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RUSIA

La política exterior de Rusia desde que Vladimir Putin accediese a la presidencia del país ha arrinconado la tradicional disyuntiva de tener que elegir entre Este y Oeste. Durante el mandato de Borís Yeltsin la política exterior rusa comenzó siendo atlantista y terminó abrazando el “euroasianismo” más típico de la tradición política de Rusia. Con Putin, sin embargo, las contradicciones de la época Yeltsin se han terminado, habiendo logrado una estabilidad en su política exterior. Se trata de un euroasianismo práctico, que no da la espalda a Occidente y que al mismo tiempo continúa considerando a las antiguas repúblicas soviéticas, a excepción de las Bálticas, como parte indiscutible de su esfera de influencia. Además, el gran apoyo social con el que cuenta, la firmeza con la que dirige los asuntos internos del país y los últimos acontecimientos internacionales le han permitido llevar a cabo esa política exterior.  


Aunque Rusia ha aceptado la ampliación de la OTAN a los países Bálticos, el estacionamiento de tropas estadounidenses en Asia Central y la retirada de Washington del Tratado ABM, no podemos afirmar que su política exterior se haya plegado a los intereses de Estados Unidos, ni que sea exclusivamente atlantista. Detrás de estos gestos, el presidente Putin está logrando llevar a cabo una política hacia las ex repúblicas soviéticas (exceptuando las Bálticas) que busca recuperar la hegemonía perdida en la zona. El euroasianismo está emergiendo como una fuerza destacada en la política rusa (http://www.bu.edu/iscip/vol12/berman.html). Sin embargo, para ello Moscú no está utilizando el elemento militar, sino una estrategia económica, en especial el petróleo y el gas. Putin ha comprendido que para recuperar la hegemonía y la influencia en el panorama internacional, Rusia debe convertirse en una potencia económica. Y esta fórmula la está utilizando tanto en sus relaciones con las antiguas repúblicas soviéticas como con Europa.


Ucrania y Rusia han firmado un convenio por el cual Moscú se responsabiliza de modernizar y mantener el sistema de oleoductos y gasoductos ucranianos. De esta forma, Moscú ha logrado rebajar la oposición de una de las repúblicas que tradicionalmente siempre se habían negado a cualquier tipo de vínculo post soviético con Rusia. Con Kazajistán se ha logrado un compromiso para que todo su petróleo se exporte a través de territorio ruso. El mismo acuerdo se negociando con el gas kazajo. Aunque esta misma estrategia le ha fallado en Azerbayán, el objetivo de Moscú es que todo el gas y el petróleo del Caspio se exporte a través de Rusia. Si lo logra, habrá ganado una influencia considerable sobre Europa y los países ribereños del Mar Caspio(http://Russía. jamestown.org/pubs/view/rer_001_003_001.htm

 
 
Sin embargo, la cuestión del control y administración de los recursos energéticos en la región constituye una fuente constante de enfrentamiento entre Rusia, Tuquía e Irán, especialmente porque estos dos últimos tienen restringido el derecho de explotación en el Caspio. Para Rusia e Irán el Caspio tiene la consideración de un lago. Mientras que para  Turquía se trata de un mar, no existiendo justificación para tener restringido el acceso al mismo y, en consecuencia, a la explotación de los recursos minerales que en él se encuentran por parte de Ankara.  


En 2001 Rusia lanzó la Comunidad Económica Euroasiática, una propuesta de unión económica entre las repúblicas de Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. También ha formado una unión económica con Bielorrusia. Las relaciones con Moldova han mejorado desde que los comunistas ganaron las elecciones de febrero de 2001.
 
A pesar de la importancia que Putin le ha concedido a la economía para recuperar influencia en las antiguas repúblicas, la geopolítica continúa siendo un elemento destacado en la estrategia del Kremlin. De ahí que Moscú mantenga una relación tan distante con Georgía. Por un lado no ha visto como malos ojos la llegada de fuerzas especiales estadounidenses a esa república caucásica (ni tampoco a Asia Central), ya que sirven para luchar contra el terrorismo internacional instalado en ambas zonas. Sin embargo, por otro lado, no permitirá una relación más estrecha de Georgía con Occidente porque esta república tiene un alto interés estratégico para Moscú. El Kremlin sólo ha permitido el distanciamiento de su órbita de influencia de las repúblicas bálticas por sus antecedentes históricos. Sin embargo, Moscú luchará por mantener una fuerte influencia en el resto de las antiguas repúblicas.

Javier Granados González

Bibliografía reciente:

  • GARRIDO REBOLLEDO, Vicente, La política exterior de Turquía, Madrid, UNISCI Papers Nº 17-18, 2001.
  • KAPLAN, Robert, Viaje a Tartaría, Barcelona, Ediciones B., 2001.
  • DE QUINTO, Javier, Aspectos económicos y logísticos relativos a los hidrocarburos del Mar Caspio, Madrid, UNISCI Papers, 2000.
  • MARQUINA, Antonio (ed.), España-Irán: Globalización, cuestiones regionales y diálogo cultural, Madrid, UNISCI, 2002.
  • RASHID, Ahmed, Los talibán. El islam, el petróleo y el Nuevo "Gran Juego" en Asia central, Barcelona, Península 2001.
  • ROY, Oliver, L'Asie centrale contemporaine, Paris, PUF, 2001.

Enlaces interesantes en internet:
 
- Algunas de las páginas oficiales más útiles son las de los Gobiernos de Rusia, de Turquía, de Ucrania e de Irán. Entre las redes de información, pueden citarse: el REENIC, el REES de la Universidad de Pittsburgh, el CREES de la Universidad de Birmingham, el NUPI CRS, así como el BIOST de la Universidad de Koeln.

 

 

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