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SERBIA EN LA ENCRUCIJADA



Natasa Mihajlovic
Investigadora Asociada del INCIPE
Máster en Derecho de la Unión Europea, Universidad Carlos III de Madrid

 

ENTRE KOSOVO Y LA UNIÓN EUROPEA

 

Tras la victoria del candidato preeuropeo, Boris Tadic, en las elecciones presidenciales celebradas el 3 de febrero de 2008, se asumía que Belgrado iba a aceptar la independencia de Kosovo a cambio a una acelerada adhesión de Serbia a la UE. La proclamación unilateral de independencia de Kosovo era un hecho que se esperaba y, por ello, la UE intentó paliar las consecuencias negativas de la misma, ofreciendo a cambio a Serbia un “futuro europeo”. Sin embargo, la comunidad internacional fue sorprendida por la tenaz reacción del gobierno y del pueblo serbio, que no estaba dispuesto a aceptar la oferta europea si ello significaba la pérdida de su historia e identidad nacional, esto es, Kosovo.

            Para entender la “relación emocional” de los serbios con Kosovo, podemos utilizar un ejemplo muy descriptivo. El nombre completo de la provincia es Kosovo y Metohija. Metohija proviene de la palabra griega metoh que significa “la tierra poseída por la iglesia” y geográficamente se refiere a la parte occidental de la provincia porque allí se encuentran los monasterios más importantes del patrimonio nacional serbio. La mayoría de los monasterios fueron construidos entre los siglos XIII y XV cuando el reino serbio llegó a su auge, sobre todo, bajo el gobierno del rey Stefan Dusan Nemanjic (1331 – 1355) cuyo reinado incluía, además, la parte de lo que hoy es Albania. Se calcula que en la actualidad existen en Kosovo unas 1.300 iglesias, monasterios, y localidades que pertenecen al patrimonio cultural serbio. Por todo ello, Metohija es la cuna del espíritu nacional serbio.

            El corazón de Serbia está en Kosovo polje (el Campo de los Mirlos), al suroeste de Pristina. Allí se libró la famosa batalla entre los ejércitos cristianos encabezados por el príncipe serbio Lazar y un potente ejército otomano del sultán Murat I, en la que los dos murieron. Aunque tras la contienda, Serbia tuvo que aceptar el estatus de “vasallo del Imperio Otomano”, la  batalla está considerada en la historia de los serbios como una gran victoria de la fe ortodoxa y demostración del amor hacia la patria, ya que el ejército serbio fue capaz de enfrentarse al otomano, mucho más numeroso. Durante siglos este acontecimiento histórico se convirtió en el eje central de la identidad serbia. El 28 de junio de 1389, día de San Vid (15 de junio, según el calendario ortodoxo), es una de las fechas más importantes en la historia nacional serbia. Hoy en día, se pueden encontrar en Serbia grafitis con esa fecha, como advertencia de que los serbios no van a dejar de luchar por Kosovo.

            Por ello, el que no entiende esta carga emotiva tan fuerte de los serbios hacia Kosovo y Metohija, no puede tampoco entender el por qué la separación de Montenegro no provocó protestas similares, aunque en este caso, Serbia perdiese su salida al mar, algo estratégicamente mucho más importante. Otra diferencia de suma importancia se refiere al fondo legal. Montenegro era una República Federal de la antigua Yugoslavia, y según el dictamen de la Comisión Badinter, constituida por la Comunidad Europea en el verano de 1991, a las Repúblicas Federativas se les reconoció el derecho de autodeterminación y considerándolas legítimas herederas de la antigua Federación de Yugoslavia. Este no era el caso de Kosovo, que siempre formó parte de la República Federal de Serbia, un hecho recogido en la resolución 1244 de las Naciones Unidas, en la que se considera que “Kosovo forma parte de Serbia y que las fronteras exteriores del Estado no van a cambiar”.

