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POBREZA[1] Y DESIGUALDAD:[2]

“Análisis desde la óptica de la Seguridad”*


Mario Sandoval
Profesor de la  Universidad Marne La Vallée (Francia)
DESS «Maîtrise des Armements et Désarmement»
Investigador Asociado del INCIPE

 

ÍNDICE

  1. CARTOGRAFÍA REGIONAL
  2. CARACTERÍSTICAS DE ESAS AMENAZAS
  3. MULTIPLICADORES TRANSVERSALES
  4. NUEVAS AMENAZAS
  5. EL PROFUNDO Y COMPLEJO PROBLEMA DE LA DESIGUALDAD

    5.1 Tipologías de desigualdades
    5.1.1 Desigualdad en la distribución del ingreso
    5.1.2 Diferencias en la magnitud de la pobreza extrema por área geográfica
    5.1.3 Consideraciones desde la perspectiva de género
    5.1.4 Vulnerabilidad de niños y adultos mayores frente a la pobreza
    5.1.5 Origen étnico de la población y extrema pobreza
    5.2 De la Seguridad en cuestión

  6. EL PUNTO DE VISTA DE LA SEGURIDAD HUMANA
  7. HACIA UNA AGENDA DE SEGURIDAD HOLISTICA: Una problemática internacional
  8. SEGURIDAD CON POBREZA Y DESIGUALDAD
  9. UNA CONDICIÓN ESENCIAL PARA LA SEGURIDAD MUNDIAL
           NOTAS

 

 

1. CARTOGRAFÍA REGIONAL

 

Actualmente crisis, conflictos y amenazas recorren el continente y el mundo en general: ellas son complejas, interdependientes, multidimensionales, globales, afectan a todos los gobiernos debilitándolos[3]; a las sociedades destruyéndolas; a los ciudadanos transformándolos en rehenes de una nueva visión del mundo.

 

Los elementos constitutivos de esa actual arquitectura continental e internacional nos muestra una seguridad negativa recurrente, la  violencia, los riesgos, los conflictos de baja intensidad (CBI)[4], las amenazas.[5] La proliferación y la intensidad de esas variables son lo cotidiano mientras que las víctimas son cada día más numerosas.

 

Los atentados terroristas, los ataques suicidas, el secuestro de civiles representan una parte del iceberg de un cuerpo antisocial que quiere imponer reglas opuestas a los valores esenciales de la persona humana. Unicamente la violencia y el odio caracterizan ese programa. Esas revindicaciones encuentran destinatarios en donde la desesperanza es remplazada por las ilusiones.

 

Ninguna región del mundo, ningún sistema político, ninguna sociedad, está al margen ni protegida contra las amenazas, las crisis o los conflictos. Y todo esto está presentado por los actores ejecutantes con una extrema violencia, en donde la humanidad intrínseca se pone en duda.

 

Ningún justificativo, aunque se busque en los principios de los argumentos objetivos como causalidad de violencia, pudo legitimar la violencia ciega, los actos contra la vida de las personas, el terrorismo, el comportamiento irracional social, etc.

 

Los falsos defensores de una libertad  sin fronteras ni limites, los populistas, los grupos radicalizados (armados o no), se posicionan rápidamente y buscan apropiarse de la representación de esas demandas, justificando para esos fines, que los actos de violencia (social, armados), las políticas populistas, los procedimientos de jurisdicciones históricas[6], son los únicos medios. El solo resultado de esos grupos y personas: más violencia, polarización social, ausencia de seguridad, lo que facilita la presencia y el desarrollo de amenazas no militares. Estas últimas son más permeables en las sociedades que disponen de esas características.

 

Las sociedades y sobretodo sus ciudadanos son prisioneros de una situación ambivalente: una elección difícil entre más  seguridad para proteger el ejercicio de sus derechos, o menos libertad en el ejercicio de esos mismos derechos.

