"La
Comunidad Andina y el Mercado Común del Sur:
Hacia el Mercado Regional Sudamericano"
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ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN
2. LA COMUNIDAD ANDINA Y EL MERCOSUR: CRISIS E
INTEGRACIÓN
2.1. La Comunidad Andina
2.1.1. Origen y evolución
2.1.2. La Comunidad Andina en la actualidad
2.1.3. Balance
2.2. El MERCOSUR
2.2.1. Origen y evolución
2.2.2. El MERCOSUR en la actualidad
2.2.3. Balance
3. HACIA EL MERCADO REGIONAL SUDAMERICANO:
LAS NEGOCIACIONES ENTRE LA COMUNIDAD ANDINA Y EL MERCOSUR
Y LA COMUNIDAD SUDAMERICANA DE NACIONES
3.1. Las negociaciones entre la Comunidad Andina y el
MERCOSUR de 1995 A 1999. El Acuerdo Marco para
la Creación de la Zona de Libre Comercio entre
el
MERCOSUR y la Comunidad Andina
3.2. Las negociaciones entre la Comunidad Andina y el
MERCOSUR del 2000 a la actualidad
3.2.1. La I Cumbre Sudamericana
3.2.2. El Diálogo Político Comunidad Andina
–
MERCOSUR
3.2.3. La II Cumbre Sudamericana
3.2.4. El Acuerdo de Complementación para la
Creación de una Zona de Libre Comercio
3.2.5. La III Cumbre Sudamericana. La Declaración
de Cuzco sobre la Comunidad Sudamericana
de Naciones
3.2.6. La Comunidad Sudamericana de Naciones
4. CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
ANEXOS
3. HACIA EL MERCADO REGIONAL SUDAMERICANO: LAS
NEGOCIACIONES ENTRE LA COMUNIDAD ANDINA Y EL MERCOSUR
Y LA COMUNIDAD SUDAMERICANA DE NACIONES.
Tanto la Comunidad Andina como el Mercosur fueron planteados
desde su creación como procesos de integración
abiertos y con una proyección hacia el exterior,
sobre todo al resto de América Latina. Ejemplo
de ello ha sido la ampliación del estatus de
país asociado al Mercosur a casi todos los países
de la subregión. Con respecto a la Comunidad
Andina, por su parte, el Protocolo de Sucre de 1997
introdujo un nuevo mecanismo de integración:
“la profundización de la integración
con los demás bloques económicos regionales
y la relación con esquemas extrarregionales en
los ámbitos político, social y económico-comercial”.
Esta vocación aperturista de ambos bloques tuvo
su plasmación a partir de 1995 con el comienzo
de negociaciones cuyo objetivo último se fijaba
en la conformación de un área de libre
comercio en América del Sur.
Como muestra de la potencialidad de este proyecto,
cabe señalar que entre 1994 y 2003 el intercambio
comercial entre ambos bloques creció a una tasa
acumulada de promedio anual del 4,5 por ciento. Sin
embargo, en estos diez años podemos advertir
cuatro fases diferenciadas en el comportamiento del
intercambio comercial entre la Comunidad Andina y el
Mercosur. La primera fase abarca el período 1994-1997,
en que el intercambio comercial presenta una tendencia
creciente, con excepción del año 1996.
La segunda fase, que presenta una tendencia decreciente,
comienza en el año 1998 y finaliza en el año
1999. Los años 2000 y 2001 comprenden la tercera
fase donde se presenta una tendencia creciente. Finalmente,
en la cuarta fase, que abarca los dos siguientes años
–2002 y 2003-, el intercambio comercial presenta
disminuciones de 1,4 y 6,4 por ciento respecto al año
anterior, respectivamente. Resulta significativo que
a lo largo de todo el período la balanza comercial
de la CAN con el Mercosur ha sido deficitaria, siendo
los años 2002 y 2003 aquéllos en los que
se registraron los mayores déficits de todo el
período.

A efectos expositivos, vamos a distinguir
dos etapas diferenciadas en el desarrollo de las negociaciones.
Una primera etapa, entre 1995 y 1999, estaría
marcada por el desarrollo de los Acuerdos de Preferencias
Arancelarias bilaterales que los distintos países
miembros habían ya firmado con anterioridad en
el marco de la ALADI, y en el intento de conformar un
marco unificado y global de acuerdo. La segunda etapa,
se desarrollaría a partir del año 2000,
muy ligada al desarrollo de las Cumbres Sudamericanas
que arrancaron en Brasilia el 31 de agosto del 2000,
y que tendrían como resultado la creación
de la denominada Comunidad Sudamericana de Naciones.
3.1. LAS NEGOCIACIONES ENTRE LA COMUNIDAD ANDINA Y EL
MERCOSUR DE 1995 A 1999. EL ACUERDO MARCO PARA LA CREACIÓN
DE LA ZONA DE LIBRE COMERCIO ENTRE EL MERCOSUR Y LA
COMUNIDAD ANDINA.
Como señalábamos, desde 1995 las relaciones
entre la Comunidad Andina (CAN) y el MERCOSUR han estado
guiadas por la conformación de un Acuerdo de
Libre Comercio de América del Sur (ALCAS). En
la primera fase de negociaciones, algunos países
de la CAN negociaron individualmente con el MERCOSUR,
como es el caso, por ejemplo, de Bolivia. En 1997, con
el objetivo de unificar las negociaciones, los dos grupos
decidieron prolongar éstas así como prorrogar
los Acuerdos de Preferencias Arancelarias (APA’s)
bilaterales firmados entre los nueve países en
el marco de la ALADI. Resultado de esta decisión
fue la firma el 16 de abril de 1998 del “Acuerdo
Marco para la Creación de la Zona de Libre Comercio
entre el MERCOSUR y la Comunidad Andina”.
El Acuerdo Marco disponía la negociación
de una Zona de Libre Comercio entre ambos bloques que
beneficiaría a una población superior
a los 300 millones de habitantes, cuyo Producto Interior
Bruto asciende a 1,2 billones de dólares . En
concreto, en el Acuerdo se establecían los siguientes
objetivos :
• Crear un área de libre comercio entre
las Partes Contratantes, mediante la expansión
y diversificación del intercambio comercial y
la eliminación de los gravámenes y las
restricciones que afecten al comercio recíproco;
• Establecer el marco jurídico e institucional
de cooperación e integración económica
y física, que contribuya a la creación
de un espacio económico ampliado que tienda a
facilitar la libre circulación de bienes y servicios
y la plena utilización de los factores productivos,
en condiciones de competencia y de equidad, en correspondencia
con el esfuerzo que realicen las Partes Contratantes;
• Promover el desarrollo y la utilización
de la infraestructura física, con especial énfasis
en el establecimiento de corredores de integración,
que permita la disminución de costos y la generación
de ventajas competitivas en el comercio regional y con
terceros países fuera de la región;
• Establecer un marco normativo para promover
e impulsar las inversiones recíprocas entre los
agentes económicos de las Partes Contratantes;
• Promover la complementación y cooperación
económica, energética, científica
y tecnológica; y
• Procurar la coordinación de posiciones
entre ambas Partes Contratantes en el proceso de integración
hemisférica y en los foros multilaterales .
