ÍNDICE
- CARTOGRAFÍA REGIONAL
- CARACTERÍSTICAS DE ESAS AMENAZAS
- MULTIPLICADORES TRANSVERSALES
- NUEVAS AMENAZAS
- EL PROFUNDO Y COMPLEJO PROBLEMA DE LA DESIGUALDAD
5.1 Tipologías de desigualdades
5.1.1 Desigualdad en la distribución del ingreso
5.1.2 Diferencias en la magnitud de la pobreza extrema por área geográfica
5.1.3 Consideraciones desde la perspectiva de género
5.1.4 Vulnerabilidad de niños y adultos mayores frente a la pobreza
5.1.5 Origen étnico de la población y extrema pobreza
5.2 De la Seguridad en cuestión
- EL PUNTO DE VISTA DE LA SEGURIDAD HUMANA
- HACIA UNA AGENDA DE SEGURIDAD HOLISTICA: Una problemática internacional
- SEGURIDAD CON POBREZA Y DESIGUALDAD
- UNA CONDICIÓN ESENCIAL PARA LA SEGURIDAD MUNDIAL
NOTAS
5. EL PROFUNDO Y COMPLEJO PROBLEMA DE LA DESIGUALDAD[36]
Todos los organismos regionales e internacionales son de acuerdo en la afirmacion que la región tiene una de las peores distribuciones de ingreso del mundo. Y el reciente informe de la ONU asi lo confirma.[37]A finales de los años noventa, el 20%de la población con mayor riqueza recibía 60% del ingreso disponible, mientras que el 20% más pobre recibía solamente un 3%.[38]
Para la Cepalc, la BID y la ONU, detrás de la desigualdad de ingreso existe gran desigualdad en la distribución de activos, incluyendo educación, tierra y crédito. Esta distribución desigual de la educación y otros activos (tierras, tecnologías, etc ) sin embargo, no explica completamente el exceso de desigualdad de la región y su incremento durante los años noventa.
La evolución de los índices de desigualdad, segun las mediciones de Gini[39], en los últimos años da cuenta de la tendencia convergente de los países hacia una acentuación de la inequidad en la distribución del ingreso. Por consiguiente, en la actualidad una alta proporción de países se ubica en los estratos alto y muy alto de desigualdad de la distribución del ingreso. Los elevados niveles de concentración se deben en gran medida al abultado porcentaje de recursos concentrados en el 10% más alto de la escala distributiva, característica que distingue la distribución del ingreso de América Latina de la observada en el resto del mundo.[40]
La elevada participación de la décima parte más rica de la población en la distribución de ingresos es, a la vez,una característica que distingue a América Latina en el contexto internacional.Si se toman como referencia los datos de otras fuentes sobre la concentración de ingresos en los países más desarrollados, se observa que en ellos la participación del 10% más rico de los hogares se encuentra en torno al 25%, valor inferior al que se registra en cualquier economía latinoamericana.
5.1 Tipologías de desigualdades
5.1.1 Desigualdad en la distribución del ingreso
Debido a la mala distribución del ingreso que predomina en los países latinoamericanos, la región se distingue como la más rezagada del mundo en términos de equidad[41], al constatar el marcado contraste entre la participación en el ingreso del grupo más rico y la de la quinta parte de los hogares más pobres.
En una evaluación de la estructura distributiva de los países de la región a partir del porcentaje del ingreso total que reciben los hogares los resultados son manifiestos. Comenzando por el extremo inferior, se observa que, en promedio, la participación de los cuatro primeros décimos de hogares, correspondientes al 40% más pobre, se ubica en torno al 13,6% del ingreso total. El grupo integrado por los hogares de los décimos quinto, sexto y séptimo (zona media de la distribución) recibe un 23,0% de los recursos del país, en tanto que los décimos octavo y noveno captan el 27,3%. Por último, el décimo más rico recibe en promedio el 36,1% del ingreso en los países de América Latina[42]. (ver gráfico II)
Gráfico II: Distribución de ingreso

Fuente: CEPAL/BID 2004-2005: Deciles mas Bajo: 13,6%. Deciles Medio: 23%, Deciles Elevado 27,3%, Decil mas Rico: 36,1%.
