5.1 Tipologías de desigualdades
5.1.1 Desigualdad en la distribución del ingreso
5.1.2 Diferencias en la magnitud de la pobreza extrema por área geográfica
5.1.3 Consideraciones desde la perspectiva de género
5.1.4 Vulnerabilidad de niños y adultos mayores frente a la pobreza
5.1.5 Origen étnico de la población y extrema pobreza
5.2 De la Seguridad en cuestión
EL PUNTO DE VISTA DE LA SEGURIDAD HUMANA
HACIA UNA AGENDA DE SEGURIDAD HOLISTICA: Una problemática internacional
7. HACIA UNA AGENDA DE SEGURIDAD HOLISTICA: Una problemática internacional
Los ministros de la defensa de la región le dedican una especial atención a los temas de la pobreza, la desigualdad y su relación con la seguridad negativa en el continente. Es así que en diversas cumbres ministeriales esos factores fueron tratados como elementos substanciales al equilibrio de la seguridad global regional. Durante la quinta conferencia de ministros de la defensa, en la Declaración de Santiago de Chile,[76], los Ministros allí reunidos declararon “que para la relación entre el crecimiento económico y la seguridad se requiere un mayor compromiso de los países del Hemisferio para crear oportunidades y eliminar barreras estructurales para el avance económico y social; que, por lo tanto, la adopción de políticas efectivas, tales como la promoción de un comercio justo y equitativo con miras a reducir la pobreza, contribuirá significativamente a una mayor estabilidad democrática y seguridad en el Hemisferio; y que al mismo tiempo la seguridad en sí misma es un componente indispensable para el desarrollo económico y social.”
Estas nuevas amenazas continúan a ser tratadas en la agenda de seguridad, de la defensa y en la Sexta Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas[77], los Ministros de esas carteras, declararon que “la pobreza extrema y la exclusión social de amplios sectores de la población afectan la estabilidad y la democracia, erosionando la cohesión social y vulnerando la seguridad de los Estados, y declararon igualmente, que la seguridad es indispensable para crear oportunidades económicas y sociales para todos, y generar un ambiente favorable para atraer, retener, y emplear productivamente la inversión y el comercio necesarios para crear fuentes de trabajo y realizar las aspiraciones sociales del Hemisferio”.
Todos los Estados y los gobiernos, están a la hora actual confrontados a las amenazas de la pobreza, de la desigualdad y de su incidencia en la seguridad nacional, regional y continental. La gestión de estos temas necesita de una visión y análisis desde una seguridad totalizante, globalizante, para tratar no solo esos fenómenos sino también los que están en el entorno. Si bien la seguridad se interesa a la pobreza y a la desigualdad ello es desde un carácter multisectorial, transversal y no únicamente en el ámbito de la seguridad.
Es desde esa visión intra y extra seguridad en la que no se puede afirmar una relación de causalidad con la seguridad negativa. El determinismo pobreza-desigualdad-conflictos-criminalidad, es falaz dado que en los gobiernos y sociedades donde hay una buena gestión de asuntos públicos, una buena gobernabilidad, las políticas públicas se anticipan para evitar pasar a etapas violentas, que buscan explotar las ideologías terroristas.
En las víctimas de la pobreza y de la desigualdad existen acciones que pueden interpelar y en última instancia coadyuvar a la manifestación de reivindicación violenta, que ellas sea o no proclives al fomento de conflictos. Esos factores están relacionados directamente con las políticas publicas y de la transparencia política. La corrupción es un elemento agravante, acelerador y de ayuda a la inestabilidad, a la seguridad negativa y al mantenimiento de amenazas sociales.
No se puede asociar y visualizar automáticamente en el actor de la pobreza y de la desigualdad un criminal en potencia o una amenaza a la seguridad. Es la forma de su reivindicación, de las metodológicas y de las técnicas que se utilizaran que la transformaran en riesgo al sistema. Es allí donde intervienen los falsos defensores de esos derechos, donde la manipulación es de rigor, donde la violencia extrema se la muestra como sola participación política, como el solo medio para obtener resultados a esas reivindicaciones.