Las negociaciones debían desarrollarse en dos
etapas. En una primera etapa, hasta el 30 de septiembre
de 1998, el MERCOSUR y la Comunidad Andina negociarían
un Acuerdo de Preferencias Arancelarias Fijas que reemplazaría
a los Acuerdos de Alcance Parcial existentes por aquel
entonces e incorporaría las disciplinas comerciales
vigentes en el marco de la ALADI. En una segunda etapa,
entre el 1 de octubre de 1998 y el 31 de diciembre de
1999, negociarían un Acuerdo de Libre Comercio
que abarcase los productos contemplados en el Acuerdo
anterior y los demás productos del universo arancelario.
Con dicho Acuerdo se preveía una desgravación
arancelaria progresiva en 10 años desde su entrada
en vigor prevista para el 1 de enero de 2000.
A pesar de los ambiciosos objetivos que marcaba el
Acuerdo Marco de 1998, las negociaciones fueron largas
y difíciles, tanto debido a problemas técnicos
como a la falta de consenso en los temas y posturas
de negociación, con lo que el objetivo inicial
del establecimiento de una Zona de Libre Comercio para
el 1 de enero de 2000 se demostró pronto impracticable
. La fecha del Acuerdo de Preferencias Arancelarias
Fijas se alargó entonces hasta el 31 de marzo
de 1999. Aún así no fue posible llegar
a un acuerdo global debido a la dificultad de multilateralizar
los acuerdos bilaterales, al hecho de que tanto la CAN
como el MERCOSUR fuesen todavía Uniones Aduaneras
imperfectas sin consolidar, y a la sensibilidad de ciertos
sectores, entre otras razones. En su lugar, mientras
que el resto de Acuerdos Preferenciales bilaterales
eran prorrogados, la CAN firmó un acuerdo individualmente
con Brasil el 3 de julio de 1999 con vigencia de dos
años. En junio de 2000 la CAN y Argentina hicieron
lo propio, permitiendo el ingreso a la segunda fase
de negociación.
No cabe duda de que las diferencias de niveles de ingresos
entre los Estados Miembros de ambos bloques (los niveles
de PIB per cápita de la CAN representan menos
de la mitad de los del MERCOSUR), las diferencias de
inflación y el problema de la distribución
de los beneficios de la integración, representaron
fuertes obstáculos para sacar las negociaciones
adelante en este período. Sin embargo, no podemos
negar importantes logros como el hecho de que, con el
Acuerdo Marco, además de la liberalización
comercial, las perspectivas de integración se
ampliaron al ámbito de la integración
física y la infraestructura, sobre todo en los
ámbitos de la energía y del transporte.
El objetivo era lograr una mayor conexión entre
bloques, países y regiones interiores, así
como la creación de nuevos polos regionales de
crecimiento que traspasasen las fronteras entre los
países. Así, en este período se
desarrollaron iniciativas como la hidrovía Paraná-Paraguay,
el gaseoducto Bolivia-Brasil o los proyectos de integración
energética y mejora del transporte vial entre
Brasil y Venezuela. Estos dos últimos, financiados
por la Corporación Andina de Fomento, de la que
Brasil y Paraguay pasaron a ser accionistas en 1995
y 1997, respectivamente .
3.2. LAS NEGOCIACIONES ENTRE LA COMUNIDAD ANDINA
Y EL MERCOSUR DEL AÑO 2000 A LA ACTUALIDAD.
3.2.1. La I Cumbre Sudamericana.
Como señalamos con anterioridad, esta segunda
etapa de relaciones CAN-MERCOSUR va a venir enmarcada
en el contexto más amplio de las Cumbres Sudamericanas.
Se trata de reuniones bilaterales de los 12 Presidentes
de América del Sur que se han celebrado, hasta
la fecha, en tres ocasiones, entre 2000 y 2004, con
el objetivo de acordar políticas de integración
regional y temas de interés para la zona. Brasil
ha sido sin duda el gran impulsor de estas reuniones,
al igual que de las negociaciones comerciales entre
el MERCOSUR y la Comunidad Andina desde 1995, buscando
con ellas la ampliación de este eje al resto
de la subregión. Por su parte, desde 1999, con
la llegada de Hugo Chávez al poder, Venezuela
se convirtió del lado andino en el principal
potenciador de las relaciones con el MERCOSUR, ya que
es el país de la CAN con relaciones más
intensas con Brasil, al ser su principal proveedor de
petróleo.
En una conferencia pronunciada en Lima en julio de
1999, el entonces presidente brasileño Fernando
Henrique Cardoso, ya expresaba que para Brasil “lo
fundamental es la integración de América
del Sur (...) y en esta dirección debemos marchar
con realismo. (...) Por eso Brasil se ha empeñado
efectivamente en acercarse a los países andinos,
pero con esta visión de que fuera una especie
de visagra para que permitiera una apertura de puertas
de MERCOSUR a la Comunidad Andina. (...) Para nosotros,
todo esto es crucial y la comprensión de que
se vaya hacia la integración creciente en América
del Sur, con ese énfasis en el ámbito
amazónico y en la integración física,
es muy importante” .
En este contexto, durante los días 31 de agosto
y 1 de septiembre de 2000, se desarrolló en Brasilia
la I Cumbre Sudamericana bajo la convocatoria del Presidente
Cardoso en el marco de las celebraciones por los 500
años del descubrimiento de Brasil por los portugueses.
En ella participaron los nueve Países Miembros
de la CAN y el MERCOSUR, a los que se sumaron Chile,
Guyana y Surinam. Al inaugurar la reunión, el
presidente brasileño dijo: “si enfrentamos
desafíos comunes, debemos hacerlo en conjunto”,
y agregó, “unida, Sudamérica defenderá
con mayor fuerza sus intereses comunes. Es vital llegar
a un desmantelamiento efectivo de las trabas comerciales
de los socios más ricos del hemisferio”.
Efectivamente, la idea de un área de libre comercio
sudamericana fue el eje central de todo el encuentro,
lo cual no es un objetivo nuevo para Brasil. Había
sido presentada por ese país tanto al Grupo de
Río, como en el seno de la ALADI en 1994, pero
no despertó demasiado entusiasmo. En la propuesta
original, la idea era esencialmente liberalizar el comercio
regional, en un plazo de 10 años (1995 a 2005),
cubriendo el 80% de los productos. Ante la fría
recepción, Brasil trasladó parte de esa
idea al MERCOSUR, y en 1995 emitió varias señales
donde se apuntaba a ampliar el MERCOSUR sumando sucesivamente
nuevos países.
La Cumbre se cerró con el denominado “Comunicado
de Brasilia”. Además de la aprobación
de una “cláusula democrática”
para la región y el acuerdo de crear una Zona
de Paz Sudamericana, así como de otras referencias,
como el compromiso de todos los países participantes
en la lucha contra el narcotráfico, dos fueron
los principales puntos de acuerdo incluidos en la Declaración.
En primer lugar, la aprobación del “Plan
de Acción para la Integración de la Infraestructura
Regional en América del Sur (IIRSA)”. Este
Plan, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), incluye toda una serie de sugerencias y propuestas,
con un horizonte de diez años, para la ampliación
y la modernización de la infraestructura física
de América del Sur, en especial en las áreas
de energía, transporte y telecomunicaciones,
con el fin de construir nuevas vías de comunicación
entre los doce países del subcontinente. Antes
del 31 de diciembre, el BID, la CAF y el Fondo de la
Plata (FONPLATA) presentarían propuestas detalladas
sobre las áreas temáticas y sectores que
formarían parte del Plan, indicando las acciones
que se consideran prioritarias para su tratamiento a
corto plazo, y un diseño más detallado
del mecanismo de seguimiento del Plan. En concreto,
en la reunión se barajaron una serie de proyectos
como la expansión de carreteras en el MERCOSUR
o la red eléctrica de Venezuela con Brasil. Según
el Comunicado de Brasilia, el objetivo de este proyecto
era hacer que las fronteras sudamericanas dejen de ser
“un elemento de aislamiento y separación
para tornarse un eslabón de unión para
la circulación de bienes y personas, conformándose
así un espacio privilegiado de cooperación”
.