5.1.2 Diferencias en la magnitud de la pobreza extrema por área geográfica
La pobreza y la indigencia se manifiestan de modo distinto, en cuanto a magnitud, intensidad y características, en las áreas urbanas y rurales.La identificación de estas diferencias es esencial para el diseño de políticas adecuadas de reducción de la pobreza, que respondan a las necesidades y formas de interacción social y productiva en cada una de estas áreas.
La incidencia de la pobreza extrema expresada en términos porcentuales sigue siendo considerablemente superior en las áreas rurales que en las urbanas de la región. Para los estudios y análisis de la CEPALC y la BID, el 37%de la población rural de América Latina es indigente, a la vez que en las áreas urbanas la tasa asciende al 13%.
Por otra parte, la dimensión regional al interior de los países también muestra importantes grados de desigualdad en cuanto a sus niveles de desarrollo relativo y de incidencia de la pobreza.
5.1.3 Consideraciones desde la perspectiva de género
En América Latina y el Caribe, las mujeres sufren una serie de desventajas con respecto a los hombres, que van del trabajo doméstico no remunerado y la falta de reconocimiento social al mayor desempleo y la discriminación salarial, así como la desigualdad del acceso, uso y control de los recursos productivos y la lentitud del progreso de su participación política. En consecuencia, hombres y mujeres experimentan la pobreza de manera diferente.
Pese a las limitaciones de la medición de la pobreza por ingresos , según dos indicadores derivados (el índice de feminidad de la pobreza[43] y la proporción de hogares encabezados por mujeres que se encuentran en situación de indigencia), se advierte que en la región la pobreza afecta con mayor gravedad a las mujeres.
5.1.4 Vulnerabilidad de niños y adultos mayores frente a la pobreza
Resulta preocupante comprobar que la incidencia de la pobreza extrema afecta en mayor proporción a la infancia que a cualquier otro grupo de la población. Este flagelo se manifiesta de manera relativamente homogénea entre los menores de 5 años y los que tienen entre 6 y 12 años[44].
Las situaciones de privación durante la niñez conllevan generalmente niveles inadecuados de nutrición y por consiguiente un menor desarrollo fisiológico. Asimismo, precipitan la incorporación temprana de los menores al mercado laboral, usualmente en condiciones de precariedad e informalidad, lo que provoca el abandono precoz de la niñez y muy bajos niveles de escolaridad. Así se da inicio a un ciclo de transmisión intergeneracional de la pobreza que compromete seriamente las posibilidades de progreso económico y social de los países.
El paulatino envejecimiento de la población de América Latina y el Caribe presenta rasgos principales: se trata de un proceso generalizado en la región, que se ha producido a un ritmo mucho más rápido que en los países desarrollados. A la vez, este proceso transcurre en un escenario social, económico y cultural caracterizado por una alta incidencia de pobreza, una persistente inequidad social, una baja cobertura de la seguridad social[45] y una probable tendencia hacia el deterioro de las estructuras familiares de apoyo a los adultos mayores .
Asimismo, y según los análisis demográficos, se estima que entre el 2000 y el 2050, la proporción de personas mayores de 60 años se triplicará y uno de cada cuatro latinoamericanos será un adulto mayor.[46]
5.1.5 Origen étnico[47] de la población y extrema pobreza
Los países de América Latina y el Caribe deberían alcanzar la meta de reducción de la pobreza en un contexto de equidad de oportunidades para todos sus ciudadanos, sin distinción de raza o etnia. Este es un reto particularmente importante en una región en la cual las estimaciones de la población indígena oscilan entre 35 y 55 millones de personas y donde los afrodescendientes serían entre 120 y 150 millones.[48]
En América Latina, los pueblos indígenas (que en Bolivia, Ecuador, Guatemala y Perú representan más del 25%de la población) y afrodescendientes, que constituyen más de un cuarto de la población en Brasil, Nicaragua y Panamá, son, en gran medida, los más pobres de la región, presentan los peores indicadores socioeconómicos y tienen escaso reconocimiento cultural y acceso a instancias decisorias.[49]
5.2 De la Seguridad en cuestión
«.... Vivimos en un monde de amenazas nuevas y cambiantes, que no se podía predecir cuando la ONU fue creada en 1945. Pensamos por ejemplo al terrorismo nuclear y a la desaparición de los Estados bajo los efectos conjugados de la pobreza, de la enfermedad y de la guerra civil, verdadero cocktail explosivo...»[50]. Para el secretario general de la ONU, Kofi Annan, es necesario hacer frente a esas amenazas actuales, y para ello se debe acordar la prioridad a la prevención dado que dejar las amenazas encuben o permitir su propagación, es correr a la catástrofe. El Desarrollo debe ser la primera línea de defensa de un sistema de seguridad colectiva fundada sobre la prevención... ”[51].