            Por otra parte, según revelan las encuestas, el pueblo serbio no está dispuesto a intercambiar Kosovo por la entrada de Belgrado en la UE. Esto es algo que, sin embargo, no se veía en Bruselas con claridad o, dicho de otro modo “no se quería ver”. Antes de las elecciones presidenciales en Serbia, el Centro para Elecciones Libres y Democráticas (CeSID)[1] , una organización, no gubernamental, no partidista y sin ánimo de lucro, llevó a cabo un sondeo sobre el marco social y político en la víspera de las elecciones. La encuesta fue realizada entre el 25 y el 31 de diciembre de 2007 en una muestra representativa de 1.502 ciudadanos serbios. El estudio de opinión comprendió todo el territorio de Serbia, sin Kosovo y Metohija.

            A la pregunta acerca de la convenienza de concederle la independencia a Kosovo, basada en que éste podía ser un obstáculo en el camino de Serbia hacía la UE, un 59 por ciento de la población se manifestó en contra de dicho “trueque” y solamente un 12 por ciento apoyó ese intercambio. Del mismo modo, un alto porcentaje de la población, un 41 por ciento, creía que era más importante preservar Kosovo como parte de Serbia que el ingreso del país en la UE. Por otra parte, los ciudadanos no eran tampoco partidarios de la instauración de un posible estado de excepción y la suspensión de la democracia para defender Kosovo y Metohija (un 51 por ciento se manifestó en contra, frente a un 20 por ciento a favor), como tampoco aceptar un empeoramiento de su nivel de vida a largo plazo (un 41 por ciento en contra, frente a un 27 por ciento a favor). A todo ello habría que añadir que un 64 por ciento de la población estaba claramente en contra de una posible guerra para defender Kosovo como parte integrante del Estado Serbio.

ENTRE LA UNIÓN EUROPEA Y RUSIA

Durante los últimos meses, con las elecciones presidenciales a la vista y la inminente proclamación unilateral de independencia de Kosovo, la UE quiso apoyar al candidato más proeuropeo, Boris Tadic, presidente del Partido Demócrata (DS). Se sabía de antemano que el candidato del Partido Radical Serbio (SRS), Tomislav Nikolic, tenía un fuerte respaldo de votantes y la comunidad internacional consideraba, además, que con Tadic como presidente de Serbia, la separación de Kosovo iba a provocar menos confrontaciones.

            Lo cierto es que las elecciones presidenciales fueron una suerte de referéndum entre una Serbia más cercana a la UE (opción de Tadic) y una Serbia más cercana a Rusia (opción de Nikolic), pero si en algo coincidían los dos candidatos era precisamente sobre el estatus de Kosovo y Metohija como parte integral de Serbia. La prioridad política serbia era Kosovo en Serbia y Serbia en la UE, pero no lo uno sin lo otro. Además, Tadic también estaba a favor de una estrecha colaboración con Rusia, consciente de que necesita el apoyo ruso en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

            La UE tenía la intención de firmar el Acuerdo de Estabilización y Asociación con Serbia, ofreciendo así un futuro europeo como la compensación por la pérdida de Kosovo. Sin embargo, desde hace ya varios meses, la firma del Acuerdo está aun pendiente, a la espera de que Serbia entregue al Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), con sede en la Haya, a Ratko Mladic, acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad. Cuando Nikolic ganó la primera vuelta de las elecciones se encendieron las alarmas en Bruselas y para demostrar su apoyo a Tadic, la mayoría de los países europeos se mostraron dispuestos de firmar el Acuerdo con Serbia, aunque Mladic todavía no estaba en la Haya. Sin embargo, los Países Bajos se opusieron firmemente a la firma del acuerdo y al final, se encontró una solución salomónica por la que la UE ofreció a Serbia un Acuerdo Político Interino en el que se comprometía a ayudar a Belgrado para que lograse el status de país candidato. Además, los países europeos ofrecieron suprimir los visados de entrada en el territorio de la UE para los ciudadanos serbios, algo por lo que Belgrado venía luchando desde hacía mucho tiempo.