El segundo gran asunto de la Cumbre fue la aceleración
de las negociaciones entre el MERCOSUR y la CAN para
establecer, “en el plazo más breve posible
y antes de enero de 2002” una zona de libre comercio
entre ambos bloques. El Comunicado de Brasilia expresa
que son esas negociaciones las que permitirían
avances "hacia la meta compartida de formación
de un espacio económico-comercial ampliado en
América del Sur", al que su sumarán
Chile, Guyana y Surinam, y que estará "basado
en la progresiva liberalización del intercambio
de mercancías y servicios, en la facilitación
de las inversiones y en la creación de la infraestructura
necesaria para alcanzar dicho objetivo". Cardoso
defendió que la convergencia, en una perspectiva
de integración, del MERCOSUR y la Comunidad Andina,
será la "espina dorsal de América
del Sur como espacio económico ampliado"
y por lo tanto "debe ser visto como un objetivo
político prioritario".
Como valoración de esta primera Cumbre, podemos
destacar que para muchos, la cumbre presidencial de
América del Sur no sólo fue la primera
reunión de jefes de estado de la región,
sino también un paso importante para los deseos
de Brasil de liderar la integración continental
. Para algunos observadores la intención del
presidente Cardoso al proponer y realizar una cumbre
para suramericanos, era la de convertir a Brasil en
el interlocutor de la región y hacer contrapeso
en materia de liderazgo frente a Estados Unidos. Para
otros, Brasil se ha dado cuenta de que no tiene sentido
ser una potencia solitaria y su estrategia ahora es
la de conseguir un nuevo espacio geopolítico
a través de un bloque de países con intereses
compartidos, interpretación esta última
que parece avalada por las declaraciones de Cardoso
en la sesión inaugural.
3.2.2. El diálogo político entre
la Comunidad Andina y el MERCOSUR.
En el Comunicado de Brasilia, los Presidentes participantes
en la I Cumbre Sudamericana se congratulaban con la
propuesta de la Comunidad Andina de iniciar un diálogo
político con el MERCOSUR y Chile, aceptada formalmente
en los acuerdos adoptados en la Cumbre del MERCOSUR,
Bolivia y Chile, celebrada en Buenos Aires, el 30 de
junio de 2000. Asimismo, acogían favorablemente
la iniciativa boliviana de celebrar en su país
dicho diálogo, el que contaría con la
participación de Guyana y Surinam en los temas
de la agenda de interés común.
Dicho diálogo quedaría oficialmente
configurado a través de la “Declaración
Ministerial de La Paz sobre la Institucionalización
del Diálogo Político Comunidad Andina-MERCOSUR
y Chile”, de 17 de julio de 2001. Reunidos por
primera vez en la capital de Bolivia, los Ministros
de Relaciones Exteriores de los Países Miembros
de la Comunidad Andina, de MERCOSUR y Chile, manifestaron
su convencimiento de que “para propiciar la convergencia
entre sus procesos de integración y fortalecer
ésta en todas sus dimensiones, así como
para promover las relaciones dinámicas entre
los estados miembros y su proyección externa
conjunta, se hace necesario institucionalizar el diálogo
para la concertación y la cooperación
política” . Ello no vendría a significar
sino una proyección más amplia de los
mecanismos de concertación y diálogo político
existentes ya en cada uno de ambos procesos de integración
por separado. Así, mediante dicha Declaración
Ministerial se estableció el denominado “Mecanismo
de Diálogo y Concertación Política
Comunidad Andina-MERCOSUR y Chile”. Éste
estaría integrado por los Ministros de Relaciones
Exteriores, que se encargarían de realizar el
seguimiento de los acuerdos adoptados, fomentar la cooperación
política y proponer la agenda, sede y oportunidad
de los encuentros de los Ministros.
En la Declaración se destacaron una serie de
áreas básicas en las que se acordaba propiciar
acciones conjuntas. Dichas áreas son las siguientes:
• Cooperación política,
• Integración económica e infraestructura
física,
• Aspectos sociales y culturales,
• Sociedad de la información,
• Posiciones externas conjuntas, e
• Intercambio periódico de información
sobre el desarrollo de ambos procesos de integración
subregional.
En el ámbito de la cooperación política,
se formularon las “Bases para un Proyecto sobre
la creación de una Zona de Paz y de Cooperación
Suramericana” y se reafirmó el compromiso
de los distintos países con el respeto, promoción
y protección de los derechos humanos, así
como con la lucha contra el problema mundial de la droga
y sus delitos conexos, el crimen transnacional organizado
y el tráfico ilegal de armas. En cuanto al plano
económico, los Ministros reiteraron el compromiso
de concluir las negociaciones entre la Comunidad Andina
y el MERCOSUR para la conformación de una zona
de libre comercio antes de enero de 2002, y reconocieron
la importancia del “Plan de Acción para
la Integración de la Infraestructura Regional
de América del Sur” que fue aprobado, como
hemos visto en el apartado anterior, con motivo de la
I Reunión de Presidentes de América del
Sur. Con respecto a esta última iniciativa, cabe
señalar que en el período de tiempo transcurrido
desde el 1 de septiembre de 2000 se iniciaron los trabajos
en el marco de un Comité de Dirección
Ejecutiva y se establecieron Grupos Técnicos
Ejecutivos, encargados de dar impulso a los planes de
trabajo integradores de la infraestructura carretera
y ferroviaria, las hidrovías, las telecomunicaciones
y la energía. En el ámbito socio-cultural,
se acordó el desarrollo de acciones de cooperación
en materia educativa, intercambio cultural y científico
y de programas orientados a atender a los grupos sociales
como la niñez, la juventud, la tercera edad y
los inmigrantes. Los Ministros acordaron también
abordar, en forma conjunta, el desafío de integrar
a sus subregiones en la sociedad de la información,
aprovechando para este objetivo los esfuerzos que se
han venido realizando en el Grupo de Río. Y,
finalmente, manifestaron la conveniencia de impulsar
la concertación de posiciones entre ambos procesos
de integración ante los diversos foros multilaterales,
tanto de orden político como económico
y social, en especial el ALCA y la OMC.
3.2.3. La II Cumbre Sudamericana.
Los Presidentes de los doce países de América
del Sur volvieron a reunirse en Guayaquil, Ecuador,
los días 26 y 27 de julio de 2002, dando así
continuidad al nuevo sistema de cumbres presidenciales
a nivel sudamericano que había sido inaugurado
dos años atrás por el presidente brasileño
Fernando Henrique Cardoso. Una vez más, sobrevoló
el encuentro la idea perenne de fortalecer a través
de estas reuniones la posición negociadora de
los estados sudamericanos con respecto al ALCA y frente
a los Estados Unidos. El presidente de Bolivia, Jorge
Quiroga, fue claro en que la integración “es
el único camino para afrontar los riesgos de
la política de globalización que impera
en el mundo y que en el continente se expresa en el
Área de Libre Comercio de las Américas”.