Lo que esta en juego para la seguridad de los Estados es la instrumentalización y la capitalización que se hace de la pobreza y de la desigualdad. Es en las tipologías de manifestaciones, de técnicas, de tácticas, de metodología y de objetivos que tienen una relación de +/- seguridad negativa. Desde la discusión teórica hasta la violencia armada, simulada en una participación política. La teoría de justo medio y de justa causa encuentra toda su valoración.
En ese pasaje al acto, en la participación activa de la violencia manifiesta, en donde las víctimas de la pobreza y de la desigualdad no solo son utilizadas sino que hay una apropiación de sus reivindicaciones de terceros por medios diversos. El resultado no cambia la situación en esos estamentos sociales.
James Wolfensohn, ex-presidente del Banco Mundial, precisaba en el balance anual de la institución de 2004 que la nueva misión de esa entidad es reducir la pobreza en el mundo[78]. El objetivo es combatir la pobreza con pasión. El alto funcionario, constata la existencia de un mundo inseguro y los desafíos más complejos para los años venideros son diversos y múltiples. ¿Cómo podemos afrontar mejor los grandes problemas y cuestiones que afectan al mundo: la pobreza, la desigualdad, el medio ambiente, el comercio, las drogas ilícitas, las migraciones, las enfermedades y el terrorismo?
Para hacer frente a esas amenazas la seguridad se convierte en una gran preocupación. Sin embargo, existe el peligro de que, preocupados por esas amenazas inmediatas, se pierda de vista otras de las causas igualmente urgentes de la inseguridad mundial en el largo plazo: la pobreza, la frustración y la desesperanza.
La ex-autoridad máxima del Banco Mundial, considera que “todas las personas quieren vivir con seguridad y en paz.... quieren seguridad, aunque todas no la definan de la misma manera... Para algunas de esas personas, no se trata de barreras de cemento ni de poderío militar, sino de la oportunidad de escapar de la pobreza”. “En la actualidad, todo confirma que la erradicación de la pobreza es fundamental para la estabilidad y la paz. Ese sigue siendo el principal desafío de nuestra época”. En el espíritu del alto representante del Banco Mundial, lograr la equidad y la seguridad en nuestro planeta es una cuestión que atañe a todos frente a esta problemática.
En esa misma óptica el ex-secretario de Estado de Estados Unidos, Colin L. Powell[79], manifestaba que: “el desarrollo económico de los países pobres sigue siendo una tarea difícil y compleja, vinculada completamente al logro de un mundo más democrático y seguro”. La meta de Estados Unidos es erradicar la pobreza, y la perspectiva que permite lograr este objetivo abarca la democracia, el estado de derecho y la libertad económica. "Y contamos con una estrategia que entiende lo económico, lo político y la seguridad como partes de un todo", afirma el alto funcionario americano. Comparte esa visión, el representante de USAID, Adolfo Franco, cuando se refiere que América Latina ha hecho auténticos progresos hacia la consolidación democrática en las décadas recientes, pero la violencia, la corrupción, las nuevas amenazas y las instituciones débiles de la región podrían socavar los avances democráticos y la seguridad[80].
8. SEGURIDAD CON POBREZA Y DESIGUALDAD
“Si bien no hay una vinculación directa entre la pobreza y el terrorismo en términos generales, los terroristas utilizan la difícil situación de los pobres como una justificación para cometer actos violentos y para aumentar su atractivo”[81]. Por lo tanto un esfuerzo serio para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio sería no sólo lo apropiado sino que además eliminaría una de las tribunas más comúnmente usadas por los terroristas. No obstante ello, para los participantes de la conferencia internacional de Madrid, es en áreas especificas que la posibilidad de un vínculo entre la pobreza y el terrorismo pueda relacionarse. Es especialmente en la educación que ella se manifiesta, y por ende requiere un proceso de reforma en los piases que este fuera necesario, en la cual la cooperación internacional jugara un rol mayor[82].