 

América Latina es desde hace años el teatro político de crisis y de conflictos. La continuidad parece instalarse y la pasión ocupa siempre el centro de los debates y de la vida social. En ese cuadro, las voluntades de integración son confrontadas con los desequilibrios.

 

La articulación de los indicadores regionales, como la instalación de gobiernos a geometría variable y de sus políticas, el desarrallo de puntos de ruptura al interior como también las aspiraciones de cooperación muestran la particularidad latina; habría que creer que al mundo sensible corresponden los comportamientos de las acciones públicas como privadas[7]. El espacio carteciano está en balance con lo emocional. Los resultados de ese modo de management típico puede tener consecuencias, sea de acercamiento, sea de distanciamiento, en todas las esferas de la vida individual o colectiva. La interacción, a veces, hasta la rivalidad de esos elementos puede accionar individualmente o de manera agrupada. Pero en todo los casos sus consecuencias tendrán un impacto sobre la sociedad nacional, el entorno regional y sobre la comunidad internacional.

 

En la historia del presente, el continente se encuentra frente a amenazas transnversales, que constituyen problemáticas globales. Por ejemplo: el populismo[8]; las violencias diversas[9]; las economías paralelas; el terrorismo; la impunidad[10]; la corrupción[11]; la guerra económica; el tráfico de personas; la pobreza y la indigencia[12]; el narcotráfico y sus delitos conexos; el tráfico ilícito de armas; el subdesarrollo social y económico; la seguridad negativa: inseguridad de todo tipo; la criminalidad transnacional en elevado crecimiento; los bajos niveles de educación moral y ciudadana; los Movimientos sociales: con fuerte componente de violencia social a legitimar; la falta de credibilidad en las instituciones del Estado, en la gestión de los asuntos públicos por parte de los administradores políticos de los gobiernos[13].

 

2. CARACTERÍSTICAS DE ESAS AMENAZAS

 

Las características de los autores de esas amenazas son diversas, por ejemplo:

  • Ideologización de la violencia: justificación como causa objetiva única de acción, como sola acción de participación política. Identificar un destinatario[14].
  • Politización de crímenes y delitos: facilitando la proliferación de la seguridad negativa, legalisando los hechos y actos de los autores.
  • Revisionismo politico-social: provocando una distanciación de los miembros de la sociedad, que puede llegar hasta la polarización.
  • Abstracción de las responsabilidades:[15] No reconocimiento de autorias, son otros los responsables, principio de causalidad en conflicto[16]. Se aplica una metodología de victimización y de la teoría de complot.
  • Facilitan un impacto negativo de los conflictos de baja intensidad (CBI) sobre el orden político-ideológico, sobre el orden económico y el orden continental que se agregan a la crisis económica regional, teniendo una insidencia sobre los aspectos políticos y sociales, los conflictos de toda naturaleza, la seguridad negativa generalizada. Esas amenazas son multiples y ponen a prueba las políticas públicas de los gobiernos en plaza.

 

3. MULTIPLICADORES TRANSVERSALES

 

Los factores que contribuyen a la ausencia de estabilidad regional,  a la emergencia de seguridad negativa son multiples  y tiene una incidencia negativa en los actores de la pobreza y de las desigualdades:  

 

  • La corrupción:  Por todas partes y en América Latina en particular continúa afectando la legitimidad de las instituciones políticas; afecta la sociedad, la seguridad, la cultura de la moral y  la justicia, como también al desarrollo integral de esos paises[17]. Además, ese flajelo, continuamente es uno de los instrumentos de los cuales se sirven las organizaciones criminales, el narcotráfico, el comercio y las finanzas ilegales, por obtener esos fines. Pese a los objetivos y a la adhesión de los paises de la región a la Convención Interamericana contra la Corrupción de la OEA[18], como también a otras normas internacionales, la sociedad política no llega a un nivel de eficiencia suficiente para separarse de ella. Los Estados y sus instituciones deben elegir y decidir: o bien de continuar una tradición política, clientelista e instrumentalisando la política social, sin hacer respectar las normas jurídicas, o bien se orientan hacia un desarrollo global aplicando la justicia.