            El borrador del Acuerdo Interino fue entregado a los representantes serbios el día después de las elecciones y para su posible firma el 7 de febrero. Sin embargo, el Primer Ministro serbio, Vojislav Kostunica, se opuso a la firma del Acuerdo si al mismo tiempo la UE se encontraba preparando el lanzamiento de una misión que tenía previsto desplazarse a Kosovo, una vez proclamada la independencia. Kostunika consideró que, con la firma del Acuerdo Político Interino, Serbia reconocía, de modo indirecto, también la independencia de Kosovo. Por su parte, Boris Tadic deseaba firmar el acuerdo porque consideraba que era un paso importante hacia el futuro europeo del país.

            Mientras la UE se encontraba preparando una misión con el nombre EULEX (compuesta por unos 1.800 oficiales, policías, jueces y fiscales), Vojislav Kostunica buscaba la posibilidad de bloquear la firma del Acuerdo, hecho que al final consiguió. Aparte de negarse al intercambio de Kosovo por el ingreso en UE, Serbia se opuso determinadamente al lanzamiento de la misión europea que consideraba no estaba amparada por la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

            Al final, las diferencias políticas tuvieron como consecuencia la dimisión del gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas. A la vista del apoyo cada vez mayor de los radicales, sobre todo, después de la independencia de Kosovo, existe el temor de que estos vayan a alzarse con la victoria en las elecciones a celebrar el próximo 11 de mayo. Una vez más, la UE intentará firmar el AEA con Serbia, antes incluso de las elecciones, sin que en esta ocasión los Países Bajos se opongan, conscientes de la difícil situación política en Serbia.

            En el caso de Kosovo, Serbia siempre contó con el apoyo de Rusia, que también quiere aumentar su influencia en los Balcanes. Para conseguirlo, Moscú ha firmado fcon el gobierno de Belgrado un acuerdo energético, así como otro específico con la empresa rusa Gazprom para la compra del 51 por ciento de la compañía estatal NIS (Industria Petrolera de Serbia).  Esto sucedió el 25 de enero, en plena campaña electoral y antes de la segunda vuelta de las elecciones. Rusia tiene previsto construir un gaseoducto entre Dimotrovgrad en Bulgaria, a través de Serbia y Croacia, hacia Italia. Además está prevista la construcción de un depósito de gas en Banatski Dvor, en el noreste de Serbia[2] . El acuerdo energético está pendiente de ratificación por el Parlamento serbio y la Duma rusa.

ENTRE EL DERECHO INTERNACIONAL Y LA ILEGALIDAD

Mientras se calculaba cuándo proclamaría Kosovo su independencia, con la UE y Rusia apoyando a Serbia (cada una a su modo), el gobierno de Belgrado atravesaba una profunda crisis. Sin embargo, una vez se supo que la fecha sería el 17 de febrero, todas las fuerzas políticas se unieron para defender los intereses nacionales serbios. En la reunión entre el Primer Ministro Vojislav Kostunica, el Presidente Boris Tadic y el  Presidente del Parlamento Oliver Dulic, los tres se pusieron de acuerdo acerca de paralizar el debate acerca de la firma del Acuerdo Político Interino con la UE (el punto de discordia), así como que iban a concentrar todos los esfuerzos en el asunto de la proclamación de independencia Kosovo.

            En la reunión del gobierno, celebrada el 14 de febrero, se adoptó la Resolución de abolición de las actas ilegales de los órganos provisionales de autogestión en Kosovo y Metohija, relativa la declaración unilateral de independencia. La misma Resolución fue también adoptada por el Parlamento serbio el 18 de febrero. De este modo, Serbia declaró nula la declaración unilateral de independencia kosovar.