Es el informe sobre el desarrollo mundial 2006 realizado por el Banco Mundial[83], en el que el tratamiento y análisis sobre desigualdad y seguridad negativa encuentra una aproximación global. Ese informe manifesta que “bajo ciertas condiciones, es posible que la desigualdad se traduzca en conflicto social abiertomanifestándose en su forma más destructiva: conflicto violento y guerracivil”. Para los especialistas del organismos internacional la idea es que “tales conflictos violentos son elresultado de la interacciónentre diversos factores económicos (como los incentivos parasaquear los recursos naturales), de relatividades entre grupos y de estructurasinstitucionales incapaces para manejar los conflictos”. Si bien el eje central seráprincipalmente el posible papel que cumple la desigualdad (o alguna de sus formas) comoelemento causal del conflicto y por consiguiente del menor crecimiento, también es importante observar las consecuencias que el conflicto tiene sobre la distribución. Losconflictos sociales y el deterioro institucional y de gobernabilidad que se asocian conellos suelen estar vinculados con altos niveles de enajenación forzosa o saqueo, los que asu vez pueden generar privaciones aun mayores para los pobres (o al menos para algunosde ellos), precisan los autores del informe.
“La desigualdad puede, también, asociarse con un conflicto social difusoque suele manifestarse a través de altas tasas de delincuencia y violencia personal generalizada”, argumentan los especialistas del Banco Mundial. En este sentido, dicen, “existen algunas pruebas tanto de comparaciones entre países como de estudios al interior de cada país de que una alta desigualdad está relacionada con tasas elevadas de delincuencia”. Por ejemplo, la simple correlación entre las mediciones de la desigualdad a nivel local y las tasas de robos residenciales es significativa. “También hay información, incluyendo evidencia de las encuestas sobre el clima para las inversiones, que indican que la delincuencia y la violencia tienen costos muy elevados, tanto directos como indirectos. Los costos indirectos incluyen la creciente inseguridad y, por consiguiente, el desincentivo para invertir”. Para el organismo international existen variables decisionales “sobre las correlaciones entre la desigualdad, por una parte,y la delincuencia y la violencia, por la otra,así como información proveniente de la literatura sobre los procesos que determinan este tipo de violencia”. Tal como sucede en otras áreas, es probable que ciertos tipos particulares de desigualdad, entre otras aquella asociada con la exclusión social, interactúan con otros factores (como las oportunidades de trabajo, los procesos de socialización, el funcionamiento de los sistemas policiales) para determinar los niveles de violencia[84].
No es necesario que el terrorismo y otras amenazas continúen avanzando sin encontrar resistencia, la violencia no esta predeterminada. Es perfectamente posible de evitarlas si se toman las medidas apropiadas para luchar contra la inseguridad humana en todas sus dimensionaes. Después de la Segunda Guerra mundial, se sabe que los ataques que pesan actualmente sobre la seguridad y que continuarán en los años venideros sobrepasan la iniciativa simple de un Estado que lanza una guerra de agresión. Como mostraron los diversos acontecimientos internacionales, que se trate de los ataques terroristas del 11 de septiembre contra los Estados Unidos, de la guerra en Iraq o de los ataques diarios contra la seguridad y la dignidad humanas, la pobreza extrema se encuentra en el centro de las causales y al mismo tiempo las opiniones discrepan en lo que constituye una amenaza para la seguridad. Es en ese contexto que se presenta la problemática entre seguridad y pobreza que manifiesta en las reflexiones Marco Brown, administrador del PNUD[85].
Al respecto, hay un acuerdo general sobre el hecho de que las amenazas que inciden sobre la seguridad incluyen la pobreza, las enfermedades contagiosas, la degradación del medio ambiente, la proliferación de armas, el narcotráfico, la criminal internacional, etc., y que ellas se manifiestan tanto en el seno de una misma nación como entre varios Estados. Estas vehiculaciones conflictológicas provienen tanto de actores no estatales como de naciones y son dirigidas contra la seguridad humana en general. La pobreza extrema, las enfermedades infecciosas, la exclusión social, entre otras, no son solamente unas amenazas en sí. Ellas crean un medio ambiente que facilita la emergencia de otras amenazas como por ejemplo un conflicto armado, violencia extrema, y en esa reflexion se encuentra el ultimo informe de Naciones Unidas sobre la situacion social en el mundo[86].