 

  • Los conflictos sociales: Resultado de las crisis económicas nacionales, del impacto del contexto internacional y de la gestión deficitaria de los asuntos públicos, diversos sectores de la sociedad civil demostraron su capacidad de ser escuchados ante los gobiernos en plaza. Las demandas sindicales multisectoriales, las manifestaciones anti-mundialización, los movimientos de desempleados, las clases sociales desfavorecidas y hasta representantes patronales participan de las rivalidades políticas y sociales en los paises de la región. Los grupos organizados, radicalizados, se apropian de esas reivindicaciones para crear confusión, inestabilidad, seguridad negativa, ante la comunidad. Intentan, por todos los medios, de controlar e influenciar a los actores de esas manifestaciones para al mismo tiempo comunicar sus mensajes, sus objetivos y sus planes políticos. La oportunidad es rentable para esos  grupos.

 

  • El terrorismo: Desde hace años, varios grupos armados latinoamericanos utilizan métodos y acciones terroristas en nombre de la libertad de los pueblos[19]: solamente las victimas y las sociedades afectadas, sabrán que ese objetivo no fué el fin de esos actos. A nivel internacional, y solamente después del 11/09/2001, algunos grupos terroristas de la región accedieron a ese reconocimiento y hacen todo lo necesario para guardar ese estatus. Varios gobiernos y otros actores de influencia social, hesitan de seguir las posiciones que vienen de la comunidad internacional (tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea). Un punto más de divergencia para esos países en donde los asuntos de seguridad y de resolución de conflictos son los pilares mayores de lo que está en juego para el desarrollo global. Para esos movimientos de liberación nacional, que pasaron a ser grupos guerrilleros, después grupos armados, la oposición armada, actores armados de conflictos, y finalmente grupos terroristas donde la narco-economía territorial y sus beneficios reemplazaron los discursos y los hechos revolucionarios. El narcotráfico, la narco-guerrilla y el narco-terrorismo se transformaron en una misma y sola actividad: terrorismo y terroristas. Pese a las actividades del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) de la OEA, de la Convención Interamericana contra el Terrorismo[20] como también de la comunidad internacional, la puesta en práctica de una política común regional se esfuerza a concretizarse. El concepto de amenaza internacional no es uniforme, las ideologías interfieren, al tiempo que las víctimas mortales aumentan. Los Estados y los gobiernos no tienen siempre la misma percepción de la seguridad: la razón de Estado se impone.

 

  • El narcotráfico: No obstante los programas de cooperación internacional[21],  sobretodo el de los Estados Unidos de América, que puso a disposición sus medios de lucha contra el tráfico de drogas, como también las políticas experimentadas por los gobiernos latinoamericanos, estos últimos no pudieron frenar el aumento de la producción y la proliferación de los mercados. El beneficio del narcotráfico se transformó en la fuente principal de financiamiento de grupos terroristas y grupos criminales en la región. Los grupos armados más  que prestatarios de la protección, asociados privilegiados o verdaderaderos patrones de ese mercado, son otra forma de los Carteles tradicionales, más militarizados, con una simbólica ideológica, más politizados, más violentos en la protección de sus negocios. Las políticas públicas nacionales y la cooperación internacional deben hacer frente a esos cambios: narco-guerrilla, narco-terrorismo como también los nuevos carteles. El narcotráfico afecta varios paises de la región, se transformó en la actividad principal de la criminalidad organizada. Los recursos financieros del narcotráfico buscan infiltrar todos los mercados financieros de la región como también las formas de blanqueos en las inversiones diversas. Desafios que los gobiernos deben controlar. La aplicación de directivas de la CICAD[22], otros organismos internacionales, instituciones, como también las voluntades políticas nacionales podrán frenar ese flajelo y reducir las economías ilegales que afectan ampliamente las sociedades.

