de Musa Qala,
en manos de las fuerzas talibanes, así como la ayuda humanitaria prestada
durante el invierno (el más frió de los últimos treinta años). Y que ha
incluido el suministro de más de noventa toneladas carbón, alimentos y ropa de
abrigo para la población civil.
En términos generales, y por lo que
se refiere a la situación en Afganistán, durante
la Cumbre
de Bucarest se
respiró un ambiente de satisfacción y encuentro entre los participantes.
Especialmente llamativo fue el clima de cordialidad entre el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush y el francés,
Nicolas Sarkozy, quien afirmo su “firme y compartido compromiso a largo plazo
con Afganistán”. Este
entendimiento, tras años de discrepancias entre los dos Estados en materia de
política internacional, ha venido motivado en gran parte por la decisión del
Presidente francés de regresar al “núcleo duro” de
la OTAN
, qué en 1966 abandonara
Charles De Gaulle. Como prueba inequívoca de este compromiso, Francia enviará
700 soldados más a Afganistán, que pasarán a formar un batallón
adicional al este del país y tomarán el mando de la región centro a partir del
próximo verano.
La aportación francesa permitirá que
EE UU desplace fuerzas hacia la zona sur, una de las más conflictivas del país,
donde Canadá solicita desde hace tiempo más ayuda y que se elaboren nuevas
hojas de ruta, ya que, según afirman, la falta de compromiso por parte de
algunos Estados miembros de
la
OTAN
, unido a la disparidad y descoordinación de la misiones,
hace peligrar la vida de sus hombres en Afganistán.
Entre los países con más presencia
en Afganistán, se encuentra Alemania, que cuenta con 3.200 efectivos desplegados
en el norte del país y que se encargan de tareas de pacificación y
reconstrucción. La participación de este país en ISAF comenzó el 22 de diciembre de 2001, cuando el Bundestag aprobó por mayoría el envío de efectivos militares alemanes para
ejecutar
la
Resolución
1386 del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas. Las tropas alemanas se distribuyen
entre el Cuartel General de
la
ISAF
, la "Kabul Multinational Brigade", y la
"Forqard Support Base", en Termez, Uzbekistán. Desde su adhesión a
la
OTAN
en 1949, la implicación de Alemania en operaciones
internacionales ha aumentado considerablemente. Actualmente, Berlín colabora
con el Gobierno afgano en tareas relacionadas con la seguridad aérea,
supervisando y dotando de los necesarios medios técnicos, los aeropuertos de Kabul, Herat y Masar-i-Sharif para permitir un control
efectivo del tráfico aéreo.
Una de las tareas prioritarias de
la OTAN
en Afganistán en la
actualidad lo constituye la lucha contra el cultivo del opio y el narcotráfico.
Un 12 por ciento de la población Afgana trabaja en el cultivo del opio, que
constituye el 93 por ciento de la producción mundial a través de cuya venta se
financian una buena parte de las actividades terroristas. Los cultivos se
encuentran bajo el dominio y explotación de los “señores de la droga” y enfrentarse a ellos podría suponer
posibles conflictos entre los ejércitos privados bajo su control y las fuerzas
integrantes de ISAF. Para evitarlo,
la
OTAN
intenta concienciar al gobierno afgano de que promueva
campañas de sensibilización entre la población para desincentivar el cultivo de
la adormidera, planta de donde se extrae el opio.
Conviene
recordar que en mayo de 2003
la
OTAN
adoptó, en el marco de su lucha contra el narcotráfico,
la “Afghan National Drug Control Strategy”.
Aunque el ISAF no forme parte directamente de estas operaciones, colabora
activamente con el Gobierno afgano, proporcionando información y velando por seguridad
para el desmantelamiento de las redes de narcotráfico. En la actualidad se ha
conseguido erradicar el cultivo de opio en trece provincias del norte de
Afganistán, lo que supone un descenso del 72 por ciento de la producción de
esta droga, descendiendo hasta en un 68 por ciento en algunas regiones del
país, como Ghowr.