            Serbia también pidió la celebración de una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el 14  de febrero, que no dio ningún fruto. La conclusión fue que Kosovo era, a partir de ese momento, un problema europeo. Tras la declaración unilateral de independencia, Serbia y Rusia pidieron otra sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad, celebrada el 18 de febrero y cuya conclusión fue que la situación sobre el terreno había cambiado y que la resolución 1244 del Consejo de Seguridad seguía en vigor. Asimismo, se decidió que la misión de la UE para el establecimiento del estado de derecho en Kosovo se desarrollaría en el contexto del concepto general de las operaciones UNMIK, algo con lo que Serbia no estaba de acuerdo.

            Además, Serbia defendió la postura basada en que la declaración de independencia iba en contra del Derecho Internacional Público y que constituía una violación de la resolución 1244 de Consejo de Seguridad. Para demostrarlo Serbia solicitó al mismo tiempo la opinión consultiva del Tribunal Internacional de Justicia; Belgrado mantiene la posición que hay que seguir con las negociaciones sobre el estatus definitivo de Kosovo dentro del marco legal vigente.

            En una sesión anterior del Consejo de Seguridad, Boris Tadic, reiteró en su discurso que la comunidad internacional no podía arrebatar una parte de su territorio a un Estado europeo democrático y solicitó a la vez que no se castigase a una Serbia democrática por la política de Milosevic. Los políticos serbios se lamentan acerca de la posición de la comunidad internacional, que hacía “favores” a Milosevic, que era un déspota, y ahora castiga a un régimen demócrata por los errores del régimen anterior.

            Los primeros países que reconocieron a Kosovo fueron Afganistán, Albania y Estados Unidos. Washington  defendió desde el primer día la independencia de Kosovo y, por ello, el gobierno de Belgrado le considera culpable por el fracaso de las negociaciones directas entre los representantes de Serbia y Kosovo. Por su parte, EE UU sostuvo desde un primer momento que si no se llegaba a un acuerdo, ellos reconocerían a Kosovo como Estado independiente. Sin embargo, teniendo en cuenta que la población albano-kosovar no quería otra cosa que la independencia, no tenían ningún interés en negociar. Es cierto que en las últimas negociaciones el gobierno serbio demostró mucho más empeño en buscar una solución viable y aceptable para las dos partes. Ofreció una amplia autonomía a Kosovo dentro de Serbia (“todo menos la silla en Naciones Unidas”), pero es justamente lo que los albano-kosovares pretendía. En estos momentos existe una situación paradójica: Kosovo es independiente, pero con el veto de Rusia y China, no podrán contar con la tan deseada silla en la ONU.

            El 9 de abril el Parlamento de Kosovo adoptó su nueva Constitución, que entrará en vigor el próximo 15 de junio. Ese mismo día, la misión de la UE Eurlex tiene que estar operativa en territorio kosovar. El Ministro serbio para Kosovo, Slobodan Samardjic, señaló que la nueva Constitución es ilegal, tanto para su gobierno como desde el punto de vista del Derecho Internacional.

            Otra zona gris está siendo el Acuerdo de Estabilización y Asociación. El Acuerdo se rubricó en Bruselas el 7 de noviembre de 2007 entre los representantes de Serbia y la UE. El párrafo 135 se refiere al territorio serbio en su totalidad, incluido Kosovo, tal y como está definido en la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La cuestión es si el Acuerdo que se va finalmente a firmar será el mismo o si por el contrario, se realizará algún cambio. Vojislav Kostunica, Primer Ministro en funciones, considera que Serbia necesita exigir las garantías adicionales para asegurar la integridad de su territorio, y afirma que hay que incluir en el acuerdo la frase “Kosovo es Serbia”. Sin embargo, es sabido que en la UE no existe un consenso sobre el futuro estatus de Kosovo y algunos países, como España, no van a reconocerlo. Por otro lado, Kosovo también quiere ser miembro de la UE. Entonces, cabe preguntarse, entre otras cosas: ¿qué Estado negocia (o negociará) con la UE?; ¿quién ostenta la soberanía?; ¿sobre qué territorio?