Es por eso que el desafío más importante que la comunidad internacional debe realizar, es el de “adquirir una mejor comprensión de la naturaleza de estas amenazas multidimensionales y de lo que significa la seguridad colectiva en la hora actual, en un mundo cada vez más globlalizado, donde la enfermedad, el terrorismo o las amenazas contra el medio ambiente no respetan más las fronteras nacionales”[87]. Es en esa dirección la necesidad de comprender las responsabilidades, los compromisos, las estrategias y las instituciones que habría que poner en plaza para que un sistema de seguridad colectiva sea eficaz y equilibrado, dado que las malas decisiones pueden tener consecuencias catastróficas duraderas.
¿Que elección se debe hacer entre seguridad y pobreza?, se pregunta el responsable del PNUD; y responde“...debo decir que esta elección no existe: en realidad, hay que ocuparse de dos. No habrá paz mientras haya una pobreza y no habrá desarrollo mientras haya unos conflictos y una inseguridad en el mundo”[88].
9. UNA CONDICIÓN ESENCIAL PARA LA SEGURIDAD MUNDIAL
El Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, hace un llamamiento a los dirigentes mundiales para llegar a un nuevo acuerdo general para hacer frente a los desafíos del desarrollo, la seguridad y los derechos humanos. Las recomendaciones de su informe, que lleva por título "Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos"[89], sientan las bases para las decisiones que habrán de adoptarse en la próxima cumbre de dirigentes mundiales que se celebrará en las Naciones Unidas entre el 14 y el 16 de septiembre de 2005 para analizar los progresos realizados desde que se proclamo la declaracion del Milenio en el 2000. La libertad para vivir sin miseria, la libertad para vivir sin temor y la libertad para vivir en dignidad junto con el fortalecimiento de las Naciones Unidas son los cuatros pilares esenciales que estaran en la agenda de esa cumbre.
En cuanto a los miembros del Grupo de personalidades de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no reflejan solamente una preocupación de justicia mundial y de respeto de los derechos humanos, ellos son de importancia esencial para la seguridad y la estabilidad internacionales y nacionales. Estos expertos afirman que estos últimos años subrayaron con razón la fuerte correlación existente entre la reducción de la pobreza y la seguridad mundial. En el análisis de estos expertos “Las sociedades pobres, las que en particular se encuentran sufriendo hambre, son mucho más susceptibles que las sociedades ricas de producir guerras civiles para la obtención de recursos esenciales tales como el acceso al agua y a las tierras aptas para el cultivo”[90].
Es evidente que la pobreza aumenta los riesgos de conflicto de varios modos diferentes. Los países pobres son más susceptibles que otros de tener gobiernos frágiles, con sus consecuencias conflictológicas. En ese escenario indefinido por falta de otras soluciones productivas, o empujados por la ausencia de perspectiva, la desesperación y la cólera, los jóvenes pueden inclinarse hacia la violencia para satisfacer sus necesidades materiales. Los agricultores pobres que son privados de las infraestructuras esenciales y del acceso a los mercados agrícolas pueden, por desesperación, volverse hacia la producción y el comercio ilegal. Todo ello crea un círculo vicioso de seguridad negativa y de pobreza. La ausencia de opciones económicamente viables, otras que la actividad criminal, fortalese las bases del desorden y hasta puede aumentar el potencial de la violencia. Es en este cuadro que las políticas públicas y la prevención juegan un rol esencial.
Según el informe de grupo de personalidades de alto nivel: “las investigaciones realizadas muestran la existencia de una relación causal fuerte entre la pobreza o la reducción brusca de la renta y el inicio de un conflicto”. Los expertos consideran que “en término medio, una reducción brutal de cinco puntos de porcentaje del crecimiento económico aumenta el riesgo de guerra civil de cerca del 50%. Y el riesgo de conflictos violentos entre grupos sociales disminuye a medida que la renta nacional aumenta”. Mientras que los conflictos violentos resultan manifiestamente de la conjugación de varios factores, “la pobreza crea condiciones que pueden hacer estallar o mantener un conflicto. Las consecuencias son dobles: es particularmente importante invertir en el desarrollo con el fin de reducir las probabilidades de guerra, y las estrategias de desarrollo deben tener en cuenta sus efectos posibles sobre la reducción de los riesgos de conflicto o su aumento accidental”[91].