Como zonas de actuación más
importantes de ISAF cabe destacar la misión en Kabul, dónde en un primer
momento de desplegaron 5.000 efectivos, hasta llegar a la cifra actual
aproximada 47.000 hombres y mujeres que se ocupan de la vigilancia de la zona.
Con la ayuda de los cuarenta Estados que participan en ISAF, desde el año 2001, se ha progresado
notablemente, por ejemplo, en la erradicación de la pobreza, proporcionando
trabajo al sector rural para que abandone el cultivo del opio como modo de
subsistencia, así como en materia de respeto de los derechos humanos,
especialmente en lo que afecta a los derechos de las mujeres afganas.
Un tema importante a tener en
cuenta, son las relaciones que mantiene
la OTAN
con Pakistán, con frontera con Afganistán, y
principal refugio de los insurgentes talibanes. El 9 de Abril del año 2008 se
estableció en la provincia de Nangahar, en la zona este de Afganistán, el
primero de los seis centros de coordinación previsto por
la Alianza
para la
realización de operaciones conjuntas en esa zona tan conflictiva. A través de
la instauración de estos observatorios,
la OTAN
pretende reforzar la cooperación y el
compromiso con los países vecinos, especialmente con Pakistán.
4. El rompecabezas de Kosovo
En octubre de 2005, el
Secretario General de
la ONU
,
Kofi Annan, recomendó al Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas, que comenzara a deliberar sobre el estatus de
Kosovo, ante los rumores de una posible declaración de independencia. Como
consecuencia de dichas consultas, en enero de 2007 el antiguo Presidente de
Finlandia y enviado especial de
la
ONU
para Kosovo, Martti Ahtisaari, propuso una independencia
supervisada por
la
Unión Europea
, con amplias concesiones a las minorías serbias.
Con anterioridad al Plan elaborado
por Martti Ahtisaari, en adelante “Plan Ahtissari”, la comunidad internacional
abogó por un dialogo supervisado entre Serbia y Kosovo, de forma que cada uno
expusiera sus intenciones y expectativas. Entre las conclusiones a las que
llegó el grupo que supervisaba estas conversaciones, se decidió que Kosovo,
para que no volviera a la situación de crisis antes de la guerra de 1999, no
debía ser dividida y tampoco anexionada a otro territorio, por lo que se debía
establecer una “hoja de ruta” para la declaración del status de Kosovo, una vez
que se alcanzaran unos objetivos mínimos en materia de respeto del Estado de
Derecho.
La aplicación de la hoja de ruta
comenzó con una reunión entre los dirigentes kosovares y serbios en Viena en
octubre de 2003, la primera tras la guerra. En este encuentro, el Primer Ministro
serbio, Zoran Zivkovic, dejó de lado deliberadamente la cuestión relativa al
status de Kosovo y las conversaciones se centraron en lo que se llamaron “detalles
técnicos”.
El 26 de julio de 2006, Martti Ahtisaari
impulsó una nueva reunión en Viena entre serbios y kosovares, en dónde se trató
ya de manera específica el estatus de Kosovo y, concretamente la
descentralización y la cooperación intercomunitaria, la protección de lugares
de culto, las garantías para las
minorías étnicas, los aspectos económicos y la delimitación de las fronteras de
los nuevos municipios. Tras siete rondas de negociaciones, se propuso el Plan
Ahtissari, que incluía, entre otros temas, la definición de las estrategias
necesarias para integrar a las minorías serbias que quedasen “aisladas” al
convertirse Kosovo en república independiente.
En la reunión informal de los
Ministros de Defensa, celebrada en Sevilla el 8 y 9 de febrero de 2007, los
veintiséis miembros de
la OTAN
dieron su conformidad al Plan y se comprometieron a colaborar en el
mantenimiento de la paz en la zona ante cualquier circunstancia que pudiera
producirse (como una posible declaración de independencia), así como el ánimo
de estrechar las relaciones con
la Unión Europea
en este asunto. Por su parte,
la UE
envió un grupo de
reconocimiento a la zona en diciembre de 2007 para observar la evolución de la
situación y evaluar los futuros escenarios que pudieran producirse.