            Después de las guerras en los Balcanes, en los años noventa, se adoptó un nuevo término en el lenguaje de las relaciones internacionales “la balcanización” que, según la RAE, significa la “desmembración de un país en territorios o comunidades enfrentadas”. Ahora, cuando Kosovo se proclamado independiente, no podemos dejar de preguntarnos: ¿constituye este proceso de verdad la última fase de la famosa “balcanización”?, o ¿habrá otras adicionales? Por mucho que se niegue, la independencia de Kosovo va a marcar un precedente, y no hay que abandonar el territorio de los Balcanes para buscar posibles nuevos casos separatistas, en el mismo Kosovo (en el norte de la provincia con mayoría serbia) o en Bosnia y Herzegovina (la República de Srpska).

            El gobierno serbio va a intentar reforzar sus instituciones en la parte del norte de Kosovo, con mayoría serbia, y ofrecerles de ese modo más ayuda económica, lo que en último caso puede llevar a la partición de Kosovo y a adhesión de la parte del norte del Estado a Serbia. Las próximas elecciones parlamentarias y locales en Serbia, que tendrán lugar el 11 de mayo, incluyen también las partes de Kosovo con mayoría serbia.

CONCLUSIÓN: ENTRE LOS RADICALES Y PROEUROPEOS

La reñida victoria de Boris Tadic en las elecciones presidenciales, con un 50,31 por ciento de los votos en la segunda vuelta, confirma que el cuerpo electoral serbio está bastante polarizado y que tenían razón los analistas que afirmaban que la población iba a votar no a favor de Tadic, sino en contra de Nikolic, que ganó en la primera vuelta. Este razonamiento esta corroborado por la alta participación de un 67,6 por ciento en la segunda vuelta, casi siete puntos más que en la primera.

            Por otra parte, la victoria, lejos de haber zanjado el debate, ha abierto nuevas incógnitas. Para Boris Tadic este es el segundo mandato como presidente del país y además, su partido, el Partido Democrático (DS), formaba el gobierno en coalición con el Partido Demócrata Serbio (DSS) de Vojislav Kostunica, como Primer Ministro. No obstante, Kostunica no aconsejó a los simpatizantes de su partido que votasen a favor de Tadic en la segunda vuelta, al que tampoco felicitó tras su victoria en los comicios. Este hecho fue el principio del fin de la coalición. La pérdida de Kosovo abrió aun más la brecha ya existente entre el partido proeuropeo DS y el DSS, que cada día se acerca más a la postura del Partido Radical Serbio (SRS) de Tomislav Nikolic.

            Como ya hemos señalado, Kosovo representa la cuna de la identidad serbia y Belgrado va a utilizar todos los medios democráticos para seguir luchando por la provincia perdida. El presidente Boris Tadic considera que Serbia tiene más posibilidades de luchar por Kosovo a través de un  mayor acercamiento a la Unión Europea y firmando el Acuerdo de Estabilización y Asociación con la misma. Mientras tanto, el Primer Ministro en funciones, Vojislav Kostunica, se opone decididamente a la firma de dicho Acuerdo al considerar que con la misma Serbia firmará también la separación de su provincia.

            Después de la derrota del régimen de Slobodan Milosevic, el 5 de octubre de 2000, cuando las fuerzas democráticas de Serbia se reunieron para luchar por un futuro mejor, una vez más estas mismas fuerzas tienen que reunirse el día 11 de mayo y decidir entre el futuro europeo del país y un futuro incierto de aislamiento. Esperemos que con estas elecciones Serbia encuentre por fin el camino a seguir y se convierta en un país europeo estable y próspero, por el bien de sus ciudadanos y de toda la región de los Balcanes.

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[2 ] Este gaseoducto supone una competencia directa al gasoducto Nabucco, promovido por la UE para disminuir la dependencia energética de Rusia, y cuyo objetivo es transportar el gas del Mar Caspio a Europa.

 

 

 

 

 

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