El ex Primer Ministro de Tailandia, Anand Panyarachun, en el informe titulado: “Un mundo más seguro: la responsabilidad que compartimos”, presenta una nueva visión de la seguridad colectiva, la cual comprende las principales amenazas a la paz y seguridad internacionales en el mundo[92]. Entre los tantos puntos tratados contiene diversas propuestas para prevenir los conflictos y otras amenazas mundiales, colocando al desarrollo como la primera línea de defensa. El desarrollo "cumple múltiples propósitos. Ayuda a combatir la pobreza, las enfermedades y la degradación ambiental que causan la muerte de millones y amenazan la seguridad humana. Ofrece una ayuda vital a los Estados para reducir la erosión de sus capacidades y es un elemento clave para hacer frente a casi todo tipo de amenaza. También es parte de una estrategia a largo plazo para prevenir las guerras civiles y para solucionar los ambientes en los que proliferan tanto el terrorismo como la delincuencia organizada"[93].
Para la Unesco, “la pobreza, y en particular la pobreza extrema, constituye un ataque a los derechos fundamentales del hombre y, en la actualidad, ella está en el centro vital de las preocupaciones de todas las sociedades con su manifestaciones de injusticias, de exclusiones, de privaciones y de desigualdades”[94]. Hay que combatir no sólo estas últimas, sino atacar sobre todo a sus causas, si se quiere consolidar la justicia y la cohesión sociales, el progreso socioeconómico y la democracia sin los cuales la paz no sabría existir. Los expertos de la Unesco acceptan el principio de que “existe una relación ineludible entre la pobreza, por una parte, y la paz duradera y la estabilidad del conjunto de la comunidad mundial, por otra parte”[95]. En la contribución de la Unesco, ésta proclama que las estrategias a largo plazo de eliminación de la pobreza deben ser armonizadas con las otras estrategias de desarrollo humano e inscribirse en una perspectiva general de seguridad humana orientada sobre las necesidades del individuo y de la comunidad a la cual pertenece.
Con un fuerte papel en el seno del sistema de las Naciones Unidas, la Unesco considera que está particularmente bien posicionada para insistir en el imperativo que constituye la eliminación de la pobreza. Ésta es una condición esencial de la paz y de la seguridad en el mundo y de la dignidad del ser humano.
Los dirigentes de muchos países subrayaron el hecho que la lucha por la seguridad mundial, por poner fin a la guerra, a la violencia interna, al terrorismo y otros desórdenes profundos, supone que se gane la batalla contra la pobreza. Varias declaraciones subrayan una convergencia amplia de puntos de vista sobre este aspecto esencial.
Rey Abdullah de Jordania (23 de enero de 2004):
“La gente será tanto más aferrada a un futuro de paz ya que sus perspectivas se mejorarán. Nos incumbe de crear las condiciones del crecimiento económico mundial, de ampliar el acceso a la educación y a la tecnología y sobre todo de velar por la justicia, para mostrarles a los jóvenes que nuestro mundo puede descansar en la equidad, la apertura de ideas y la esperanza. Los objetivos del Milenario para el desarrollo deben ser reforzados por medio de nuevas marcas para medir el progreso realizado, para devolver el mejor comercio internacional más equitativo y concebido, y para promover nuevos lazos a una escala mundial”.
Primer ministro británico, Tony Blair (7 de octubre de 2004):
“El resto del mundo no puede mirar sin hacer nada, sería desastroso, porque lo que pasa a África afecta y afectará el resto del planeta. La pobreza y la inestabilidad arrastran un debilitamiento de los Estados, que pueden entonces acoger a terroristas y a otros criminales”.
Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush (14 de marzo de 2002):
“No es la pobreza que causa el terrorismo, ser pobre no le hace un asesino. La mayoría de los conspiradores del 11 de septiembre habían sido educados en la comodidad. Sin embargo, la persistencia de la pobreza y de la opresión pueden incitar a la desesperación. Y cuando los gobiernos son incapaces de satisfacer las necesidades esenciales de su población, estos Estados desfallecientes pueden ser un santuario para los terroristas”. “La pobreza impide a los gobiernos controlar sus fronteras, asegurar el orden público y la aplicación de las leyes sobre su territorio. El desarrollo suelta los recursos de la esperanza, de la prosperidad y de la seguridad. Un desarrollo acertado también exige que los ciudadanos sean alfabetizados, buena salud y preparados para trabajar. La ayuda al desarrollo puede ayudar a los países pobres a satisfacer estas necesidades de educación y de cuidados de salud”.
Presidente francés, Jacques Chirac ( 26 de mayo de 2004):
“La economía mundial, en su conjunto, esta frenada por la falta de desarrollo que condena regiones enteras a la pobreza y a la falta aparente de perspectiva. También es una necesidad política porque la seguridad y la estabilidad, en el mundo, son amenazadas por las reacciones de las poblaciones privadas del ejercicio de sus derechos fundamentales”.
Presidente brasileño, Lula da Silva (21 de septiembre de 2004):
“Los pasos a seguir para alcanzar una paz duradera pasan por un nuevo orden internacional político y económico, que concede a todos los países verdaderas posibilidades de desarrollo económico y social”.
Primer ministro japonés, Junichiro Koizumi (21 de septiembre de 2004):
“La protección y la emancipación de los hombres y de las comunidades es la base de la paz y de la seguridad internacional. No podrá haber estabilidad y prosperidad en el mundo mientras que los problemas de África no sean resueltos. La paz y la seguridad, las cuestiones económicas esenciales están cada vez más relacionadas”.
Presidente de Tanzania, Benjamín Mkapa (11 de enero de 2003):
“Debemos hacer frente a situaciones y a los factores que son susceptibles de engendrar el terrorismo, es decir la pobreza, la negativa de reconocimiento, las privaciones, la opresión y la injusticia”.
Presidente de Nigeria, Olusagun Obasanjo (23 de septiembre de 2004):
“Nuestra búsqueda de paz y de seguridad mundial se quedará sin éxito si entre nosotros no intensificamos la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha contra la pobreza”.
Ex-Canciller de Alemania, Gerhard Schröder (2001, en su “programa de acción 2015”):
“La miseria, la desigualdad creciente entre los países, pero también en los países, son los grandes problemas de nuestro tiempo, porque ellos hacen el germen de la inestabilidad y de los conflictos. Reducir la pobreza en el mundo es pues una condición esencial de la salvaguardia de la paz y de la seguridad”.
Finalmente, la erradicación de la violencia, de los conflictos armados, la búsqueda de una paz razonable, es un valor y un principio en sí mismo y se basa en la democracia, la justicia, el respeto a los derechos humanos, la solidaridad, la seguridad y el respeto al derecho internacional. Una arquitectura de seguridad adecuada podrá, solamente, contribuir a preservarla a través del fortalecimiento de los mecanismos de cooperación entre los Estados para enfrentar las amenazas tradicionales, las nuevas amenazas, las preocupaciones y otros desafíos que se encuentra confrontando el continente latino americano actualmente. La cooperación es el instrumento necesario para fomentar el desarrollo, generar confianza, compartir valores, frenar aspiraciones y soluciones con violencia armada, promover una cultura de paz, entre otros beneficios, en vista de la construcción de una sistema de seguridad estable, de reducción de la pobreza y de mayor equidad.
Corresponde a la comunidad mundial decidir si este momento de incertidumbre es presagio de conflictos más generalizados, desigualdades más profundas y la erosión del Estado de derecho o si, por el contrario, puede aprovecharse para renovar nuestras instituciones en pro de la paz, la prosperidad y los derechos humanos[96].