Es con prevención que se podrá luchar eficazmente contra la pobreza puesto que permite no solamente salvar millones de vidas humanas sino también facilitar a los Estados los medios de combatir el terrorismo, la criminalidad organizada y la proliferación, explica el alto funcionario internacional.
La reflexión del secretario general de Naciones Unidas continua en esa misma dirección: “El mundo debe promover juntas las causas del desarrollo, la seguridad y los derechos humanos, porque de otro modo ninguna de ellas podrá triunfar. La humanidad no podrá tener seguridad sin desarrollo, no podrá tener desarrollo sin seguridad y no podrá tener ninguna de las cosas si no se respetan los derechos humanos. En un mundo de amenazas y oportunidades interconectadas, dar una respuesta eficaz a todos esos desafíos interesa a todos los países. Por eso la causa de una libertad más amplia sólo puede promoverse mediante una cooperación extensa, profunda y sostenida a nivel mundial entre los Estados”[52].
Un nuevo enfoque general de la seguridad colectiva esta en construcción. Entre las amenazas a la paz y la seguridad en el siglo XXI figuran no sólo la guerra y los conflictos internacionales, sino el terrorismo, las armas de destrucción en masa, la delincuencia organizada y los disturbios civiles. También se incluyen la pobreza, las enfermedades infecciosas mortales y la degradación del medio ambiente, ya que también éstas pueden tener consecuencias catastróficas. Todas estas amenazas pueden ser mortales o reducir gravemente las posibilidades de vida. Todas ellas pueden socavar a los Estados como unidades básicas del sistema internacional.
Hoy en día se pone en evidencia de las interrelaciones estrechas existentes entre los problemas considerados en otros tiempos como disociados (por ej. : violaciones de los derechos humanos, indicadores anunciadores de conflictos, enfermedades, pobreza, desarrollo global, migraciones...) y se admite que el análisis de ellas no se las puede tratar aisladamente[53].
Actualmente, la seguridad colectiva depende de que se acepte el principio que las amenazas que cada región del mundo considera más urgentes tienen de hecho la misma urgencia para todos. Estas no son cuestiones teóricas, sino de vital necesidad actual; « …. la exclusión, la pobreza y la inegalidad son un ataque a la dignidad humana, ellas debilitan la democracia y amenazan la paz y la estabilidad…. »[54].
Para el ex-presidente de Costa Rica y premio Nobel de la paz: Oscar Arias: “...la acción más importante que deberá el mundo emprender para eliminar el conflicto en las décadas venideras será el trabajo para aliviar la pobreza...”; “... es cierto que la pobreza en sí es una forma de violencia. En un mundo con tanta riqueza, la desigualdad social y la pobreza son moralmente inaceptables...”. Hasta el momento en que esas necesidades no estén satisfechas el mundo no tendrá una paz duradera[55].
El premio Nóbel costarricense continua describiendo un cuadro de la sociedad en decadencia: “Los pobres han sido los mejores testigos de la historia a través de largos años de sufrimiento. Han presenciado el ascenso de dictadores que prometían ley y orden, así como el triunfo de revoluciones que reclamaban una nueva distribución de la riqueza. Estaban allí de testigos cuando se reveló que estas ideologías no eran más que promesas vacías”.
Esas situaciones facilitan la proliferación de falsos lideres, populistas, que en sus discursos proclaman las soluciones a esos problemas; falsas ilusiones a una población desesperada. "algunos líderes en la región explotan frustraciones profundas por el fracaso de las reformas democráticas en entregar los bienes y servicios esperados". “Al explotar estas frustraciones (...) conjuntamente con frustraciones causadas por la desigualdad social y económica, los líderes están logrando a la vez reforzar sus posiciones radicales al alimentar el sentimiento antisistemas. "el populismo en sí no es una amenaza. Más bien, la amenaza surge cuando se radicaliza por un líder que de manera creciente utiliza su posición y el apoyo de un segmento de la población para transgredir de manera gradual los derechos de todos los ciudadanos"[56].