En la reunión celebrada en Bruselas
en diciembre de 2007, los Ministros de Asuntos Exteriores de los países
miembros de
la OTAN
acordaron el mantenimiento de
la KFOR
(establecida en virtud de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas de 10 de junio de 1999 y, en virtud de la cual, la provincia de Kosovo se convertía en un
protectorado de
la OTAN
bajo la supervisión de fuerza kosovar). La decisión estaba motivada en el temor
a que, coincidiendo con las elecciones en Serbia, Kosovo anunciara su
independencia. Posteriormente, el mantenimiento de esta fuerza en la zona se
ratificó en
la Cumbre
de Bucarest.
La KFOR
trabaja en el desarme del KLA (kosovo Liberation Army), así como en el
mantenimiento de las fronteras, ya que como expusieron tanto los altos
funcionarios de
la OTAN
,
como los de Naciones Unidas, el regreso de las tropas serbias a las zonas
fronterizas tendría un efecto desestabilizador en Kosovo. Tras los disturbios
de marzo de 2004 y el nombramiento del COMKFOR (Commander KFOR),
la KFOR
coordinó sus actividades
y mejoró sus equipamientos y recursos en materia de inteligencia para que
dichos sucesos no se repitiesen. También se creó el “Security Advisory Group”
con el UNMIK (Misión de administración Provincial de las Naciones Unidas en
Kosovo) y con los representantes locales con vistas a mejorar la comunicación y
la coordinación en temas de seguridad con
la OTAN.
En diciembre de 2007, se reunió una
Troika, compuesta por representantes de
la UE
, Rusia y los EE UU. La reunión se llevó a cabo
siguiendo el mandato y las disposiciones de
la Resolución C.
S. 1244 de las Naciones Unidas y los informes elaborados por el Grupo de
Contacto designado en el 2005. Todos los
esfuerzos de este grupo para decidir el estatus de Kosovo fueron infructuosos y
las posiciones opuestas de Rusia y EE UU hicieron que
la Troika
concluyera sus
deliberaciones sin llegae a un acuerdo.
Entre sus objetivos principales
la OTAN
debe establecer
mecanismos para responder a las denuncias individuales que violen los
principios básicos establecidos para el reconocimiento de Kosovo como
nación, así como la creación de una base
de datos centralizada dónde se guarden dichas denuncias.
Los incidentes sucedidos en
Mitrovica el 17 de marzo de 2008 recalcan la urgencia de establecer un sistema
de justicia penal fuerte y efectivo en Kosovo qué permita investigar y
enjuiciar actos de violencia.
Como señala la organización “Human
Rights Watch”, la situación en Kosovo es especialmente conflictiva;
se suceden los ataque a las minorías, el crimen organizado sigue contando con
una gran actividad y numerosos crímenes de guerra siguen sin ser juzgados; la
protección de testigos que denuncien la comisión de actos ilícitos se ha
convertido en una tarea imposible para las organizaciones de defensa de los
derechos humanos, debiendo por tanto,
la OTAN
y
la
UE
, asumir responsabilidades en estos asuntos.
La misma organización no
gubernamental de defensa de los derechos humanos, destaca en un informe
reciente que el sistema judicial kosovar necesita una reforma que incluya,
entre otros aspectos, los siguientes:
·
garantizar que
el sistema de justicia penal está totalmente integrado, con una coordinación
efectiva entre jueces, fiscales y funcionarios de policía, nacionales e
internacionales;
·
establecer un
proceso para el servicio de policía de Kosovo que preste apoyo a los fiscales,
nacionales e internacionales, en sus investigaciones;
·
eliminar los
obstáculos para la creación de un programa efectivo de protección de testigos,
que incluya la aprobación de una ley de protección de testigos y el compromiso
de
la UE
, EE UU y
otros Estados de conceder asilo político a los testigos; y
·
asegurarse de
que todos los funcionarios judiciales aprendan y utilicen el sistema
electrónico de gestión conjunta de casos.