Quiroga admitió el peligro de que en el ALCA
puedan primar las visiones proteccionistas de las naciones
poderosas del continente, ante lo cual para los sudamericanos
es necesario negociar el proyecto con fuerza, unidos
e integrados . Por su parte, el primer mandatario de
Venezuela, Hugo Chávez, afirmó que “antes
de concretar el Área de Libre Comercio de las
Américas, patrocinada por Estados Unidos, se
debería primero integrar la Comunidad Andina
de Naciones con el Mercado Común del Sur”
. De otro lado, la Cumbre de Guayaquil también
sirvió para afianzar la presencia de Surinam
y Guyana, dos naciones que tradicionalmente han estado
apartadas de las decisiones regionales, y que con esta
ocasión reforzaron su compromiso de actuar de
cara a la integración.
La Cumbre se cerró con la suscripción
por parte de los mandatarios sudamericanos de la declaración
“Consenso de Guayaquil sobre Integración,
Seguridad e Infraestructura para el Desarrollo”.
En ella se reitera la voluntad de los países
firmantes de continuar impulsando acciones conjuntas
de coordinación y cooperación que conduzcan
a la conformación de un espacio común
sudamericano y el compromiso de fortalecer la democracia,
los derechos humanos, la cooperación solidaria
entre los países de la región, la integración
y la seguridad, al tiempo que reafirma la voluntad de
coordinar acciones encaminadas a combatir con eficacia
flagelos como el terrorismo, el narcotráfico
y la corrupción. También se menciona la
importancia de promover un mecanismo de solidaridad
financiera con la democracia y la gobernabilidad. En
este contexto político, finalmente, los Presidentes
adoptaron la “Declaración sobre la Zona
de Paz Sudamericana”, proscribiendo el uso de
la fuerza en la región y convocando a la limitación
de gastos en armamentos.
Como la propia denominación dada a la declaración
indica, en la reunión se puso especial énfasis
en el fortalecimiento de la infraestructura regional
“como factor esencial para la integración
del espacio económico de América del Sur
y el desarrollo de sus países, al mitigar la
pobreza e incorporar a los individuos, particularmente
de los sectores marginados o más vulnerables,
a los beneficios de la sociedad moderna” . En
esta perspectiva, los mandatarios reconocieron que la
interrelación entre infraestructura y desarrollo
debía ser explorada según una “visión
estratégica sudamericana”, bajo el principio
de regionalismo abierto, condicionada al análisis
de cinco principios básicos: perspectiva geo-económica,
sostenibilidad social, eficiencia económica,
sustentabilidad ambiental, y desarrollo institucional.
Con este objetivo en miras, reafirmaron la importancia
estratégica de la IIRSA como un enfoque acertado
para “promover y facilitar el crecimiento y desarrollo
económico y social de América del Sur;
mejorar la competitividad internacional de la región,
incrementar su participación en la economía
mundial y enfrentar mejor los desafíos que impone
la globalización; y fortalecer la integración
y cooperación regional mediante la ampliación
de los mercados, la convergencia de políticas
públicas y el acercamiento social y cultural
de Sudamérica” .
A fecha de 2002, en el marco del Plan de Acción,
se habían ya identificado 162 proyectos de transporte,
energía y telecomunicaciones. Entre ellos, podemos
destacar el proyecto del Eje Multimodal del Amazonas
que, mediante sus dos ramales, beneficiaría a
los países amazónicos al proyectar sus
economías a las vertientes Pacífica y
Atlántica. En cuanto a la financiación,
al acabar la Cumbre, los mandatarios lograron que los
organismos multilaterales de crédito ligados
a la región (Banco Interamericano de Desarrollo
y Corporación Andina de Fomento) comprometiesen
sus esfuerzos para concretar los proyectos integradores.
El BID y la CAF se ofrecieron para encaminar la búsqueda
de los recursos financieros y de inversión que
no pueden salir de las arcas nacionales.
Finalmente, los Jefes de Estado enfatizaron la importancia
de las negociaciones CAN-MERCOSUR y reiteraron que resultaba
imprescindible concluirlas en ese año, con el
fin de fortalecer de este modo (una vez más)
su capacidad negociadora en otros procesos de negociación,
particularmente el ALCA. Sin embargo, a pesar del compromiso
de ambos bloques, el cierre de negociaciones no llegaría
en la fecha prevista, sino un año más
tarde, con la firma del Acuerdo de Complementación
de 16 de diciembre de 2003.
3.2.4. El Acuerdo de Complementación para la
Conformación de una Zona de Libre Comercio entre
la Comunidad Andina y el MERCOSUR.
Los mismos factores que impidieron el fiel desarrollo
de las etapas de negociación previstas en el
Acuerdo Marco de 1998 se erigieron de nuevo en obstáculos
insalvables para el remate de las negociaciones en la
fecha prevista de diciembre de 2002. Finalmente, y tras
arduas negociaciones, el 16 de diciembre de 2003 la
firma del Acuerdo de Complementación para la
Conformación de una Zona de Libre Comercio se
hizo realidad. Suscribieron el acuerdo Argentina, Brasil,
Uruguay, Paraguay (Estados Miembros del MERCOSUR), Colombia,
Ecuador y Venezuela (Países Miembros de la CAN).
Bolivia y Perú no lo hicieron ya que, como hemos
visto con anterioridad, tienen acuerdos de libre comercio
con el MERCOSUR desde el 17 de diciembre de 1996 en
el caso del primero (ACE Nº 36) y desde el 25 de
agosto de 2003 en el caso del segundo (ACE Nº 58).
Con ello se ponía fin a un largo proceso de
negociación iniciado en 1995 que, como hemos
reflejado a lo largo de nuestra exposición, fue
encarado mediante dos etapas. La primera, de renegociación
del denominado Patrimonio Histórico (los Acuerdos
de Preferencias Arancelarias bilaterales en el marco
de la ALADI), en la que los países andinos negociaron
acuerdos de preferencias fijas con Argentina y Brasil.
Y una segunda, iniciada en 2001, en la que se dio un
salto cualitativo hasta concretar el Acuerdo de Libre
Comercio. Sumado a los Acuerdos de Libre Comercio suscritos
previamente por Bolivia y Perú con el MERCOSUR,
el Acuerdo completa el vínculo comercial entre
la Comunidad Andina y el MERCOSUR que genera actualmente
un intercambio comercial de alrededor de 6.000 millones
de dólares anuales . De esta manera, la Comunidad
Andina y el MERCOSUR conforman el primer acuerdo de
libre comercio entre bloques de países en el
mundo, a la espera del cierre de las negociaciones de
liberalización comercial entre la Unión
Europea y el MERCOSUR.
El Acuerdo de Complementación se prevé
como un acuerdo para la liberalización del comercio
de bienes cuyo objetivo es establecer un marco jurídico
e institucional de cooperación e integración
económica y física que contribuya a la
creación de un espacio económico ampliado
que tienda a facilitar la libre circulación de
bienes y servicios y la plena utilización de
los factores productivos. Se señala también
el objetivo de formar un área de libre comercio
mediante la expansión y diversificación
del intercambio comercial y la eliminación de
las restricciones arancelarias y de las no-arancelarias
que afecten al comercio recíproco. Cuenta, por
tanto, con disciplinas que norman y promueven el incremento
del intercambio comercial entre las Partes Signatarias
a través de un efectivo acceso a sus mercados,
mediante la eliminación de los aranceles aduaneros
y las restricciones al comercio. Aunque, en principio,
sólo se refiere al comercio de bienes, se prevé
para el futuro la ampliación al comercio de servicios.