 

  • La criminalidad transnacional y sus delitos conexos: La criminalidad regional y transnacional está en constante proliferación. En América Central, en América del Sur, Mexico, la tasa de delitos aumenta considerablemente. No existe más las fronteras claras entre los grupos terroristas, los carteles y la criminalidad organizada. La violencia en esos países de la región afecta diversos sectores económicos, frena el turismo y hace dudar a los inversores extranjeros. La circulación ilegal, excesiva, y la portación de armas livianas en varios países no hace más que conformar las bandas armadas[23]. Los negocios de tráfico de armas y el blanqueo de capitales provenientes de la criminalidad no se frenaron pese a las convenciones respectivas de la OEA[24], de los sistemas de controles financieros puesto en plaza[25]y de la cooperación internacional (Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), Banco Mundial, Organización de Cooperación y Desarrollo Económico(OCDE), Unión Europea, etc.). El conjunto de esos hechos muestra los límites de las políticas públicas de los gobiernos regionales.  Se podría argumentar por falta de medios, por falta de profesionalismo, pero lo que esta en juego es el rol del Estado: de asegurar los bienes y las personas.

 

4. NUEVAS AMENAZAS

 

En la actualidad, la región enfrenta a la vez amenazas tradicionales a la seguridad como nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos que por sus características complejas han determinado que la seguridad tenga un carácter multidimensional. Una sola disciplina no es suficiente para responder a esas cuestiones. Una visión y análisis interdisciplinario es necesario para encontrar nuevas respuestas y desarrollar estrategias adecuadas[26].

 

Las definiciones de la seguridad[27] que se fueron ampliando, desde hace más de treinta años, permite una conceptualización y un tratamiento a esas amenazas más integral, que sirve de fundamento téorico a un programa de seguridad más completo y mejor integrado. Hoy día, un concepto de seguridad totalizadora,  holistica[28],  engloba aspectos políticos, económicos, sociales, culturales y medio ambientales.

 

Igualmente, el concepto de Desarrollo sufrió cambios similares, alejándose del interés exclusivo por el crecimiento económico para englobar igualmente la libertad política y la participación, la reducción de la pobreza y el acceso a los servicios de base para las personas que viven en los paises en desarrollo.

 

La pobreza y la desigualdad creciente entre y al interior de los paises ricos y pobres debe ser considerado como la causa principal de las diferentes amenazas a la seguridad.[29]  La pobreza está estrechemante relacionada con las enfermedades infecciosas, a la degradación del medio ambiente y a las guerras civiles, que empobrecen aún más los sectores desfavorecidos. Ese circulo vicioso puede únicamente romperse si la comunidad internacional se esfuerza de manera coordinada, a reducir la pobreza y a reforzar la capacidad de los paises pobres a reducir sus problemas, preveniendo al mismo tiempo la extension de las amenazas a la seguridad collectiva a los otros paises.


La evolución del clima político post guerra fria, permitió interesarse sobre esos problemas e inscribir ello en la agenda de la comunidad internacional. Los progresos tecnológicos en el ámbito de las comunicaciones contribuyó a concentrar la atención internacional sobre esas cuestiones.

 

En un contexto regional convulsionado, la pobreza extrema sigue siendo muy elevada: en el 2004,  43% de la población, es decir 222 millones de latinoamericanos y caribeños son pobres, 18,6% de ellos, 96 millones de personas, viven en la indigencia.[30] Segun los estudios de la CEPALC, en el año 2003 América Latina tenía 44,3% de pobres, contra 44% en 2002 y 43,2% en el 2001. La crisis argentina fue uno de los factores de este deterioro. El aumento más significativo fue en 2002 de 7 millones de pobres, de los cuales 6 millones eran indigentes. Fue la pobreza extrema la que más progresó. En 2001 había  18,5% de indigentes, es decir 92,8 millones de latino americanos. Los 6 millones de nuevos indigentes llevarán esta proporsión a 19,4% en el 2002[31] (ver grafico I).