La Constitución
de Kosovo (de 160 artículos y que define a Kosovo como una República
Parlamentaria con el albanés y el serbio como lenguas oficiales), fue firmada
por sus nuevos líderes el 7 de Abril de
este mismo año, tras su aprobación cinco días antes por enviado y representante
especial de
la UE
,
Pieter Feith.
La Carta Magna
entrará en
vigor en junio de 2008, fecha en la que está previsto que
la ONU
entregue el poder al nuevo
gobierno constituido. A estos efectos, el Alto Representante de
la OTAN
para Kosovo aboga por un
periodo inicial bajo supervisión, donde se convine la presencia de personal
civil internacional dependiente de
la
UE
, con la presencia militar de
la Alianza
, apoyada por
la IFOR
y que incluya medidas
para la supervisión de la seguridad de la minoría serbia.
La UE
, tras calificar como“volátil” la situación en
Kosovo, aboga por un máximo respeto de las garantías constitucionales
recientemente establecidas con vistas a asegurar
la paz en el país. El principal problema
de
la Unión
es que sus veintisiete Estados miembros aun no se han puesto de acuerdo acerca
del status de Kosovo y, sobre todo, a la hora de apoyar o no su independencia.
Entre los miembros se sitúan países como Francia, Alemania y el Reino Unido
(junto a EE UU), mientras que en el lado opuesto están España, Grecia, Chipre,
Eslovaquia (junto a Rusia), que restan legitimidad a la independencia.
Uno de los aspectos que más influye
en los Estados a la hora de reconocer la independencia de Kosovo es el efecto
que dicho reconocimiento pudiera tener para sus propios territorios, en donde
también existen minorías étnicas, temerosos a que ese hecho pudiese abrir la
puerta para futuras declaraciones de independencia. Un ejemplo de ello sería la
situación de las regiones de Osetia del Sur y Abjasia, que reivindican su
independencia frente a Georgia. Los países miembros de
la OTAN
no se han pronunciado a
ese respecto, pero ello podría haber sido una de los motivos por los que no se
ha admitido a Georgia en el programa de adhesión de
la OTAN
del próximo año.
El 4 de febrero de 2008
la UE
adoptó una Acción Común por la que se autorizaba el envío de
la Misión
de
la Unión Europea
para el Estado de Derecho en Kosovo (Eulex Kosovo).
Esta misión civil contará con aproximadamente 2.000 expertos, entre policías,
jueces y otros funcionarios, que ayudarán al gobierno kosovar a construir un
Estado de Derecho, junto a los 16.000 militares de
la OTAN
ya desplegados en el
territorio.
Además del UNMIK y
la KFOR
, han comenzado a
trabajar en territorio kosovar varios grupos civiles y militares, amparados
tanto por
la Declaración
de
Independencia de Kosovo como por su Constitución. Entre estos grupos se
encuentra la misión ICO (Internacional Civilian Office) de asistencia para la
integración del nuevo país en Europa, y que trabaja conjuntamente con el ICR (International
Civilian Representatives), designado por el ISG (International Steering Group),
al frente del cual se encuentra el representante especial de
la UE
para Kosovo, Piether Feith.
Por lo que se refiere a la posición
de EE UU, en Bucarest, el Presidente George W. Bush mostró su apoyo al nuevo Estado
de Kosovo, al igual que a la ampliación de
la Alianza
hacia Europa del
Este, promoviendo el ingreso en
la
OTAN
de Ucrania y Georgia. En respuesta a dicho apoyo, Serbia
anunció inmediatamente la retirada de su embajador en Washington y el Primer Ministro
serbio, Vojislav Kostunica, amenazó con hacer lo mismo con el resto de los
países que apoyaran la independencia kosovar.