Incorpora, además, elementos referidos a la integración
física e infraestructura como medio de promover
y consolidar la integración de los mercados así
como la cooperación en las áreas científica
y tecnológica tendentes a propiciar un mayor
grado de complementación e integración
productiva. Se concibe, finalmente, como un instrumento
que coadyuvará a alcanzar el desarrollo armónico
en la región, tomando en consideración
las asimetrías derivadas de los diferentes niveles
de desarrollo económico de las Partes Signatarias,
a la vez que impulsará las inversiones entre
los agentes económicos y promoverá un
mayor grado de coordinación y consultas en negociaciones
comerciales que se efectúen con terceros países
y agrupaciones de países extra regionales .
La entrada en vigor del Acuerdo estaba prevista para
el 1 de julio de 2004, tras haberse concluido en abril
de ese mismo año las negociaciones sobre concesiones
arancelarias y los Requisitos Específicos de
Origen. Pero, como había ocurrido en otras ocasiones,
el Acuerdo no llegó a entrar en vigor en esa
fecha. Sin embargo, un paso importante de cara a su
efectividad fue la protocolización del mismo
el 18 de octubre de 2004, al depositar en la ALADI el
Acuerdo de Complementación (conocido desde entonces
como ACE Nº 59) en el marco de la XII Reunión
del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de
esta organización. Allí se decidió
la entrada en vigor del Acuerdo de Libre Comercio para
el 1 de enero de 2005, con una liberalización
inmediata del 80% del comercio entre ambos bloques .
En este contexto, el Secretario General de la Comunidad
Andina, Allan Wagner, sostuvo que “al depositarse
en la Asociación Latinoamericana de Integración
(ALADI) el Acuerdo de Libre Comercio entre la CAN y
el MERCOSUR, se ha dado un paso decisivo hacia el establecimiento
de una Comunidad Sudamericana de Naciones” . El
propio Wagner había planteado dos meses antes,
en una exposición ante el Comité Jurídico
Interamericano en Río de Janeiro, impulsar la
pronta creación de una Comunidad Sudamericana
de Naciones, a través de la convergencia progresiva
entre la Comunidad Andina, el MERCOSUR y Chile, a fin
de impulsar el desarrollo de la región y su inserción
internacional.
3.2.5. La III Cumbre Sudamericana. La Declaración
de Cuzco sobre la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Según Andrés Oppenheimer, en un principio,
los demás países sudamericanos vieron
las cumbres sudamericanas de Cardoso como un proyecto
personal, que estaba destinado a morir tras la salida
del ex presidente. Sin embargo, el nuevo gobierno de
Luis Ignacio “Lula” Da Silva, que tomó
posesión el 1 de enero de 2003, retomó
con entusiasmo la idea de un bloque sudamericano, en
parte como estrategia para conducir conjuntamente desde
una posición de mayor fuerza ante Washington
las negociaciones de libre comercio . El nuevo presidente
brasileño prometió revitalizar la unión
aduanera MERCOSUR y comenzó a preparar una nueva
cumbre sudamericana para finales de 2004. En este punto,
consiguió rápidamente el apoyo firme del
presidente argentino Néstor Kirchner. También
podemos observar este apoyo a la continuidad del sistema
por parte de los Países Miembros de la Comunidad
Andina. En este sentido, el 20 de agosto de 2004 el
Secretario General de la CAN, Allan Wagner, expuso ante
el Comité Jurídico Interamericano en Río
de Janeiro la “necesidad de impulsar la pronta
creación de una Comunidad Sudamericana de Naciones,
a través de la convergencia progresiva entre
la Comunidad Andina y el MERCOSUR y Chile, a fin de
impulsar el desarrollo de la región y su inserción
internacional” . Según Wagner, la Comunidad
Sudamericana de Naciones está llamada a ser una
potencia en el plano internacional dadas sus cifras
macroeconómicas. En este sentido, “la Cumbre
Sudamericana que se realizará el mes de diciembre
en el Cuzco, será trascendental para la integración
regional” , concluyó Wagner.
Efectivamente, coincidiendo con el 180 aniversario
de las Batallas de Junín y Ayacucho que sellaron
la independencia de América, entre el 7 y el
8 de diciembre de 2004 se celebró en Cuzco y
Ayacucho (Perú) la III Reunión de Presidentes
de América del Sur, que en esta ocasión
contó con la participación de México
y Panamá como observadores. El fruto final de
la Cumbre fue la denominada “Declaración
de Cuzco sobre la Comunidad Sudamericana de Naciones
(CSN)”, que se erige en documento constitutivo
de la misma. “Los Presidentes de los Países
de América del Sur (...) hemos decidido conformar
la Comunidad Sudamericana de Naciones” –comienza
diciendo-, partiendo de vínculos, intereses y
valores comunes, con el objetivo de mejorar los niveles
de vida de sus pueblos y lograr una mayor proyección
internacional. El presidente anfitrión, Alejandro
Toledo, subrayó en su discurso de inauguración
la ambición de lograr que algún día
la CSN cuente con instituciones, pasaporte y moneda
común y unas reglas de comercio concertadas,
y afirmó que la idea era la fusión, en
el futuro, de MERCOSUR y CAN.
En la Declaración se afirma la “determinación
de desarrollar un espacio sudamericano integrado en
lo político, social, económico, ambiental
y de infraestructura, que fortalezca la identidad propia
de América del Sur y que contribuya, a partir
de una perspectiva subregional, y en articulación
con otras experiencias de integración regional,
al fortalecimiento de América Latina y el Caribe
y le otorgue una mayor gravitación y representación
en los foros internacionales” . La conformación
de dicho espacio sudamericano integrado se prevé
lograr mediante el desarrollo de acciones en los siguientes
ámbitos:
• La concertación y coordinación
política y diplomática de la región
,
• La profundización de la convergencia
entre MERCOSUR, CAN y Chile a través del perfeccionamiento
de la zona de libre comercio, asociándose Guyana
y Surinam a este proceso,
• La integración física, energética
y de comunicaciones en América del Sur,
• La armonización de políticas que
promuevan el desarrollo rural y agroalimentario,
• La transferencia de tecnología y la cooperación
horizontal en todos los ámbitos de la ciencia,
educación y cultura, y
• La creciente interacción entre las empresas
y la sociedad civil en la dinámica de integración.
3.2.6. La Comunidad Sudamericana de Naciones
La Comunidad Sudamericana de Naciones (en portugués,
Comunidade Sul-americana de Naçoes) está
integrada por los Países Miembros de la Comunidad
Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela)
y los Países Miembros del MERCOSUR (Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay), junto con Chile, Guyana
y Surinam. Un total de doce países, cuyo territorio
supera los 17 millones de kilómetros cuadrados
(el 45% de todo el continente americano y el 80% de
toda América Latina y el Caribe). Representa
un mercado de más de 360 millones de consumidores,
cuyo Producto Interior Bruto supera los 800 mil millones
de dólares .