Para los miembros del grupo de personalidades creado por el secretario general de la ONU[57] «hoy día y durante los decenios a venir, el mundo debe preocuparse por seis tipos de amenazas[58], entre las cuales la pobreza ocupa un lugar importante. Desde el momento que ella (la pobreza) es una amenaza para uno de los países es una amenaza para todos”.
En el ámbito regional, para los Estados miembros de la OEA es necesario construir un nuevo paradigma de seguridad actualizado dado la evolución de las amenazas y el impacto de ellas sobre la seguridad negativa. “La nueva concepción de la seguridad en el hemisferio es de alcance multidimensional, incluye las amenazas tradicionales y las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad de los Estados, incorpora las prioridades de cada Estado, contribuye a la consolidación de la paz, al desarrollo integral y a la justicia social, y se basa en valores democráticos, el respeto, la promoción y defensa de los derechos humanos, la solidaridad, la cooperación y el respeto a la soberanía nacional”.[59]
Es por ello que desde esa percepción: “Las amenazas a la seguridad en la region son de naturaleza diversa y alcance multidimensional y que el concepto y enfoque tradicionales deben ampliarse para abarcar amenazas nuevas y no tradicionales, que incluyen aspectos políticos, económicos, sociales, de salud y ambientales”.[60] La lucha contra la pobreza, especialmente la eliminación de la pobreza crítica, es esencial para la promoción y consolidación de la democracia y constituye una responsabilidad común y compartida de los Estados Americanos[61].
Las amenazas tradicionales que acompañaron las relaciones internacionales hasta el fin de la guerra fría se integran, en el periodo actual, a un nuevo corpus más globalizante. En este marco: la cooperación, como medio de lucha contra ellas, juega un rol mayor para todos los actores participantes. Las nuevas amenazas del siglo XXI, son problemas intersectoriales que requieren respuestas de aspectos múltiples por parte de distintas organizaciones nacionales y, en algunos casos, asociaciones entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Muchas de esas nuevas amenazas, son de naturaleza transnacional y pueden requerir una cooperación adecuada. En ese sentido hay que fortalecer los mecanismos y acciones de cooperación para enfrentar con urgencia la pobreza extrema la iniquidad y la exclusión social.
Factores multidimensionales participan en la nueva arquitectura de amenazas, así “La seguridad de los Estados de la región se ve afectada, en diferente forma, por amenazas tradicionales y por nuevas amenazas, entre las cuales la pobreza extrema[62] y la exclusión social de amplios sectores de la población, que también afectan la estabilidad y la democracia. La pobreza extrema erosiona la cohesión social y vulnera la seguridad de los Estados”[63].
Para combatir estas nuevas amenazas es necesario un nuevo compromiso de gobernabilidad para las Américas, es decir que la gobernabilidad democrática requiere la superación de la pobreza y de la exclusión social y la promoción del crecimiento económico con equidad, mediante políticas públicas y prácticas de buen gobierno que fomenten la igualdad de oportunidades, la educación, la salud y el pleno empleo[64].
Declaraciones, resoluciones, principios, de organismos internacionales (permanentes o ad-hoc) se asocian a la importancia de la prevención y lucha contra las nuevas amenazas en las cuales la gestión de los asuntos públicos ocupan una plaza privilegiada. Es en esas direcciones que en la Declaración del Milenio[65] y en el Consenso de Monterrey[66], los Jefes de Estado y de Gobierno del mundo declararon “que no escatimarán esfuerzos para liberar a los hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema.”, y sobre la vital urgencia para la financiación en el desarrollo, así como los compromisos sobre desarrollo sostenible y los demás compromisos internacionales sobre desarrollo social asumidos en los ámbitos hemisférico, de Naciones Unidas y otros foros multilaterales”.