Para EE UU, la declaración de
independencia de Kosovo supone la confirmación de la desintegración de la
antigua República Yugoslava y no tendría por qué servir de precedente para
otras regiones.
Algunos analistas señalan que uno de
los objetivos de EE UU, tras los atentados del 11-S y en el marco de su lucha
contra el terrorismo internacional, es la creación de un modelo de Estado islámico en Europa que sirva de
referente al resto de
la
Comunidad
musulmana. Kosovo, Albania y Georgia, cuentan con una extensa población musulmana en sus
respectivos territorios y, por ello, su ingreso en
la OTAN
podría suponer un avance
para las relaciones entre ambas comunidades.
La OTAN
ha manifestado su apoyo a Georgia en diversas ocasiones,
la más reciente en
la Cumbre
de Bucarest, criticando la intervención de Rusia en Abjasia y Osetia del Sur. A
través de un comunicado de 29 de Abril de 2008, se destaca la cooperación entre
Georgia y
la OTAN
,
a través del Individual Partnership
Action Plan (IPAP) que, probablemente en un futuro, culmine con la adhesión de
Georgia a
la
Alianza Atlántica
, aunque de momento se continúe en la fase
de negociaciones.
La OTAN
comprende la importancia de mantener unas
relaciones diplomáticas fluidas con Rusia y, por ello, apuesta por un diálogo
continuado con el Kremlin. Desde 2002 se viene celebrando reuniones en el seno
del Consejo OTAN-Rusia. En la reunión celebrada al término de
la Cumbre
de Bucarest, ambas
partes alabaron los méritos conseguidos conjuntamente, entre otros, en materia
de lucha contra el terrorismo, la puesta en marcha de planes de emergencia para
la población civil y la cooperación en desarme. Como conclusión a este Consejo,
el Ministro de Asuntos Exteriores ruso firmó, junto a al secretario General de
la OTAN
, Jaap de Hoop Scheffer,
un acuerdo, por el cual se facilita que los estados de
la Alianza Atlántica
envíen tropas a Afganistán, a través de Rusia.
Conclusión
Bucarest puede considerarse una
reunión preparatoria para
la
Cumbre
que se celebrara el año próximo en Bruselas, con
motivo del 60˚ aniversario de
la OTAN. Los
presidentes de Estado y de Gobierno han
podido dialogar de forma “amistosa” sobre la mayoría de los temas, aunque si
algo ha caracterizado a esta Cumbre ha sido la multitud de aspectos en los que
se ha topado con la oposición de Rusia. El escudo antimisiles, la independencia
de Kosovo y la ampliación de
la
OTAN
hacia los países del Este, han puesto de manifiesto, una
vez más, la división de opiniones existentes entre EE UU y Rusia, además de los miembros de
la UE
, divididos a su vez entre
ellos.
Croacia y Albania se adherirán a
la Alianza
y, de alguna
forma, la inclusión de los Estados de los Balcanes en
la Alianza
no sólo prueba el
progreso interno de estos países (que tras años de guerras quedaron estancados
en sistemas políticos transitorios), si no, además, demuestra también que
la OTAN
sigue siendo un
instrumento de política internacional activo.
Por otra parte, el regreso de
Francia a las estructuras militares de
la OTAN
a partir de 2009 y
el envío de un nuevo batallón al este de Afganistán, con unos 800 soldados,
asumiendo la comandancia de la región centro durante un año a partir de este
verano (lo que podría significar la aportación de otros 200 efectivos),
demuestra no sólo el compromiso de París con
la Alianza
, sino que marca el
inicio de una nueva etapa para la organización.
Por último, la independencia de Kosovo
y su futuro status será un tema que figurará en la agenda de política
internacional durante varios años. Tanto Rusia como Serbia (además de otros
Estados europeos) se negarán a reconocer a Kosovo como República independiente.
No obstante, el reconocimiento expreso por parte de Francia y el Reino Unido podría tener consecuencias no
deseadas en el marco de
la Unión Europea
, creando más divisiones en el seno
de su Política Común de Seguridad y Defensa.