Este ambicioso proyecto constituye la maduración
de un proceso orientado a sentar las bases de un espacio
común sudamericano, a partir de la afirmación
del diálogo y convergencias políticas,
el perfeccionamiento de una zona de libre comercio en
la región (a partir del Acuerdo de Libre Comercio
entre CAN y MERCOSUR), y la integración física,
energética y de comunicaciones derivada de la
Iniciativa para la Integración de la Infraestructura
Regional de América del Sur (IIRSA). En el caso
de IIRSA, uno de los logros más recientes ha
sido la firma –con ocasión de la Cumbre
de Cuzco- de los compromisos financieros por parte de
Perú y Brasil para hacer posible la carretera
transoceánica que conectará el interior
de Brasil con los puertos del sur peruano. Los países
sudamericanos han completado la etapa de diseño
y planificación de los diez grandes Ejes de Integración
y Desarrollo Sudamericanos. Dentro de los trescientos
cincuenta proyectos que componen el programa, se han
identificado treinta y dos “proyectos ancla”
(es decir, los proyectos básicos para estructurar
los ejes troncales), a ser ejecutados en un lapso de
cinco años.
Desde el punto de vista institucional, por el momento,
la estructura de la Comunidad es la siguiente:
-Las Reuniones de Ministros de Relaciones Exteriores
formularán propuestas concretas de acción
y de decisión ejecutiva. Se contará con
la colaboración del Presidente del Comité
de Representantes Permanentes del MERCOSUR, del Director
de la Secretaría de la CAN, del Secretario General
de la ALADI y las Secretarías Permanentes de
la Organización del Tratado de Cooperación
Amazónica, y otras instituciones de cooperación
e integración regional.
-Las Reuniones de los Jefes de Estado serán la
instancia máxima de conducción política.
En este marco, se definirán ámbitos de
acción y se establecerán progresivamente
medidas y acciones conjuntas sobre la base de la institucionalidad
ya existente. Así, la Comunidad Sudamericana
se construirá a través de la convergencia
progresiva de la CAN y el MERCOSUR, sumando a Chile
(junto con la asociación a todo el proceso de
Guyana y Surinam). Se contará además con
el concurso de otras organizaciones regionales como
la ALADI, la OTCA y el SELA. Ello quiere decir que no
se va a partir desde cero sino de las estructuras ya
existentes, fundamentalmente CAN y MERCOSUR, que deberán
armonizar gradualmente, en el ámbito sudamericano,
su normativa y programas a través del trabajo
conjunto de sus órganos e instituciones. En este
sentido, el 16 de marzo de 2005, el Secretario General
de la CAN, Allan Wagner, y el Presidente del Comité
de Representantes Permanentes del MERCOSUR, Eduardo
Duhalde, protagonizaron la primera reunión de
trabajo de ambos organismos sobre la Comunidad Sudamericana
de Naciones. En ella se comprometieron a la realización
de trabajos conjuntos en diferentes áreas, como
la organización de seminarios conjuntos CAN /
MERCOSUR sobre avances y normativas en los dos organismos
con miras a un plan de convergencia, la vinculación
de las páginas web de ambas instituciones, la
construcción de un espacio virtual de trabajo
entre ambas entidades, o la promoción de un foro
de negocios a nivel sudamericano que podría tener
enfoques sectoriales.
Como futuros encuentros, cabe señalar la celebración
prevista para los días 10 y 11 de mayo de una
reunión de países latinoamericanos - países
árabes en el marco de la Comunidad Sudamericana,
que tiene como objetivo principal el de impulsar proyectos
comunes de infraestructuras con estos últimos.
Dicha reunión quiere ser expresión de
la proyección externa de la Comunidad y servirá
de antesala a la Cumbre de Jefes de Estado de la CSN
que se celebrará en agosto.
Según Allan Wagner, “más allá
de su dimensión económica, la Comunidad
Sudamericana será, sobre todo, un gran programa
de desarrollo descentralizado de nuestros países,
a través de la creación de economías
regionales descentralizadas en las áreas de influencia
de los grandes Ejes de Integración y Desarrollo
Sudamericanos. Estas regiones emergentes estarán
constituidas fundamentalmente por conglomerados de pequeñas
y medianas empresas urbanas y rurales, que podrán
proyectarse hacia los mercados interiores del continente
y hacia las dos grandes cuencas mundiales. Por todo
ello, la Comunidad Sudamericana será un proceso
de integración con inclusión social que
mejorará cualitativamente nuestro desarrollo,
brindará sustento real a los procesos de descentralización
de nuestros países, fortalecerá la cohesión
social y la gobernabilidad democrática, y dará
calidad a nuestra inserción internacional ”
4. CONCLUSIONES.
Tanto la Comunidad Andina como el MERCOSUR han surgido
dentro de un contexto económico determinado,
que ha venido marcado por distintas formas de concebir
la estrategia de desarrollo para la región sudamericana,
definida básicamente por la CEPAL. El Pacto Andino
fue en gran medida expresión de una estrategia
de “crecimiento hacia dentro” que abogaba
por crear un mercado más grande para superar
el obstáculo que el reducido tamaño del
mercado nacional suponía para la industrialización
y evitar, a través de la planificación
económica, que los países desarrollaran
las mismas industrias o aplicaran medidas proteccionistas
entre ellos. La creación del MERCOSUR y la refundación
del Pacto Andino en Comunidad Andina respondieron a
un contexto bien distinto. El deseo de superar la llamada
“década perdida” llevó a una
redefinición de los procesos de integración
hacia una estrategia de “crecimiento hacia fuera”:
ya no sólo se buscaba potenciar el comercio intrarregional
sino también elaborar estrategias comunes de
inserción en los mercados internacionales con
el fin de adaptarse a las nuevas tendencias de regionalización
económica.
Ambos procesos de integración han seguido desarrollos
paralelos, comenzando por el establecimiento de una
Zona de Libre Comercio y derivando con posterioridad
hacia una Unión Aduanera con la aprobación
de un Arancel Externo Común. Sin embargo, todos
los acuerdos cuentan con una larga lista de excepciones
y excluyen diversos ámbitos de aplicación,
con lo que podemos hablar únicamente de uniones
aduaneras imperfectas. Ello representa uno de los principales
obstáculos para su plena consolidación,
si bien a lo largo de nuestra exposición hemos
señalado otros muchos: la existencia de ciertas
duplicidades (al pertenecer algunos de sus Estados Miembros
a otros procesos de integración económica),
las fuertes carencias institucionales, la influencia
de los problemas políticos y económicos
internos de los Países en la buena marcha de
la integración, la incompatibilidad entre sus
políticas macroeconómicas, la vulnerabilidad
frente a las crisis económicas internacionales,
etc. A ello habría que añadir los escasos
medios que los Países Miembros ponen para alcanzar
la “ansiada” integración. Además,
un elemento esencial para llevar a buen puerto un proceso
integrador es que los Estados participantes estén
adecuadamente estructurados, no sean débiles
y respondan eficazmente a los desafíos modernos,
tanto "ad intra” como “ad extra”,
lo cual están muy lejos de conseguir los países
iberoamericanos. En definitiva, ambos procesos se han
caracterizado, en general, por la distancia entre la
retórica integracionista y el carácter
demasiado ambicioso de los objetivos, por un lado, y
los resultados concretos, por otro. En su futuro un
factor de gran influencia será, sin duda, las
relaciones con la Unión Europea: una conclusión
exitosa de las negociaciones entre la UE y el MERCOSUR
para el establecimiento de una zona de libre comercio
operaría sin lugar a dudas como un importante
revulsivo para su desarrollo; del lado andino, por su
parte, la UE ha puesto como condición indispensable
para el inicio de negociaciones un mayor desarrollo
de la integración.