 

El año 1997 marcó para América Latina el fin de un ciclo de crecimiento que, con algunos periodos fluctuantes, facilito a varios paises de reducir de forma adecuada la pobreza en general. La reversión de ese contexto fue la crisis asiática que inicia un período de estancamiento económico, de aumento del desempleo y de proliferación de la pobreza global en toda la región.

 

En el último lustro, América Latina y el Caribe han continuado avanzando en  varios frentes: en el combate al hambre, en mejorar la equidad de género en la educación, en incrementar el acceso al agua potable y en reducir la mortalidad infantil, pero la región continúa rezagada en el cumplimiento de algunas de las metas del Milenio, como reducir la pobreza extrema a la mitad, universalizar la educación primaria y revertir el deterioro del medio ambiente.

 

Gráfico I: Pobreza / Indigencia 1980-2004

Fuente : CEPALC :  1980= 40,5% (P), 18,6% (I), 1990= 48,3% (P), 22,5% (I),  1997=  43,5% (P), 19,0% (I)   1999= 43,8% (P), 18,5% (I), 2000= 42,0% (P), 18,1% (I),  2001=  43,2% (P), 18,5% (I)  2002= 44,0% (P), 19,4% (I), 2003= 44,3% (P), 19,6% (I),  2004=  43,0% (P), 18,6% (I)

           

Los expertos de la ONU sostienen que para reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre para el 2015 en la región se requiere un crecimiento económico sostenido anual a tasas diferentes para cada país pero que en promedio debiera ser del 2,9% por habitante en la próxima década. Sin embargo, los países más pobres y que han progresado menos en los últimos catorce años requieren una tasa promedio anual de 4,4% por habitante. Es por ello que la ONU realiza una reunión mundial, en septiembre próximo, para presentar un informe global sobre el avance de las metas del Milenio.

 

La CEPALC postula que un crecimiento económico que no cambie la distribución del ingreso no influirá lo suficiente en la mejora de los niveles de vida de quienes viven en la pobreza[32]. Un cambio distributivo que eleve más rápidamente los ingresos de los estratos más pobres permitiría alcanzar la meta en plazos más breves. Esta estrategia de crecimiento con equidad requiere, además, de cambios institucionales que sitúen a las políticas sociales en el centro de la estrategia de desarrollo.

 

El otro pilar articulador del análisis de la CEPALC es la desigualdad, ya que América Latina y el Caribe es la región menos equitativa del mundo. “Coartada por un bajo crecimiento durante períodos largos, ha sido incapaz de mejorar la distribución del ingreso y el acceso a activos productivos, lo que se agrava por la falta de empleos que permitan a los trabajadores salir de la pobreza y a sus hijos acceder a servicios adecuados de salud, educación e incluso alimentación”[33].

 

Los expertos del Banco Mundial proponen  que para poner fin a la desigualdad en América Latina y el Caribe, es necesario que los gobiernos respectivos inicien profundas reformas de las instituciones políticas, sociales y económicas, que mejoren el acceso de los pobres a servicios y bienes básicos, la educación en especial, que faciliten transferencias de ingresos a las familias pobres y apliquen políticas públicas específicas para ayudar tanto a los indígenas como a los afrolatinos. "América Latina es altamente desigual en cuanto a ingresos y también en el acceso a servicios como educación, salud, agua y electricidad; persisten además enormes disparidades en términos de participación, bienes y oportunidades. Esta situación frena el ritmo de la reducción de la pobreza y mina el proceso de desarrollo en sí".[34]

 

Observando los resultados del Banco Mundial sobre esa problematica, se pudo constatar en la décima parte más rica de la población de América Latina y el Caribe que midiendo la desigualdad en la distribución del ingreso y el consumo, se descubre que, desde la década de los setenta hasta la de los noventa, la desigualdad en América Latina y el Caribe fué superior en 10 puntos respecto de Asia; en 17,5 puntos respecto de los 30 países de la OCDE y en 20,4 puntos respecto de Europa oriental. [35]

 


 


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