En el ámbito de la OEA, los firmantes de la Declaración de Margarita de 2003 “asumieron la determinación y compromiso de combatir de forma urgente los graves problemas de la pobreza, la exclusión social y la iniquidad, que afectan en distinta medida a los países del hemisferio, de enfrentar las causas que los generan y sus consecuencias, y de crear condiciones favorables para el desarrollo socioeconómico con equidad para promover sociedades más justas”[67]. Esa declaración y el proyecto de Carta Social[68] muestran la disposición a promover y fortalecer iniciativas de cooperación en temas vinculados al combate a la pobreza, la exclusión social y la iniquidad, en apoyo a los esfuerzos nacionales, basado en el principio de la cooperación solidaria para el desarrollo.
En la gestión de esas amenazas potenciales es que la OEA tiene los objetivos de establecer como uno de sus propósitos esenciales la erradicación de la pobreza crítica, que constituye un obstáculo al pleno desarrollo democrático de los pueblos de la región[69], prioridad ésta que se inspira en los principios de solidaridad y cooperación interamericana, en la búsqueda de la equidad y justicia social y el desarrollo integral de sus pueblos[70]. Es en la próxima cumbre de las América que los jefes de estados y de gobierno trataran, una vez más, el tema de la pobreza como eje central[71].
6. EL PUNTO DE VISTA DE LA SEGURIDAD HUMANA[72]
La reducción de la pobreza y de la desigualdad, se sitúa en el centro de interés de la seguridad humana. La persona es el punto de referencia principal y no mas los Estados como lo es en el sistema de análisis tradicional. Se podría afirmar que ésta era hasta la aparición de la seguridad holistica la ultima fase de la expansión general del concepto de seguridad que se a intensificado en el curso de tres últimos decenios. La seguridad humana tiene como objetivo la eliminación del temor y de la necesidad en un medio ambiente hostil. Es la capacidad y la posibilidad que se le brinda a las personas de ejercer, en un entorno seguro, las elecciones ofrecidas por el sistema político. Los países disponiendo de buena gobernancia, contribuyen a mejorar la seguridad humana y favorezcan la paz, la seguridad internacional.
La mayoría de los desafíos a la seguridad y a la supervivencia de las personas, consideradas bajo el ángulo de la seguridad humana, existentes desde hace varios siglos. Ello no resulta de las nuevas amenazas puesto que las bases del concepto actual tiene sus origines desde la fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja en 1863. Después de la mundialización, esas amenazas a la seguridad humana, tienen de mas en mas origines e incidencias transnacionales, y además esos problemas se agravan.
Según la experta Miriam Villanueva Ayon, en la visión de sus primeros teóricos, la Seguridad Humana abarca dos aspectos y siete categorías principales. Los aspectos remiten, por un lado, a la seguridad contra amenazas crónicas como el hambre, las enfermedades y la falta de libertades individuales; por otro, a la protección contra alteraciones súbitas y dolorosas del modus vivendi cotidiano en los planos familiar, laboral y/o comunitario. Las categorías, en tanto, son seguridad económica; seguridad alimentaria; seguridad en materia de salud; seguridad ambiental; seguridad de la comunidad; seguridad política y seguridad personal[73].
Hoy día es necesario anticipar esas nuevas amenazas y por ello la importancia de detectar tempranamente cualquier deterioro de los entornos de Seguridad Humana, le otorga a este concepto un fuerte contenido preventivo, que se articula mediante el monitoreo de "indicadores de alerta anticipada", especialmente diseñados a tal efecto, de naturaleza socioeconómica y política. Entre los primeros, las tasas de consumo de calorías, de desempleo y subempleo; entre los segundos, el respeto a las libertades individuales y la calidad de coexistencia entre grupos y comunidades étnicamente diferentes (ver grafico III) [74].
Para los seguidores de la Seguridad Humana la misma esta considerada la categoría más inclusiva de la seguridad, encontrándosela presente en documentos de numerosos organismos internacionales. Por ejemplo, el concepto de Seguridad Humana de Acnur implica una agenda normativa que incluye todo lo que es bueno y deseable: Derechos Humanos, justicia social, libertad, democracia, desarrollo sustentable, mitigación de la pobreza, bienestar social, protección ambiental, estabilidad política y paz interestatal. Aunque los críticos de estas lecturas alegan que, al incorporar tantos aspectos heterogéneos, la Seguridad Humana conlleva una cierta "devaluación" de la seguridad, desde el momento en que se desemboca en el interrogante: "¿qué no es una cuestión de seguridad?" [75].