Hemos visto, a continuación, como, partiendo
de su carácter de procesos abiertos, ambas organizaciones
han seguido una dinámica de convergencia con
el objetivo de mejorar su posición económica
relativa. Hemos dividido el desarrollo de las negociaciones
emprendidas con este fin en dos etapas fundamentales:
una primera etapa, entre 1995 y 1999, marcada por el
desarrollo de los Acuerdos de Preferencias Arancelarias
bilaterales que los distintos países miembros
habían ya firmado con anterioridad en el marco
de la ALADI, y en el intento de conformar un marco unificado
y global de acuerdo; y una segunda, a partir del año
2000, cuya evolución se entreteje con el proyecto
brasileño de creación de una Comunidad
Sudamericana de Naciones definida a través de
las, hasta el momento, tres Cumbres Sudamericanas de
Jefes de Estado y de Gobierno.
Las negociaciones han estado presididas por numerosos
obstáculos (dificultades de multilateralizar
los acuerdos bilaterales, sensibilidad de ciertos sectores,
falta de consolidación de ambas uniones aduaneras
por separado, diferencias en niveles de ingresos y de
inflación, divergencias en cuanto a la distribución
de los beneficios de la integración...) que han
dado lugar a continuos incumplimientos de los objetivos
y plazos fijados inicialmente por el Acuerdo Marco de
abril de 1998. Finalmente, tras arduas negociaciones
y fuertemente impulsado por las Cumbres de Presidentes
de América del Sur, se llegó a la firma
del Acuerdo de Complementación para la Creación
de una Zona de Libre Comercio de 16 de diciembre de
2003 y a su protocolización en la ALADI el 18
de octubre de 2004.
Hemos mencionado la importancia de las Cumbres Sudamericanas
en cuanto a su insistencia en una aceleración
de las negociaciones Comunidad Andina-MERCOSUR para
llegar a un acuerdo final. Ello se debe a que el proyecto
de creación de una Comunidad Sudamericana de
Naciones forjado a través de las mismas tiene
como base operativa la ampliación de dicho acuerdo
a Chile, Guyana y Surinam.
La idea de la celebración de estas Cumbres se
atribuye al entonces presidente de Brasil Fernando Henrique
Cardoso. Para muchos se trata de un proyecto que responde
a los deseos de Brasil de liderar la integración
regional, convertirse en el interlocutor de la región
(en detrimento de México) y hacer contrapeso
en materia de liderazgo frente a Estados Unidos. En
este sentido, no cabe duda de que los esfuerzos de Brasil
por crear un bloque diplomático sudamericano
--que por definición excluye a México
y Centroamérica-- van a tener un impacto directo
sobre las negociaciones para el Área de Libre
Comercio de las Américas. Con ese bloque diplomático
Brasil buscaría, además, contar con el
firme apoyo de sus países vecinos a su candidatura
como miembro permanente del Consejo de Seguridad ante
una eventual reforma de las Naciones Unidas.
En un principio, los demás países vieron
las cumbres sudamericanas de Cardoso como un proyecto
personal, que estaba destinado a morir tras la salida
del ex presidente. Sin embargo, el nuevo gobierno de
Lula retomó con entusiasmo la idea de un bloque
sudamericano. Bajo su presidencia se celebró
la III Cumbre que tuvo como resultado la constitución
de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Se trata éste
de un proyecto que, como hemos señalado, pretende
conformarse a partir de una convergencia entre la Comunidad
Andina y el MERCOSUR ampliada al resto de países
sudamericanos, acompañada de una adaptación
de sus respectivas estructuras institucionales a la
nueva situación.
La iniciativa es vista por varios de los países
participantes y por diversos analistas con escepticismo,
como un proyecto ambicioso que corre el riesgo de no
responder a las expectativas creadas. Se señala
que hay fuertes compromisos con otros países
o bloques que pueden actuar de freno, a la vez que subsisten
profundas diferencias políticas, económicas
e institucionales. Asimismo, la falta de una consolidación
de la Comunidad Andina y el MERCOSUR como uniones aduaneras
plenas podría operar como un importante obstáculo;
es decir, dicho de una manera simple, resulta necesario
“poner primero la casa en orden” antes de
aventurarse en proyectos de mayor envergadura. De otro
lado, podemos advertir una cierta disfuncionalidad o
desarticulación entre proyectos: la Comunidad
Andina y el MERCOSUR negocian por un lado una zona de
libre comercio entre ellos que es tomada luego como
base para la construcción de la Comunidad Sudamericana,
pero, por otro, los Países Miembros de la CAN
firman acuerdos para convertirse en miembros asociados
del MERCOSUR. En cualquier caso, el proyecto de una
Comunidad Sudamericana de Naciones no deja de ser significativo,
sobre todo si Brasil, su principal promotor, decide
mantener un esfuerzo constante de profundización.
Será necesario para ello, sin embargo, una definición
más nítida de los objetivos y una mejor
articulación de los distintos procesos implicados.
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de Relaciones Exteriores de 25 de mayo de 1999 por la
que se establecen los “Lineamientos de Política
Exterior Común (PEC)”
Decisión 587 del Consejo Andino de Ministros
de Relaciones Exteriores de 10 de julio de 2004 que
establece los “Lineamientos de la Política
de Seguridad Externa Común Andina”, fija
los objetivos, principios y mecanismos institucionales
que deberán regir esta nueva política
Decisión del Consejo del Mercado Común
Nº26/03 que aprueba el “Programa de Trabajo
2004-2006”
Decisión del Consejo del Mercado Común
Nº49/04 sobre el Parlamento del MERCOSUR
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febrero de 2005
ANEXO
PRINCIPALES HECHOS DE LAS NEGOCIACIONES
ENTRE LA COMUNIDAD ANDINA Y EL MERCOSUR
ANTECEDENTES
Febrero 1995 a diciembre 1997: Representantes de la
Comunidad Andina y el Mercosur celebran en febrero de
1995 en Montevideo, su primera reunión para explorar
la posibilidad de crear la formación de una zona
de libre comercio entre ambos bloques. El tema continua
siendo tratado en reuniones efectuadas en octubre y
diciembre de 1996 y en encuentros técnicos en
1997.
17 de diciembre de 1996: Suscripción del Acuerdo
de Complementación Económica para la creación
de una Zona de Libre Comercio entre Bolivia y Mercosur.
NEGOCIACIONES CAN-MERCOSUR
16 de abril 1998: Se suscribe en Buenos Aires el Acuerdo
Marco para la creación de una Zona de Libre Comercio
entre la Comunidad Andina y Mercosur. Se estipula que
dicho objetivo se alcanzará en dos etapas: en
la primera, hasta el 30 de setiembre de 1998 se negociaría
el Acuerdo de Preferencias Arancelarias; en la segunda,
entre el 1 de octubre de 1998 y el 31 de diciembre de
1999 se negociaría el acuerdo de libre comercio
que entraría en vigencia el 1 de enero del 2000.
Junio a Setiembre 1998: Se realizan tres reuniones
de negociación del Acuerdo de Preferencias Arancelarias
(la primera del 30 mayo al 2 de junio: la segunda del
4 al 6 de agosto y la tercera del 9 al 11 de setiembre)
22 al 25 setiembre 1998: En la Cuarta Reunión
de Negociación celebrada en Lima, los países
decidieron prorrogar las negociaciones hasta el 31 de
marzo de 1999 y , tras las consultas del caso, extendieron
también hasta esa fecha la vigencia de los Acuerdos
de Alcance Parcial celebrados en el marco de la ALADI,
que forman el llamado "patrimonio histórico".
6 noviembre 1998: Los ministros del Consejo del Mercosur
y los Ministros de la Comisión de la Comunidad
Andina dan en Montevideo una serie de directrices para
acelerar la negociación del Acuerdo de Preferencias.
Nov. 1998 a feb. 1999: Se realizan tres reuniones de
negociación (La quinta en noviembre de 1998,
la sexta en enero de 1999 y la séptima en febrero)
26 febrero 1999: El Consejo Andino de Ministros de
Relaciones Exteriores suscribe en Bogotá una
Declaración en la que señala que "es
un objetivo político prioritario el fortalecimiento
de las relaciones de todo orden entre la CAN y el Mercosur".
17 al 19 marzo 1999: Octava Reunión de Negociación
del Acuerdo de Preferencias Arancelarias, en Lima.
APERTURA DE DOS PROCESOS DE NEGOCIACIÓN
28 marzo 1999: Brasil anuncia su decisión de
negociar unilateralmente con la Comunidad Andina el
Acuerdo de Preferencias Arancelarias.
12 abril 1999: Tras aceptar la propuesta brasileña,
la Comisión de la Comunidad Andina comunica a
los cancilleres de los países del Mercosur que
ha decidido avanzar colectivamente en la negociación
del Acuerdo de Preferencias con Brasil, por un lado,
y con Argentina, Uruguay y Paraguay, por el otro. Se
abren, de esta forma, dos procesos de negociación.
15 abril 1999: Argentina firma la prórroga de
los acuerdos bilaterales hasta el 30 de junio. Brasil
también hace lo propio. Por su parte, Paraguay
y Uruguay prorrogan sus acuerdos bilaterales con los
países de la CAN hasta el 31 de diciembre de
1999.
Abril - Junio 1999. I, II, III y IV Reunión
de Negociación del Acuerdo de Preferencias CAN-Brasil
(Brasilia).
3 de julio 1999. La Comunidad Andina y Brasil concluyeron
las negociaciones del Acuerdo de Preferencias Arancelarias
Fijas.
16 de agosto de 1999. Entra en vigencia, por dos años,
el Acuerdo de alcance parcial de complementación
económica Nª 39 entre los gobiernos de las
repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú
y Venezuela, países miembros de la Comunidad
Andina, y el Gobierno de la República Federativa
del Brasil, que fuera suscrito el 12 de agosto.
Octubre 1999 y marzo 2000. I, II, II y IV Reunión
de Negociación entre la Comunidad Andina y Argentina
de un Acuerdo de Preferencias.
29 de junio de 2000. Suscripción del Acuerdo
de alcance parcial de complementación económica
entre los gobiernos de las repúblicas de Colombia,
Ecuador, Perú y Venezuela, países miembros
de la Comunidad Andina, y el Gobierno de la República
Argentina
13 y 14 de junio de 2000. Se celebra en Lima, Perú,
la Primera Reunión de la Comisión Administradora
del Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación
Económica No. 39 CAN-Brasil
1 de agosto de 2000. Entra en vigencia el Acuerdo de
alcance parcial de complementación económica
CAN - Argentina
1 de setiembre de 2000. Reunión de Presidentes
de América del Sur en Brasilia, en la que "los
Jefes de Estado del Mercosur y de la Comunidad Andina
(CAN) decidieron iniciar negociaciones para establecer,
en el plazo más breve posible, una zona de libre
comercio" entre ambos bloques.
26 de abril de 2001. Reunión Técnica
Bilateral Paraguay - Comunidad Andina, en el curso de
la cual ambas partes intercambian ideas sobre un Acuerdo
de Complementación Económica de Preferencias
Fijas.
27 de abril de 2001. Los representantes del MERCOSUR
y de la Comunidad Andina (CAN) se reunieron en Asunción
(Paraguay), con el objetivo de retomar las negociaciones
tendientes a la concreción de una Zona de Libre
Comercio entre ambos bloques.
17 de julio de 2001. Declaración Ministerial
de La Paz, mediante la cual se establece el Mecanismo
de Diálogo y Concertación Política
Comunidad Andina - MERCOSUR y Chile, integrado por los
Ministros de Relaciones Exteriores, que se encargará
de realizar el seguimiento de los acuerdos adoptados,
fomentar la cooperación política y proponer
la agenda, sede y oportunidad de los encuentros de los
Ministros
11 de abril de 2002. Los Ministros de Relaciones Exteriores
de los países de la Comunidad Andina y del Mercosur,
reunidos en San José - Costa Rica, con ocasión
de la Décimo Sexta Cumbre de Jefes de Estado
y de Gobierno del Grupo de Río, subrayaron, en
un comunicado conjunto “la prioridad económica,
social y política que sus Gobiernos atribuyen
a la convergencia entre los procesos de integración
de la Comunidad Andina - Mercosur y Chile, en el marco
suramericano”.
10 de mayo de 2002. La Comunidad Andina y el Mercosur
reanudan las negociaciones tendientes a la concreción
de una Zona de Libre Comercio entre ambos bloques.
26 de julio de 2002. Los Ministros de Relaciones Exteriores
y de Comercio de la Comunidad Andina y del MERCOSUR,
con ocasión de la II Reunión de Presidentes
de América del Sur, convienen en impulsar el
mecanismo de diálogo político existente,
al más alto nivel, así como los aspectos
económicos y comerciales con el fin fortalecer
los vínculos de cooperación entre las
dos subregiones.
15 de setiembre de 2002. En un comunicado de prensa
emitido en Nueva York, los Ministros de Relaciones Exteriores
y encargados de Política Comercial de la Comunidad
Andina y el Mercosur acordaron realizar, en diciembre,
la segunda Reunión del Acuerdo de Diálogo
Político y continuar las negociaciones CAN-Mercosur
con el fin de concluirlas antes de finalizar el año
2002.
16 de octubre de 2002. Con una reunión realizada
en Lima, la Comunidad Andina y el Mercosur ingresaron
al último tramo de las negociaciones tendientes
a la formación de una zona de libre comercio.
25 de agosto de 2003. Suscripción del Acuerdo
de Alcance Parcial de Complementación Económica
Mercosur - Perú (ACE 58)
31 de octubre de 2003. Los cancilleres y ministros
de Comercio Exterior de la Comunidad Andina y del Mercosur
emitieron, en Lima, una serie de lineamientos para que
guíen, en su tramo final, las negociaciones tendientes
a la suscripción del Acuerdo de Libre Comercio
entre ambos bloques.
16 de diciembre de 2003. La Comunidad Andina (CAN)
y el Mercado Común del Sur (Mercosur) suscribieron,
en Montevideo, un Acuerdo de Complementación
Económica para la conformación de una
Zona de Libre Comercio.
11 de marzo de 2004. En su primera visita oficial al
Brasil, el Secretario General de la Comunidad Andina
(CAN), Allan Wagner Tizón, propuso al canciller
Celso Amorim. establecer una "carta de navegación"
con el Mercosur para la integración de ambos
bloques y explicó que dicha carta contendría
propuestas destinadas avanzar a un nuevo "espacio
sudamericano".
20 de agosto de 2004. En una exposición ante
el Comité Jurídico Interamericano en Río
de Janeiro, el Secretario General de la Comunidad Andina,
Allan Wagner Tizón, planteó impulsar la
pronta creación de una Comunidad Sudamericana
de Naciones, a través de la convergencia progresiva
entre la Comunidad Andina, el MERCOSUR y Chile, a fin
de impulsar el desarrollo de la región y su inserción